sábado, 18 de abril de 2026

Capítulo 6

 

Padrelotti

 

Capítulo 6

 

Y por no decir simplemente NO, peco de irresponsable, cometió una falta muy grave y tuvo que rendir cuentas.

 

 

Mientras Federico Valverde escuchaba atentamente lo que Ancelotti tenía que decirle, Vinicius tenía una hora de haber regresado a casa, era tiempo de la merienda, entonces se sentó sobre un cojín mullido a la mesa, comía con gran apetito un delicioso tentempié que había preparado para él su chef personal,  su amigo Felipe, le preguntó sobre su día,  a lo que el muchacho contestaba muy animado que todo estaba yendo bien; si algo no perdía el chaval era su buen talante para con los suyos. Cuando terminó  informó que tomaría su siesta habitual, así que se dirigió a su recámara y allá se puso su pijama favorita, sin los interiores debajo del pantalón, como solía hacer él y se puso de medio lado, ya que todavía le dolía el culete por la tunda que papá le dio.

Durmió una hora con cuarenta y cinco minutos.  Al levantarse  revisó el celular y vio una llamada de su amigo Neymar, se emocionó mucho y de inmediato le devolvió la misma.

 

-Ney hermano, ¿por qué mejor no vienes a mi casa, acá te ofrezco un vino, te parece?

 

La invitación era a una discoteca, a las afueras de Madrid, dónde se encontraba su compatriota, que  tenía unos días libres y decidió aprovecharlos en lo que más le gusta, las fiestas y mejor todavía si empiezan temprano, sin embargo Vini tenía que terminar con Thiago una rutina de ejercicios específicos, sabía que era prioridad antes que cualquier distracción así se tratara de un amigo, esta vez era complicado salir, además el tema de salir a reunirse a tomar no le apetecía, el mil veces prefería jugar vídeo juegos, pero no quería quedarle mal, Ney siempre estaba ahí para él.

 

-Que va, mi niño, yo te invité y quien lo hace decide dónde compartir y por eso quiero que tú llegues acá, ahorita te envió la dirección por wassap.

 

Otra vez el dilema de Vini, que le daba vergüenza cancelarle a su amigo, lo admiraba desde que era un niño, así que no tuvo de otra que aceptar la invitación, esperando que su decisión no le haga perder el tiempo y olvidarse de su compromiso.

 

-Esta bien, te acompaño, pero solo un rato. Tengo algunos pendientes, espero no te molestes.

 

-Para nada mocoso, y ya deja de ser tan serio, tienes que relajarte un poco.

 

-¿Como qué mocoso eh?

 

-Es de cariño, es que estas en la flor de la juventud solo veintidós añitos, yo a tu edad además de entrenar me daba la gran vida.

 

-Sí, pero yo tengo que mantener mi físico, y tampoco tomo bebidas alcohólicas.

 

-Lo sé, y esta genial todo eso que haces, pero una copita no te hará daño, además me acabaste de ofrecer un vino, y que yo sepa los abstemios no toman vino, te espero.

 

-Bueno, voy a cambiarme y enseguida salgo para allá.

 

-Tómate tú tiempo mi niño – dijo y ambos cerraron la llamada.

 

Vinicius se duchó rápidamente, se secó su hermoso cuerpo y luego escogió su ropa interior, unos calzoncillos cómodos y se terminó de vestir para la noche, una camiseta color blanco ancha, unos jeans celestes también holgados, zapatillas, sus mejores prendas   y no podía olvidar sus gafas oscuras, se arregló el corte, en perfumó y bajó las escaleras, Felipe que lo topó el camino se sorprendió mucho y como hacen los curiosos, le hizo un cuestionario.

 

-¿A dónde vas tan guapo muchacho? Cuál es el nombre de la chica afortunada que ha conquistado tu corazón? Y cuando la dicha es buena es de amigos presentar a la amiga o la hermana de la chica que estas conociendo, ¿no te parece?

 

-Madre mía no es ninguna cita, voy a hacer una diligencia por aquí cerca, tengo que volver con Thiago lo antes posible, solo iré a encontrarme con Neymar, pero no le digas a nadie por fa. Me voy rápido que se me hace tarde.

 

-Solo recuerda no correr, es peligroso, recuerda la última vez que tu padre se entero, no pudiste sentarse en dos semanas – A Vini se le puso la cara caliente, como se atrevía a decirle algo así.

 

-Pensé que te habías olvidado de eso, papá es un exagerado. – dijo con un mohín, recordando lo mal que le fue aquella vez.

 

-Te estoy advirtiendo, para que no cometas el mismo error, dos veces.

 

-Llevas razón – admitió y se despidió.

 

Pero una vez se alejó de su residencia, voló hacia donde Neymar, cuando llegó le dio un gran abrazo y este le presentó a algunas amistades de él, la mayoría chicas unas rubias hermosas y otras de cabello negro, pero de tez clara también muy bonitas. Vini estaba fascinado y aunque evitó todo tipo de tragos que le ofrecían a diestra y siniestra, una guapa chica rubia se le acercó y como suele ser tímido en estos casos, no tuvo más opción que coger dos copas de los primeros que pillo, se los tomó uno detrás del otro y medio se mareo, le entraron ganas de vomitar, pidió disculpas a la muchacha que tenía en frente, se metió en un reservado, tenía arcadas, pero no pasó nada más de eso, regresó dónde estaba; miró la hora, era bien tarde ya, cuando las nauseas le pasaron, Neymar  sonrió porque Vini estaba ya en ambiente le dijo que no se preocupe ya que él no estaba acostumbrado a tomar y si ya no quería beber más, que no lo hiciera, una de  las rubias lo sacó a bailar, algo que a Vinicius le encantó y obvio aceptó su invitación, se perdió con ella en la pista, olvidándose del tiempo cuando se fue a sentar se dio cuenta lo tarde que era para él, porque miró el reloj de fondo que ponía casi más de la una de la madrugada, se despidió de su acompañante de baile, de Ney y del resto de invitados, se apresuró a buscar en su móvil, en sus pantalones, su sorpresa fue que lo hubo dejado en casa, se aproximó hacia su carro y condujo a mil, ya de nada valía eso, pero estresado como estaba, era una forma para sentirse mejor, siguió en lo mismo, por segunda vez consecutiva esa noche, haciendo a un lado los consejos de Felipe sobre ese asunto, y en eso se le atraviesa un carro, intentó esquivarlo, pero terminó chocándolo por detrás, el conductor enojadísimo, un señor de mediana edad, se bajó del auto para insultarlo, pero cuando se dio cuenta que era el chico de São Gonçalo que juega en el Madrid, mientras lo regañaba le pidió varios autógrafos, Vini mientras firmaba camisetas, gorras etc., le pidió disculpas y le aseguró que él se encargaría de regalarle un auto nuevo. Al final lo llevó hasta su casa y luego se fue a la suya.

 

Al llegar a su residencia  se encontró con Thiago, y su padre con cara de pocos amigos.

 

-Papá yo puedo explicarlo…-papá se entero de todo el acontecimiento, había  cámaras cerca del sitio y subieron la información a redes, haciéndose viral en segundos. Además Felipe terminó contando que su amigo había salido de rumba con Neymar. El señor estaba enojado no, lo siguiente.

 

-No quiero escucharte, sube a tu habitación, coloca los almohadones sobre la cama  y prepara el culo – le habló papá con voz severa, que no le daba derecho a contradecirlo, Vini ya sabía como iba el asunto porque no era la primera vez que recibía un castigo como ese, sin embargo sintió el calor subirle a las orejas con el comentario y su futuro cercano, y es que no importaba las veces que fuera corregido de esa manera, era inevitable sentirse así, más todavía cuando sin pelos en la lengua su progenitor lo decía frente a Thiago, además Vini guardaba la esperanza que su padre postergara aquello, todavía su piel estaba dolorida, y mientras seguía pensando, su entrenador lo miraba serio.

 

Y Vini, el seguía pensando como podría defenderse aunque su  realidad le demostraba, no tener argumentos, porque la había cagado y ninguna de sus excusas evitaría que su padre le de una severa azotaina, de esas que le dejaban el pompis como arándanos maduros.  Se quedó ahí de pie sin moverse, estaba muy de los nervios y eso hizo que papá se enojara más con él.

 

-Te di una orden Vinicius Jr. – y se desabrochó la hebilla y en un santiamén la correa ancha de cuero que vestían sus Jeans quedó en sus manos –  sube inmediatamente, sonó el cinturón en el aire, con eso tuvo Vini para obedecer.

 

Vini lo esperó a su padre en la habitación, pero no había seguido sus instrucciones, que eran poner sobre la cama varios almohadones  uno arriba del otro, bajarse la ropa y situarse ahí con su trasero bien al aire y elevado listo para recibir su merecido.

Vini sabía que papá no iba a estar nada contento por su desobediencia, cuando él lo mandaba a estar listo para un castigo, era eso, poner el culo sin rechistar, pero el jovencito quería pensar que retrasando las cosas iba a posponer la tunda para una semana o quizás un mes, y esperarlo así le daba muchísima vergüenza y con ese pensamiento, una vez más sintió arder su cara.

Papá se había ido a calmar, contando números,  del uno al cien y los que seguían, algo que solía hacer cuando Vinicius Jr, su hijo, la liaba gorda, después de eso. Se fue  hablando con Thiago por el camino.

Ya cuando estuvo más tranquilo se dirigió a la habitación de su hijo.

 

-Señor Vinicius, cuidado se excede en el castigo de Vini – le mencionó Thiago preocupado antes que el papá del muchacho entrara.

 

-No te preocupes seré justo con él. – respondió con una mirada solemne, con la correa bien cogida en su mano diestra.

 

-Vinicius Jose Paixao de Oliveira Júnior, ¿qué fue lo que te dije hace un momento? – y lo que Vini había previsto pasó, le regresó el enojo al ver que no le hizo caso y encima seguía con sus absurdas justificaciones.

 

-Lo siento papá, no ha sido mi intención, te prometo que no volveré a correr, además no hubo heridos, compraré un auto nuevo al señor y…

 

Y no pudo acabar con sus excusas porque su padre empezó a darle una regañina de padre y señor mío, pero esto no era lo que temía Vini, si no lo que vendría después.  Y mientras Papá lo seguía regañando, empezó a colocar los almohadones sobre el colchón de la cama, uno encima del otro.

 

-Papi no, en el culo no, por favor – suplicó, ya con los ojos dilatados porque las nalgas aun le dolían del último y reciente castigo.

 

-No lo vuelvo a repetir Vinicius, pantalones y calzoncillos bajados – dijo terminando de ordenar los mismos, adicional puso dos a los lados para darle estabilidad a la posición que ocuparía el mocoso,  era importante asegurarse que estuviera lo más cómodo posible a la hora de recibir la zurra, y dejó la correa sobre el colchón.- Vini al ver eso tragó en seco, y se puso a pensar en como le iba a dar los azotes y como le pondría el culo,  colorado e hinchado, seguramente todo lleno de marcas por los correazos.

 

-No, y con el culo al aire menos– insistió, el chico no tenía la más mínima intención de seguir las instrucciones de su progenitor.

 

-Vinicius no tienes derecho a ninguna indulgencia, te has portado muy mal, actuaste como un completo irresponsable, y todavía tienes cara para decir que vas a arreglar las cosas comprando un carro nuevo a ese señor y hacerte el desentendido ¿es que no te das cuenta de la magnitud de tu imprudencia?

 

-Me duele – dijo poniendo un puchero y con la mano atrás en la nalga.

 

-¿Pues para salir a fiestas con Neymar y dejar de lado tus compromisos no te dolía tanto verdad?

 

-Solo iba un rato, me prometí llegar temprano, pero se me fue el tiempo… yo. – agregó bajando la mirada.

 

-Fuiste incumplido hasta contigo mismo, - Por un momento le cogió el mentón para mirarlo de frente -  yo no voy a entrar en discusiones y menos con un chiquillo testarudo aunque sea mi hijo… - fue interrumpido.

 

-Yo no soy testarudo. -respondió acomodándose los calzoncillos  por detrás.

 

-Ahora mismo estas actuando así, y en el sentido que no te ayuda, ¿qué te estoy pidiendo desde hace rato por las buenas? 

 

-Que me baje los pantalones junto con la ropa interior. – al ver la seriedad en la mirada de su padre, respondió rápido lo que quería  escucharle e hiciera de una.

 

-¿Y por qué no me obedeces?- no recibió respuesta - ¿Qué va a pasarte si yo he de hacerlo por ti?  - vaya mirada más severa le lanzó.

 

-Me vas a castigar más duro.-se echó a temblar.

 

-¿Y tú no quieres eso o me equivoco?

 

-No, pero me duele todavía…

 

-¿Y quien lo manda a portarse mal?

 

-Entonces, sí me vas a pegar… -Papá siguió con  su mirada seria-  ¿pero acaso ese mocoso pretendía que lo dejara salir ileso? -pensó para sí.

 

-Si señorito, - respondió sin perder contacto visual y agregó - entonces, a qué esperas para hacer lo que te he repetido ya varias veces desde que entraste por la puerta principal – dijo estirando su paciencia. -Vini  no quería cooperar.

 

-Es que…

 

 -Es que nada, sí o sí, voy a darte una buena azotaina a culo visto como de costumbre, así que tú decides si quieres recibir la misma por la buenas o por las malas.

 

-Hoy no quiero, mañana u otro día, hoy no quiero – Vini entro en modo berrinche, no estaba dispuesto.

 

Papá se cansó de la actitud de Vini, principalmente de su desobediencia  y  falta de respeto, él no decidía cuando iba a recibir su castigo, que por cierto  ganado a pulso, Vinicius padre,  empezó a forcejear con su hijo para bajarle los pantalones.

 

-¿Hasta cuando tengo que repetirte las cosas? – cuestionó enojado direccionándolo hacia  el borde de  la cama, soltó el botón de sus pantalones y bajó la cremallera, ya con los jeans a medio muslo, le soltó unas buenas nalgadas sobre los calzoncillos, Vini se movia con insistencia tratando de atrasar las cosas. – Deje la pataleta mocoso malcriado – lo reprendió y continuó  dándole azotes con la mano bien fuertes por encima de la ropa interior.

 

-Au au auuuu, no quiero  – Vini elevaba las piernas, seguía moviéndose mucho y metió la mano al darse cuenta que papá cogió el elástico de los calzoncillos para bajárselos.

-Saque la mano carajo – como no hizo caso, se la sostuvo en la espalda e incrementó el número e intensidad de las palmadas. El pataleo de Vini fue feroz unido a sus reclamos, papá ni se inmutó, ya le había advertido la que le esperaba por indócil. Por un rato le apresó las piernas para que se quedara quieto y terminó de bajarle los calzoncillos, decidió sacarle sus zapatillas, medias y pantalones e interiores.

Ya con el pompis completamente al aire, lo ubicó bien, como y dónde quería, con la cadera sobre los almohadones, de forma que su culo quedará lo más alto posible. Ordenó su ropa y la dejó en un sillón que ahí había.

 Se acercó a su hijo, subió un poco más la camiseta para así tener mejor vista del culo y poder controlarlo mejor.

-Todavía tienes el culo hinchado y con algunas marcas del cepillo por la tunda que te di ayer, pero como no aprendes, tengo que volver a enseñarte – y dicho eso, cogió la correa, ajustó bien el largo de la misma y le empezó a dar los azotes de arriba para abajo y viceversa, también varias veces en el medio y en el final de las nalgas, la correa al ser ancha cubría su culo de canto a canto. El muchachito lloraba con ganas. Mordiendo duro la almohada que tenía al frente. Por momentos Vini se movía de su posición interrumpiendo el castigo.

 

-Culo bien arriba  – le dijo su padre cuando vio que Vini se deslizó hacia abajo.

 

El chico volvió a la posición, y otro azote con bastante fuerza cayó sobre la nalga derecha, gritó y se puso de lado. Huyéndole a la correa, en el próximo azote.

 

-Regresa a tu posición,  culo en pompa. – repitió su padre, que estaba decidido a darle su cuera completa a Vini.

 

Vini se ubicó y recibió varios azotes, en el medio y otra vez en el final del trasero, vaya mezcla de dolor y ardor tan incómoda, y de nuevo no se aguantó y esquivó un par de cuerazos. Su padre lo regañó y le repitió otra vez:

 

– Sobre los almohadones, con el culo en pompa.

 

Con los ojos llenos de lágrimas  se volvió a colocar con el trasero para arriba, papá subió la camiseta, levantó la correa y azotó recio ambas nalgas, Vini saltó ahí mismo, papá siguió con los azotes, Vini se movió otra vez, en advertencia le dijo que por cada vez que se saliera de su posición, iba a agregar cinco azotes de propina, casi al término, Vini se movió tres veces más, acumulando quince correazos, que papá no perdonó.

Volvió a colocarle el culo sobre los almohadones de nuevo en la posición mas idónea y se lo hizo levantar aun más y completó los quince, uno detrás del otro.

 

-Ahhh, ahhhuuu, ya, ya, me duele mucho –llorando mucho y revolviéndose  en la cama.

 

 

Papá lo hizo colocar en una esquina por veinte minutos mientras él se colocaba la correa en su sitio y luego se sentó, esperando que cumpla el tiempo.

En el rincón Vini no paraba de llorar, al tiempo que se frotaba con cuidado ambas nalgas, que lucían hinchadas y ardientes con algunas marcas del cinturón.  Como su piel estaba sensible y magullada dejó de frotarse. Avergonzado, dolorido, arrepentido y con la vulnerabilidad de estar expuesto por delante y por detrás, con su padre todavía enojado con él, se sentía muy triste, necesitaba un consuelo y que papá lo perdonara, si no pasaba cuanto antes, entraría en un cuadro de ansiedad. Thiago que había regresado por algo,  escuchó los lamentos de Vini por la zurra recibida y no pudo evitar poner una mueca de dolor y sentir compasión por el chiquillo, que aunque rebelde y desenfadado seguía teniendo un gran corazón.

 

Papá salió un momento, Thiago se escondió detrás de un mueble que ahí había, el padre de Vini volvió a la habitación de su hijo con una zapatilla de esparto de la madre del muchacho. Se olvidó de la puerta, que quedó entreabierta.

 

-Ven aquí Vinicius- papá lo llamó, una vez tomó asiento en la cama, pero Vini no quería ir con él, insistía que ya era suficiente, que no lo volvería a hacer y que ya no le pegara más. Quería un abrazo, en los castigos él quedaba muy sensible.

 

Su padre se mantuvo firme en su decisión y lo volvió a llamar, porque aunque quisiera cogerlo en sus brazos y llenarlo de mimos, sabía que tenía que terminar de corregirlo, aunque no le guste recurrir a los castigos corporales, era muy necesario para Vini más en este caso, lo que hizo fue muy grave y no era la primera vez, además hizo caso omiso a su última lección, en su momento  le dio una fuerte cuera por algo parecido y como no aprendió la lección, ha tenido que enseñársela de nuevo, y se aseguraría que   recuerde esta, y  lo más efectivo era terminar con la zapatilla, así se lo pensará dos o más veces antes de cometer otra insensatez.

Vinicius se movió, pero con la intención de alejarse de su padre, ya que no estaba dispuesto a que continuara con la tunda, su padre esta vez ahorro tiempo en discusiones, Vini después de unos buenos correazos, menos ganas tenía de cooperar, solo quería contención, pero aun faltaba para eso, así que antes que su hijo se lo ponga más difícil, fue a por él, y a nalgada limpia sin hacer caso al escándalo que estaba haciendo Vini, lo llevó otra vez hasta la cama, se volvió a sentar en la misma, lo acomodó de tal manera que su trasero quedara bien alto en dirección a la puerta de salida.

 

-Aprenda a obedecer cuando yo le hablo – dijo con voz de mando, dándole algunos azotes con la mano antes de coger la zapatilla.

 

-Yaaaa, no más… eres muy malo conmigo – las lágrimas le recorrían todo el rostro.

 

-Ningún malo, son tus malas acciones, las que te llevan a estas consecuencias – le subió la camiseta, cogió la zapatilla y así con el culo bien al aire y en posición idónea, empezó la dura de azotes, ZAS uno, ZAS dos…  intercalando una nalga y luego la otra, y repetidamente al centro, Vini reanudó el llanto, ya no tenía energías para resistirse, así que mordió fuerte la almohada que tenía cerca para evitar chillar y que lo escuche alguien ajeno a ellos, él tenía su dignidad y ya ser castigado así aunque se lo merezca no era nada grato.

 

Papá estaba siendo muy severo, Thiago no se movió de su sitio, pobre niño pensó,  haciendo una mueca, afortunadamente Vini tenía un buen trasero, solo que esta vez lucía marcado por el cinturón y la suela de la zapatilla, lo que pudo comprobar el entrenador al seguir el curso de los azotes.

Papá terminó la zurra con veinte más, cinco en cada mejilla y cinco en la parte que une los muslos con el trasero. Vini era un mar de lágrimas.

 

-Ya mi amor, ya mi niño, ya pasó – le decía mientras trataba de calmarlo- tendré que curarte el pompis con alcohol y una pomada – dijo al ver en las condiciones que se lo dejó, con cuidado le puso una mano en el culete para comprobar el calor, luego subió a la nuca y los cabellos – Vini se que ha sido un duro castigo, pero prefiero verte un par de días con el trasero a tope de hinchado a que pierdas la vida, o termines en un lío gordo  infringiendo la ley por una imprudencia como conducir a alta velocidad, mocoso inconsciente, eso no lo voy a permitir ¿me escuchaste?, y si tengo que volver a pelarte el trasero y calentártelo como Dios manda, no me va a temblar la mano, espero lo tengas claro, vales mucho y espero que con esto reflexiones sobre tú comportamiento, siempre puedes mejorar.

 

-Lo siento papá, no volveré a actuar así. – seguía llorando aún con su trasero elevado y expuesto y a la vista no solo de su padre, también de su entrenador personal, que seguía ahí detrás del mueble.

 

-Quedas perdonado mi pequeño, te amo mucho, le dio un besito en la nuca y le revolvió sus cabellos, luego con cuidado lo ayudó a levantarse, le terminó de sacar la camiseta y lo sentó en sus piernas, inclinándolo un poco sobre su regazo, teniendo cuidado que su trasero no rozara con su pierna ni nada, y así, al quedar al aire libre no chocaba con nada que pudiese hacerle daño  - Ven acá mi amor, – papá lo pegó más a él - mi Vini Jr. papá tuvo que castigarte fuerte por tu bien, pero va a pasar cariño – Vini  sollozaba bajito, y entre beso y mimos de papá los ojitos del jovencito de iban cerrando hasta que se quedó dormido, como mejor pudo lo colocó bocabajo sobre la cama y lo cubrió con una cobija.

Salió del cuarto de su retoño y se fue al suyo a descansar. Vaya noche, Vini lo había agotado física y mentalmente, fue a descansar, mañana sería otro día.

 

 

 

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