jueves, 9 de agosto de 2012

El día que aprendí que un “no”…significa “no”


Capítulo doce
El día que aprendí que un “no” significa “no

Pasó un tiempo desde que papá volvió a New York a trabajar y reconozco que lo extraño mucho a veces, pero solo a veces porque en momentos como ahora nada, ni un poquito y es que no entiendo porque no me deja ir a nadar.
“La respuesta es un “NO” Es demasiado peligroso mi cachorrito” papá dijo con semblante asustado.
“¿Peligroso? pero si solo voy a nadar” yo le contesté con aire inocente “no veo porqué te preocupas tanto”
“¡¡Te diré lo que me preocupa Steve Hyuga” Ahora papá ya no estaba asustado, estaba enojado “Que mi hijo tenga la loca idea de nadar con tiburones!”
“Ah eso” Contesté relajado volteando mis ojos “pero yo no les tengo miedo a los tiburones, no creo que me muerdan ni un dedo” le expliqué con valentía aunque me pareció que mi padre echaba humo por las orejas.
“Bueno espero que le tengas miedo a esto” Dijo señalando su grueso cinturón “porque podría morderte el trasero si no me obedeces”
“Papá si estaremos tranquilitos dentro de una jaula de protección” yo repliqué como un chiquillo de kínder, me chocaba que fuera tan protector.
“¡¡Si te dejo ir, es posible que acabes tranquilito pero dentro de un féretro!”
“Ohhh no seas tan alarmista Sean ¿Cuándo dejaste de ser ese hombre con ansias de aventura, que tienta al peligro sin importarle nada?” Pregunté con picardía, yo sabía que papá había hecho muchas cosas peligrosas en su vida, la Oma me lo había contado, así que decidí motivar su espíritu aventurero para obtener el permiso pero su respuesta me dejó sin más argumentos.
“Cuando me convertí en padre” dijo con una mezcla de orgullo y dulzura que me puso a temblar “Ahora ser tu padre y velar por tu seguridad es mi mayor aventura”
Suspiré y sacudí mi cabeza para sacar de mi mente, el recuerdo de esa conversación. Terminé de ponerme mi traje para bucear repitiendo una y otra vez que todo estaría bien, pero tenía una extraña corazonada que me indicaba lo contrario. Por lo general, cuando papá me da una orden hago caso, se las consecuencias de desobedecer, pero esta vez da igual, no se enterará.
Está todo listo para ir a nadar, los chicos con sus trajes, Richard y la Made subiendo a la jaula, la Kathya me sonríe muy sugerente y está a punto de entrar también. Yo espero mi turno cuando todos desviamos la mirada al cielo por el ruido de un helicóptero que perturba el silencio del infinito océano.
El Helicóptero se detiene sobre nosotros y comienza su aterrizaje, no sé qué está pasando deben ser más turistas, no le damos mayor importancia pero la K me indica que mire bien, así que ensanchando mis ojos me pregunté ¿Qué mierda hace un helicóptero de la compañía aquí? Uhmmm esto no es bueno, nada bueno.
Casi con el corazón en la mano, traté de correr e ingresar a la jaula, sabía que correría menos peligro en el agua con los tiburones que aquí junto a mi padre. Pero todo fue inútil, parece que les impartieron órdenes y no solo me impidieron el paso, sino que hicieron que los chicos comenzaran a salir.
Miré a papá en su traje elegante bajar del helicóptero y mirarme como si quisiera arrancarme el pellejo, quede pálido mientras se acercaba y comenzaba con el sermón del año.
“¡¡Que mierda, crees que puedes desobedecerme niño malcriado soy tu padre y cuando digo no es NO"!” papá estaba enfurecido realmente enojado y ya veía que en cualquier momento me agarraba a correazos aquí mismo.
Yo me retrocedía más y más, casi me caigo al agua y sinceramente en éste momento, ser devorado por un tiburón no me parecía tan mala idea “¿Qué haces aquí Papito?” me atreví a preguntar poniendo cara de cachorrito dulce e inocente”
“¡Sacándote de aquí jovencito desobediente!” le escuché gritar mientras me tomaba de un brazo y lo siguiente que supe o mejor dicho, lo siguiente que sentí, fue su mano que caía sin compasión sobre mi trasero, más rápido de lo que alguna vez lo había hecho.
"No papi, ay, ay, ay, duele, papito no aquí, están todos mirando" alcancé a suplicar dando brinquitos para esquivar a las grandes manos de papá.
“Me alegro que miren para que sepan que les sucede a los niñitos que no hacen caso a papá, que parte de NO puedes ir a nadar con tiburones NO entendiste” las palmadas seguían llegando muy fuertes.
“OWww duele déjame, ¡te voy a demandar idiota!” lo insulté, yo estaba desesperado y avergonzado, habían cerca de 20 personas mirando tenía que salir de aquí.
“El que va a demandar soy yo esta mierda se cierra por dejarte participar sin mi consentimiento siendo menor de edad" dijo a los encargados que estaban perplejos viendo la escena, luego se volteó y me gritó emputecido “¡¡Sube al barco ahora!”
Hasta hoy no me explico cómo carajos teníamos uno de nuestros yates al frente de aquel lugar, pero tampoco me importaba, para ser sinceros lo único que me importaba era el dolor agudo que sentía en mis pobres posaderas. Me obligó a subir apunta de palmazos y entre el eco de sus golpes le escuché ordenar "Made cuida a la Kata" mientras subía conmigo "una palabra y lo lamentaras" me advirtió furioso mostrándome su cinturón.
"No me hables así no tienes derecho, suéltame maldito animal, me estas humillando" yo estaba enfadado y le grité como un endemoniado.
¡¡Plaf! el sonido de una palmada en mi boca me dejo callado, mire a mi padre con ojos envenenados de rabia, pero él solo añadió, “¿Quieres otra? porque te has ganado varias” casi podía palpar el dolor y la decepción en sus palabras.
Se dio cuenta que a través del traje de neopreno no sentía mucho su mano e intentó remediar la situación, se sacó el cinturón y me condujo al camarote a punta de correazos.
En cuanto llegamos al camarote, dejo su cinturón me abrió el traje y me puso una polera que tenía sobre la cama y me sentó me saco el traje me puso calcetas los pantalones los zapatos me abrocho los zapatos golpeándome las manos cada vez que intentaba impedir que me vistiera.
Me dio media vuelta y me bajo el bóxer que fue a reunirse con mis pantalones que nunca llegaron a subirse, la lluvia de nalgadas comenzó a caer nuevamente en mi trasero, solo que esta vez sin ninguna protección que amortigüe un poco el dolor.
"Papi me duele, me duele mucho para" hace unos minutos atrás me sentía todo un hombre y ahora lloraba histéricamente preguntándome ¿Cuánto más pretendía golpearme? sentía como si hubiesen pasado horas desde que comenzó con el castigo bueno tal vez solo fueron un par de minutos y estoy exagerando pero les aseguro que cualquier persona que estuviese en mi lugar, también sentirían que cada segundo es una hora.
"No, lo que tu intentaste hacer fue casi matarte, que parte de no, no entendiste, te querías meter a aguas infectadas de tiburones por la puta madre Steve no entiendes cuando es simplemente no” Mi padre no esperó que respondiera, simplemente siguió con la paliza, esta vez más lento pero igual de fuerte “bueno yo te hare entender" le escuché decir entre dientes y ese comentario me hizo estremecer.
"papi entendí, entendí, pero me estas matandooooo” casi no me salía voz, yo gritaba tratando de inspirar su compasión, su lástima o lo que diablos fuera con tal dejara de nalguearme.
"Dilo" me reto "Dilo como corresponde"
"Papi dime qué quieres que diga y lo digo" Era obvio que mi mente ya no estaba para pensar en que rayos quería que le dijera.
"vamos eres más inteligente que eso, pero ya que insistes” tomó el cinturón y me dio dos fuertes correazos “Repite Steve Hyuga, cuando papá dice no, es no, siento haber desobedecido y nunca más lo haré o mi trasero lo pagara por una semana"
ZAS, ZAS, ZAS, ZAS Papá acompañó sus palabras con cuatro fuertes azotes.
"Nunca más lo hare, cuando papá dice no es no, lo siento mucho no debí desobedecer" le dije entre sollozos y lágrimas, prometiéndome a mí mismo cumplir con mi palabra, bueno por lo menos mientras dure el ardor en mis pobres asentaderas.
"Al rincón quince minutos y sin moverte” me ordenó aun emputecido, creo que me envió al rincón para no matarme a nalgadas, bueno no sé si eso será posible pero duele mucho y yo estaba enojado, por lo general cuando me prohíbe hacer algo siempre es por una razón, pero siento que esta vez simplemente fue un capricho, además estaba furioso por la vergüenza que me hizo pasar.
Al cabo de los quince minutos.
“Steve ven aquí” me llamó ¡¡Diablos aún sonaba molesto!
"Si, Sean" le dije desafiante, ese espíritu rebelde volvió a surgir en mi pecho y sentí que podía golpearme todo lo que quisiera, pero jamás lo perdonaría por lo que me hizo.
"Si, papá" me corrigió con dureza, me tomo de nuevo en sus brazos y yo estaba a punto de tirar a la mierda toda mi bravuconería para evitar que volviera a castigarme pero para mí sorpresa me lleno de besos.
"No sé qué haría si algo te pasa, me muero, yo me muero" dijo en tono lastimero, pude sentir sus lágrimas, sus sollozos, mi papi, el gran empresario Sean Hyuga, estaba temblando de pies a cabeza.
"No me des correazos para demostrarme cuánto me amas papá, lo sé yo también te amo"
Puedes ser que al principio estuviera un poco enojado, al diablo, estaba furioso, pero no puedo resistirme, mi corazoncito se partió al ver a mi papá sufrir y estremecerse de tanto dolor, no pude aguantarlo más y me eche a sus brazos.
"No se va a volver a repetir papá, sé que no es no" dije suavecito, intentando consolarlo.
"Ese es mi niño perfecto" me dio una vuelta en el aire y no dejaba de besar mi cara, de abrazarme, me apretaba con fuerza “no puedo vivir sin mi cachorrito, te amo, te amo tanto hijito” exclamó sonriendo y yo no podía creer que fuese el mismo hombre que me dio semejante zurra unos minutos antes.
"Ay papito no me quieras tanto, que no podré sentarme en la vida y me golpeaste en frente de todos" lloraba con amargura al recordar la tunda que me dio delante de todos.
"Te lo merecías" me respondió enojado "Pero lamento a verlo hecho frente a todos, aunque no me arrepiento así no podrás volver ahí" me sonrió con un poco de picardía.
"Siempre puedo encontrar otro lugar" no puedo creer que mi boca me haya traicionado de esta manera.
“¿Perdón?” papá me enarco una ceja "parece que no entendiste lo que es un no, NO" me ladró.
"Papi, no es no, lo entendí, no es necesario reafirmar nada y mucho menos en mi traserito" le dije asustado "si ya me dejaste el poto todo moreteado" me quejé.
"Te lo mereces" me abrazó de nuevo "Pero igual no lo hagas otra vez" advirtió con señalando mi naricita con su dedo.
"Papi me puedo ir contigo, jamás podré verle la cara a nadie después de lo que me hiciste papá, no puedo ir New York por la vergüenza que me hiciste pasar y ahora no puedo volver a mi hogar" Me puse a llorar con tantas ganas.
"Hijo si sigues con tus malcriadeces te ira peor" me retó "Te ganaste esas nalgadas así que compórtate"
"Pero papá, no creo que jamás el opa te golpeara delante alguien y tú sí que te lo merecías" le reclamé como un niño traicionado.
"Tú siempre debes ser mejor que yo, siempre debes ser mejor que todos pero yo soy mejor papá que el mío y te daré las nalgadas que te ganaste donde sea" me dijo serio "porque eso te ayudara a no volver a cometer el mismo error"
Bueno debo aceptar que tenía razón, pero eso no se lo reconoceré jamás "Podemos al menos decir que te deje un ojo morado por eso" le sonreí dibujando en mis labios la misma picardía bien heredada de él.
"Soñar es gratis" se sonrió.
"¿Podemos? mira te maquillamos un poco le ojos unas fotitos y mi honor esta salvado" Dije con tal emoción que parecía un niño en plena juguetería, lástima que papito no miraba las cosas desde mi punto de vista.
"hijo si valoras el poder sentarte mejor no sigas" me advirtió viéndome directo a los ojos y yo sabía que no era una amenaza vacía.
“No seas malito conmigo papito” le dije con un puchero en mi boca y mis ojos de borreguito “Hazlo si me amas”
"Te amo más que a mi vida" hizo una pausa "pero olvídate por completo que algún día te voy a dejar demostrarle a alguien que te deje pegarme porque significaría que te dejaría con el culo rojo por meses" me dijo muy severo.
"Ambos sabemos que no es verdad, me amas demasiado para hacerlo" le saqué la lengua, sé que no es lo más inteligente de mi parte pero me duele el poto, estoy enojado y mimoso nunca es buena combinación.
“¿Me quieres probar?” me retó serio pero con una sonrisa.
"¿Dónde lo quieres?" le dije mostrándole mi puño sin dejar de sonreír.
“¿Treinta está bien o son muy pocos?” preguntó doblando el cinturón en su mano y yo retrocedí un par de pasos.
"sabes que estaba bromeando, verdad" dije asustado levantando mis manos en señal de paz.
“Me alegra saber que tu si bromeabas, porque yo no”
"Papá, por Dios dame un respiro, me duele mucho mi potito" le hice un puchero y frotando mi poto con ambas manos “Espero que al menos me hayas traído algo para el dolor”
"No tigrecito, te mereces un par de buenas nalgadas no un calmante" y sin previo aviso me dio cinco palmadas "ni una broma más sobre eso, soy tu padre me respetas y a mí no se me levanta la mano jamás" me dijo serio “y considera ésta tu última advertencia.
"OWwww papito, nunca más" me volví un mar de lágrimas "Me duele, nanai para tu tigrecito" le rogaba entre sollozos "respeto papito, respeto" susurré sin avergonzarme de sonar como un mocoso consentido, porque sabía que yo era su mocoso consentido.
"Ajam" me tomo entre sus brazos y me acostó junto a él en la cama "al tutito y luego vamos a comer" me dijo con dulzura, asiéndome cariño en mi traserito maltratado y en mi cabecita.
Parecía como si el tiempo se hubiese detenido y yo no fuese más que un niño, me sentía amado, protegido y no sabía cómo agradecer a mi padre por darme un poco de paz "Te amo papito" fue todo lo que alcance a decir antes de dormirme en sus brazos.
Desperté con un rico aroma a comida.
"Que rico papito" le dije todo mimoso, si la verdad es que una buena zurra siempre despierta al niño que llevo escondido dentro.
“voy tigrecito” Como me hablaba y mima me hace sentir como un niño y me asusta un poco que se ponga así delante de otras personas y me arruine la vida.
"papá, no le puedes contar a nadie que soy tu tigrecito recuerda que soy un chico malo" le dije sin pensar, no creo que papá le guste la reputación que me estoy formando.
“¿Chico malo?” me alzó una ceja "Eres un crío pequeñito, mi crío pequeñito mi bebito" me dijo serio, menos mal que papá no hablo más del tema o no podría sentarme en mi vida, creo que no le gustaría saber que su “crío pequeñito” es el chico más odiado de la liga y también tildado injustamente como el jugador más agresivo y sin escrúpulos.
Deguste la comida con ganas y si no fuera por el ardor de mi trasero, podría decirse que pasé un buen día junto a mi papá definitivamente ahora que me quedó grabado a fuego en mi cabeza y sobre todo en mi trasero que cuando papá dice “NO”, significa “NO”, y debo pensar muy bien si vale o no la pena el desobedecerlo una la próxima vez, porque les garantizo que habrá una próxima vez, no soy un santo, pero por ahora dejo de pensar en el futuro y me concentro en el presente.
"Te amo papito" Le dije para reforzar el hecho de que aunque hoy lo hubiese desobedecido y planeara desobedecerlo después, le amaba y esperaba que él me perdonaba por todas mis travesuras.
“Yo también te amo mi cachorrito” Dijo sonriéndome y yo supe que no podría pedir al cielo un mejor padre que el mío. 

4 comentarios:

  1. Lady eres grande!!! Me encanta está historia ! Ya me estaba muriendo por un capitulo nuevo !!! Pobre sean verdad que tiene las manos ocupada con ese niño!

    Saludos,Alis

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  2. Graciasssss Alis tienes razón Sean tiene las manos llenas con Steve pero de esa forma no se aburre.

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  3. Cuando mi papá me dijo que dejara hay su bata en el consultorio y que no la agarra y yo la agarra para jugar la ensicide lodo en ese preciso momento mi padre me dio de nalgadas por desobediente y me dijo que cuando dice que es no

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