Dean no hizo caso al doctor, se auto recetó, aunque
poco le sirvió, más bien empeoró y por
mentiroso e irresponsable con el culete rojo terminó
y encima Aidan las 40 le cantó
Dean tenía que seguir un
tratamiento por prescripción médica, ya que había cogido una gripe muy fuerte e
iba una semana de esto y aunque él sabía que era su responsabilidad seguir las
instrucciones al pie de la letra, no se tomó ningún antibiótico en todo el
tiempo que le fue dicho, cuando se le había asegurado a su hermano Sebastián quien
dudo sobre su recuperación. Dean le siguió mintiendo, repitiéndole varias
veces, que cada vez estaba mejor, así que en lugar de medicina, fue a por miel
y limón para reducir la tos crónica que se le había formado, su remedio sólo lo
alivió unos instantes y su hermano acabó por descubrirlo y estaba enojado no,
lo siguiente y no demoró en echarle una bronca, que Dean se tuvo que aguantar
en silencio porque sabía que la había cagado y sintiéndose cada vez más enfermo
no pudo asistir a la universidad por un plazo de tiempo considerable debido a
la terrible bronquitis. Sebastián lo acompañó al médico, que aparte le mandó
inyecciones, para reducir cuanto antes la inflamación en las vías
respiratorias.
-Joder esas inyecciones,
me han hecho daño – se refería que los últimos pinchazos le dejaron un leve
moretón.
-Merecido te lo tienes, si
hubieses cumplido con la medicación desde que se te dijo, no estaríamos aquí,
así que más vale que no te quejes – contestó muy serio y agregó- que no estoy
nada contento con tu comportamiento irresponsable, así que en cuanto estés sano
a tope, voy a azotarte con el cinturón, así que vete preparando. – Dean se puso
rojo hasta las orejas y de no ser por la cara que traía su hermano, se lo
hubiera tomado a broma.
Pasaron los días y con
ellos un Dean rebosante de energía y muy
saludable, a estas alturas, esperaba que a su hermano se le hubiera pasado el
enojo, pero nada más alejado de la realidad. Al ver que había vuelto de dar una
larga caminata para hacer ejercicio como hubo decido aquel sábado que no tenía
clases en la Universidad. Sebastián le
indicó que se fuera a su cuarto y lo esperara que iba enseguida, Dean no quería
aquello; era realmente vergonzoso, pero sabía que cuando a su hermano se le
metía algo en la cabeza era muy difícil hacerlo entrar en razón, ya una vez lo
hubo castigado con azotes, tendría dieciséis, había llegado borracho y hubo
causado muchos problemas a los vecinos, pero aquello era otra historia, ahora
Sebastián iba a corregir a su hermanito por descuidar su salud y así entró a la
habitación con la ancha correa de cuero doblada en dos, acto seguido puso unos
cojines en la cama y le habló:
-Ya sabes como va esto,
pantalones y calzoncillos bajados. – Dean enrojeció de nuevo, quiso pedir una
indulgencia, pero prefirió guardar silencio, hacer caso y que todo terminara
rápido, sin más se bajó la ropa tal como se le fue indicado y se puso sobre los
almohadones con el culo para arriba.
Sebastián le preguntó si
estaba listo, Dean asintió y su hermano mayor levantó la correa
-ZAS, ZAS – cayeron los
dos primeros de forma muy severa, Dean se quejó bajito medio se movió un poco,
pero rápido volvió a su posición antes de ser regañado.
Los siguientes se marcaron
en forma de X abarcando todo su culo sin piedad.
-Joder me estas dando muy
duro macho, reduce la intensidad un poco – se atrevió a reclamar poniendo una
mano, su hermano como era de esperarse le reprendió con dureza.
Dean no quería quitar la
mano, así que Sebastián le dio dos correazos, no tan fuertes por que iban a su
mano, esto era solo para que la quitara del paso y cooperara con el castigo, al
jovencito no le quedó otra que obedecer. El mayor marcó el cuero en el centro de su
trasero veinte veces y diez más en la parte baja de las nalgas, el mocoso
lloraba a moco tendido, empezó a pedir disculpas sinceramente aun cuando Sebastián
ya había terminado, Dean seguía en su sitio con el culete expuesto mientras su
hermano le hacía cariño en la espalda y con cuidado frotaba sus nalgas algo
hinchadas, después de un rato, ya más calmado, se giro y despacio se puso en
pie, con cuidado se subió la ropa y mientras lo hacía, no pudo evitar poner
varias muecas, después Sebastián lo cubrió con un abrazo y le dijo que esperaba
no tener que volver a corregirlo por poner en riesgo su salud física otra vez. Dean
todavía con la cara colorada asintió como un niño que ha aprendido su lección y
no la va olvidar en la vida.
Una semana después llegó
Aidan a visitarlos y entre conversa y conversa preguntó como estaba de salud el
menor, respondió el mencionado que estaba genial, pero no pudo evitar reclamar el
trato que recibió de su hermano, acordándose de la zurra y lo colorado que se
le ponía la cara solo de revivir aquello, tildó a su hermano de tirano,
Sebastián lo dejó terminar y al final explicó todo desde el principio y las
razones que tuvo para hacerlo ante la mirada ojo plática de su hermanito y un
Aidan, que una vez terminó el mayor de hablar no demoró en darle su regañina y amenazas no faltaron.
-Lo que has hecho no tiene
nombre, y como me entere que vuelves a jugar con tu salud, siendo un completo
irresponsable, yo mismo te daré una azotaina de esas que hacen historia, después
de obligarte a cumplir con el tratamiento.
-Yo… - se quedó sin
argumentos- lo siento mucho – respondió finalmente bajando la cabeza.
-Esta bien, te disculpo, y
si he sido duro con mis palabras y tu hermano duro con el castigo, es para que
reflexiones en tu proceder.
-Gracias … - que más podía
decir, si abrir la boca sólo lo metía en líos.
-Bueno vamos a comer fuera
para relajarnos un poco, el ambiente se puso un poco tenso – propuso Sebastián
y salieron por la puerta los tres en dirección a un fino restaurante.
Feliz Navidad Sanha, la
verdad me costó un mundo, no conozco muy bien los personajes, es una historia
que he leído poco y como son una familia numerosa, no sé quien es quien y
aparte casi no hay capis de Dean castigado. De hecho y no se que edad tenga, en
mi mente como 20 o 21 le he puesto, me encanta imaginarlos grandes siendo
azotados.
Ha sido un reto, pero al
final fue divertido escribir de este personaje 😉
Gracias Nicole, un reto que te ha quedado genial jajaja
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