miércoles, 26 de octubre de 2016

Capitulo 2




─────Dave────
─ ¿Diga? ─
Respondí desde el teléfono de mi oficina, pegándomelo al cuello mientras con mis manos libres terminaba de acomodar unos papeles sobre mi escritorio.
─ ¿Hablo con Dave Hodgman?
─ Así es ¿Quién habla? ─
─ Buenas tardes, señor Hodgman, soy el orientador de su hijo Matthew ─
─ Ho. Buenos días profesor Coleman ─ dije mientras alineaba los papeles sobre el escritorio ─ ¿Ocurre algo? ¿Paso algo con Matt? ─
─ Ho no, de hecho, yo quiero preguntar lo mismo ¿Le ha ocurrido algo a Matt? ─
Aquella pregunta me descoloco un poco, aunque ya sabía más o menos porque línea iba.
─ No ¿De qué habla? ─ deje los papeles sobre el escritorio.
─ Matt no se ha presentado hoy a clases, en realidad, tampoco se presentó los últimos tres días. Pensé que quizás estaba delicado de salud ─
Por su voz era evidente que no pensaba que estaba delicado de salud. Era una forma delicada de avisarme que mi hijo se ha ido de pinta.
─ ¿No se ha presentado? ─
─ No ─
Resople con cansancio.
─Pero si yo mismo voy a dejarlo a la escuela en las mañanas ─
─ Tal vez debería esperar unos minutos a verlo entrar por la puerta, señor Hodgman ─
Lo que el profesor quiso decir fue "su hijo se ha estado burlando de usted en su propia cara, señor Hodgman" Cerré los ojos, intentando reprimir todo pensamiento homicida contra mi hijo.
─ Gracias por avisarme otra vez, profesor Coleman. No sabía que ya ni si quiera se presentaba a las instalaciones. Hablare con Matt al respecto ─
─ Es un buen chico ─ me dijo el profesor antes de despedirse ─ Pero es muy irresponsable. No creo que su hijo sea un mal muchacho, solo un chico muy despreocupado ─
─ Gracias, profesor ─
Nos despedimos y colgué el teléfono frustrado. No era la primera vez que el profesor Coleman me llamaba. Matt tenía la bonita costumbre de saltarse algunas clases, pero hay una gran diferencia entre saltarse clases, a ya ni si quiera entrar al colegio. Seguramente yo estaba haciendo algo mal como padre, porque había hablado con él muchas veces hasta el cansancio acerca del tema, y aunque no lo parezca, hablar siempre de lo mismo puede resultar muy cansado, sobre todo si se trata de tu hijo. Creo que yo ya estaba cansándome de que Matt no me hiciera caso.
Llevaba apenas dos meses viviendo conmigo y aunque tenía las mejores intenciones, no todo sale bien a la primera, menos si estas oxidado después de haber estado tres años medio ausente en la vida de tu hijo. El primer conflicto es que a veces no sé si soy muy permisivo o exagerado, en realidad, creo que soy ambas cosas.
─ Dave ─ asomo mi jefe la cabeza por mi oficina, despejando mis pensamientos ─ Tomate tu hora de descanso ahora. La junta de hoy seguramente se va alargar y probablemente salgamos más tarde ─ explico mirando el reloj de su muñeca ─ Tienes una hora antes de que empiece la junta ─
Resople, recordando la junta. Genial, más estrés.
De pronto comencé a sentirme muy irritado. Y en un impulso, sin meditarlo si quiera o detenerme a pensarlo unos segundos, tome las llaves del auto, decidido a manejar hasta la casa y encontrar ahí a Matt.
Fue un impulso muy estúpido, porque para empezar ¿Qué me hacía pensar que Matt estaría en casa? Si se estaba saltando el colegio seguramente no era para quedarse en casa, sino para irse a perder por ahí. De cualquier forma ya estaba manejando y a medida que manejaba, me sentía más irritado con la idea de que tenía a un joven desobediente como hijo ¿Cuántas veces le había advertido que no quería otra llamada de la escuela? ¿Hablaba en chino acaso? No lo sé, pero si tenía muy claro que Matt estaba pasando olímpicamente de mis órdenes y advertencias.
Creí que cuando llegara a casa estaría más calmado, pero era todo lo contrario, estaba más molesto. Sin esperar encontrar a Matt en casa me aventure a entrar por la puerta sin hacer ruido. Mire la sala y no había nadie, tampoco en el comedor. Eche un vistazo a la cocina y nada. Pensé que no estaba, hasta que fui al segundo piso y ahí supe que si estaba en casa.
Lo escuche en su cuarto, oyendo música bajito, sin preocupación alguna. Encima tenía puesto el seguro de la puerta.
─ ¡Matt! Abre la puerta ─ llame golpeando la madera para que me oyera ─ ¿Qué diablos haces a esta hora en casa? ¿Por qué no estás en la escuela? ─
─ Nos dejaron salir temprano ─ mintió, sin abrir la puerta.
Por su tono de voz, ni si quiera se notaba sorprendido o preocupado por haber sido descubierto. Aquello lo único que hizo fue molestarme todavía más.
─ Ho ¿Enserio? ─ pregunte con sarcasmo─ Tengo una llamada de tu orientador, chico listo ¿Sabes lo que dijo? ─
─ ¿Qué soy un chico listo? ─
Respire hondo.
─ No te hagas el gracioso, Matthew ¿Por qué demonios no has ido a clases estos días? Abre la puerta ahora mismo ─
─ No puedo, esta con llave ─
─ Quítala ─
─ Hum... No, no lo creo ─
¿Estaba retándome?
─ ¡Abre la puerta! No estoy bromeando Matt ─
─ Te dije que no puedo, le puse el seguro ─
─ ¡Pues quita el seguro y sal de ese cuarto! ─
─ No quiero ─
A nadie le gusta que pasen tan olímpicamente de ti y menos si se trata de tu hijo. A mi especialmente no me gustaba hablar con una puerta de por medio.
─ ¡Matthew abre de una maldita vez! Ya hemos hablado esto cientos de veces. Quita el seguro ahora mismo ─
─Ya te dije que no, papá ─
─ ¿Quieres colmar mi paciencia Matt? Por qué lo estas consiguiendo ─
─ Me da igual ─
El horno no estaba para bollos. El estrés, el cansancio, el enojo, todo eso fue igual a cero paciencia.
─ ¿Sabes que Matt? Se acabó, estas castigado ─ sentencie frustrado, hablándole a través de la puerta ─ No vas a salir en todo un mes ¿me escuchaste? Olvídate de los videojuegos, el celular, la computadora y de todo. Y tampoco vas a continuar en ese colegio ¿Entendiste? Se terminó, te voy a cambiar de escuela ─
─ Ho, genial papá, así siempre lo resuelves todo, asombroso ─
─ Tú te lo buscaste Matt ¿me escuchas? Te lo ganaste. Yo no soy el que reprueba sus materias y falta a las clases. Ya se terminó Matthew, ya habíamos hablado de esto y te dije que si seguías así te cambiaria de escuela. Muy bien, lo conseguiste, ahora es un hecho, te cambiare de escuela y eso es todo ─
─ Excelente papá, lo que tú digas ─
─ Hablo enserio Matthew. Te lo advertí muchas veces y ahora es un hecho. No hay más ¿me oyes? No me importa si no quieres que te cambie, te lo buscaste─
─ Increíble papá, es la mejor idea que se te pudo ocurrir. Impresionante ─
Cerré los ojos y respire varias veces, intentando calmarme. Me quede estático unos segundos, parado frente a su puerta, dudando si debía obligarlo a que me abriera, pero ciertamente aunque quisiera hacerlo no podía, me había salido del trabajo en mi hora de descanso y en 20 minutos tenía que estar de nuevo en la oficina para comenzar con la junta, si me ponía a discutir con Matt, lo único que iba a pasar es que nos enfadaríamos más y encima yo llegaría tarde, si de por sí ya iba a llegar tarde.
Saque el aire de mi boca y salí de la casa para dirigirme al auto y manejar hasta la oficina de nuevo, con algo oprimiéndome el pecho. Me sentí realmente frustrado ¿Por qué rayos creí que iba a estar mejor conmigo? Ahí estaba la muestra de que yo era un fracaso como padre.
Conduje sintiéndome como la mierda, con un montón de sentimientos encima, todos frustrados.
Antes de cruzar la carretera me toco un alto y me detuve... saque un cigarro y comencé a fumar para calmar mi estrés y mi frustración. Mire por la ventana... había una mujer que caminaba por la acera con su hijo, de unos 14 años más o menos y a su lado, estaba lo que debía de ser su marido y el padre del muchacho. Se veían felices, o al menos lo aparentaban. En esos momentos envidie mucho a esa familia, porque mi familia hubiese podido ser como la de ellos, completos. Pero mi caso no era ese. La jodida realidad es que Susan se había ido y que la extrañaba como nunca en momentos así, en los que no sabía que hacer con nuestro hijo.
El alto pasó y de nuevo comencé a conducir. El transcurso fue más rápido de a lo que yo estaba acostumbrado, quizás fue porque todo el camino me la pase pensando y dándole vueltas al asunto. El caso es que llegue rozando la impuntualidad, pero logre llegar a tiempo.
Lo malo de ser adulto y además de ser padre, es que debes aprender a desligarte de tus problemas en el trabajo, aprender a apartarlos un momento para poder concentrarte en lo que debes hacer y una junta definitivamente no es la excepción. Intente olvidarme unos momentos de mis problemas y dirigí mi atención a la junta y de alguna forma, eso me estreso más en cuestión al trabajo, pero asombrosamente, me ayudo a calmar mi frustración como padre y a pensar con la cabeza fría.
¿Realmente había actuado bien? Definitivamente no, todo lo hice en un impulso. En realidad los hijos reaccionan a como los padres los educan y si Matt era así de irresponsable, es porque yo lo había estado permitiendo. Encima amenazarlo y discutir con él no soluciona nada, al revés, la empeora. Todo este tiempo lo único que había estado haciendo era regañarlo y amenazarlo con castigos absurdos, cuando lo que tenía que hacer era sentarme a hablar con él y apaciguar las cosas, sino, nuestra pequeña familia no iba a funcionar. No quería limitarme a ser el típico padre gruñón que llega del trabajo y solo pretende llegar dar órdenes y castigos. Tenía que mejorar mi relación con Matt, después de todo solo éramos él y yo siendo una pequeña familia rota.
Cuando iba de regreso a casa, estaba planeando toda una conversación, pero no tuve oportunidad de expresarme como quería, ni si quiera pude decir nada.
─────Matt─────
Mi padre era un idiota. Estaba cansado que se la pasara amenazándome con sus "te voy a cambiar de escuela Matthew" ¿Para qué rayos me saco del internado en primer lugar, a ver? Hombre, que buena idea "voy a sacar a mi hijo de un internado para luego no hacer nada más que amenazarlo con cambiarlo de escuela" Genial, enserio, que idea tan inteligente.
Lo peor es que no podría odiar a mi padre aunque lo intentara, pero tampoco podía evitar sentirme herido ante el hecho de que me dejo en un internado, justo cuando tenía menos de seis meses que mamá había muerto ¿Tan difícil era hacerse cargo de mí? Unos cuantos meses lo habría comprendido, pero me dejo ahí tres años y ahora quiere volver como si nada hubiese pasado ¿Qué mierda cree que es esto? ¿Jugar a ser papá? Vale, que no me dejo completamente solo, me iba a visitar ¿Pero qué mierda le hizo pensar que con unas cuantas visitas iba a ser suficiente para mí? Yo necesitaba a mi papá cuando mamá murió, no unas cuantas visitas al mes.
Con eso me dejo claro que yo era un problema muy grande para él solo. Y ahora después de tres años quiere volver a ser mi padre, como si los años anteriores que me dejo solo pudiese compensarlos ahora.
Estoy consciente de que quiero a mi padre, y que ese amor que le tengo, es el que precisamente me hace sentir herido y con esa sensación de abandono, aunque interiormente yo sepa que no era su intención, no puedo evitar sentirme resentido. Cuando eres hijo es más fácil ser egoísta que ponerte en el lugar de tus padres. A veces no hacer esa práctica empática de ponerte en el lugar de otro, es lo que termina ocasionándote la clase de resentimiento que yo justo ahora sentía hacia mi papá.
Y ahora para echarle más leña al fuego, el jodido me había sentenciado a un mes sin diversión y encima quería sacarme de mi escuela. Si papa estaba enojado, yo estaba mil veces peor. Me sentía realmente molesto de que simplemente decidiera cambiarme de escuela, exactamente de la misma forma en la que decidió irme a dejar al internado ¿Por qué no puede hablar estas cosas conmigo? ¿Por qué tiene que decidir sobre mi sin consultarme? Vale, que lo de la escuela llevaba semanas amenazándome con cambiarme, pero eso ¿Por qué carajos tiene que usar esa clase de amenazas? Lo de cambiarme de escuela es bajo y además injusto.
Definitivamente tenía que despejarme. Salí a perderme por ahí un rato y regrese cuando creí prudente la hora. Papá casi siempre regresaba a las cuatro de trabajar, aunque esta vez no regreso a las cuatro, sino casi a las siete. Lo asocie con el hecho de que tenía una junta.
Cuando llego creí que iba a pasar a regañarme directamente, pero en lugar de eso paso a su despacho a dejar sus cosas y entro a mi habitación. Me maldije por haber quitado el seguro de la puerta y evite mirarlo.
─ Matt, tenemos que hablar ─
Ya "hablar" Si por hablar se refería a amenazarme con cosas bajas para que haga lo que él quiere, entonces yo no tenía nada de qué hablar. Si su único recurso que puede usar conmigo es el chantaje, entonces nunca debió haberme sacado del internado.
─ No quiero hablar contigo ─ respondí sin verlo ─ ¿De qué vamos hablar? ¿De a que nueva escuela me vas a cambiar? Olvídalo. Tú siempre resuelves todo como a ti se te antoja ─
Suspiro.
─ Matt, solo escúchame. Sé que todo este cambio ha sido difícil pero por eso vengo a charlar contigo de lo que ha pasado en la mañana y...
─ Solo déjame de nuevo en el internado y así no seré ya más tu problema ¿de acuerdo? ─ interrumpí ─ Ahórrate la "conversación" papá ─ respondí, dejándome caer en la cama para sentarme.
─ Tú no eres un problema para mí, Matt, eres mi hijo, no un problema ─
Papá tomo la silla de mi escritorio y se sentó frente a mí.
─ Claro que lo soy, no tienes por qué hacerme creer lo contrario. En primer lugar, si no lo hubiese sido, no me habrías dejado ahí en el internado ─
─ No es eso, Matt, es solo que para mí era difícil y... ─ saco el aire de su boca ─... eres muy joven aún y hay cosas que todavía no entiendes ¿está bien? No tiene caso que hablemos de esto, yo solo buscaba tu bienestar y creí que en el internado estarías bien. Pero ahora ya estoy contigo Matt ─
De pronto me llene de rabia, no sé exactamente bien porque. Creo que fue el hecho de que mi padre estuviera admitiendo que no supo que hacer conmigo. Tres años la pase en un internado de mierda y ahora que regreso, resulta que mi padre no sabe qué hacer conmigo.
─ Yo no te pedí que me sacaras de ese estúpido internado ─ espete molesto ─ Si no sabes que hacer conmigo solo vuelve a abandonarme ahí ─
Sé que mis palabras le dolieron, lo note enseguida al ver su mirada hundida y sé que el también noto mi mirada cristalina.
─ Matt, yo no quería abandonarte...no pretendía hacerte creer eso ─ me hablo con la voz tomada y los ojos hundidos ─ Necesitaba tiempo para asimilar que tu madre murió. Ya te dije que eres muy joven aún para entender algunas cosas ─
Otra vez... creyendo que soy un idiota o una clase de animal retardado, porque hasta un niño entiende lo que mi padre hizo.
─ Ho ¿Enserio? ¿Cómo que cosas? ─ respondí con sarcasmo ─ Al menos soy lo suficientemente mayor como para entender que me dejaste tirado en un internado─
Papa suspiro y negó con la cabeza.
─ No eres el único que se quedó solo Matt...─
¿Qué quería decir? ¿Qué él también se quedó solo? ¡Él es el padre! ¡El debía que estar para mí! Me irritaron sus palabras y simplemente no me contuve más.
─ No tienes por qué venir a hacértelas de padre si no quieres serlo ¿de acuerdo? ─ le dije cabreado con el ceño fruncido ─ Si te hace sentir mejor, te absuelvo de ser padre. Dejaste claro que no querías serlo en el momento en el que me dejaste, así que puedes irte con la consciencia tranquila ¿de acuerdo? Solo olvida que se supone que soy tu hijo─
─ Ese ha sido un golpe muy bajo ¿He? Te pasaste con esa Matt. Te cruzaste ─
─ ¡NO! ¡El que se cruza eres tú! ─ grite ─ ¡Vete a la mierda! ¡Si fracasaste como padre no es mi puta culpa! ─
En un instinto, por simple reacción, papa me dio una bofetada, que me dejo con el aire en la boca.
─ Soy tu padre lo quieras o no Mathew ─ hablo con la voz quebrada, creo que poco le falto para llorar, y a mí también─ Es verdad lo que dices, no sé cómo ser un buen padre para ti, estoy hecho una mierda, pero eso no te da el derecho a tratarme así. Al menos lo estoy intentando, quiero esforzarme y lo que recibo como respuesta es a mi hijo tratándome con la punta del pie ─
Me llene de rabia y me sentí muy herido por el hecho de que me había pegado. No quería verlo, simplemente quería desaparecerlo de mi vista y como sabía que él no iba a salir de mi habitación, decidí hacerlo yo. Vi como papa se levantó mientras yo salía de la casa, porque no, no pensaba solo irme de mi habitación, yo necesitaba aire.
Ya estaba oscureciendo en las calles, aunque no tanto. Pensaba irme lejos, pero no me dieron ganas de irme más allá del parque que estaba a unas cuadras de mi casa, al que siempre solíamos ir los tres juntos, claro, cuando éramos tres.
Siempre me habían gustado los columpios, así que me senté en uno y poco a poco, deje caer mi mirada en el piso, mientras me columpiaba lentamente...
¿Por qué todo era tan injusto? Es absurdo que al fin cuando mi padre regresa por mí, no sea lo que esperaba y que en vez de tener un progreso, vayamos en retroceso... ¿Es que nada podía salir bien? Yo lo único que quería era a mi padre... no a mi padre regañándome diario.
Mi celular comenzó a sonar como un loco desquiciado desde mi pantalón, donde lo tenía guardado. Sabía que estaba marcándome papá, decidí ignorarlo pero al cabo de un rato comenzó a vibrar otra vez y mejor lo apague al cabo de unas cuatro llamadas perdidas. No quería hablar con nadie, solo necesitaba estar solo.
Creo que estar solo ayudo a aclarar mi mente ¿Qué las cosas se estaban jodiendo? Definitivamente sí ¿Qué yo me sentía molesto? También ¿Qué papá era injusto? Igual. Pero, un momento ¿Y papá? Hasta ahora solo había estado pensando en mí mismo, en cómo me siento yo y todo lo que se está arruinando en mi vida, pero... ¿Papá? ¿Qué rayos pensaba él? Mi respuesta inmediata fue que yo solo seguramente era un problema para él, pero... eso creía yo ¿Él realmente que pensaba? ¿Qué carajos sentía? Por primera vez desde que me había sacado del internado, me puse a pensar en lo que seguramente el sentía y ahí me di cuenta de que los dos habíamos estado cometiendo un gran error: no ponernos en el lugar del otro.
Papá siempre me lanzaba absurdas y estúpidas amenazas ante mis malos comportamientos, en vez de ponerse a pensar que quizás lo único que yo necesitaba era hablar un rato acerca de mis problemas, en lugar de amenazar con cambiarme de colegio. Y yo en vez de ponerme a pensar en lo estresado y casando que debe sentirse al regresar de trabajar, lo único que hago es juzgarlo y acusarlo de ser injusto, sin darme cuenta quizás, que para él todo esto es casi nuevo, al verse solo y sin el apoyo de una mujer. A diferencia mía, papá está intentando hacer un esfuerzo por los dos y, en lugar de llegar a casa y pasar un rato con su hijo, lo único que hace es llegar a regañarme por las llamadas de mi orientador. Hasta ese momento admití que debe ser cansado para papá estar escuchando siempre problemas, en lugar de escuchar buenas noticias de mi parte.
Encima yo fui innecesariamente cruel con él, al decirle todas esas salvajadas, que seguramente solo lo hicieron sentir como la jodida. Está bien, él me pego y eso más que dolerme físicamente me hirió de una manera más sentimental, pero vale, que yo con puras palabras acababa de hundirlo en la mierda, seguro lo hice sentir terriblemente mal.
Tal vez él ha sido injusto conmigo, pero también yo he sido muy egoísta. Los dos hemos estado cometiendo errores.
No sabía cuánto tiempo había pasado fuera, hasta que prendí el celular y vi que había pasado una hora. No era tan tarde, apenas iban a dar las 8:30, pero para papá debió ser una eternidad. Tenía veinte mil mensajes de él. Metí el celular en el bolsillo de mi pantalón y comencé a caminar de nuevo hacia la casa. Definitivamente ya me sentía mejor, tenía que decirle un par de insultos a mi padre y luego arreglar la discusión que habíamos tenido. No sabía cómo iba arreglar todo lo que le había dicho, pero al menos yo ya no estaba molesto, solo esperaba no encontrarlo a él hecho una furia por mi pequeña escapada.
Cuando llegue me quede mirando mi casa por fuera. Había cambiado todo mucho, seguía siendo la misma casa, con los mismos muebles, pero ya no estaba mamá y creo que eso era lo que a papá y a mi más nos dolía y por eso era tan difícil ahora solo vernos los dos. Suspire, me arme de valor y finalmente entre.
Creo que de todas las veces, jamás había visto a papá así. Estaba en su despacho, con los hombros hundidos, checando papeles sin realmente verlos. Tenía un aspecto realmente devastador.
─ ¿Papá? ─
No dijo nada ante mi presencia, simplemente se quedó ahí, encorvado sobre la silla. Yo no sabía que decirle, de pronto me quede mudo. Enserio no sabía que decir para arreglarlo y como no supe que hacer, me di la vuelta y comencé a caminar, pero la voz de papá hizo que me detuviera.
─ No me gusta regañarte siempre, Matt... Extraño hablar contigo─ confeso en un susurro, con una voz desgarradora, apenas audible ─ Extraño a tu madre... ─
La forma tan intensa que dijo "extraño a tu madre" me dolió incluso a mí y me dejo helado. Me voltee lentamente para mirarlo, sorprendido.
─ ¿Qué dijiste? ─
No respondió, solo dejo salir el aire de su boca, lentamente, con cansancio y al mismo tiempo con dolor. Vi como su mano se estiro un poco para servirle a su vaso un poco del Ron que estaba sobre la mesa de su despacho. Me apresure en llegar y detenerle la mano.
─ No papá ─ le dije mientras tomaba la botella y la bajaba despacio─ No bebas más ─
Papá alzo la vista y me miro con ojos cristalinos, con esos ojos hundidos. Solo en ese instante fui capaz de darme cuenta de todo el dolor que guardaba.
─ Papá... ─
Suspiro.
─ Lo siento, Matt. Lamento no ser un buen padre para ti ─
─ Yo... no quería... es decir...─
─ No digas nada Matt, está bien hijo, no pasa nada ─
Se levantó de la silla y comenzó a caminar con pasos cortos hacia su habitación.
─ Papá... ─ llame, mordiéndome el labio ─ Yo también extraño a mamá ─
Mi padre se quedó quieto cuando hice aquella declaración y se giró poco a poco para verme.
─ ....Nos hace falta a los dos... ─
Se acercó a mí cautelosamente y me aplasto en un abrazo intenso, de esos abrazos de padre que me hacen sentir que sus fuertes brazos han sido hechos para mí. Exactamente a mi medida para abrazarme y protegerme de cualquier cosa, para hacerme sentir seguro. Ese abrazo que solo mi padre puede darme, un abrazo de papá.
Aquella vez deje salir las lágrimas silenciosamente y papá lo noto, sé que lo notaba porque apretó más el abrazo y me contuvo ahí de pie, con él, fusionándonos en ese momento, compartiendo dolores pero al mismo tiempo reconfortándonos, porque éramos una familia y nos teníamos el uno al otro.
─ Papá, no quiero estar solo ─
─ Hey, hijo ─ me hablo zarandeándome un poco ─ Aún me tienes a mí, aquí estoy yo...─
─ Lamento haberte tratado mal...─
─ Y yo lamento ser un pésimo padre ─
─ No eres un mal padre, solo tienes un hijo malo ─
─ No eres malo ─ replico ─ Pero si rezongón ─ añadió tras unos segundos ─ Escucha Matt... sé que es doloroso para ambos aceptar que tu madre se ha ido, pero tenemos que intentar adaptarnos. Yo voy a poner de mi parte de ahora en adelante, pero no podré hacer mucho si tú no lo haces también... ─
─ No quiero que me sigas amenazando con cambiarme de escuela... ─
─ No lo haré, ha sido estúpido que lo haya estado haciendo ─ admitió ─ Pero Matt, no puedes seguir faltando a mis espaldas y reprobando todo ¿Es que quieres repetir curso? ─
─ No, claro que no... es solo que... no me gusta la escuela ─
─ ¿Alguien te molesta? ─
─ No, que va... no es eso... ─
─ ¿Entonces? ─
─ No lo sé papá... solo no me gusta ─
Se separó un poco de mí y con su mano revolvió mi cabello de forma cariñosa
─ ¿Es tu colegio el que no te gusta? ¿O que es?─
─ En realidad ningún colegio me gusta ─
─ ¿Y tus amigos? ─
─ Es lo único bueno que hay en la escuela ─
Hizo una media sonrisa y negó con la cabeza
─ Lo que tú tienes, se llama flojera ─ diagnostico ─ Además de eso, sé que te distraes fácilmente, me lo ha comentado tu orientador. Espero que sea por eso que no entregas las actividades que les mandan ─
Alce los hombros, un poco indiferente.
─ Supongo... ─
─ Pues tienes que encontrar que te guste, Matt. No puedes estar faltando a las clases y reprobar tantas materias ¿he? Sino vas a terminar repitiendo el año ─
─ Lo sé... ─
Me miro unos instantes examinándome y luego pareció tener una idea.
─ Hagamos un trato ─ propuso ─ Si tu recuperas tus materias reprobadas, puedo recompensarte con algo. Si quieres que te compre alguna cosa o... que hagamos algo juntos los dos, no lo sé, ya tú pensaras en eso ─
─ ¿Me comprarías un carro? ─ probé, a ver si funcionaba.
Papá comenzó a reír a carcajadas
─ Tampoco te pases. Quizás si sales en el cuadro de honor me lo piense... ─
Reí un poco. Definitivamente eso estaba mejor a que me amenazara con cambiarme de colegio.
─ Pero solo hay trato si recuperas tus materias ¿he? No quiero que vuelvas a faltar a clases o a ni si quiera presentarte al colegio a mis espaldas ¿entendido? ─
─ Si pá... ─
─ ¿Qué voy hacer contigo? ¿He? ─pregunto en tono mimoso, me gustaba cuando dejaba de ser tan cascarrabias.
Tomo mi cabeza con ambas manos y me dio un beso sonoro en la frente. Visto así, papá dejaba de ser un ogro gruñón que solo llega a regañarme, me gustaba más esta versión, pero luego se puso un poco más serio.
─ No puedo creer que hayas tenido la cara dura de estar faltando tres días seguidos a la escuela, en mis propias narices─
─ Lo siento...─
─ Claro que lo vas a sentir ─
Hablo con un tono firme, pero sin sonar molesto. Aquella última línea me indicaba que pretendía algo.
─ ¿Me vas a castigar? ─ pregunté, con una voz triste.
─ ¿Tú que esperabas? Te advertí mil veces que no quería más llamadas, ni enterarme que sigues saltándote las clases. Ahora pasaste de saltarte clases a ya ni si quiera entrar al colegio, Matt. No te voy a cambiar de escuela pero tampoco voy a quedarme de brazos cruzados ─
─ Pero si ya te dije que lo siento... ─ proteste, sin ánimos de ponerme a discutir.
─ Sí, y yo también siento tener que castigarte ─
Resople, definitivamente no tenía ánimos para pelear.
Papá saco la silla que estaba en el escritorio de su despacho y se sentó en ella. Al principio no entendí para que, lo primero que se me vino a la mente fue que ya estaba viejo y por eso se cansaba de estar parado, aunque en realidad tan viejo no está...
─ Ven aquí, Matt ─ dijo palmeándose la pierna.
Ahí si entendí para que y me horrorice nada más imaginarlo. Di dos pasos atrás involuntariamente.
─ ¿Qué? ¡No que va! Si ya tengo 16 años ─
─ Sí y yo tengo 35, así que tira para acá, anda ─
Ya alguna vez lo había hecho. Es decir, castigarme así, pero eso fue antes de irme al internado. Mamá lo hacía también, y de eso ya había pasado una cantidad de tiempo bastante considerable.
─ ¡No! ─ me horrorice ─ ¡No quiero! ─
─ Ni yo ─ contesto papá ─ Pero no vas a salirte con la tuya, Matt. Te saltaste el colegio tres días seguidos en mi cara y encima te fuiste por una hora a la calle pasando de mis llamadas ¿Enserio creíste que lo iba a dejar en una charla? ─
─ Papá esto es ridículo ¿vale? No tienes ni por que intentarlo ─
─ ¿Sabes que es ridículo? Que yo diario te voy a dejar a la puerta de la escuela y aun así hayas faltado estos días, así que ya no protestes más─
No sé bien como, pero papá termino arrastrándome hasta donde él estaba y me tumbo encima suyo con un poco de esfuerzos. Quizás yo pude haber luchado más por soltarme, pero lo cierto es que aunque yo era más joven que papá, el definitivamente tenía más fuerza.
─ Papá, vale ya, suéltame ─ le dije sintiéndome enormemente ridículo estando sobre sus piernas. Definitivamente así me sentía muy vulnerable, yo ya estaba grande para estar recostado en sus rodillas, sentí que podía caerme ─ Esto es absurdo ─
PLAS
─ ¡Ay! ─
Fue tan inesperado que hasta di un brinco. Papa ya me había sujetado de la cintura, para impedir que me cayera, y yo ya tenía mis manos sobre el piso para equilibrarme. Sin esperar más tiempo, volvió a dejar caer su mano en mi trasero repetidas veces, sin tregua y sin detenerse.
PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS
Al principio me quede callado y estupefacto, sin saber realmente cómo reaccionar. Creo que estaba procesando el hecho de que mi padre me estaba pegando como a un niño sobre sus piernas, hasta que después el picor acumulado de los azotes al fin me hizo darme cuenta de lo que estaba pasando y que papá estaba castigándome.
PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS
─ ¡Au! ... ¡Joder papá que ya no soy un crio!... ay ─ proteste, intentando no moverme demasiado para no sentirme tan infantil ─ ¡Ayy! ¡Basta! ─
─ Ya sé que no eres un crio, eres un chico de 16 años que creí que era lo suficientemente responsable como para ir por sí mismo a clases ─
PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS
─ ¡Auu!... ¡Te dije que lo sentía! Au... ¡Au!... hm...─
Papá no me respondió y solo continúo con su labor de castigarme, dando firmes golpes en toda mi retaguardia, sin tregua alguna, que por supuesto estaban doliendo lo suyo, no supe en que momento exacto había empezado a arderme con una mayor intensidad.
PLAS PLAS... Hmfs... PLAS PLAS PLAS ... ¡Au!... PLAS PLAS.. Hum... PLAS PLAS PLAS ¡Ayy!...
PLAS PLAS...Au ... PLAS PLAS... Hmfs... PLAS PLAS... ¡Ay!... PLAS PLAS... ¡Auu!... PLAS PLAS
Me mordí el labio para no quejarme tanto y resistir. No entendía como unos cuantos azotes podían picar tanto ¿De qué coños estaba hecha la mano de papá? No recordaba que doliera así, por un momento creí que era una estupidez y que apenas lo sentiría, pero estaba realmente muy equivocado ¡Sí que me dolía! Ya podía sentir ese molesto ardor punzante en mi parte de atrás y aquella sensación estaba desesperándome. De forma involuntaria había comenzando a patalear, sin ser consciente de en qué momento comencé a hacerlo. Solo sé que ya estaba picando bastante y que mis ojos estaban comenzando a humedecerse y eso sí que ya no lo iba a permitir ¡Con 16 años no me iba a poner a llorar por unos cuantos azotes en el trasero! Apreté los puños e intente no derramar ninguna lágrima.
PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS
─ Au... ¡Au!... Ya vale pá...hm... papá... ¡Ayy!... ¡Papa vale ya basta! ─
PLAS PLAS
─ ¡Au! ─
─ ¿Ya vas a entrar al colegio? ─ pregunto y detuvo la mano un instante.
─ Sí, sí, sí. Ya lo voy hacer ─ gruñí
─ Más te vale hacerlo, Matt. También quiero que recuperes todas esas materias que llevas reprobadas ─
─ Vale ya, que si lo voy hacer ─ volví a responder, sintiéndome fastidiado.
─ Eso espero, hijo, porque si me entero de lo contrario, esto te va a parecer un paseo por el parque ─ dijo y volvió a alzar la mano solo para dar las últimas en los muslos.
PLAS PLAS PLAS
─ ¡Ayy! ─
PLAS PLAS
─ ¡Auch! ─
Papa entonces se detuvo y froto mi espalda para indicarme que era todo ¡Esas ultimas sí que dolieron más! ¿Qué carajos era esto? ¿Cómo un par de azotes podían dolerme así? Estaba seguro que debía de tener algo rojo el trasero, lo sentía calentito.
Desde sus piernas refunfuñe y tras haber checado con mi muñeca que no había soltado ni una sola lágrima, me levante con cuidado.
─ Quiero que te esfuerces en la escuela ¿he? ─
─ Vale, ya lo entendí ¿sí? Que pesado... ─refunfuñe, mientras comprimía mi instinto de frotarme.
─ Y agradece que te deje el pantalón... ─
Casi se me cae la mandíbula de indignación.
─ ¿Qué? ¡No te pases! ─
─ No, mejor tú no te pases de listo, renacuajo ─ respondió papá y se levantó solo para abrazarme ─ Te has estado saltando clases y luego pasaste a ya ni si quiera entrar a la escuela. No podías esperar menos, quejica ─
─ Con el regaño bastaba ─ proteste
─ Yo no lo creo ─ sonrío papá y me dio un beso en la frente ─ Pero ya hemos hecho un trato ¿no? Así que a estudiar, porque si no lo cumples esto se va a repetir muchas veces más hasta que levantes tus notas ¿vale?─
Pero que toca pelotas se había puesto... aunque no sonaba enfadado en absoluto.
─ Vale, vale ─ respondí sin protestar para que continuara mimándome.
─ Y discúlpame, Matt ─
─ ¿He? ¿Por qué? ¿Por pegarme? Bueno, te perdono si aumentas mi mesada ─ bromee, pero papa solo se limitó a sonreír un poco.
─ Lamento haberte dado una bofetada y no haber intentado hablar contigo de esta forma antes...─ me dijo con vehemencia ─ Esto es un poco nuevo y complicado para mí, Matt, a veces llego demasiado estresado, pero eso no es tu culpa y lamento si la pague contigo. Voy a esforzarme por criarte y ser un buen padre para ti... no te prometo ser perfecto, ni cambiar de la noche a la mañana, pero de verdad que quiero esforzarme, porque eres lo más preciado que tengo, hijo y te quiero más de lo que puedas llegar a imaginar─
Sonreí y me apreté contra él, en un acto cariñoso, que viene a significar "te quiero"
─ Yo también te quiero, papá y lamento haber sido tan egoísta contigo ─
Papá formo una gran sonrisa en sus labios y me miro con bastante cariño, mientras acariciaba con su mano mi cabello y enredaba sus dedos en él.
─ Hay mucho camino que recorrer ¿no? ─ me dijo ─ Pero lo vamos a lograr juntos ─
Y yo esperaba con todas mis fuerzas que así fuera. Seguramente nos esperaban muchas pruebas en el camino, pero si estaba con papá, lo que se viniera no podía ser tan malo. Con saber que él estaba conmigo bastaba. Solo con eso.
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Ya lo sé, lo sé... soy una dramática xD Disculpen ustedes el dramatismo de esta historia, pero no sé, me gustó la idea de un hombre normal que no sabe cómo ser un buen padre para su hijo, quise hacerla un poco más realista, pero creo que me salió más dramática que otra cosa ¡Ja! Solo espero que les guste y no vomiten arcoiris con estos diálogos sacados de Disney xD 
Y ya sé que no preguntaron y que probablemente no les interese, pero posiblemente tarde en actualizar, es más, ni si quiera sé si alguien quiera que actualice e.e Pero en fin, en dado caso de que sí, aviso que voy a tardar por culpa de una señorita, que decidió renunciar a su trabajo la muy gallita y ahora apenas va a entrar a uno nuevo en el que fue timada, la pobre ilusa trabajara más horas de las que ella planeaba (y encima tiene que estudiar, la muy tonta) pero no puede quedarse mucho tiempo sin trabajo T.T  Así que dispénsenla, plis. Si alguien tiene un trabajo que pague bien, que le permita escribir, estudiar y tener vida social, comuníquese con Aburiru, alias “la muy tonta” xD

¡Saludos y abrazos a quien me lea! :D

6 comentarios:

  1. si fueras de mi ciudad te llevaria si o si a mi trabajo xdd

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  2. Me encanto.
    Y yo siempre espero con ansias tus actualizaciones.
    Si pudiera ofrecerte algo bueno te avisaría, pero en mi caso soy estudiante.

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    1. Graacias! Me alegra mucho que te haya gustado! Y agradezco tus intenciones :D yo igual espero que pronto actualices tus historias!
      Un abrazo de oso!

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  3. A mí si que me gustó mucho tu historia!!
    Y disculpa la tardanza en comentar pero yo también tengo un trabajo sin vida social!! Así que pues hasta apenas tengo tiempo de visitar este blog!!
    Y siii yo también espero con ansias tus actualizaciones...
    Bueno cuando entro al blog espero encontrar tus historias
    Espero que a estas alturas ya tengas trabajo con disponibilidad de horario para escribir!!
    Suerte con eso amiga!!!

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    1. Es terrible ¿verdad? eso de tener mil cosas que hacer y no tener tiempo de nada :( Lamentablemente sigo esclavizada, todavia no encuentro algo con disponibilidad de horario, de hecho estoy escribiendo desde mi trabajo en mi descanso xD Pero tengo un capitulo a medio escribir entre manos para actualizar pronto! Agradezco mucho que siempre me comentes y que te agrade lo que escribo!! Mil gracias! Te mando un abrazo de oso!

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