lunes, 29 de agosto de 2016

CAPÍTULO 20:



CAPÍTULO 20:

Las clases ya habían acabado y los chicos estaban haciendo los deberes en la biblioteca. Ninguno había querido quedarse en el cuarto, porque yo les había preguntando al respecto de la navaja y como nadie parecía saber nada, me enfadé un poco. Les dije que de alguien tenía que ser y que no me gustaba nada que me mintieran.

-         Solo digo que como sea de alguien de este cuarto, que se prepare. No solo tiene un arma, sino que encima me está mintiendo a la cara.

-         ¡Que ya te hemos dicho que no es nuestra! – protestó Gabriel. Él fue el primero en irse, y los demás no tardaron mucho en seguirle. Supongo que pensaban que era mejor dejarme solo mientras me durara el mal humor.

Yo me quedé en mi cuartito, mirando la navaja desde todos los ángulos, como si así fuera a descubrir a su dueño. Tan concentrado estaba que me asusté un poco cuando llamaron a mi puerta. Era Darío. Miraba al suelo con algo de vergüenza y tenía un papel en la mano. En seguida recordé que le había mandado un informe por la pelea del día anterior. Se me había olvidado por completo. Le sonreí y le indiqué que pasara. Lo hizo, y miró mis manos con sorpresa.

-         E...Eso es mío – dijo, señalando la navaja. Rápidamente se dio cuenta de su error, pero ya era tarde.

-         ¿Ah, sí? Vaya, vaya, ¿y qué haces tú con esto en el colegio?

-         Yo…. yo… Es un regalo… Y suelo tenerla guardada… Hace un par de días que me desapareció…

Le miré fijamente. Así que no era de mis chicos. Aunque… alguno de ellos la había cogido, y la había escondido bajo la cama de Bosco.

-         Estoy jodido, ¿no? – preguntó Darío, bastante abatido.

-         Por usar ese lenguaje, desde luego. ¿Tengo que ponerte a copiar como a los niños pequeños?

Darió entreabrió los labios y negó enérgicamente con la cabeza.

-         ¿Tu vuelves a casa los fines de semana? – le pregunté, y él asintió. – Te daré la navaja el viernes y quiero que la dejes fuera, ¿estamos? No la vuelvas a traer al colegio.

-         Sí, señor.

-         Víctor, no señor. Espero que cumplas tu palabra. Si te la vuelvo a ver sí estarás en problemas, ¿entendido?

-         ¿Se lo va a decir a mi guardián? – preguntó, preocupado.

-         ¿Crees que estoy loco? Iván te mata. No, no le diré nada, pero no te acostumbres. Te ha ido bien solo porque no te he visto usarla y confío en tu palabra de que la tenías guardada, pero no puedes tener aquí cosas como estas.

-         Nunca más, de verdad…

-         Está bien. Ahora veamos ese informe – le pedí y le eché un vistazo. Le sonreí. – Esto está muy bien.

-         No sabía cómo hacerlo…

-         Eso es culpa mía, que no te di indicaciones de ningún tipo, pero lo hiciste muy bien. Ahora a ser un buen chico ¿eh?

Darió sonrió con algo de vergüenza y asintió. Se dio prisa en marcharse, quizá temiendo que cambiara de opinión con lo de la navaja.

Cuando se fue, me quedé pensando en que al menos mis chicos no me habían mentido, y ninguno era el dueño de aquél artilugio. Pero, peor que eso, la habían cogido sin permiso. Ya había visto lo que hacía el colegio con los ladrones y no quería eso para mis chicos. ¿Quién la habría cogido?

Me encaminé a la biblioteca para hablar con ellos, pero por el camino me crucé con Benjamín, que justo venía a buscarme.

-         No encuentro mi compás. – me dijo.

-         Te lo habrás dejado en el cuarto. Ven, vamos a mirar…

Sin embargo, tenía un mal presentimiento. Tal como pensé en el cuarto no estaba y Benjamín parecía bastante seguro de haberlo visto por la mañana. Las cosas de los chicos estaban desapareciendo. ¿Qué tenía, un cleptómano en el cuarto?

Benja estaba algo preocupado, porque no le sobraba el dinero, precisamente. Le prometí que encontraríamos su compás, y que si no le buscaría otro de alguna manera. Me dio las gracias, visiblemente más relajado. Me aseguraría de hacerlo aunque tuviera que comprárselo yo mismo.

No estaba seguro de cómo enfrentar el asunto de los objetos robados. Algo me decía que la confrontación directa no iba a dar buenos resultados. Empezarían a acusarse unos a otros y no sabría quién era el culpable. Mientras intentaba decidir qué hacer, sonó el timbre de la merienda. Fui a por los chicos a la biblioteca.

-         Venga, vamos, a merendar. Luego seguís, si no habéis terminado. Y me gustaría hablar con vosotros.

-         ¿Todavía sigues con tu navaja imaginaria? – inquirió Wilson.

-         No era imaginaria, tú mismo la viste. Pero no, por ahora voy a aceptar vuestra palabra – dije, para no delatar a Darío.

-         ¡Seguro que la navaja la trajiste tú y solo nos estás probando! – replicó Wilson.

-         ¿Eso crees? La verdad es que tengo mejores cosas que hacer que andar inventándome tonterías… No tengo ningún interés en acusaros de algo que no habéis hecho, Wilson. Sobre todo cuando está pasando algo serio de verdad en el cuarto. Están desapareciendo cosas.

-         ¡Y ahora nos tachas de ladrones! Capullo… - murmuró.

Los demás jadearon. Miré a Wilson fijamente, entendiendo que él sí me estaba probando a mí.

-         Discúlpate ahora mismo, Wilson. No puedes hablarme así.

-         Yo no dije nada.

-         Te he escuchado perfectamente, chico. Y tus compañeros también.

-         ¿Ah, sí? ¡Pues me la suda! – gruñó, entre enfadado y asustado.

Negué con la cabeza y suspiré. Les guié hasta el comedor, porque tenían que ir conmigo, pero a Wilson le llevé del hombro. Cuando llegamos a la puerta, le retuve.

-         No, tú aún no entras. Tú te vienes conmigo.

Me miró horrorizado y pude ver que tenía tentaciones de resistirse, pero debió de pensar que no serviría de nada. Como la habitación nos quedaba algo lejos y me pareció absurdo recorrer otra vez el largo entramado de pasillos, entré con él en una clase vacía.

-         Perdona… Ya no lo diré más… - murmuró. Gran parte de su actitud altanera y rabiosa se había esfumado.

-         Esa disculpa es la que te había pedido antes. ¿Por qué no lo hiciste cuando te lo pedí? Te di una advertencia, pero lejos de parar, continuaste con tus faltas de respeto.

-         Se me escapó…

-         Pues no se te puede escapar algo así, Wiston. Ven aquí – le dije, sentándome en una de las sillas del aula. Le noté bastante asustado, así que endulcé un poco mi tono de voz. – Ya me he dado cuenta de que tienes la boca algo floja ¿eh? Esta mañana también estabas algo gruñón.

-         Es como un don… - susurró, con la voz algo tomada.

-         Tienes que intentar controlarte – le recomendé. – Te ahorrarás muchos problemas. Seguro que no soy el primero que te regaña por tus respuestas, ¿a que no?

-         No…

Me daba pena la forma en la que me estaba mirando. Se estaba estresando demasiado, así que tiré de su brazo suavemente hasta acercarle a mí. Ni siquiera le tumbé.

PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS

-         La última vez que me hablas así ¿entendido?

-         Au… sí…

-         Yo sé que sabrás comportarte – le dije, y le revolví el pelo. – Pero solo por si acaso, recuerda que eso solo fue un aviso, y que si tengo que repetirlo seré más contundente.

-         En…entendido.

-         Vamos, cambia esa cara. No ha pasado nada. ¿Tienes hambre? Porque yo sí. Vamos a ver si hay algo rico de merienda.

Pasé un brazo por su hombro para llevarle al comedor, ya que él no tenía mucha capacidad de reacción en ese momento. Pude ver que estaba enfadado conmigo, y al mismo tiempo se estaba conteniendo, porque sabía que no podía mandarme a la porra. Por eso mismo cuando llegamos al comedor le dejé tranquilo y le di su espacio.



N.A: Me fui unos diitas de vacaciones, huyendo del calor, no es que haya dejado de escribir xD

4 comentarios:

  1. Espero que el sol te haya renovado las ganas de escribir que te tiraste al hombro una banda de historias jeje no se como haces pero gracias xq yo disfruto de todas. Exelente capi

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  2. Assdsdsafsdfds eres como una droga al escribir xD Este capitulo y el de Sam ya lo habia leido, pero lo volvi a leer porque me encantaron :D Paso a revisar al blog si ya han actualizado las historias que leo y aunque vea algo nuevo tuyo siempre me quedo con ganas de más, necesito siempre más xD Lo bueno de todo esto es que te estas aventando varias historias, así que siempre que veo actualizaciones en el blog, espero que alguna de tus historias este por ahí xD

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  3. Que hermosa historia muy corta e de confesar, pero tienes lindos niños que son un amor y otros que párese que tiene cuernitos :)
    Espero que pronto puedas actualizar esta historia que me encanta tanto.

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  4. Es bueno que vuelvas a aparecer Dream!!..

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