domingo, 4 de octubre de 2020

Capítulo 35 Receta de la abuela

 

Capítulo 35 Receta de la abuela

 

SAM

 

La tarea de historia estaba terrible… yo era bueno con los números, incluso a veces me defendía bastante en las clases de química y física a pesar de que no recordaba del todo bien las formulas que se utilizan allí pero, historia y español los llevaba del culo, nada mejor dicho.

 

Que importaba que tipo hizo que y en que fecha específica, yo solo debía jugar bien durante la temporada, hacerme destacar y los reclutadores de las universidades de inmediato pondrán sus ojos sobre mi. Aunque para que eso ocurra debía pronto convertirme en el mariscal del equipo y como notaba lo mucho que el entrenador ponía sus ojos en mi sabía que no faltaba mucho para que eso ocurriera.

 

Estaba justo encontrando la pagina correcta del libro de historia para la respuesta que necesitaba cuando Joe entró como loco a mi habitación haciéndome sobresaltar y perder la hoja en el camino.

 

Sam: demonios Joe, ¿Por qué no tocas?- le miré feo pero a él no le importó en lo absoluto, así era nuestra relación.

 

Joe: no te enojes Samantha, ¿Qué haces? Como es que aún no terminas los deberes, estaban facilísimos.- si las miradas mataran Joe estaría metros ya enterrado bajo tierra.

 

Sam: no me digas así idiota- él me lanzó una almohada que alcancé a esquivar y finalmente nos carcajeamos- es la tarea de historia, me tiene cogido.- él se acercó a mirar mi cuaderno y agarró el boligrafo que estaba a un lado- hey ¿Qué haces? la profesora se dará cuenta Joe- dije aquello pero cuando vi lo que escribia me percaté que había copiado mi letra a la perfección, ni siquiera yo era capaz de diferenciar la que había escrito yo y él- anda, con esa habilidad podrías ser estafador profesional ¿te interesaría?- lo dije en broma, pero Joe de verdad tenía habilidad para copiar. 

 

Joe: quieres que papá me asesine, prefiero usarlo en cosas pequeñas, por ejemplo ayudar a mi hermano a que no repita el año de nuevo por una simple pregunta de historia lo veo como algo inofensivo- le sonreí a mi hermanito y le desordené el cabello- no te pongas así Sam, hey estuve curiosiando unos papeles que dejó papá en la cocina, al parecer se iran de viaje y sin nosotros ¿te lo puedes creer?- se hizo el indignado y aquello me hizo reir.

 

Sam: quizás son unas vacaciones en pareja, no creo que tuvieran antes, se la pasan cuidandonos.

 

Joe: ¿desde cuando eres tan maduro?

 

Sam: desde que voy a cumplir 18 en 2 meses enano y seré oficialmente mucho mayor que tú- mi cumpleaños se acercaba rapidamente y a cada segundo me emocionaba más. Papá había prometido que podría irme un fin de semana a la playa con unos amigos por mi cumpleaños, claro después de haberlo celebrado en familia, pero más me emocionaba el viaje, lo había planeado desde hace 2 años.

 

Joe: ¿me llevarás a la playa contigo y los chicos?- no sonaba como buena idea aquello, pero la verdad es que aunque quisiera papá pegaría el grito de inmediato si es que se lo insinuabamos.

 

Sam: sabes que no te dejarán, ni siquiera te dejan salir a fiestas de noche sobre todo desde tu problema con James.- papá desde siempre a tenido una adversión a dejarnos salir de noche a fiestas o a casas con amigos, nunca lo entendí e incluso muchas veces tuvimos discusiones por lo mismo, pero desde que me contó su historia con mi verdadera madre supongo que esa era la razón de sus reglas, quería protegernos.

 

Joe: tienes razón… ¿por qué los mayores se llevan toda la diversión?- como todo un dramático Joe se dejó caer de espaldas sobre mi cama al decir aquello.

 

Sam: ya te tocará a ti, deberías pensar desde ya lo que quieres para los 18, yo vengo planeando este viaje desde tu edad- él me miró sorprendido y sacó su telefono para comenzar a mandar textos- ¿ya te arreglaste con tus amigos?

 

Joe: sí, incluso se comenzaron a llevar bien con James antes de que le expulsaran, en realidad estaban enfadados conmigo por que se preocuparon de que me empezara a juntar con James, pero ya ves como cambiaron las cosa.- y mucho que habían cambiado, y para bien.

 

En ese momento por la puerta y sin tocar como siempre entró Noah frotandose los ojos, seguramente recien acababa de despertar de su fiesta.

 

Joe: enano, ¿te acabas de despertar?- no me digas Joe, eres adivino ahora parece- ¿quieres que juguemos?- no sabía como pero mi hermano era increible con los niños, a diferencia de mi que más bien me gustan de lejos.

 

Noah: ¡siii! Sam a jugar- el enano iba a tomar mi mano pero alcancé a escabullirme. Joe quien sabía que no era mucho de jugar con niños me ayudó en el momento. 

 

Joe: Sam está con los deberes ahora Noah, hay que dejarle tranquilo, vamos a ver si Maddie quieres jugar con nosotros o Nathan- luego de eso por fin pude quedarme solo en la habitación.

 

Pero no duré mucho ahí ya que de inmediato me aburrí, ya había terminado los deberes gracias a Joe y decidí ir a darme una vuelta en la cocina por si pilllaba el jarro de las galletas de papá. Casi siempre lo tenía escondido, pero si no me equivocaba ya sabía donde estaba esta vez.

 

Bajé las escaleras y pasé por al lado de papá que estaba roncando profundamente dormido en el sofá de la sala, entré a la cocina y al no poder encontrar las galletas abrí la nevera y fue ahí cuando las ví.

Papá había comprado cervezas y yo tenía tiempo que no me bebía una y ya estaba deseoso.

 

No podía sacar una así como así, mis padres lo notarían, por lo que decidí esperar, de seguro no se beberían todas de una y sobrarían para el día en que se vayan de viaje, ahí sería cuando las tomaría, podría llamar a Marie e invitarla a una.

 

Debía armar un plan…

 

SHAUN

 

“Dejar a fuego medio esperando a que se doren, pero que no queden tan doradas, un dorado justo” ¿Cómo diablos creia mi madre que iba a entender su receta de esta manera?

 

Como era el responsable del almuerzo de hoy decidí sacar una pequeña libreta que mi madre me había regalado para una navidad pasada. Ella había decidido escribir a mano todas sus recetas en 3 libretas y regalarselas a sus 3 hijos, esperando que nosotros siguieramos con el legado culinario de mi madre… debió estar demente, por que según recuerdo ninguno de los 3 eramos habilidosos en el tema culinario y sobre todo eramos un fracaso en entender las palabras de mamá.

 

Shaun: Lydia, dios de verdad que no la entiendo, ¿Qué significa dorado justo?- mi esposa que se encontraba sentada frente a mi bebiendo un vaso de agua solo se rio y se levantó para ayudarme.

 

Lydia: quiere decir que deben quedar de esta manera- dijo mostrandome mi preparación- para que no se amargue el platillo, ya debes sacarlo del fuego cariño.- le sonreí y le di un beso.

 

Shaun: gracias cariño, dime ¿Qué haría yo sin ti?- saqué el sartén del fuego y abracé a Lydia.

 

Lydia: seguramente llamarías a tu madre y te calarías su regaño por no saber leer sus recetas, te salvo la vida amor, lo sabes- claro que lo sabía, a mi madre no le gustaba que le preguntaramos las cosas una y otra vez, y yo cada que tomaba la libreta de recetas la llamaba preguntandole por lo mismo.- acabo de tomar la cita para Kyle para pasado mañana con un neurologo de la clinica en la que trabaja tu hermano, es el que tenía la hora más próxima.- sé que eso lo decía a modo de lamento ya que la clinica de mi hermano no era para nada barata y nosotros no siempre teníamos como para pagar las consultas más caras.

 

Shaun: me parece perfecto, hablaré mañana en la universidad- Lydia me sonrió, pero esa sonrisa no llegó a sus ojos- no te preocupes mi vida, tenemos unos buenos ahorros que facilmente se dividiran para el nuevo bebe y las consultas que tendremos que hacerle a Kyle.

 

Lydia: también podríamos hablar con tu padre si es que algo sucediera, sabes que siempre se ha ofrecido para pagar el parto o para el medico de los niños.- eso si que no, no iba a dejar que mi padre se hiciera cargo de mis responsabilidades, o mejor dicho, que se hiciera cargo de más de mis responsabilidades.

 

Shaun: no le pediré dinero a mi padre cariño, sabes que él es el que paga el instituto de los chicos y que ya se ofreció a ayudarnos con la universidad de Sammy en un futuro, no siento correcto pedirle más.- es más un tema de orgullo que de humildad.

 

Lydia: tampoco puedes dejar que tu orgullo interfiera, es la salud de nuestro hijo de lo que hablamos, si yo pudiera pedirle a mis padres ayuda lo haría, pero, para ellos yo y toda mi familia estamos muertos, por lo menos tu padre te apoya.- al escuchar aquello todo mi ánimo vayó por los suelos, sabía que tenía razón.

 

Shaun: amor, no pensemos más en esto, no quiero discutir y aún no sabemos si Kyle tiene algo o quizás sean simples jaquecas.- le di un último beso y continué con la comida- siento lo de tus padres, sé que aún te duele.

 

Lydia: ya no siento dolor cariño, me dejaron muy claro hace 18 años que no era nadie para ellos si me quedaba aquí contigo. Yo tomé una decisión y cada día de mi vida siento que fue la decisión correcta.

 

Shaun: pues trataré de que siempre creas lo mismo mi vida, aunque lo que no te puedo prometer es una comida decente preparada por mi- le sonreí a medias y volví a lo mio.

 

Cuando por fin logré terminar el almuerzo, Samantha llegaba del instituto en ese momento y Kyle bajaba por las escaleras.

 

Samantha: gracias por avisarme que Kyle se había ido del instituto, estuve por lo menos 10 minutos esperandole hasta que uno de sus amigos me avisó- ups, eso fue totalmente mi culpa, pero no le vamos a decir nada a Sammy por que si no aquí mismo se monta la tercera guerra mundial.- por cierto, Ian te mandó sus cuadernos con los deberes de hoy- solo eran 2 cuadernos, lo que agradecí ya que seguramente yo le ayudaría a Kyle a hacerlos para no forzar su cabeza de más.

 

Kyle: gracias Sammy, papá muero de hambre ¿el almuerzo está listo?- mi pequeño se acercó y abrazó a su madre mientras preguntaba, a la vez que Samantha saludaba de un beso corto a su madre y se venía a abrazar de mi.

 

Shaun: ya está listo, solo falta que dos jovencitos pongan la mesa y podríamos empezar a comer- abracé fuertemente a Sammy, debía aprevechar este día de gracia ya que usualmente apenas dejaba que me acercara a ella.

 

Sammy: que perezoso eres papi, si ya habías cocinado por que no pusiste la mesa también- abrí mis ojos ante aquel reclamo y solo atiné a hacerle cosquillas mientras la aprisionaba más contra mi- jajaja noo papá, deja.

 

Shaun: que perezoso ni que nada, preparé toda una comida para que ustedes se alimenten de buena manera, lo justo es que ayuden con la mesa, andando PLAS- le di una palmada floja a Sammy para encaminarla y comencé a servir los platos. Por lo menos se veia apetitoso.

 

Y triunfé, a todos le encantó la receta de mi madre recreada por mi hasta el punto que repitieron dejando la sartén vacía por completo. Eso era algo extraño ya que mis hijos tenían precedentes de ser pésimos para comer. Ya me regodearía con Lydia por mi logro en privado más tarde.

 

Cuando todos terminamos la comida, hicimos sobremesa para conversar de lo ocurrido en el día de hoy, algo habitual en nosotros.

 

Sammy: Maia es una idiota mamá, la encontré hablando mal de mi con una de sus amigas.

 

Lydia: pues debes aprender a elegir bien a tus amigas Sammy, yo te había dicho que esa Maia no me gustaba para nada- pues como siempre, las madres tenían la razón, mi madre era igual, aunque cuando descrubría que al final ella era la que tenía la razón el que estaba involucrado terminaba llevandose unos cucharazos de su parte.

 

Con ayuda de mi esposa retiramos y lavamos los platos que utilizamos en el almuerzo y luego me fui a mi despacho para adelantar un poco de trabajo.

Debía corregir exámenes y además debía preparar 2 examenes para los niveles mayores de la universidad.

 

Debía adelantar todo si quería que me dieran el dia libre en dos días…

 

PHILL

 

Luego de un arduo día de trabajo, yendo y viniendo en reuniones con clientes nuevos y antiguos por fin, a las 11 de la noche llegaba a casa.

Abrí cuidadosamente sin hacer mucho ruido ya que no quería alertar a nadie, de seguro ya todos dormían y no quería despertarles, estaba agotado, solo me lanzaría al lado de Keith y me dormiría.

 

Entré y todo estaba oscuro y en silencio, la luz de una solitaria vela me alertó, al acercarme me percaté que no era una sola vela, si no que había todo un camino de velas que se dirigian hacia la piscina en donde estaba Keith esperando medio dormido en una hamaca con una champagne y dos copas en la mesa de apoyo.

 

Phill: ¿cariño?- al hablarle Keith se sobre saltó y se paró de inmediato- mi vida casi te duermes, siento haber llegado tan tarde- me acerqué a él y le di un beso en los labios.- ¿Qué es todo esto?- todo estaba adornado para verse muy romantico y la verdad es que me sorprendió, no me esperaba nada de esto.

 

Keith: había comprado cervezas, pero luego pensando y hablando con Nicole que casi me mata por ser tan poco romantico, decidí hacer todo esto para celebrar, incluso saqué una de nuestras champagne especiales.- le miré completamente enamorado, el gesto y su cara media dormida me hacían quererle comer a besos.

 

Phill: ¿celebramos algo?- no recordaba que nada diferente había ocurrido, y en todo caso celebrar un día lleno de trabajo no era lo ideal.

 

Keith: ten, no quería solo entregartelo y ya, debía ser especial- él me tendió un sobre un poco grande y esperó ansioso a que lo abriera.

 

No le hice esperar mucho, me había dado curiosidad, al ver el contenido del sobre no pude más que lanzarme a los brazos de Keith y besarle infinitas veces.

 

Keith: ¿te gustó?- no podía hablar, las lágrimas de felicidad me lo impedían, solo atinaba a besarle y abrazarle- al parecer si que te gustó, no sabes lo feliz que me haces y lo emocionado que estoy de tenerme para mi solo una semana completa- un mordisco de su parte en mi cuello hizo que mi mente se nublara.

 

En medio de mi casi inconsciencia pude preguntar lo importante.

 

Phill: ¿Qué haremos con los niños?- Keith seguí besando mi cuello y al responderme me hizo cosquillas.

 

Keith: ya hablé con mi padre, les dejaremos a los niños el viernes por la tarde y Ryan nos dejará en el aeropuerto, tú no debes preocuparte por absolutamente nada que no sea disfrutar junto a mi, ¿te parece?

 

Phill: no sabes cuanto te amo- nos dimos uno de esos besos que deberían tener cierta censura en la vida real y nos dirigimos a nuestra habitación no sin antes apagar todas las velas.

 

Esperaba y deseaba que ninguno de los niños se despertara aquella noche… pero eran tantos que al final, ¿Quién sabe que pasará?

 

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