domingo, 5 de mayo de 2013

Capitulo 19


- Uummmm (Pedro se estiró en la cama junto a Cristina) Mañana es último día de escuela. Después ya hasta septiembre
- jajaja (rio Cristina, dejando el libro sobre la mesita) Creí que adorabas tu trabajo.
- Y lo adoro, pero también adoro estar a solas con la mujer más maravillosa del mundo. Y a partir del sábado te tendré para mí las 24 horas del día jajaja
- Ummm que posesivo nos hemos vuelto, señor Martín.
- Jajaja muchísimo (dándole un mordisquito en el cuello).
- ¿Y qué tal la ha ido a cierto jovencito pelirrojo que yo me sé?
- Le ha ido bien, hoy hablé con el resto de sus profesores y todos me han comentado el cambiazo de actitud de Mark, si se hubiera mostrado así durante el curso, están seguros que no le hubiera quedado ninguna.
- ¿Y lengua y literatura?
- Ummm (puso una cara de circunstancias) Teniendo en cuenta que es la primera vez que estudia esa materia y que ha empezado ya en un nivel muy elevado y…
- Vaya que suspende lengua ¿no?
- Me temo, que yo si fuera su profesor no podría aprobarlo. Comete demasiados errores gramaticales y ortográficos. Y ya sabes. Más de 5 faltas ortográficas en un examen.
- Y dejan de corregir en el acto, y eso es suspenso asegurado (Cristina aún se acordaba de la regla de oro de la escuela).
- Si, en las asignaturas de ciencias no tendrá problema, pero todas aquellas que se haya que redactar…
- ¿Entonces crees que debería repetir de curso?
- ¿Me preguntas como profesor o como tu pareja?
- Como profe.
- Debe de repetir, no tiene el nivel necesario para pasar de curso. Puede que tenga buenos conocimientos de matemáticas, inglés, música y ciencias. Pero su nivel de comprensión lectora, su nivel del idioma castellano y de historia son tan deficientes que incluso deberíamos plantearnos que continuara recibiendo clases de refuerzo de esas materias durante el curso. Esa es mi recomendación como profesor.
- El año pasado también suspendió Historia, Lengua Holandesa, Literatura Universa E inglés. Mi hijo no es un hombre de letras definitivamente (dijo con cara de pena)
- ¿Inglés? (preguntó alucinado)
- Si, el profesor no le dejó ni examinarse. Fue al profesor que le dijo “suck my balls” y se bajó los pantalones ante toda la clase. Casi lo expulsan por eso. Y justo hacía un par de meses que lo habían expulsado del otro colegio.
- ¿Y yo que creí que mis chicos era un grano en el culo? (dijo Pedro quejándose de sus alumnos, pero es que en casa tenía a todo un terrorista de las aulas).
- ¿Y entonces que le hago pasar por el trángulo de los exámenes de septiembre o se lo ahorró, total, dices que no crees que vaya a sacárselas todas, no?
- Que los haga, el chico lleva todo el verano estudiando, que vea sus progresos por si mismo, de lo que es capaz cuando trabaja un poco. Le servirá para ganar algo de autoestima, que falta le hace.
- ¿Mi hijo le falta autoestima? Jajaja si claro jajaja
- Hablo en serio Cristina, tendrá mucho carácter y mucha chulería, pero está convencido que no es lo suficientemente bueno, por eso mismo creo que no se esfuerza. Lo he visto muchas veces en las aulas. Chicos que solo con un poco más de confianza en si mismo serían capaces de sacar notas realmente buenas, pero se conforman con el aprobado porque creen que es a lo máximo que pueden optar.
- Mark no es buen estudiante, Pedro. No tiene nada que ver con Fred. No lo ha sido nunca, ni de muy pequeñito.
- Sé que no es un alumno de 10 de 10. Le he estado dando clases este mes…y le observado bien, sé que trabajando duro es capaz de algo más que un 5 de 10.
- Pedro, conozco a mi hijo, el esforzarse no es uno de sus fuertes.
- Pues eso tiene que cambiar, en esta vida uno obtiene nada sino se esfuerza y trabaja duro para conseguirlo.
- Buena suerte, yo hace tiempo que tiré la toalla en esa batalla (dijo arqueando una ceja).
- Si te crees que los Martínez sois testarudos es que no habéis conocido bien a un Martín cuando se nos mete algo entre ceja y ceja.
- ¿Cómo que saliera contigo? ¿O que nos fuéramos a vivir juntos? ¿O que me case contigo? Jejeje No. Nunca he visto un Martín cuando se le mete algo entre ceja y ceja, tienes razón. Jajaja (dijo con mucha ironía Cristina).
- jajaja ¿Y sabes que se le acaba de meter entre ceja y ceja a este Martín?
- No ¿qué? (preguntó inocentemente Cristina pero por esa voz y esa mirada lo sabía perfectamente)
- Hacerte el amor hasta que me ruegues que pare porque te vas a morir de tanto placer.
- ¿Eso se te ha metido, eh?
- Si (y le apagó la luz de la mesita).

Al día siguiente.
- Marc venga, en píe, es el último día de clase, no vamos a llegar tarde.
- Noooo (dijo adormilado Marc tirándole la almohada peor sin fuerza, no llegó ni a caer fuera de la cama)
- ¡Maaaarc! Venga, en píe (dijo quitándole la sabana y abriendo la persiana y la ventana).
- Muérete Pedro (dijo medio dormido)
- Plass (un cachete cayó en ese momento)
- Aauuuu (y se levantó de golpe) jooo ya me levantaba.
- Si, claro (retorció el hocico). Venga, ya sabes (dijo Pedro con la regla en una mano picándose suavemente la otra mano) CINCO (refiriéndose a las cinco nalgadas con la regla)  y te duchas y bajas a desayunar, nada de volverse a meterse en la cama, Mark (le advirtió Pedro que a pesar de la regla en la mano parecía estar de buen humor).
- Es el último día de clase, no podrías pasarlo por alto, como algo especial.
- No (dijo seco y lo miró fijamente).
- Grrrr (y se fue la escritorio y se apoyó sobre él, respiró hondo. Pedro no le bajó los calzoncillos, sabía que la fina tela del calzoncillo no era ningún tipo de protección).
- SWASS, SWASS, SWASS, SWASS, SWASS (Pedro dejó caer la regla las 5 veces sobre la parte donde los muslos se ajuntaban con las nalgas).
- AUUUUUU AYYY ARGGGGG EYYYYY AUUU ESO DOLIÓ MÁS DE LO HABITUAL.
- Seguí tu sugerencia, hoy es un día especial. Venga a la ducha, ¿a menos claro que quieres que continué?
- Noooo, ya va, ya va, joder que plasta (dijo farfullando Mark saliendo de su habitación hacia el cuarto de baño)
- Plack (le dio un callejón al pasar por su lado). Nada de palabrotas Mark (le recordó Pedro muy serio)
- Grrrr ( y se metió dentro del baño donde se despachó a gusto. Pedro hizo como que no hubiera oído ninguno de esos improperios a su persona. Al bajar Pedro se encontró la cara de siempre de Cristina, esa de “¿En serio tienes que pegarle cada mañana?”)
- Acabo de hablar con mi madre (dijo Cristina porque no quería discutir).
- ¿Y?
- Pasarán a la una por la escuela a dejarnos las llaves de la casa del pueblo y un par de cosas para que las llevemos y se llevarán a los niños.
- Pero si tienes llaves de la casa.
- Si, pero eso ella no lo sabe (Pedro la miró extrañado). Alguna vez Fred y yo dejábamos a los niños en casa de sus padres y hacíamos una escapada rápida, como el dinero se iba todo en los niños solíamos quedarnos en la casa del pueblo, es preciosa. Si hubiera dicho que bajaba a España, me hubiera tocado pasarme los dos o tres días que teníamos haciendo visitas de cortesía (Marc dio una larga expiración y se puso a preparar el café. Había veces que Cristina era aún peor que sus hijos.).
- ¿Y ya podrá tu padre con esos 5 esta semana?
- si, ha preparado un montón de cosas por hacer con Mark y Pablo, si le van a faltar días y todo jajaja.
- anda que no es listo el señor Ricardo, se ha quedado con lo fácil.
- ¿Des de cuando mi hijo es fácil? (dijo mirándolo sorprendida).
- Des de que tu padre le metió el miedo encima, y no me refería a Mark, me refería a Pablo.
- De verdad Pedro (sabiendo por donde iban los tiros), mis sobrinas no son tan horribles.
- eso lo dices porque se te parecen más a ti que a su madre. De verdad, parecen más hijas tuyas que Bea.
- Bea es una calcomanía de su abuela Gertru, la madre de Fred. Y Natalia y Daniela se parecen a su tía, porque su tía es maravillosa según tú. Así que mis sobrinitas son maravillosas.
- Siempre que hagan lo que ellas quieran o tengan lo que ellas quieren.
- Peeeedro.
- Lo siento. Es solo que me maravilla que Óscar y Elena lo hubieran hecho tan bien con Pablo y que después con las mellizas cometan todos los errores típicos de padres primerizos.
- No puedes culparlos, es normal que los padres sean más protectores con los con las prematuras.
- Lo entiendo, pero ya están grandecitas, y se ven muy saludables. Y ellos siguen consintiéndoles todo. Pobre de mi ahijado, de verdad que es un santo. Vive en la tiranía de la HelloKittymanía y eso que es el mayor. A ver si Mark, me lo espabila un poco.
- ¿Mark? Jajajajaja.
- ¿De que te ríes? (pero Cristina no paraba de reír)
- ¡Cristina! (le dijo Pedro viendo que no podía parar de reír y que hasta estaba llorando. Entonces Cristina salió corriendo hacía el salón y agarró uno de los álbumes de fotos y le enseñó una foto de Mark con unos 8 o 9 años con coletitas y todo pintarrajeado y sentadito en una mesita con un juego de té rodeado todo de peluches y con Bea también disfrazada toda sonriente, abrazándole fuertemente. Mark forzaba una sonrisa pero tenía y con cara de resignación, esa foto era una cucada y Cristina la guardaba como oro en paño. Porque era de una época en que todos eran tan felices).
- ¿ese niño es Mark? (dijo intentando aguantarse la risa)
- ¿Quién? (dijo Mark entrando por la puerta y echando una ojeada a lo que estaban mirando su madre y Pedro) Oh mamá, te dije que quemaras esa foto, dame anda que la rompo.
- ¡Pobre de ti! Pon un dedo en alguna de mis fotos y te juro que te estaré dando cachetes hasta el día de tu jubilación (Mark al oír lo de cachetes sabía que su madre estaba en broma, además sabía que tenía guardadas todas las fotos en un disco duro y no tenía sentido romper esa foto porque haría otra copia).
- Pero ni se te ocurra enseñársela a Ana María.
- ¿Por qué? Estáis tan ricos (dijo poniendo morritos).
- Vale, tú le enseñas esa foto y yo le enseño tu foto de grupo de tercero de primaria.
- ¡Mark Erwing Geldof, no te atreverías! (le amenazó como si ella también fuera una niña Cristina a su hijo)
- jajajaa (entonces fue Pedro que empezó a reírse como un loco)
- ¿Qué? (preguntó muy seria Cristina).
- Que jajaja sé de que foto habláis jajaja.
- grrrrr por esto te acabas de ganar dormir en el sofá nuestra primera noche solos en la casa de la playa.
- Eyyy no, no seas cruel (paró de reír de golpe y entonces fue el turno de Cristina de reirse).
- Llegaremos tarde (dijo Mark bebiéndose el café con leche de Pedro de un sorbo).
- ¡Ey! ese era mi café con leche ¿Y des de cuando tú bebes café?
- Te quedaste sin él, por reírte de mi madre, venga Pedro, que llegaremos tarde (y agarró las dos bolsas de desayuno, la suya y la de Pedro).
- ¡Tendrás morro! si siempre llegamos tarde por tu culpa (y como pudo logró darle un beso de despedida a Cristina mientras Mark arrastraba de él para salir)
- Niños portaros bien en el cole jajaja (dijo Cristina riendo mientras miraba con añoranza la foto de Mark y Bea de pequeñines)

Un par de días más tarde.

-         Oma, salgo (dijo Mark saliendo por la puerta).
-         Ey ey ey alto ahí jovencito. ¿Dónde crees que vas?
-         A fuera, necesito salir un rato. Ya acabé los ejercicio del cuaderno que me tocaban para hoy (dijo volviendo a tomar el pomo de la puerta de la calle)
-         Mark, ni se te pase por la cabeza poner un píe en la calle, te estoy hablando jovencito, gírate, y mírame a los ojos mientras te hablo (Mark Obedeció).
-         Si, omaaaa (dijo cansado).
-         ¿A dónde vas? ¡Y no me vengas con eso de fuera que te he criado 5 hijos, y eso de fuera puede significar muchísimas cosas?
-         Voy al cine, abuela, tranquila, es Bea la que tiene espíritu de escapista.
-         ¿A qué cine vas?
-         ¿Qué? (preguntó sorprendido Mark, que la pregunta lo dejó totalmente fuera de juego)
-         ¿Qué a que cine vas a ir, Mark? (volvió a repetir la señora Eugenia respirando hondo).
-         No sé, ¿Al del centro comercial? (dijo hundiéndose de hombros)
-         ¿No lo sabes? (ahora la sorprendida era ella).
-         Bueno, es que (no quería decirle que había quedado con Ana María para ir a ver una película. Cuando Ana María se lo sugirió, él simplemente aceptó y no hizo más preguntas. Habían quedado en la puerta de la cafetería Oslo, punto de encuentro por antonomasia entre los jóvenes). No consulté la cartelera, iba ir paseando hasta que encontrara un cine donde echaran la nueva de Vin Diesel ¿Puede irme ya?
-         No, no puedes irte ya, Mark (dijo enfadada). No te muevas de aquí (y fue la salón y regresó con un periódico) vamos a ver la cartelera.
-         ¿Cómo se llama la película esa que quieres ver? (Mark estaba flipándolo ni su madre era tan paranoica)
-         Riddick (dijo de mala gana)
-         Vale, la Riddick esa la dan en los cines Lumiere a las cinco, en los cines Baltasar a las cinco, en los cines Florida, pero a eso no vas a ir así que no importa la hora, en los cines del centro comercial Citizen a las seis y en los cines Principal a las cinco y media.
-         Supongo que iré a los Citizen (que eran los que estaban más cerca del lugar donde había quedado con Ana María).
-         Empieza a las seis acaba a las ocho menos cuarto, tu abuelo y yo os pasaremos a recogerte a esa hora (sacó su monedero)
-         ¿Os? (Mark entró en pánico al creerse descubierto)
-         Si, a Pablo y a ti.
-         ¿Qué?
-         Si, el niño llave dos días sin salir de casa liado con la maquetita esa que le ha regalado su…le ha regalado Pedro. Quiero que te lo lleves y que le dé algo el aire (le dio 30 euros) las entradas de cine son siete euros cada una, adminístrate bien el cambio (le apuntó directa con el dedo).
-         Oma, no me pienso llevar al niño
-         Pues entonces no sales.
-         ¡Eso no es justo, Oma!
-         No soy profesor de filosofía del derecho, no pienso ponerme a discutir contigo sobre lo que es justo o no lo es, tengo muchas cosas que hacer para perder el tiempo en filosofar (dijo alargándole los 30 euros) ¡Pablo! ¡Pablo, hijo, deja eso y ven! (Pablo dejó la maqueta a regañadientes y fue hasta la entrada donde estaban Mark y su abuela).
-         ¿Qué quieres yaya? (sonriéndole dulcemente. Pablo estaba mucho de sus abuelos paternos, porque eran los únicos que le hacían un poco de caso, para el resto de su familiares parecía que solo existieran las mellizas).
-         Venga, ponte los zapatos (indicándole unas deportivas de tela comidas de mierda que Pablo llevaba siempre como si no tuviera otro calzado), tu primo y tú os vais a ver ¿Riddick? (mirando a su nieto Mark para que le confirmara pero no fue necesario, Pablo empezó a saltar de alegría).
-         ¿Riddick? ¡genial! Super bien! Yaya eres la mejor, venga vamos (tirana de ella, Mark casi le da algo).
-         No, cielito, la yaya se tiene que quedar en casa, le he prometido a Bea que la enseñaría a hacer bolsitos y sino tu prima se enfadara (le dijo muy dulcemente, estaba claro que la señora Eugenia adoraba a Pablo). Iréis tu primo y tú. Quiero que te portes muy bien y hagas acaso a Mark, que para algo es el mayor de mis nietos (le sonrió a Mark, porque era una especie de cumplido, peor Mark estaba demasiado molesto para devolverle el gesto). ¿de acuerdo Pablo?
-         Sí, claro yaya, me portaré super bien.
-         Lo sé, mi vida (y le dio un abrazo muy fuerte) tú siempre te portas muy bien. Anda salid ya y que os de un poco el aire, tu primo parece salido de un hospital, ay que ver, Mark, hijo , lo paliducho que estás. Las pecas las habrás sacado de tu madre, pero el color de piel es toda de tu padre jajaja, venga fuera de aquí (dijo echándolos. Una vez estuvieron fuera apareció el señor Ricardo con sus nietas cada una colgando de un brazo).
-         ¿Quién  era? (dijo el señor Ricardo emulando al gran forzudo pero en vez de pesas eran las mellizas. Las niñas se tronchaban)
-         Los niños que se han ido al cine (le dijo la señora Eugenia sonriendo melancólica).
-         ¿Al cine? (el señor Ricardo no había oído mencionar nada del cine durante el almuerzo ni el desayuno)
-         Tu nieto que quería ir a tontear con lo noviecita esa que dijo la princesa que tiene. Me parece que tenemos otro Adrián entre manos (dijo la señora Eugenia rodando los ojos el señor Ricardo se rió) . Y por supuesto le he endosado a Pablo para que no se le ocurra hacer tonterías.
-         ¿Has mandado a Pablo de carabina? Jajajaja vieja bruja (le dijo dándole un beso en la mejilla).
-         ¡Yayo eso no se dice! (le riñó Daniela, saltando al suelo para reñir al señor Ricardo a la cara como hacía su señorita en la escuela) ¡La yaya no es una bruja es una princesa!
-         No es un hada madrina (le corrigió a su hermana Natalia, saltando también del brazo de su abuelo al suelo), las princesas son jóvenes y bonitas.
-         La yaya es bonita (le puso una mueca Daniela).
-         Pero no es joven (empezaron a discutir las mellizas entre ellas)
-         ¡Mira que querer engañarme a mí, he subido 5 hijos! (dijo riéndose la señora Eugenia)
-         Jajaja, pobre iluso (se rió el señor Ricardo). Solo espero que no haga como hacía Juan.
-         Espero que no, Pablo es aún muy pequeñito para ir vagando por las calles solo, ay dios (se llevó la mano a la boca para ahogar el gritito).
-         Era broma, mujer, este nieto nuestro es clavadito a su madre, ya verás.
-         Pero es que la princesa era la pequeña, jamás le endosamos a ningún hermano, es más jamás tuvo novio, hasta que se fue y conoció a Fred.
-         Cariño, soy su padre y no me gusta reconocerlo, pero dudo que Fred fuera el primer chico con el que salió la princesa.
-         Soy su madre, si hubiera salido con algún chico antes, lo habría sabido, me lo contaba todo.
-         ¿Cómo tú a tu madre? ¿no? Jajaja
-         Ricardo, no compares, eran otros tiempos.
-         Siempre son otros tiempo, mi amor (y le dio un beso en el cuello).
-         Yayooooo dile a ésta que se equivoca que los unicornios son los que tienen un cuerno y los pegasos son los de las alas (le dijo Daniela  a su abuelo)
-         ¿En qué momento empezamos a hablar de caballos? (dijo alucinada la señora Eugenia).
-         ¡Jo, yaya! no te enteras (dijeron las dos a la vez y las dos a la vez se cruzaron de brazos y pusieron morros).
-         No, Daniela y Natalia, vuestra abuela no se entera, jajajaja.

-         No puedo creer que vayamos a ver la de Vin Diésel, es genial. La yaya no se entera, es para mayores de 12 años.
-         Mira, Pablo, siento mucho lo de la comunión y todo eso, pero entiende he quedado con mi novia.
-         ¡Tienes novia! (dijo super emocionado)
-         Si, (dijo sonriendo) es guapísima (dijo sacando pecho)
-         ¿Entonces ya no te pajeas? (preguntó Pablo un poco inocente un poco pícaro)
-         ¡Joder con Pablito!
-         Ey no me llames así, lo odio, si tú me llamas Pablito yo te llamaré… Marquitos (dijo bastante molesto).
-         Vale, vale, captado. Eres Pablo. Mira PABLO, yo te dejo en el cine, entro contigo y cuando la peli empiece, Ana María y yo nos sentamos en otro sitio, los dos solos. Pero tú no te mueves para nada del sitio donde te diga ¿entendiste?
-         ¿por qué?
-         Porqué sí, porque queremos estar solos.
-         Pero si yo no voy a hablar, que voy a ver la peli, Mark tengo 10 años, no 2, sé ver una película calladito (dijo indignado porque lo tomara por un niño de pañales)
-         No, es eso ¡joder! Es que quiero estar a solas con mi novia (dijo Mark recalcando cada palabra. Pablo le seguía mirando sin entender) ¿tú quieres ver la peli, no? (dijo ya desesperado) Pues a menos que quieras que le diga  a la abuela que fuimos a ver una de dibujos porque no tenías la edad suficiente, tú harás lo que yo te diga ¿vale?
-         Vale, no es necesario que te pongas tan mandón (dijo poniendo morros).
-         Lo siento, Pablo, disculpa, pero es que la oma me fastidió los planes y estoy un poco cabreado aún. Cualquier otro día te llevaba de mil amores a ver lo que quieras, pero hoy ya había quedado con Ana María (le aclaró al ver la carita de pena de Pablo) ¡Ah! y si pregunta la oma o el opa, les dices que estuvimos sentados junto todo el rato.
-         No, soy tonto (dijo rodando los ojos).
-         Lo sé, pero te vas de la lengua fácil, como cuando lo de las pajas.
-         No dijiste que fuera un secreto y mi padre ya lo sabía (dijo haciéndose el chulo. Mark solo negó con la cabeza e instintivamente le agarró la mano para cruzar la calle).
-         Eyyyy (y tiró fuerte de su mano para soltarse del agarre)
-         Mira, Pablo, no soy el más querido precisamente de la familia, y si te atropella un coche todos asumirán directamente que yo te lancé bajo las ruedas. Así que te jodes y te agarro la mano. Además, no es como si la abuela no lo hiciera también.
-         ¡Pero es la abuela! ¿y si me ve algún compañero de clase? ¡Me llamarán mariquita cuando regresemos a clase! (dijo poniendo pucheros. Mark rodó los ojos).
-         Vaaale (le soltó la mano), pero te quiero justo a mi lado, ni un milímetro delante ni uno detrás, a la primera que te me adelantes o te me atrases, et agarro de la mano y vamos cogiditos de la mano todo el camino (esa misma frase era la que él decía su madre cuando el reivindicaba que ya era muy mayorcito para que le agarrara la mano para cruzar la calle).



-         Es genial estar aquí a lado del mar, junto tú y yo solos, sin chillidos, sin malas caras, sin prisas, sin tenernos que esconder como criminales para darnos un beso (dijo Cristina apoyando su cabeza en el pecho de Pedro).
-         Vaaale, (rodó los ojos) puedes levantarte y llamar a tu padre y preguntar por los niños.
-         Gracias (y dio un saltito de la tumbona y corrió al teléfono. Pedro empezó a reírse. Al cabo de unos 20 minutos Cristina regresó toda feliz a la tumbona con Pedro)
-         ¿Todo bien?
-         Todo bien (asintió Cristina).
-         Cariño, tenemos que hablar de la boda.
-         Joooo ahora que estábamos tan bien (puso pucheritos y se rió).
-         Cristina, venga, estamos en Agosto ya , y la boda será a principios de enero. Te dije que yo me encargaba de todo, pero…dime que al menos tienes ya el vestido.
-         Ya tengo el vestido (dijo cristina intentando con todas las fuerzas no reírse pero se le iba escapando la risita).
-         Te lo repetiré otra vez. No puedes de ir de calamar alienígena gigante.
-         En ese caso, no tengo el vestido jejeje
-         Por favor, hablemos en serio, te prometo que no será más de 20 minutos.
-         He estado mirando vestidos (le dijo a la defensiva) Incluso fui una tarde con Yoli a ver vestido en la tienda donde le compró ella el vestido de comunión a Teresa (Pedro sonreía al fin hablaban en serio de la boda. Cristina intentaba no hablar de ello o cuando lo hacían ella no paraba de soltar tonterías).
-         Son todos muy fifís, por supuesto Yoli se los hubiera probado todos (lo cierto es que le había encargado el traje de novia a su madre, que para algo había sido modista en Francia aunque fuera antes de ponerse enferma y casarse. Su madre había seguido trabajando de modista hasta hacía bien poco de forma autónoma para algunos modistas de renombre del país, pero después de que su marido se jubilase, empezó a aceptar cada vez menos encargos. Ahora solo hacía encargos de amigas o familiares) .
-         El vestido de Silvia era muy bonito, quizás puedas preguntarle donde lo compró.
-         Ya lo hice. Se lo trajo su madre de Los Ángeles (dijo rodando los ojos).
-         Jajaja como ha cambiado Silvia, sobre todo en estos tres últimos años ¿verdad?
-         Si, mi hermano Miguel es muy mala influencia jajaja
-         Pues que quieres que te diga, a mí me cae mejor ahora que cuando la conocí (le confesó Pedro).
-         Pedro es que cuando Miguel la presentó, tenía 21 años acabaditos de hacer y se ganaba la vida como monitora de yoga en un gimnasio.
-         Era para pagarse los estudios (dijo defendiéndola pero se estaba riendo. Lo cierto es que cuando Miguel les presentó a Silvia, todos pensaron lo mismo, que Miguel era un asalta cunas con suerte).
-         Sí, claro. Te juro que las primeras Navidades que la trajo a casa no sabía si debía servirle vino con la comida o zumo.
-         Jajaja que malas sois las mujeres.
-         ¡Ya! Además todo ese rollito místico y buen rollista que llevaba ¿te acuerdas? Con lo de esas chorradas de reiki o raiki o como demonios lo llamaba.
-         Oh si jajaja eso me lo contó Óscar, que se puso con tu madre en plan te paso las manos por encima para quitarte los males.
-         Jajaja Tuvimos guasita para días, a costa de ella, pobre (tuvo que reconocer Cristina). Recuerdo que mi padre le puso la billetera delante y le dijo que estaba muy flacucha que le pasara las manos a ver si así reavivaba jajaja
-         Lo cierto es que cuando la recomendé para el trabajo en la escuela, estaba un poco asustado, por si nos dejaba tirados a medio del curso. Bueno pero se tiene que decir a su favor, que desde que se casaron se calmó mucho y con el niño ha pegado un cambiazo.
-         Es que la maternidad te cambia, no son chorradas de mujeres, es verdad.
-         Te creo, tú también diste un pedazo cambio después de que naciera Mark. Ya no te veías tan aniñada y consentida, no sé te veías tan mujer. Recuerdo que cuando te vi, me quedé mirándote fijamente y pensé que Fred era un tipo suertudo.
-         ¿en serio, Pedrito? (dijo mirándose) ¿no estabais tú y Diana ya casados en esa época?
-         Cof cof cof (empezó a toser Pedro)
-         ¡Ya! No disimules, cielo. No soy celosa, si lo fuera te hubiera cortados los huevecines tras echarle la miradita que le echaste a Lucia cuando bajamos a la piscina y la viste en bikini.
-         ¿yo? (dijo como si no supiera de lo que estaba hablando pero se iba riendo por debajo de nariz)
-         Si, tú. Jajajaja
-         Volviendo a lo de la boda
-         Cobardeee
-         Me gustaría que hiciéramos el convite en el Castillo de la Sarama, he estado preguntando y es un poco más caro, pero…
-         Tus padres celebraron allí su último aniversario de bodas, lo recuerdo (dijo besándolo dulcemente y abrazándolo porque veía que los ojos de Pedro se habían puesto especialmente vidriosos).
-         Me hubiera gustado tanto que mi padre nos hubiera visto.
-         Recuerdo a tu padre (sonrió). Siempre que entrabamos en la tienda de tu madre y estaba él, tu padre me regalaba una canica.
-         Lo sé, eran mías (dijo poniendo una mueca de disgusto)
-         Jajajaja pobre Pedrito (dijo pellizcándole el mentón dulcemente) ¿Y quién te llevará al altar?
-         Pues no lo sé, créeme que le he dado vueltas. De estar aún viva mi tía Cecilia, lo tendría muy claro, pero ella murió incluso antes que papá.
-         Y mis parientes de Irlanda…bueno si hay buena relación, pero no es tan estrecha como para pedirles algo así.
-         Siempre le podemos pedir a mi hermano Óscar que se ponga una peluca, sabes que le cuesta poco trasverterse.
-         Si, tú y Óscar os gusta más disfrazaroooos.
-         Jejeje yo recuerdo que hubo un tiempo que a ti también te gustaba, señor Martín jajaja
-         Con 20 años, no con 40.
-         Como dice mi hijo, aburridoooooo
-         ¿y a ti quien te llevará tu hijo o tu padre?
-         Ahí no tengo ni voz ni voto, será papá, soy su única hija y si le niego eso es como matarlo.
-         Tu padre preferiría que no te casaras, no disimules, es tu madre a la que le gustan las bodas.
-         Lo sé. Pero de haber boda él me lleva. No hay discusión en eso.
-         ¿Cómo eso de haber boda? (dijo fingiendo estar dolido) ¡Claro que va  a haber boda!, de ésta ya no te escapas Cristinita. Y de este mes no pasa que se lo dices a tus hijos.
-         Peeeeedro.
-         Cris, no le puedes tener miedo a una mocosa de 12 años. Tendría que ser ella la que te tuviera miedo a ti y no al revés.
-         Lo sé, pero…(negó con la cabeza) no quiero que sufra por mi culpa.
-         ¿por tu culpa? Dios Cristina, te desvives por dárselo todo, estás siempre a su lado, te necesito o no. Eres una madre extraordinaria, y es imposible que tu felicidad le haga sufrir.
-         Cariño, las palabras bellísimas pero la realidad no es así. Y vale, estate tranquilito, que no voy a dejar que mi hija me diga como he de vivir mi vida, pero eso no significa que sea un trago de buen pasar el tener que decirle que nos casamos.
-         Pero, ella ya sabe que ahora estás conmigo, maldita sea Cris, vivimos juntos, y además la última vez Fred lo dejó muy claro que no eráis su prioridad.
-         ¡Y qué más da! Es solo una niña, acaba de descubrir que su papá no es superman como ella pensaba y ahora le tengo que decir que no me casé con superman pero me voy a  casar con…
-         Como digas Bruce Wayne te arreo (dijo muy serio Pedro).
-         Iba a decir Pedro Martín, pero ahora que lo dices….(y salió corriendo para el dormitorio)
-         Cristina que cobras…jajaja (y salió tras de ella).

En el cine.
-         Muy bien Pablo. Siéntate aquí, y no te muevas, si tienes pipi, te aguantas, o meas en el vaso de la cocacola, pero no te muevas.
-         Que si, pesado que si.
-         Nosotros estaremos justo ahí detrás sentados (señalando donde se iban a sentar). Ni se te ocurra venirnos a molestar por gilipolleces, porque te arreo (dijo amenazándole con el dedo)
-         Mark, no seas borde (le rió Ana María) si es una ricura de niño, si Pablo tuviera 5 años más te diría a ti que te sentaras aquí solito y me iría con él a la fila de atrás.
-         Pero yo no iría (Ana María lo miró con cara de “pero tú que te has creído mocoso”). Ahí detrás  no se ve bien la peli, aquí se ve mejor (Mark y Cristina se tuvieron que reír, Pablo aún no se había enterado que ninguno de los dos estaba muy interesado en ver la película).
-         ¡Genial! (negó con la cabeza Mark que quería irse cuanto antes  a solas con Ana María) pero tú no te muevas de aquí. Ni se te ocurra poner un pie fuera de la sala sin nosotros.
-         Que siiiii, que no me muevo, jooooo (dijo poniendo morros y refunfuñando).
-         Muy bien, toma las golosinas, las palomitas de maíz, y el refresco (le fue dando las cosas) cuando se enciendan las luces no vemos. Disfruta la peli, chaval (y Mark le pasó por el hombro la mano a Ana María y se fueron a sentar en la fila de atrás donde el habían dicho. Pablo echó la mirada un par de veces hacía atrás antes de que apagaran las luces apara asegurarse que no se iban, y Mark le saludo para que viera que estaba allí y pendientes de él, aunque cuando apagaran las luces iba a ser otra historia pero ahora aún estaban pendientes de él).
En cuanto apagaron las luces y empezó la película Mark y Ana María empezaron a besuquearse y abrazarse y toquetearse por todas partes. Mark de vez en cuando y de forma disimulada iba echando una ojeada al asiento donde estaba sentado Pablo. Siendo pequeños una vez casi perdió a Bea y lo pasó fatal durante esos 10 minutos que creyó que había perdido a su hermanita, pero no la había perdido se había ido a los aseos con la madre de unas de sus amiguitas. Mark estuvo dos días sin hablarle hasta que Bea se le puso a llorar y le pidió que fuera otra vez su hermanito. Y quién diablos le niega algo a esa niña, si es que tiene el poner de hacerte bailar a su son, lo ha tenido siempre y siempre lo tendrá. Mark estaba convencido que su hermana era una Geldof de pies a cabeza. Pero eso solo era porque no sabía que su madre de pequeña también tenía a toda la familia comiendo de su mano.
La película ya iba por el final, quedaban solo 20 minutos para que acabara cuando Mark volvió a echar una miradita fugaz para el asiento de Pablo. De repente todos sus temores se hicieron realidad, el niño no estaba.

-         ¡Mierda! (se separó de golpe Mark)
-         ¿qué pasa?
-         ¡Mi primo, no está! (dijo enfadado o preocupado Ana María no sabía bien)
-         Habrá ido al lavabo, se ha pasado la tarde bebiendo coca-cola, y tú ahora para el cine le has comprado el tanque.
-         Si, será eso, voy a los aseos y vengo, quédate aquí (le dio un beso rápido y bajó a los aseos). ¡Pablo! ¡Pablo! (nadie contestaba, fue mirando uno por uno los aseos y no había nadie. Mark empezó a asustarse. Salió de los aseos y se dirigió a uno de los acomodadores y le describió a Pablo. El acomodador no lo había visto, pero le dijo que mirara en los aseos de fuera. Si era muy bajito lo más seguro que hubiera ido a los de afuera, porque tiene urinarios de altura media para niños y así no tienen que pedir ayuda. Mark respiró hondo y fue hacia fuera. Y se encontró a Pablo justo en la puerta llorando).
-         ¿Qué pasa Pablo? (dijo asustado) ¿te ha pasado algo? ¿Te han hecho algo? (dijo asustado Mark)
-         Snif snif me hacía pipi, y no quería mear en el vaso, es una cochinadaaaaa snif snif
-         ¿Te hiciste pipi encima? (dijo Mark deseando que solo fuera eso e intentando no parecer asustado y mantener la calma).
-         Noooo (dijo un poco indignado pero sin dejar de sollozar). Fui al lavabo, sé que dijiste que no me moviera, pero tenía que ir, snif snif.
-         ¿Qué ha pasado Pablo? Dímelo, no pasa nada, me lo puedes contar (dijo intentando parecer cercano, le hablaba de la misma forma que lo hacía con Bea).
-         Papá ya me ha traído algunas veces a este cine y sé que dentro de la sala no hay lavabos para niños, así que me fui a los de ahí fuera (señalando los aseos del cine que había junto al puesto de golosinas).
-         Si.
-         Pero cuando regresé el señor de la puerta no quiso dejarme volver a entrar porque no llevaba entrada bwwwwwwwwwwwuaaaaa bwuaaaa y no he visto nada más de la peli bwuaaaaa (Mark respiró hondo y se pasó la mano por la cara. Se tocó el bolsillo, efectivamente él tenía las tres entradas. Se había llevado un susto tremendo, primero al no ver al niño y después al encontrarlo todo lloroso. De repente Mark dejó de estar asustado para estar enfadado y le dio 5 palmadas duras en trasero).
-          TE DIJE PLASS QUE NO SALIERAS PLASS DE LA SALA PLASS SIN NOSOTROS PLASS PLASS
-         AUUUUUU (dijo indignado y un poco adolorido Pablo). Se lo diré a los yayos.
-         Me importa una mierda a quien se lo digas (le dijo agarrándolo fuerte de los hombros y sacudiéndolo un poco como si fuera una coctelera). ¡Me has dado un susto de muerte, imbécil! Creí que alguno de esos degenerados te había raptado. No pienso volver a ir a solas contigo a ninguna parte, que lo sepas, se ponga como se ponga la oma, ¡Antes me quedo en casa matándome a pajas que volverte a llevar conmigo! (Pablo empezó a llorar en silencio, Mark lo agarró del brazo y lo arrastró de nuevo a dentro de la sala. En la entrada de la sala le enseñó las entradas al acomodador que ahora sí que los dejó pasar. Mark sentó de muy malos modos a Pablo de nuevo en su sitio, y que decir que  nadie disfruto de los 5 minutos que quedaban de película).
-         Venga, vamos, levanta (le ordenó muy seco Mark a Pablo que aunque ya había acabado la película y encendido las luces, no se había movido ni un milímetro de su asiento) los abuelos deben de estar afuera esperándonos (Mark se giró hacia a Ana María) ¿no te importa que no te acompañe hasta la salida?
-         No que va, mis padre también pasa a recogerme en el coche.
-         ¿nos vemos mañana? (le susurró al oído)
-         Te llamo esta noche (dijo aún un poco enfadado pero se forzaba a sonreír para ella).
-         Adiós, Pablo, sigue tan guapo (le dijo dulcemente al niño y salió de la sala).
-         ¡Venga! No me has oído? Levanta, los abuelos deben de estar a fuera esperando (pero Pablo seguía sentando y entonces Mark se dio cuenta que estaba llorando) ¡Vamos no me jodas, Pablo! No me haces caso y te vas sin decirme nada, me das el susto del año ¡y aún voy a tener que disculparme! ¡Joder que huevos!
-         Nooooo es esoooo tontooooo (ahora lloró un poco más alto)
-         Es por la peli, porque te la perdiste, pues mira, no siento ninguna penita por ti,  te está muy bien, anda, muévete (dijo agarrándole del brazo, pero Pablo se aferró a la butaca como una lapa). Pablo, jodeeeer, vengaaaa. ¿quieres asustar también a los abuelos? ¿Es eso?
-         Nooooo, bwuaaaa
-         Buffff Hablo en serio Pablo, si no te levantas y sales de esta puta sala, te juro que te llevo en brazos como a un bebé y que se ría de ti todo el mundo.
-         Noooooo te odioooooo eres malo te odioooo eres un tontoooo y te odioooo (lloraba y balbuceaba Pablo)
-         Seguro que si hablas con tu padrino (refiriéndose a Pedro) te da la razón en eso de tonto pero ¿Yo soy el malo? ¡Venga no me jodas Pablo! No fui yo quien te dio un susto de muerte, ni quien no hizo caso.
-         Pero has dicho que ya no vas a querer ir conmigo nunca más a ninguna parte bwuaaaa (Mark rodó los ojos y dio un gruñido de exasperación)
-         Grrrrr (se pasó ambas manos por la cara) No lo dije en serio, estaba enfadado ¿a acaso tú no dices cosas que no sientes cuando te cabreas? (Pablo se sacó las lágrimas con las manos) bueno, pues yo sí, yo cuando me cabreo suelto auténticas barbaridades. Y a veces me va peor por eso (quien dice “a veces” dice siempre, pensó para sí Mark). Solo digo que NO LO VUELVAS A HACER ¿VALE? (ya dijo cansado y desesperado porque sabía que ya no quedaba nadie en la sala y sus abuelos empezarían a preocuparse).
-         ¿Entonces no me odias?
-         ¿Odiarte? ¡Joder Pablo, no! Pasas demasiado tiempo rodeado de mujeres, te estás volviendo muy sensiblero, tú (negó con la cabeza) A ver, Pablo ¿Tú has visto nuestra familia? Está llena de niñas o de tíos constantemente cabreados, tú eres mi único primo chico, hemos de hacer piña.
-         También está Richie.
-         Pablo siento ser yo quien te diga esto pero Richie es un bebé, no cuentes mucho con él para eso de hacer piña.
-         Jajaja
-         Venga vamos, la oma ya debe estar llamando a todos los cuerpos de seguridad y el ejército.
-         Jajaja y los hombres de negro.
-         ¿Esos? A esos los primeros (le sonrió y tiró una vez más de él y en vez de cargarlo como a un bebé, se lo cargó como un saco de patatas)
-         ¡Maaaark, bájame!
-         No, es tú penitencia por haber sido tan llorica bwuaa bwuaa Mark no me quiere bwuaa bwuaa (dijo burlonamente como si tuviera 5 o 6 años, mientras lo sacaba de la sala al hombro).
-         Nooooo yo no sueno así (protestó Pablo pero no enfadado)
-         Jajaja tenías que haberte oído hace unos segundos.
-         Grrrr (gruñó Pablo como lo hacían todos los Martínez cuando estaban fastidiados. Al salir de la sal efectivamente estaban sus abuelos y Bea y las mellizas esperándolos, Mark pudo ver la cara de alivio de sus abuelos cuando los vieron).
-         ¿qué os demoró tanto? (le exigió su abuelo)
-         Tu nieto que tiene una mini-vejiga (dijo Mark dejando a Pablo en el suelo).
-         ¿qué tal película? (preguntó la señora Eugenia)
-         No estuvo mal (dijeron Pablo al unísono y los dos encogiéndose de hombros mientras continuaban caminando como si el mundo les perteneciese, parecían un par de gemelos siameses).
-         Creo que juntar a esos dos ha sido la peor idea desde que un día un chinito decidió juntar la lumbre un poco a la pólvora (l dijo el señor Ricardo a su esposa mientras se reía).
-         Venga niñas, que de camino a la salida os compraré un helado (dijo la señora Eugenia. Al oír eso Pablo, se paró en seco y dejó a Mark y fue corriendo a cogerse de la mano de su abuela)
-         Jajaja ¿decías? (dijo la señora Eugenia mirando a su marido como una resabida)

1 comentario:

  1. Little te felicito!! me encanto este capitulo!! es mi favorito hasta el momento :D
    Me encanto la parte en que Mark se vuelve "responsable" y castiga a Pablo, lo encontre muy adorable, yo he pasado por eso pero jamas se me habia ocurrido pegarle a mi hermamita jejeje. Volviendo al tema, me encanta la relacion de esos primos, es perfecta! hay cariño, complicidad, proteccion y responsabilidad todo lo que una familia debe tener
    Por favor continua!! me gustaria que fuera infinita jejeje :D espero ansiosa el proximo capitulo!

    Chu

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