martes, 29 de diciembre de 2020

Seis vidas Seis perspectivas diferentes Capítulo 6

 

Capítulo 6

David

 

Mi papá estaba furioso, creo que es la primera vez que me ve borracho, la vez pasada solo estaba mi mamá. Ellos siempre han sido muy estrictos conmigo y mis hermanos mayores siempre fueron perfectos… por eso entendía que estaba molesto. El camino a casa fue callado, después de que me regañara delante de todos ambos nos habíamos quedado en silencio.

 

Entré a la casa, le pedí disculpas a mi papá y después me fui a dormir, estaba realmente cansado.

Al día siguiente mi papá me despertó a las 8 am, desayunamos y después me dijo que fuera a su despacho, supe de inmediato que me daría una paliza.

 

-Si señor -Caminé hasta su despacho, me quedé viendo su escritorio un rato… estaba nervioso.

 

-David quiero que hagas un ensayo sobre los síntomas y consecuencias de ser adicto a tomar alcohol. Tienes hasta las 11 para hacerlo -Me pareció algo exagerado, yo no era adicto a tomar, lo había hecho muy pocas veces en mi vida.

 

-Está bien papá -Dije antes de que me pasara su portátil con un Word abierto.

 

Decidí que no quería más problemas, haría el ensayo, aunque me pareciera exagerado. Empecé a buscar en internet y encontré muchas cosas interesantes, orientaría el ensayo a concluir que no tomaría más en mi vida, no porque lo fuera a cumplir sino porque sabía que eso era lo que buscaba mi padre.

 

A las 11 ya estaba terminando el último párrafo del ensayo, mi papá entró y me preguntó si había terminado. Esperó a que yo acabara y después se sentó a leerlo detenidamente.

 

-No quiero que me jures que nunca más vas a tomar, quiero que tengas claro las consecuencias que puedes tener si no tienes moderación. -Dijo y yo solo asentí -Pero aun eres menor de edad y mientras lo seas espero que no bebas, tu cuerpo aun está en desarrollo y el alcohol no es bueno para ti… a los 18 podrás hacerlo.

 

-Sí papá -Dije, estaba siendo tranquilo porque sentía que así podría salvarme de la paliza, pero me di cuenta que estaba equivocado cuando cogió una regla de madera.

 

-Ven para acá y bájate el pantalón -Dijo mi papá serio.

 

Le hice caso tratando de hacerle caso, tenía miedo, pero aun así seguí sus instrucciones. Me recosté sobre el escritorio y me bajé el pantalón. Respiré hondo antes de sentir el primer impacto.

 

Plaf plaf plaf plaf Plaf plaf plaf AUU plaf Plaf plaf plaf plaf Plaf plaf plaf plaf AYY Plaf plaf plaf plaf Plaf plaf plaf SNIFF plaf Plaf plaf plaf plaf Plaf plaf AUU plaf plaf Plaf AUUU plaf plaf plaf Plaf plaf plaf AUU plaf Plaf plaf plaf plaf  BUAA Plaf plaf Plaf plaf plaf plaf

 

Mi papá me dio con fuerza, tenía la cara llena de mocos. No me gustaba admitirlo, pero después de un castigo me gustaba que me abrazaran por lo que apenas mi papá se acercó casi me le lancé encima. Mis padres eran bastante cariñosos y no era algo que me molestara, se sentía bien que te dieran un beso o un abrazo de vez en cuando.

 

-No me gusta que tomes David -Me decía mi papá sin soltarme, me sentía como un niño pequeño en los brazos de mi padre.

 

-Trataré de no volverlo a hacer -Dije con sinceridad, no sabía si podría cumplirlo después.

 

-Te quiero mucho hijo, me moriría donde algo te pase -Dijo dándome un beso en la frente y sacándome una sonrisa.

 

-Yo también pa -Lo volví a abrazar porque a veces se me salía lo cursi y después me fui al baño a lavarme la cara.

 

El resto del día me la pasé viendo películas con mis papás y mi hermano en el sofá. Mi familia era unida y disfrutaba mucho de eso, ya no estaban enojados conmigo, intentaría que cenáramos pizza.

 

Andrés

 

Me sentía super cansado y con algo de dolor de cabeza. No quería ponerme de pie, solo lo hice porque Gloria tocó la puerta de mi habitación y me dijo que fuera a desayunar. Caminé lo más lento que pude hasta al comedor y al llegar pregunté por mi papá.

 

-¿Mi papá va a desayunar? -Le pregunté a Gloria sin saludar, es que tenía la duda.

 

-Buenos días joven, su papá ya desayunó… dijo que si usted quiere más tarde pueden salir a hacer algo -No me molestaba la idea, así que me senté y comencé a comer sin mucho apetito.

 

-Gracias Gloria, perdón por el desorden. -Sabía que no había sido fácil de recoger y me sentí algo culpable por no despertarme antes y ayudarle.

 

-Ay Andrés… no sé que te haya dicho tu papá pero tienes que aceptar que te ganaste un castigo -Me gustaba más que me tuteara pero sabía que a mi papá no le parecía.

 

-Lo sé, aunque la verdad no me dijo nada -Era la verdad, todo había terminado bien para mi y no quería que mi padre cambiara de opinión.

 

-Bueno, eso es cosa de su papá… aunque si lo vuelves a hacer le prometo que voy y lo levanto para limpie conmigo -Dijo medio en serio medio en broma y yo asentí con una sonrisa.

 

-Trato.

 

Horas más tarde, salí con mi papá a comprar unos tenis que quería, aproveché que estaba en plan de hacer todo lo que yo quisiera y terminamos yendo a cine también. Era una linda tarde hasta que llamó mi mamá.

 

-Hola mamá -Dije con pocas ganar de hablar.

 

-Hijito te he estado extrañando mucho últimamente… me gustaría que vinieras y te quedaras unos días con nosotros. Además, tus hermanitos quieren compartir contigo.

 

-Y por qué no vienen a verme -Dije. Es que solo estábamos a unas horas de distancia y siempre tenía que ser yo el que viajara para verlos.

 

-Tu sabes que tu hermana no puede viajar -Siempre me ha parecido que mi mamá es muy exagerada con eso, pero sentí verdaderas ganas de estar con ella.

 

-Voy a intentar ir, es que le tengo que pedir permiso a mi papá… chao -Dije y colgué.

 

Me quedé pensando eso el resto del día, tenía tiempo que no veía a mi mamá y a mis hermanos, sería genial poderlos ver. El problema es que a mi papá no le gustaba mucho que yo viajara a donde ella, siempre terminábamos peleando y sentía que el día estaba muy bien como para dañarlo, ya en otro momento le contaría.

 

Alejandro

 

Aun no podía creer que mi papá me hubiera pegado, ya habían pasado varios días y yo seguía con algo de rencor. Las cosas no estaban mejorando y sentía que esperaban mucho de mí, mucho más de lo que yo podía dar…

 

Mi hermana estaba cada vez peor, me di cuenta que estaba escondiendo la comida por toda la casa. En los cajones de la biblioteca había bolsas plásticas con jugos y detrás de las camas había comida, lo sabía porque la había visto tirarla y había olores extraños en toda la casa.

 

Era el día de la cita médica, por lo que mi mamá había anteriormente si seguía mal era posible que la internaran, por supuesto que yo no quería eso, hablamos de mi hermanita. Le había prometido a mi mamá que iría a esa cita, pero no estaba preparado, tenía mucho miedo y al mismo tiempo rencor, no entendía por qué mi hermana de 12 años había dejado de comer… nuestra vida no era tan mala, no sentía que la presionaran, en el colegio antes de que todo empezara tenía amigas y definitivamente no era gorda.

 

Mientras mi hermana hacía un berrinche porque no quería tomarse una leche, empecé a darme cuenta del problema conmigo. No podía aceptar lo que estaba pasando porque no le encontraba lógica, mi hermana solo estaba haciendo berrinches, mis padres me pedían que le patrocinara eso e incluso querían que yo fuera una especie de guardaespaldas… nadie podía obligarme a dejar de estar con mis amigos para sentarme con ella en el descanso… yo también necesitaba tener amigos, necesitaba tener una vida social y mi hermana solo estaba arruinando todo, incluso mis padres… era raro que se dieran cuenta de lo que hacía, si sacaba buenas o malas notas o si tomaba o si me drogaba, por eso me odié que me pegaran… porque no sentía que fuera coherente de su parte, solo querían hacerse los buenos padres.

 

Yo entendía que estuvieran tristes, que lloraran cada dos días, que perdieran la paciencia… pero ellos no tuvieron solo una hija, somos dos y pareciera que decirlo está mal y me hace un egoísta. Siempre le he tenido algo de miedo a los hospitales e ir a esas citas era muy fuerte para mí y más porque juntaban más chicos locos y sus padres destruidos en un solo lugar.

 

-QUE TE LA TOMES -Gritó mi papá, le había vuelto a servir un vaso de leche porque el anterior estaba en el piso.

 

-NOOOOOO -Por sus gritos, alguien hubiera podido imaginar que la estaban golpeando o que le iban a hacer algo muy malo.

 

-NO NOS IREMOS DE AQUÍ HASTA QUE NO LO HAGAS -Seguía gritando mi papá. Me asustaba esa actitud, entendía que estaban desesperados, pero tampoco.

 

Mi mamá se había sentado en un sofá, estaba llorando de nuevo y alcanzaba a ver que tenía un rasguño de mi hermana, se estaba volviendo violenta. Me acerqué a ella y le di un abrazo mientras mi papá obligaba a Angelica a terminar el vaso de leche.

 

Mi hermana estaba furiosa y decía algo de las calorías, empezó a caminar como un tigrillo enjaulado de lado a lado de la casa. Sentía miedo e impotencia, no quería ir a cita, no quería que nos dijeran que estaba mal…

 

Durante el camino todos estábamos callados, se escuchaba solo el radio, mi hermana tenía una mirada de odio y un olor a muerto que me daba nauseas. Llegamos y al poco tiempo se la llevaron, hacían dos grupos. Uno para padres y otro para los hijos locos, a mí me hicieron ir con mis padres.

 

Íbamos todos por un pasillo horrible, era blanco y parecía de película de terror, hicieron que entráramos en un cuarto y un psicólogo o psiquiatra empezó a hablar. Yo estaba muy ansioso, me sudaban las manos y no podía dejar de mover el pie. Decía que era importante ser fuertes y confiar en los tratamientos… la gente tenía ojos tristes y cansados, era un lugar horrible.

 

Comenzaron a hablar de sus hijos, de sus historias, de cómo intentaban controlarlos y de sus frustraciones. Uno a uno hablaba y la mayoría de ellos terminaba llorando, llegamos al turno de mis padres y ellos querían que yo hablara, solo que yo no sabía que decir. Me sentía juzgado, todos me miraban con algo de desprecio mientras explicaba como percibía las cosas, en un momento el psiquiatra ese me dijo que yo debía ser mejor hermano, eso me molestó y casi salí corriendo.

 

Me fui a sentar al frente de un parque infantil, había unos cuantos niños ahí jugando, todos eran pacientes del hospital, tenía ganas de llorar pero no debía hacerlo… no creía que mi vida pudiera ser peor hasta que mi mamá se me acercó y me dio una cachetada.

 

PLAF sonó y algunos niños vieron, los ojos se me aguaron al tiempo que mi mamá me soltó la noticia que ya esperaba.

 

-Sé que no te importa tu hermanita, pero al menos deberías intentar ser más maduro y respetuoso, nunca te enseñamos a decir mentiras y mucho menos a salir corriendo y dejar a los demás con la palabra en la boca -Yo no había mentido, dije la verdad, dije cómo me estaba sintiendo, tampoco hui… sentía que la situación me sobrepasaba y no entendía porque a nadie parecía importarle.

 

Baje la cabeza haciendo mi máximo esfuerzo por no llorar, sus palabras me estaban haciendo sentir miserable… todo lo que yo decía estaba mal, no se por qué hablé.

 

-Para que estés feliz ya no tendrás que cuidar a tu hermana, la van a internar -Terminó mi mamá rompiéndose en llanto y ahí ya no lo pude soportar, me hubiera gustado un abrazo, pero ella salió corriendo supongo que a donde estaba mi papá y yo me quedé sentado, llorando… teniendo mucho miedo por mi hermana.

1 comentario:

  1. Un informe de castigo es terrible.. porque se sabe las consecuencias no es necesario tener que estarlas escribiendo!! 🙄..
    Pobre Alejandro le cargan mucho a él.. no deben presionarlo mucho y menos por problemas que no son suyos!! Entiendo que es la hermana pero no tiene que ser su niñera y menos dejar de vivir por ella.. que mal lo de sus problemas de alimentación pero no diré más de eso 🙄..
    Pobrecito que le hayan puesto una cachetada en un lugar público y todo por decir la verdad de como se sentía!!
    Pero iiugg la leche no sabe nada buena 🙄💔

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