martes, 11 de septiembre de 2012

No puedo perderte no puedo


Capítulo trece
No puedo perderte no puedo

Kathya pov.
Sé que las mujeres nos jactamos a menudo de contar con ese “sexto sentido” que a veces nos ayuda a prevenir malas experiencias y aunque les parezca ridículo, en ocasiones como ésta, a salvar la vida de la persona que amamos.
“¿Steve? ¿Amor te sientes mal?” le pregunté con cautela, mi tigrecito intenta ocultarme que está enfermo, pero hace tres día que le notado extraño, más extraño que de costumbre.
“no, estoy bien” Steve me mintió descaradamente, siempre se cuándo me miente, mi corazón se activa como una alerta silenciosa.
“Uhhhh pues tienes cara de zombi con indigestión jajaja” Le dije sonriendo, Steve y yo siempre nos la pasábamos riendo y bromeando, él tenía un sentido del humor increíble, pero hoy simplemente ignoró mi broma “Estas enfermo” le grité y ésta vez no era una pregunta, era una clara afirmación.
“Kathya, ya te dije que estoy bien” me respondió mientras salía del cuarto con su caminar descuidado y yo moría de ganas de llamar a su padre, confieso que odio cuando azotan su traserito pero creo que necesita quien lo ponga en cintura. Tomé el teléfono buscando el número de Sean cuando Steve regresó y me dio una de esas tiernas miradas que me derriten el alma.
“Apúrate K, llegaremos tarde al entrenamiento” Me dijo con su cara de ángel y yo me olvidé de a quién carajos llamaba.
Fui tras él, teníamos que entrenar, pero por supuesto no dio ni siquiera un treinta por ciento en el entrenamiento, se le notaba cansado y en cuanto llegamos a casa se fue a la cama enseguida. Conozco a Steve y eso es una mala señal, muy mala señal. Llamé al médico de inmediato.
“Déjenme solo. Estoy bien” le gritó al doctor en cuanto llegó y no permitió que se le acercara, yo escuché los gritos desde el pasillo y allí mismo, mientras miraba al médico marcharse, tome una decisión, me sentía una traidora y tal vez lo era pero ¿Qué más podía hacer?
“Aló, Ssuegrito” Hablé con voz temblorosa.
“Si cariño ¿Qué ocurre?” El tono suave de Sean me tranquilizó un poco y me dio la fuerza para continuar hablando.
“Es, es, Steve esta con fiebre y dificultad para tragar, se negó a ver el médico no sé qué más hacer” Intenté explicarme pero Sean no me lo permitió.
“Tranquila cachorrita, en dos hora estoy ahí” Me dijo y yo me sentí más tranquila y en silencio agradecí las ventajas de ser millonarios, los jet llegan rápido a todas partes.
Entre de nuevo a la habitación y le tomé la temperatura, no estaba tan mal pero iba empeorando cada vez más y yo recé porque Sean no se demorara mucho en llegar.
“No quiero ver a ningún doctor” Me dijo luciendo exactamente como un mocoso de cinco años.
“Me preocupa tu salud, no quiero que te pase nada malo, pero tranquilo que no llamé a ningún otro médico” Le respondí buscando en el botiquín un analgésico.
“¿Y entonces a quien llamaste? te escuché hablando con alguien por teléfono”
“A tu papá” exclamé aparentando mucha tranquilidad y respiré hondo esperando los gritos que llegarían en cualquier segundo.
“¿A SEAN?” Gritó levantándose de un brinco de la cama “¿KATHYA LLAMASTE A MI PADRE?”
“Ya te dije que me preocupa tu salud”
“¿Te preocupa mi salud? con un carajo Kathya, Sean me va a matar”
“¿Y QUÉ QUERÍAS QUE HICIERA?” Esta vez era yo la que gritaba “Te negaste a ver al médico y estoy segura que la fiebre te matará primero”
“Pues yo prefiero morirme de una fiebre que de una paliza”
“Y yo prefiero que no te mueras” le dije con enojo mientras trataba de darle un jarabe para bajarle la fiebre “Tómate esto y deja de comportarte como un mocoso”
“Vete, vete, aléjate de mí” me gritó furioso tirando todo jarabe al piso.
Suspiré y salí de la habitación en busca del chofer para me ayudaran a meterlo a la bañera, pero no conseguimos sacarlo de la cama, era impresionante la fuerza que tenía y a pesar de estar enfermo nos gritó, chilló y pateó hasta que se cansó. Nancy logro que tomara algo de agua pero se la escupió.
“¡DEJENME EN PAZ!” gritaba descontrolado y yo me salí del cuarto corriendo, me sentía tan enojada que si me quedaba un segundo más en la habitación, seguro terminaba ahorcándolo yo misma.
Me dejé caer sentada en el pasillo y comencé a llorar. En ese instante ya no me sentía furiosa, sino, preocupada y un sentimiento de impotencia recorrió mi cuerpo. El hombre que amaba se estaba muriendo y no podía hacer nada para evitarlo.
Unos minutos después, alguien se me acercó y me ayudó a levantarme, Sean por fin había llegado.
Miré a Sean con mis ojitos llorosos y me sentí tan pequeña e inútil “Suegrito lo siento, no he podido hacer nada” le dije en tono derrotado tirándome en sus brazos.

Sean pov.
Cuando escuché la voz de Kathya, el corazón se me aceleró de preocupación, mi hijo me necesitaba a su lado.
Sin perder ni un segundo, tomé mi jet y en menos de dos horas estaba en la casa de mi hijo. Corrí hacía la habitación de Steve y en pleno pasillo me encontré a la K, sentada en el piso y llorando como una niña chiquita.
"tranquila cariño, dime qué paso" le pregunté desesperado pensando en lo peor. Steve es mi niñito y mi corazón se resistía a seguir viviendo sin él.
“No quiere ver a nadie, tiró las medicinas y yo, yo, no sé qué más hacer y le sube la temperatura cada vez más” Kathya balbuceaba desesperada en mis brazos.
“Mi niña, calma, ya estoy aquí y todo irá bien, te lo prometo. Le aseguré como si yo fuera dueño del futuro y ella me creyó. Juntos entramos a la habitación de Steve.
"lo llamaste" le dijo a Kathya como si lo hubiese traicionado y noté que ella se estremeció al escuchar sus reproches.
“Steve Kathya solo estaba preo…”
"No me importa, largo no te quiero aquí" me gritó, sin ni siquiera darme la oportunidad de terminar la frase. Noté que sus ojos estaban vidriosos y a duras penas articulaba las palabras.
Suspiré e intenté hablar un poco más fuerte "cachorrito, papi está aquí, vine a cuidarte mi amor, por eso me llamo Kathya" le dije con calma aunque por dentro tenía terror de lo que le podía suceder en ese estado de tanta fiebre "Kathya cariño llama al médico por favor"
Mientras veía a Kathya llamar de nuevo al doctor, intenté acercarme a mi cachorro y puse mi palma izquierda en su cabeza. Ese simple gesto lo hizo saltar como fiera y retiró bruscamente mi mano.
"NO ME TOQUES ALEJATE, ME HACES DAÑO" se veía tan indefenso pero con tanta fuerza como si tuviera que protegerse del mundo.
"Steve basta" le ordené con firmeza suprimiendo mi deseo de jalarlo de la oreja, primero debía encontrar al médico y que me digiera cómo estaba mi hijo y que debíamos hacer para ayudarlo.
"¿Es que son sordos o idiotas?” Preguntó de repente viéndonos directo a los ojos con su mirada llena de rabia “ya les dije que largo todos de aquí, aléjense de mí"
Se levantó de pronto y de un impulso tiró todo lo que estaba en el velador. Se veía realmente cansado y yo pensé que se desmayaría pero caminando tambaleante llego hasta mí y trato de sacarme a empujones de la pieza.
Algo en mi cerebro se activó "ya basta de esto" me dije a mí mismo, y en ese preciso momento, utilicé toda mi fuerza para sostener a Steve entre mis brazos y evitar que siguiera empujándome. Amo a mi hijo con mi alma, pero esto ya era más que suficiente, él no puede hacer lo que se le vine en gana, mucho menos venir a tratarme como si no fuera nadie en su vida.
"Kathya espéranos afuera" dije muy suavecito para no asustarla y con nuevas lágrimas recorriendo sus mejillas, ella salió corriendo fuera del cuarto.
Esto no iba a ser fácil, definitivamente no iba a ser nada fácil, pero tenía que hacerlo. Tomé a mi pequeño de los hombros, me senté en la cama y lo dejé en mis rodillas. Sé que ese movimiento lo sorprendió y yo aproveché para bajarle el buzo hasta la mitad de sus muslos.
"esto hijo es por tu irresponsabilidad al no cuidar tu salud" Fue todo lo que dije antes de dejar caer tres golpes seguidos en el centro de su trasero.
PAFF! PAFF! PAFF!
"BUAAAAAA" Steve comenzó a llorar como si lo estuviera matando, en esta posición podía sentir a mi hijo arder, debe haber tenido cerca de 40 grados.
“Creo que eso es suficiente para que te portes bien" lo reté mientras mi corazón se deshacía viéndolo llorar y la preocupación inundaba mi cerebro ¿Dónde diablos estaba ese médico?
"Me duele, me duele todo, que quema, papi has que pare" mi hijo empezó a gritar de la nada, "que se alejen de mí, papá sácalas de mi" Steve se revolcaba en mi regazo como si algo trepara por su cuerpo, toqué su frente y se sentía aún más caliente.
El Doctor llegó en ese preciso momento "Es por la fiebre" me dijo mientras lo tomaba en brazos y se dirigía al baño con él. Luego lo metió en la tina con agua helada.
Yo observaba desesperado la escena, el hombre le pincho el brazo y luego me dijo serio "si no la bajábamos temperatura a tiempo se muere" me explico.
En ese instante vi todo negro ¿Mi hijo pudo haber muerto de fiebre?
"ahora lo dejaremos ahí unos minutos hasta que pase" continuó hablándome serio y con una cara de reproche.
No había visto a la Kathya a mi lado hasta que la escuché romper en llanto y disculparse entre sollozos "lo siento, no podía, intente todo" Ella no podía retirar la vista de Steve que parecía más calmado.
"tranquila mi cachorrita" la abracé mientras vimos al médico aplicar otra inyección al brazo de mi hijo.
"con eso será suficiente" me dijo mientras tomaba a Steve de la bañera y mirándolo directo a los ojos le reprendió señalándole con el dedo en su cara "nunca más, pudiste morir".
Al salir del baño, volvía a tomar a Steve entre mis brazos y el doctor continuó hablando “le daré las recetas y lo que debe seguir como estricto régimen alimenticio este chico tiene las defensas por el suelo" me dijo con gravedad y yo asentí triste mientras llevaba a mi hijo a la cama, le saqué el pijama mojado y le puse otro seco. Noté con felicidad que la fiebre había cedido.
"lo lamento papá" le escuché decir con solo un hilito de voz mientras tiritaba de frio, una vez vestido lo lleve a mi habitación porque su cama estaba empapada en sudor.
Es hora de descansar cariño” Dije colocando las almohadas.
"me duele papito, me duele todo" se quejó mientras bostezaba.
"Todo pasara" le respondí viéndolo tan pequeñito e indefenso como cuando era un bebé. Inconscientemente empecé a cantar una nana que solía cantarle años atrás y así se quedó dormido "te amo mi bebito" le susurré al oído deseando jamás volver a repetir una experiencia como ésta en mi vida.
Cuando ya se durmió lo deje tranquilo y hable con el médico que esperaba paciente "gracias doctor".
"no es nada más que mi trabajo, señor Hyuga por ahora esta son las prescripciones, necesita siete inyecciones de un antibiótico y con eso mejorara, vitaminas masticables y un jarabe para el apetito" me miró severo "cuide a su hijo señor, el chico está muy débil"
No dije nada, simplemente agaché mi cabeza y le deje ir, estaba demasiado cansado para discutir y mande a comprar todo y me encamine a la habitación con mi cachorro mientras Kathya iba a dormir, ella también había vivido una experiencia traumática.
Al llegar al cuarto mi hijo abrió los ojitos "promete que no te irás hasta que esté bien verdad" me dijo sollozando como si creyera que podría dejarlo así.
"Te lo prometo" lo abracé con fuerza, nos quedamos dormidos desperté a la hora de aplicar los medicamentos "Tigrecito despierta es hora de los medicamentos para que te mejores" me levante para ir a preparar la inyección.
Cuando volví mi hijo tenía su boquita abierta y los ojitos entre cerrados “¿Qué haces mi cachorrito?” Le pregunté con un tono divertido.
“Voy a tomar mi medicina papito”
"Uhmmm ok, pero quiero que te des media vuelta muéstrame el potito" le dije con todo el amor del mundo.
"Inyecciones no papi, eso duele" sus ojitos se pusieron vidriosos enseguida "¿me puedes dar jarabe o pastillas?" me suplicaba.
Me dio mucha pena, sabía que no le gustaban pero debía hacerlo, según el médico era un tratamiento riguroso y si no se aplicaba bien no serviría de nada "mi amor también hay un jarabe y pastillas, pero el antibiótico es inyectable mi amor" intente explicarle.
Mi bebe comenzó a sollozar apretando una almohada "papi no quiero" debe haberse sentido muy mal, porque su actitud abatida no es comparada a las pataletas que acostumbra hacer, simplemente se enredó entre las sábanas para que yo no pudiera inyectarlo, pero tenía que hacerlo rápido o el medicamento se comenzaría a cristalizar.
Deje la inyección cerca y tome a mi pequeño, como pude lo saque de su capullo de colchas y lo deje en mi regazo con su potito al aire bajo sus reclamos y sollozos "shh bebe ya pasara" enterré al aguja y con mucho cuidado dejé pasar el medicamento "shh shhh tesorito pasara " intente consolarlo pero a quien engañamos nadie presta el poto para semejante tortura.
"aaayyy papito, no más, no más voy hacer bueno, no me pinches más" lloraba desconsolado mi cachorro.
"no mi amor no es que seas malo, mi niño ya paso todo" le dije mientras retiraba a aguja de su traserito, le hice un masajito y lo acomode entre mis brazos "tenemos que caminar cinco minuto y luego comeremos lo que quieras” le di un beso en su naricita sin saber cómo decirle que faltaban seis dosis más.
“pero dolió mucho, no más inyecciones para tu cachorrito” me rogaba como cuando era un chiquillo y le ponían las vacunas.
 Yo simplemente moví mi cabeza en señal de afirmación, no le diría nada todavía, no era necesario. Lo puse de pie y lo ayude a caminar. Guié a mi niño a la cocina para que comiéramos una gran copa de helado.
Comimos su helado favorito y luego volvimos a mi cama.
"papito me haces tutito" me rogó mientras se le cerraban los ojitos de sueño y se sobaba exageradamente su traserito.
"claro mi amor" Yo sonreí, nunca me cansaría de mimar a mi mocoso, le cante sus canciones favoritas incluso después de que ya se había quedado profundamente dormido. Durmió doce horas seguidas, tenía que despertarlo para comer y ponerle la segunda dosis además debía tomarse el remedio para el apetito.
"hijito, ya es hora de despertar mi amorcito" le dije con cariño.
"si papi, dormí rico" dijo envolviéndome en sus brazos enseguida, lo note con un poquito de temperatura aún.
"si amor, es hora de despertar, arriba arriba, te voy a dar tus remedios y luego comeremos muy rico quiero que te recuperes pronto" le di un beso y fui por la inyección.
Mi hijo me espero nuevamente con la boquita abierta, sus ojitos se llenaron de pánico, cuando me vio llegar con la inyección.
"no papi tú dijiste, no quiero otra" comenzó a llorar enseguida, eso demuestra que mi bebito aún se siente mal, porque no trata de escapar solo llora y eso me parte el alma.
"es por tu bien amor, después de esta nos faltan cinco más" intente sonar natural mientras lo dejaba en mi regazo para poder tener mejor control, "prometo que no dolerá tanto mi vidita tranquilo muñeco" empecé a inyectarlo.
"Ayayayyyy nooooooooo no quiero papi me lastimas, dueleeeee, me quema, papi me dueleeee" mi hijo gritaba tanto que empezó a tener arcadas.
"no mi amor, no llores" le rogué mientras sacaba la aguja de su traserito.
"papito no más no voy a resistir" lloraba mi cachorro.
"mi amorcito es la única forma de atacar la infección en la que se transformó un simple refriado mal cuidado, pero luego hablamos de eso mi vida, por ahora tomate las otras pastillas y el jarabe mi bebe" lo abrace con fuerza.
"no papi, no puedo tragar me duele mucho mi garganta" me contestó entre sollozos negando con su cabeza.
"bebe no queremos pedir los otros medicamentos inyectable también ¿o sí?" le dije con una ceja alzada.
"nooo, pero no los vamos a tomar tampoco" me gritó mientras se escondía bajo las sabanas.
"mi amor por favor" le rogué tomándolo en mis brazos y ayudándolo a sentarse "bebe te hará bien después ya no dolerá porque este es el analgésico"
"Segurito que sabe feo y no me lo tomare" me hizo un puchero y yo supe que si la medicina tenía mal sabor, terminaría encima de mi ropa. Lo probé primero no estaba mal "no está mal, no es una ambrosia pero es pasable, vamos por el papito"
"las cosas que tengo que hacer por ti” me hizo un puchero y rodó sus ojos mientras abría su boca en el segundo siguiente tenía todo el remedio en mi cara y camisa.
“Puaj, era horrible mentiste papito malo"
"yo no mentí" lo rete "mira como me dejaste eso no se hace, te lo vas a tomar o te voy a castigar" le advertí serio pero con un tono de padre que no podía quitarme.
“Pues prefiero que me pegues que tomarme esa cosa” me gritó sollozando, realmente odia los remedios.
Suspiré "ok tú lo pediste así" no quería me daba pena y no podía pero ya se lo había advertido, lo deje en mis rodillas con su pijamita en la mitad de sus muslos "¿estás seguro Steve?" le pregunte y el simplemente apretó los dientes. Decidí darle una probada pero que valiera la pena para que se tomara la medicina, así que pronto ¡¡Zas! Mi mano cayó fuerte y pesada sobre su traserito.
Como lo anticipe el golpe lo hizo reaccionar, su trasero no estaba en condiciones de soportar ni media nalgada.
"papá, me lo tomare" dijo entre un mar de lágrimas "lo tomare todo lo juro"
"no más amor" suspire a aliviado, le di los medicamentos y salí en busca de algo de comer.
"la K sale muy tarde del cole, se va a quedar en el departamento" me dijo como para que supiera que lo tendría solo para mí.
"me encantó la idea” le dije feliz mientras tomaba la bandeja de comida "come algo" le di un besito en su frente.
Negó con su cabecita "me duele tragar papito" suplicó enredándose ente las sábanas de nuevo.
"mi amor, no me hagas castigarte otra vez" le advertí con un tono de severidad.
"no papito me duele mucho” sollozaba "No más castigos, no comer, solo nanai"
"Steve si estas en estas es porque no comes, así que a comer mi vida la comida es blandita no te va a doler mi amor lo haremos despacito para que no duele tanto” le dejé claro que comería sí o sí.
"Ok, voy a comer pero solo helado de chocolate y pastel de chocolate" me pidió. Todavía no entiendo cómo le puede gustar tanto el chocolate cuando le da una alergia atroz.
Los días pasaron y mi hijo estaba mejorando, yo me sentí más tranquilo cuando por fin llegó la hora de aplicar la última inyección. Steve me vio entrar con la jeringa en la mano y comenzó una carrera ciega a la puerta "no, no lo harás ya estoy bien" gritaba como un loco.
"no, no lo estás, ya basta hijo tranquilo” le dije paciente sin correr tras él.
"no ya no más, te deje pincharme demasiado, no me puedo sentar mi poto me duele, y al final soy yo quien decido qué hacer con mi trasero, así que no te dejaré inyectarme nada más"
"amor, ven aquí ahora o te daré una buena razón para no poder sentarte" lo reté un poquito más serio.
El chico ignoró mis advertencias, abrió la puerta y salió corriendo, como se le ocurre al mocoso irresponsable, salir en pijama y sin pantuflas.
"Steve Hyuga, ven aquí en este instante que si voy por ti, te las voy a dar donde te alcance" le dije furioso pero no sirvió de nada a esa altura, mi hijo estaba abriendo la puerta de la casa.
Me vi obligado a correr tras él y lo alcance casi de inmediato. Le di una nalgada “ya verás" le reprendí enojado y lo lleve a rastras hasta mi habitación, me senté en la cama baje sus pantalones y empecé a aplicar con mi pesada mano varias palmadas en su traserito.
"OWwwwww no, no me pegues me duele, Buaaa me haces daño, papito mi potito"
"Niñito PAFF! Desobediente PAFF! te ganaste PAFF! cada nalgada a pulso PAFF! tu salud primero hijito PAFF!" 
"Noooooo, salvar mi potito es primero" me gritó llorando, mi hijo no podía ser más tierno.
Tuve que morderme la lengua para no reírme ante sus reacciones “te amo hijito pero tu salud es primero y si quieres salvar tu trasero, te portarías mejor, e irías al médico cuando fuese oportuno" razoné.
"ambos sabemos que eso no pasará" me dijo sollozando "me da susto, lo sabes"
"mi amorcito, si sientes miedo para eso está tu papi, me llamas y yo llego en dos minutos" le consolé con calma "te amo hijito me muero si te sucede algo" le di un beso en su frente.
"pero papito, no me gusta, siempre que me enfermo me pinchan el poto no me gusta y para colmo, tu terminas castigándome" me dijo todo eso llorando desolado.
 "mi amorcito lindo, si me hubieras contado hace dos tres o cuatro días antes de empeorar tanto, nada de esto estaría pasando, cuídate hijo, tu cuerpo es un templo al cual debes cuidar como la morada de tu vida, mi amor si te sucede algo me muero, tú tienes que comer bien y ser un buen chico llámame cuando te sientas un poquitito mal" con toda la delicadeza del mundo le puse la última inyección y le subí su ropita y lo acune entre mis brazos susurrando un “te amo” en su oreja.
"Yo también te amo papito, pero no creo que pueda hacerlo, el miedo es más grande, pero le puedes pedir a la Kathya que te avise" me dijo derrotado.
"eso me parece justo" le di un besito en la mejilla "eres un chico muy astuto" tenía que subir su ánimo.
"¿papi? ¿Uhmmm me vas a castigar por lo que hice?" me pregunto preocupado.
"por supuesto que sí, pero después cuando estés mejor".
"pero yo quería que dijeras que no" se abrazó a mi "¿estuve muy grave?" dijo con tono asustado.
"demasiado amor, si no llega el doctor en veinte minutos más quizás ya no estarías aquí" le hablé serio y severo, se me revolvió el estómago al volver a pensar en ese día.
"Ufffff! Tú me vas a castigar muy fuerte para que no lo vuelva hacer" me dijo con una mezcla de enojo y vergüenza.
"que inteligente es mi príncipe" le sonreí, sabía que no le gustaba mi respuesta pero con eso ya nunca más se pondría en peligro o al menos eso esperaba yo.
"ahora me duele la panza de saber que me vas a castigar si ya me castigaron bastante con las inyecciones" me hizo un puchero.
"no, solo era tus remedios, esto es diferente" le intente explicar "pero no pienses en eso ahora mi amor" lo abracé más fuerte.
"Cómo quieres que no piense en eso" mi hijito se puso a llorar desolado "hazme tutito" me dijo entre sollozos.
No lo solté y lo hice dormir en mis brazos entre cariños y canciones, mi bebe quedo profundamente dormid, mañana habría tiempo para castigarlo, hoy simplemente lo miraré descansar como un ángel.
El día siguiente vino demasiado pronto y no encontré a mi bebito en la cama, se había fugado. De inmediato, active su GPS y me sorprendió saber que estaba dentro del closet.
"Steve a que estás jugando" pregunte viendo hacía el gran armario de madera.
"No quiero que me pegues" una vocecita contestó rápidamente y sin anestesia.
"bebe, te ganaste este castigo a pulso" dije abriendo de par en par el ropero y vi como mi cachorrito tiritaba asustado "ven terminemos con esto" lo tomé con algo de fuerza por que se resistía a ir conmigo "bien hijo tranquilo terminaremos pronto cachorrito"
"no, papi, no quiero, no" trataba de huir "suéltame papito”
“no hasta que muestres un mínimo de instinto de auto preservación" mi hijo seguía intentando correr "no mi amor" lo tome con un poco más de fuerza sujetándole la cintura, deje caer mi mano cinco veces realmente duro "nunca más expongas tu vida al peligro de esa manera" cinco más no tan fuertes como las primeras.
"No Buaaaaaaa, papito malo, no me pegues, Owww" pataleaba tratando que lo soltara.
"te lo ganaste a pulso hijito y espera que solo estamos calentando mi amor" intente no sonar muy duro, pero la verdad me estoy enojando otra vez, Steve pudo haber muerto y recordar la cara del médico cuando me dijo que si no llegaba en ese preciso instante, mi cachorro podría estar en el otro mundo, me dio más razones para seguir con el castigo "tu salud primero" le di tres palmadas realmente muy duras.
"no malo, no golpees, papá malooooo" gritaba tratando de salir de mis brazos.
"No puedes arriesgar tu vida por un berrinche, si tienes miedo al médico papá estará ahí junto a ti tomando tu manito y protegiéndote" le di 15 nalgadas realmente fuertes quería que le quedara el punto.
"¿Protegerme papi? Si me estas pegando" lloraba desolado mi bebito "No me tortures más, me duele, estoy débil tú lo dijiste"
"no te estoy torturando, estoy dándote una reprimenda para corregir un mal comportamiento, para que cuando te den ganas de volver a dejarte enfermar, te acuerdes de que lo correcto es llamar a un doctor"
"Para mí sigue siendo tortura, no castigues a tu bebecito" casi me convence de no ser porque vi que estaba descalzo.
"te las ganaste y además porque estas sin pantuflas" lo rete mientras aplicaba otras 10 nalgadas fuertes en su traserito.
"AAAAAYYYYYYYY duele, para papito para, ya me castigaste"
"¿y crees que es suficiente?" conté mentalmente las nalgadas que le había dado y considerando que aún estaba enfermó, creí que era más que suficiente, pero le di dos extra realmente fuertes "nunca más porque esto te parecerá un paseo en el campo comparado a lo que te voy a dar" lo regañe serio.
"no papi, no puedes castigarme, no puedes golpearme más" me hizo un puchero gigante lleno de lágrimas.
"no más tesorito, por eso tú serás un niño muy bueno y nunca más dejara que esto pase" lo tome entre mis brazos
"papi no quiero ser malo, ni que te enojes conmigo pero no me pidas que llame cuando esté enfermo, no puedo" lloró aferrándose a mí.
"le diré a la Nancy y a la Kathya" lo consolé "ellas me dirán cuando mi niño travieso tenga tan solo un pequeño" lo abrace con fuerza.
"pero no más manitos por no poder avisarte papito, no puedo" lloraba desolado por miedo a un castigo mayor.
"hagamos un trato" le di un besito en su naricita "no, por no avisarme pero si, si no haces caso, me quedare cada vez que te enfermes, hasta que te recuperes por completo" le dije con calma.
"pero promete que no me dejaras y que ahora te quedaras con tu bebecito el resto del mes" mi principito se aferraba con vergüenza.
"Lo que quieras cachorrito" me quede mimándolo, cuidando de que comiera que durmiera y de Kathya, me encargué de que recibiera muchos abrazos y mucho más cariño del que pudieran querer en sus vidas.
"tengo hambre papito, papi crees que podamos ir a buscar a la K al cole igual la extraño mucho" me hizo un puchero enorme.
"que te parece si llamo al colegio y le digo a el director que me los llevo por una semana de campamento extremo" le di una sonrisa de un millón de dólares "Lo que ustedes quieran hacer, paracaidismo, practicar lo que quieran vamos escalar" le di un beso en sus mejillas.
Sus ojitos se iluminaron y con una de esas sonrisas que no tiene precio me dijo "de verdad yo creí que estaría castigado por siempre por porfiado" se abrazó con más fuerza "mis vitaminas papi no queremos que me enferme de nuevo"
Me sonreí de la reacción de mi pequeño "tu castigo será estar con tu padre y recompensarlo por verte casi muerto tendrás que darme muchos besos y abrazos para poder aplacar el dolor de verte mal" eso era lo que más deseaba.
"nunca más o voy a castigar tu traserito" me dio un beso en la frente, "te amo papito, ahora nos vamos a nadar, con tiburones" me sonrió
"no" le dije serio.
"pero dijiste lo que tu cachorrito quisiera" me hizo un berrinche.
"mi amor, cualquier cosa menos eso y si se te ocurre desobedecerme" dejé la advertencia flotando macabramente en el aire advertí "es un gran no hijito"
"Sabes que lo voy hacer igual" me desafío.
"ok, si lo haces te daré la zurra con mi cinturón donde te pille" le dije estricto y severo eso era demasiado peligroso.
"No es justo, lo voy hacer igual y tu ni te enteraras" me respondió caprichosamente.
"¿cómo no te pille la otra vez?, pequeño mal criadito, después no te quejes cuando no puedas sentarte" le apreté sus cachetes no podía castigarlo por algo que aún no hace, pero le daría un pequeño tirón de orejas y ¡¡¡PAF! le di una nalgada "no me desafíes amor" le advertí.
"BUAAAAA" Steve chillo como si lo le hubiera dado la versión completa "me hiciste daño, te voy a acusar a opa para que te que te castigue".
"Ok, hazlo y veamos quien termina con el trasero caliente" lo abracé divertido.
"me dolió papito, aún duelen los pinchazos y tú me hiciste mucho daño"
Ahí vamos otra vez, de verdad que mi hijo es el adolescente más terco que conozco "no es daño son castigos para corregir tu actitud hijito" me lo eche al hombro como un chiquillo "vamos a que te bañes y te cambies de ropa iremos por la Kathyta"
Pude ver en que se debatía entre hacer un berrinche o no, pero lo prefería siendo mi bebecito "¿quién es el niño más lindo del mundo?" le pregunte divertido.
"Yo" me dijo sonriente “Y también soy él tigrecito más inteligente, valiente y…”
“Y caprichoso, rebelde, desobediente ”
“Ohhhh papá”
"si ese eres tu mi cachorrito caprichosito, amor nada de tiburones" le suplique con la mirada para que me hiciera caso.
"Lo que quieras creer papito" me sonrió maliciosamente y yo supe que tenía que actuar.
"Steve no quería hacer esto" suspiré con pesar lo lleve hasta mi cama lo deje en mis rodillas “no lo harás hijito"
¡PAF! ¡PAF! ¡PAF! ¡PAF! ¡PAF! ¡PAF! ¡PAF!
"Nooooooooo lo hare papito, no lo hareeeeeee"
“Eso espero mi niño, porque esto es tu última advertencia” lo abracé.
Me dirigí directo a llamar al colegio y grande fue mi sorpresa cuando me dijeron que mi bebe había faltado hace más de un mes.
"Por supuesto que estaba enterado, podría decirle a Kathya que la estamos esperando en casa, hasta luego" colgué el director y me dirigí a la habitación de mi hijo.
"Steve André de casualidad hay algo que me quieras decir con respecto al colegio" le di la oportunidad que confesara
"nada, porque papito" me dijo inocentemente
"Uhmm tal vez sea que no sabes nada, porque no vas hace un mes" mi hijo abrió grande sus ojos y sin que tuviera la oportunidad de empezar a lloriquear lo deje a poto pelado sobre mis rodillas "tu educación es importante no puedes faltar cuando se te plazca"
¡PAF! ¡PAF! ¡PAF! ¡PAF! ¡PAF! ¡PAF! ¡PAF! esta vez las nalgadas fueron más fuertes que las anteriores.
"Ayyy suéltame, puedo hacer lo que quiera, vivo solo" me gritó.
"bueno eso se soluciona rápido hijo, me quedo contigo y ya no vives solo así no podrás hacer lo que se te venga en gana" lo rete severo le di una buena zurra.
"Ouchhhh no papi, me duelen los pinchazos, papi cuidado OWwwww me duele, no papito, voy a ser bueno, voy a ir al cole, no faltare más no peg… castigues papito, duele mi potito, Aaahhh no papi"
"Al rincón " le ordené mientras lo llevaba hacía la esquina del cuarto "15 minutos y ni se te ocurra moverte de aquí"
"no quiero papá esto es de niños, es vergonzoso" lloraba no le gustaba estar en el rincón.
"te lo ganaste por irrespetuoso hijito, si sientes vergüenza tal vez eso te ayudara a no volver a cometer el mismo error dos veces"
"papi alguien puede entrar" me suplicó entre sollozos mientras se sobaba su traserito teñido de rojo.
"hijo en el rincón no se habla amor, además solo está Nancy en casa" 
“Esto es tan tonto" se quejó intentando salir del rincón.
"Si lo es, igual que tu mal comportamiento, ahora al rincón y sin hablar o moverte si no quieres que te siga castigando"
Negó con la cabeza al mismo tiempo que volvía a mirar al rincón.
"ese es mi chico listo" me quede esperando que pasara los minutos, " Cachorrito ven aquí" le dije con todo el amor del mundo lo único que quiero es abrazarlo.
Mi cachorro sin pensarlo se echó a mis brazos "duele mi potito, papito" luego comenzó a llorar "ya no me vas a llevar a pasear " lloraba.
"mi vida, si iremos pero debes prometerme que te portaras bien y que recuperaras hasta la última clase que perdiste" Dije dándole un beso en la frente.
"lo prometo papi" se puso mimoso "donde me llevará el mejor papito del mundo"
"al campo, iremos a casa hijito" le sonreí sabiendo que le encantaba ir ahí.
"te amo, como sabias que extrañaba el hogar" se puso triste de pronto "Seguro que cuando lleguemos el opa me va a castigar por cómo me he portado”
"no mi amor, además el opa no está en casa, y quiero a mis cachorros solo para mí " le sonreí.
Mi hijo me contemplaba como debatiéndose entre decir algo o no "papi ¿crees que te puedes quedar una temporadita y cuidar a tu cachorro?" lo sentí indefenso "bueno solo para asegurarte que yo no tenga recaídas”  Agrego y me miro esperanzado esperando mi respuesta.
"Si, estaba pensando en lo mismo, creo que me quedare unas semanas tal vez un poco más"
"si papito me gusta mucho la idea" mi niñito me sonrió "te extrañaba un poquito" confesó con un poco de vergüenza.
¿Solo un poquito?” lo miré ofendido.
Steve rodó los ojos “bueno está bien, más que un poquito” me sonrió “papi ya sé lo que quiero par mi cumpleaños”
¿Qué quiere me príncipe?” le pregunté curioso, mi hijo no es de los que pide cosas, si quiere algo simplemente lo compra y listo.
“un crucero”
“Ok, pero será para tu cumpleaños dieciocho”
"No, lo quiero listo cuando cumpla 16" el mocoso me ordenó insolente.
"cámbiame el tonito Steve que soy tu padre no tu empleado" lo rete “cuando cumplas 18 y se acabó”
"lo siento papá, no me di cuenta, a los 18 está bien”
Lo mire con amor “espero que no crezcas nunca” le dije sin pensar.
"te prometo que tenga la edad siempre seré tu cachorrito y tú siempre serás mi gran Tigre" me dijo acurrucándose en mi pecho “te amo papi”

Sonreí feliz al oír esas palabras y mi corazón se llenó de emoción, si sé que Steve un día crecerá y las cosas serán diferentes, pero mientras tanto lo disfrutare “te amo mi cachorrito” le respondí abrazándolo en mi regazo y disfrutando el presente a su lado. Así nos aprontamos a pasar nuestras mini vacaciones, en familia. 

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