domingo, 12 de abril de 2020

El cloro mata al virus




Odio estar encerrado, los peores castigos son encerrado ¿verdad?, bueno no los peores, ustedes saben que los peores castigos son los que duelen, pero ya llevo quince días encerrado y no hice nada para merecer esto, como todos saben, nos aqueja un virus que tiene vuelto locos a todo el mundo y mis papás no son la excepción, estamos confinados en nuestra casa, "no es un castigo dijeron" JA, bueno los primero días no era un castigo al menos para mí, no puedo decir lo mismo de mis padres, ya que la primera orden del gobierno fue cerrar los colegios... yo salte de emoción desconociendo lo que se nos venía... educación en casa dijeron y mi sonrisa se rompió en pedacitos, pero era peor para mis papás, que además de 'teletrabajar' como lo llaman ahora y deben ser mis profesores buajaja. Créanme lo resistimos bastante bien, hasta que al ministro se le ocurrió ponernos en cuarentena, solo a algunas comunas y la mía fue una de las afortunadas, en ese instante vi esfumarse la última gota de paciencia de mis padres, pobre Envancito pensé a yo, por suerte recibimos el llamado de mi hermanito adorado, quien no encuarentenado, al menos obligatoriamente, ya que igual tiene encerrada a toda su familia por preocupación pero en fin su casa es mucho más grande que mi departamento y están los gemelos y la K, así que fiesta fiesta, nos vamos a La Florida. Empacamos lo más rápido posible, yo convenientemente había olvidado mi computador, pero papá lo guardo en el auto mientras mamá pedía los salvoconductos.
"Evan, estamos en una emergencia sanitaria no son vacaciones" Me dijo todo serio papá.
"Lo que digas, te puedes apurar hace años que no veo mis sobrinos"
"son solo quince días y Evan no te pongas irrespetuoso"
"bueno, bueno"
"Te lo advierto, si te compartas mal te voy a castigar no importa que estemos en casa de Sean"
"me extrañaba, habían tardado demasiado las amenazas" dije entrando al auto.
En cuanto nos bajamos del auto, corrí como un loco, una suerte que mi hermanito viva en un cerro, por fin libre y con chicos con quien jugar, no juzguen amo a mis padres pero son unos aburridos de lo peor.
El lunes por la mañana nos despertaron temprano cada uno en su habitación conectado a las clases virtuales, mamá controlaba que estuviera atento y no que interrumpiera la clase, como si al profesor le fueran a llegar los avioncitos de papel, por fin, el día de estudio terminó.
Corrí a la pieza de los gemelos para que fuéramos a jugar, pasé por la habitación de la K que estaba lastimada porque con la histeria de la pandemia se lastimó las manitos tanto lavarlas, Derek dijo que se llegó a lavar con cloro, pero que sus manos no fueron lo único lastimado, pero a la Kathyta no, así que borré esa imagen de mi cabecita.
"GUERRA DE AGUA" gritó Tivi.
"Bacán" gritamos a coro con Derek y así comenzó todo... pero como se imaginaran no terminó ahí.
Como no sabíamos quién iba ganando, decidimos ponerle un poquito de cloro al agua y el que terminara más desteñido sería el perdedor y el más limpio el ganador.
Era mi turno de lanzar, tenía en la vista a Steve, en el segundo perfecto lancé la bombita y pero el cachorro saltó como un tigrecito esquivando el globo, no así mi hermanito que justo en ese segundo salió al patio, vestido con su mejor traje 'El Armani' que le regalo papá, su traje de la suerte, maldita mi suerte, Sean nos estaba avisando que debíamos ir almorzar, él estaba vestido para una importante 'ciber' reunión y yo le estropeé el traje, al menos la mezcla no le cayó en sus ojitos. Pero su cara de querer matarme no tenía precio, por lo que yo salí corriendo por mi vida.
"Sche-K, Scher-K sálvame tu marido me quiere matar"
"¿Evancito que son esos gritos?"
"fue un accidente lo juro Tivi se corrió y Sean plaff"
"Evan no te comprendo" Comenzó a decir pero no fue necesario explicar nada más pues vio a mi hermano a parecer. Y a mi padre detrás de él.
"papá fue un accidente" le decía Sean intercediendo por mí, "fue un juego de chicos, además el cloro mata al virus papá"
"no me webees Sean André" Le dijo furioso, estuvo a punto de darle una nalgada a mi hermanito, pero en vez de eso agarró mi orejita entre sus dedos y ¡ZAS! ¡ZAS!¡ZAS! en mi potito.
"pobre del que se vuelva a acercar al cloro porque esta conversación la tendremos con esta" dijo indicando su cinturón Dolce Gabbana. Todos sabemos que conversación se refiere y estoy seguro que nadie quiere charlar con ella.

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