jueves, 30 de julio de 2020

Capítulo quince La llegada de Isabella




Capítulo quince
La llegada de Isabella

Por Steve Hyuga



Parece que esto de ir al colegio no es tan malo, como siempre pensé, allí conocí a la K quien es novia de mi hermano y nos enteramos que somos gemelos separados al nacer por una bruja malvada que se robó a mi hermanito, que Scher-K nos abandonó por Derek, que no la puedo perdonar por lo que sufrimos pero por otro lado estoy muy orgullosa de ella, porque trajo a mi hermanito de vuelta a casa.
También el colegio me presentó a Isis mi polola de hace meses, solo Derek y la K lo saben, pero hoy planeo llevarla casa, con Scher-K nos toleramos, mi castigo terminó y pronto me meteré en otro lio así que debe ser hoy, D y K me ayudaron a tener todo listo, invitaron a Victoria la novia de Simón, porque ella ya es de la familia, ups creo que nos les había contado de ella, una chica excepcional que lo quiere a él a toda su jauría así que estamos todos felices.
Les confieso que estoy muy nervioso, siempre le he puesto peros a mi papá para que salga con alguien, bueno tampoco es como que él tuviera muchas ganas, pero a mí nunca me ha conocido polola, y tengo miedo de su reacción, creo que él están celoso de mí como yo de él, porque siempre hemos sido los dos.
Los ojos de mis padres fueron de sorpresa al ver la mesa así, una gran cena de gala, y a mí tomado del brazo con Isabella,
“Papá, te presento a Isabella, mi polola” Dije en cuanto lo vi.
“Encantado señorita, Sean Hyuga” Sonrió nervioso. “Scher-K, mi señora”
“Encantada” dijeron a la vez.
“Simón” dijo presentándose solo y “Victoria” Sonrió.
“Buenas tardes” Dijo muy gentil mi Isis, se notaba un poco nerviosa, creo que por todas las advertencias que le hice de mi papá, pero Sean se mostraba tranquilo y me comencé a poner de los nervios yo. Porque mi papá no mostraba celos o su descontento, como lo hacía yo, es que no me amaba tanto como fingía decir, soy su cachorrito y estoy trayendo a casa a una mujer que puede robarle a su tigrecito, o quiere decir que era yo el que estaba mal todo este tiempo celando a papá para mantenerlo a salvo del dolor y las arpías roba papás, no entiendo nada, trate de poner mi mente en blanco y concéntrame en el almuerzo con Isis.
Lo primero fue la entrada no me gusto para nada, si ya se yo la había elegido pero no estaba perfecta y mi papá miraba como jugaba con la comida y Scher-k también me observaba y yo no sabía qué hacer, comencé a ignorarla, pero puedes creer que se puso a retirar los platos, como si no tuviéramos a personas para eso, es que esa mujer se empeña en dejarme mal.
“te puedes sentar de una puta vez, o retírate de todas formas no estas invitada a este almuerzo” dije realmente fuera de mí, porque al retirar mi plato paso a rozar mi mano y se sintió tan bien que no supe como liderar con eso, arrogué el plato al suelo, Scher-K con una mirada de horror de agacho a recogerlo mientras mi padre se puso de pie me levanto de una oreja me dio dos palmadas bien fuertes, yo tenía una mirada de horror, mi papá me había castigado frente a Isabella, casi me muero de la pena.
“te disculpas con tu madre, recoges todo esto, y me esperas en el despacho” sentencio papá.
“NO” dije con los puños apretados y lleno de furia, ahora sí que Isabella me dejaría.
“disculpen, volvemos en unos minutos” dijo llevándome a su despacho.
En cuanto cerró la puerta me bajo la ropa me dio tres fuertes palmadas que me dejaron mi traserito como un tomate.
PLAFF, PLAFF, PLAFF
“NO papi me duele, esta Isabella no me pegues papito no más” dije cuando lo vi llevar sus manos a su cinturón.   
“Steve hijo que paso” pues mi padre pudo ver que había algo más que un simple berrinche.
“no me quieres, no como dices hacerlo, no te importo que yo trajera a una chica… no ahora, no desde que llegó ella”. Llore amargamente.
“Que dices cachorrito, te amo hijito, pero entiendo que estas más grande y me alegro que encuentres a alguien que te haga sentir amado, como tu papá siempre procurare que estés bien y feliz y eso implica ver crecer a mi tesorito”
“lo siento papá yo creí que ya no me querías”
“como no voy a querer a mi cachorrito”
“ya podemos olvidar este mal entendido”.
“te disculparas con Scher-K y recogerás lo que rompiste”
“gruu”
“algo que decir hijo”
“nada papá”
El salir del despacho no encontré a Scher-K
“¿Dónde está?” le pregunte a Derek
“en su pieza, limpió tu mierda y se fue, bien hecho Steve André” me dijo la K furiosa.
Yo corrí a su habitación.
“lo siento mamá” dije sin pensar y me tire a sus brazos “lo siento, no estaba bien, estaba nervioso y no supe cómo comportarme, por favor vuelve conmigo” Ella comenzó a llorar y fue ahí cuando me di cuenta lo que había dicho.
“Estas seguro que quieres que baje contigo” me pregunto temerosa.
“claro eres mi invitada de honor” bajamos juntos madre e hijo de la mano. “no estoy listo y  no sé, cuando lo estaré pero cada vez es más fácil” le confesé.
“te esperaré Steve”
Al llegar a la mesa me disculpe con todos.
“quiero discúlpame por mi comportamiento, estaba un poco nervioso y bueno mi papá tiene una forma muy particular de bajarme los nervios” dije con mis mejillas rojas.
“nanai mi cachorrito que el papá le hizo doler la colita” me dijo Isis como si fuera lo más normal del mundo.
Demás está decir que la comida estuvo fabulosa y a mi Isabella la recibieron como una más de la familia y la K me dijo un chirlito de aquellos.
“con mi madre te comportas o te reviento”
“Ay, lo siento ya me disculpe con mamá”
“no la hagas llorar, o me conocerás cuñadito”
“que harás hermanita” le dije con maldad mientras sentía que Isabella colgarse de mi cuello.
Creo que el almuerzo familiar fue prueba superada.

1 comentario:

  1. MI HERMANASTRA MAYOR ME DICE CON Q HACIENDO TUS BERRINCHES TE LAS QUITARE A CACHETADAS PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFPLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFPLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFPLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFPLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFPLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF PLAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF

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