domingo, 9 de agosto de 2015

Ojos que no ven…manos que guían. Cap-10



Ojos que no ven…manos que guían.  Cap-10

Fernando
Mi padre biológico había insistido mucho en que fuera con él un fin de semana pero no me apetecía estar con él. Sí,  siempre quise conocerlo, pero ya tenía a mi papá Eric y le quería mucho.  Un día escuche a mi mamá hablar por teléfono, preguntando como había obtenido ese su número, no tarde en entender quién era, era Allan.
A los días de que recibió esa llamada le llego otra de mis abuelos, los padres de mi madre, que se la pasaron hablando buen rato hasta convencerla.
Camila: tienen sus cosas?
Mariana: yo no quiero ir a casa de los abuelos… mucho menos al rancho, hule horrible.
Eric: aa como te quejas y  todavía ni salimos.
Fer: yo ya tengo mis cosas.
Iríamos a casa de mis abuelos o mejor dicho de mis tatarabuelos, abuelos de mi madre, los papás de ellas habían insistido en que nos quedáramos en su casa pero mamá seguía un poquito enfadada con ellos. Allan había hablado con los abuelos y entre ambos confabularon para no dejar de llamar a mi madre hasta que acepto a ir, nos quedaríamos viernes, sábado y domingo.
Todos nos subimos al coche y empezamos el recorrido, pude notar cuando estábamos llegando ya que el camino se sentía bastante extraño, en algunas partes el coche daba bastantes saltitos y en una ocasión nos quedamos atrapados.
Eric: genial.
Marcos: te dije que el  carro no iba a poder pasar.
Eric: claro que va a pasar…
Camila: jajaja
Eric: de qué lado estas?
Camila: amor te dije que no íbamos a pasar… hubieses aceptado la camioneta de mis tíos o la de tu hermano.
Eric: si vamos a poder pasar, no se preocupen.
No sabía muy bien que pasaba lo único que entendía era que estábamos atrapado y  que mi madre soltaba una risa. Yo estaba dentro del coche con Manuel que tampoco le dejaron salir.

Eric
Quedamos atrapados en el lodo y solo pudimos salir cuando una camioneta  nos ayudó. Tuvimos que dejar a los dos más chicos adentro, Manuel estaba feliz  quería ayudar pero todo era lodo y el pequeño enano quería jugar dentro de este, no me importaría un poco de lodo, el problema era de que Manuel no sabía quedarse quietecito ni que decir de Fernando y para evitar un accidente los dejamos dentro. Manuel se puso a llorar y hacer un berrinche pero no le duro mucho porque su hermano lo entretuvo con dulces. Al final termine hecho un asco.
Llegamos a la casa de los abuelos de Camila y lo primero fue tomar un buen baño.
Marcos: ooo pero abuelo, no es justo, yo no quiero ir a la tienda está muy lejos.
Abuelo: deja de renegar y ve.
Marcos: aaay no.
Camila: eeey deja de gritar  y ve a la tienda, usa la bicicleta si no quieres caminas.  
Marcos: y porque yo.
Abuelo: a ver jovencito, me vuelves a decir porque yo? o a estar alegando y vas a terminar con un dolor en el trasero asi que obedece.
Marcos: no me amenaces
Passs, passss, passss –auuu paa-
Eric: aay hijo… no seas grosero... vamos  yo te acompaño pero deja de estar llorando.
Marcos: no estoy llorando.
Fer: yo también quiero ir.
Marcos: tú no vas.
Fer: porque no?
Marcos: porque yo lo digo.
Eric: Marcos ya deja tus pataletas…Fer, si nos puedes acompañas pero ponte una camisa de mangas –era un rancho y los sancudos no pedían permiso para picar-
Marcos: si van a ir ustedes para que voy yo… -se fue y se sentó en la cocina, con la intención de ya no pararse-
Que era eso? ¡un arranque de celos! envidia o qué? porque esa actitud?  En nada le afectaba que Fer o incluso Manuel nos acompañaras.
Abuelo: Marcos vas a ir o no?
Marcos: no
Camila: déjalo,  ya voy yo.
Marcos se quedó haciendo su berrinche y nosotros fuimos a la tienda, esta quedaba a más de medio kilómetro, la casa de los abuelos estaba un poco alejada del pueblo, era muy tranquilo, Camila me dijo que ella de pequeña iba de su casa a la de sus abuelos con apenas 8 años y que incluso Marcos caminaba esas distancias o mucho más, pero hoy solo decidió no ir. Camila nos iba mostrando varios lugar y nos contaba algunas de las travesuras que solía hacer… era temprano… compramos lo que teníamos que llevar y regresamos a la casa, cuando llegamos Marcos estaba llorando y limpiando el piso.
Camila: que paso?
Marcos: nada
Abuela: su abuelo se lo sono por aventar las cosas al piso.
Camila: Marcos porque has hecho eso?
 



Marcos
Mi intención no era ser grosero pero me daba algo de rabia que todos tuvieran a Fernando en un pedestal, si bien es cierto que yo no soy el hijo de Camila y mucho  menos estar  aparentado con Eric, no me gustaba que a mí me dieran todas las ordenes o tener que hacer de niñera, por lo general era el que tenía que acompañar a Fer a todos lados o si yo quería salir él se pegaba, no podía hacer nada porque tenía que cuidarle. Me dio más coraje cuando mi abuelo me pidió que fuera a la tienda porque conocía el lugar, por un momento se me cruzo ¡y porque no mandad a Fernando!      porque siempre yo?... eso no salió de mi boca creo que en automático mi cabeza se contestó “porque no puede”, pero yo seguía enojado, Eric dijo que me acompañaría, me sonó perfecto podría mostrarle algunas cosas pero cuando Fer dijo que él también quería ir, volví a molestarme. Supongo que muy en el fondo quería tener un rato a un padre, estando en ese lugar recodaba más a los míos.
Cuando se fueron yo me puse a ver la tele o lo poco que se veía,   solo había tres canales  y dos  muy borrosos, mi abuela me pidió ayuda y muy a mi pesar me pare y fui a la cocina, para eso ya tenían más de  una hora que se habían ido, fue cuando mi abuela empezó a decirme que no tenía por qué estar enojado y que los celos no eran buenos, me dio rabia porque si era cierto no lo aceptaría ya era grande tenía 16 años fue cuando hice una rabieta y tire un tazón de salsa al piso.
Abuelo: oye grosero estecomo se te ocurre hacer semejante berrinche…
Marcos: yo no estoy haciendo ningún berrinche.
Eso ultimo lo grite, los berrinches los hacen los niños y yo no lo era… no termine de pensar aquello cuando ya estaba recargado en la mesita y mi abuelo me estaba pegando con el cinto.
Marcos: aaauuu yaa, déjame abuelo, auuuu
Zasss, zasss, zasss, zasss, zasss, zasss
Abuelo: en esta casa no se permiten semejantes pataletas.
Zasss, zasss, zasss, zasss, zasss, zasss
Marcos: aaauu yaa shifff buaaa, perdonnn…

Mi abuelo me dejo,  diciendo  que me pusiera a limpiar, yo estaba llorando no estaba acostumbrado a que me pegaron con el cinto, mi padre alguna vez lo uso pero de eso ya hacía mucho tiempo y nunca me dio más de tres, Eric no era de castigar de esa forma, era más de dar nalgadas como si fuéramos unos bebes,  humillante. Pero por lo generar la forma de vivir en el rancho era más estricta y más dura, los cintos no cayeron  muy fuertes pero aun así me dolió.
Cuando llegaron todos, yo no quería que ellos se enteraran pero mi abuelita les dijo, solo me dedique a limpiar y en cuanto termine me fui al cuarto en el que nos quedábamos sin contestar nada.
Camila: me quieres decir que paso, porque estas así de enojado.
Marcos: no estoy enojado –le dije desde la cama-
Eric: no estás enojado, estas encabronado.
Marcos: no es cierto.
Camila: claro que sí, ve tu forma de contestar.
Me quede callado un rato solo me acosté en la cama.
.

Eric
Ese comportamiento otra vez, aunque no era nuevo.
Eric: oye los celos no son nada buenos.
Marcos: que no estoy celoso…
Eric: y no tendrías por qué estarlo y lo sabes… aunque me estoy pesando que no lo sabes… deja de tararear,  te estoy escuchando.
Camila: no tendrías por qué enojarte… pensé que Mariana era la que haría más drama por venir aquí.
Eric: yo pensé que el drama lo harías tú,  porque no quería venir.
Camila: eso es diferente, mis motivos son distintos.
Marcos: yo ya no quiero estar aquí, quiero regresarme a casa.
Camila: este lugar te trae muchos recuerdos… los recuerdos son buenos aunque a veces nos hacen sentir un poco tristes
Marcos: no quiero hablar de eso.
Nos quedamos un rato con el y después lo dejamos, el ya no siguió hablando.
.
.
Camila
.
En la mañana siguiente tanto Allan como mis padres estañan en casa de mis abuelos, solo me quedo hacer una sonrisita más forzada que nada de la cual obtuve una carcajada por parte de mi abuelo.
Abuelo: a ti sí que te duran los rencores.
Camila: solo cuando las personas se pasan de la raya conmigo.
Allan: deberías aprender a perdonar, ya te pedí perdón, no basta con eso?
Camila: No
Madre: y donde están mis nietos?
Camila: están arriba, el abuelo nos va a llevar a los establos así que se están cambiando.
A los minutos salió Eric con los chicos,  todos llevaban pantalón grueso, camisa de mangas y tenis.
Eric: buenos días.
Todos: buenos días.
Allan: buenos días Fernando, como estas?
Fer: buenos días… pues estoy bien, me picaron los mosquitos…  pero estoy bien.
Todos nos fuimos a los establos, Manuel y Fer eras los que no conocían a los animales, bueno Manuel los  había visto en dibujos  o en programas pero nunca  personal mente, Fer distinguía los sonidos de los animales y podía decir que era cada animal pero no conocía como eran. Pensamos que Mariana no saldría pero lo hizo y nos acompañó aunque no se acercó para nada a donde estaban los puerquitos.
Manuel: yo quiero uno papi, atrápame uno, papi, papi  yo quiero.
Mi abuelo nos dijo que podíamos atrapar a uno de los pequeños lechoncitos y a Eric se le hizo muy fácil “atrapar uno” (ajaa).
Marcos: jajajajaja aaajj aaay
Eric: deja de burlarte de tu padre y mejor ayúdame a atrapar uno.
Marcos: es más divertido verte.
Eric: aa a ver si es divertido cuando quieras ir a una fiesta y yo no te dé permiso.
Marcos: aayy ya voy.
Estuvieron tratando de atraparlo, incluso Allan trato pero de los tris ninguno. Manuel estaba riendo de lo lindo de ver a los puerquitos correr, Fer estaba sentado en el piso acariciando a un pollito que mi abuelo le había prestado,  al poco rato  uno de los puerquitos se acercó a Fer  que  tenía comida en las manos para que los animales se le acercaran.
Fer: eeeyy que feo hule… quien se lo hecho?  Eey no me avientes… aaa que es esto?
Camila: no lo asuste, no te va hacer nada, es un puerquito.
Manuel: yo lo quiero abrazar.
Mariana: no lo puedes abrazar.
Fer: uuuy ya se porque les dicen puercos, huele muy mal.
El animalito trataba de quitarle la comida de las manos subiéndose a sus piernas mientras Fer levantaba sus manos para quitarle la comida  y dejar al pillito a salvo.
Fer: eeey bájate… te está hablando tu mamá córrele.-le decía al puerquito, como si este entendiera-
Marcos aprovechando la oportunidad atrapo al puerquito, este  se puso a chillar fuerte mente.
Manuel: esta llorando.
Fer: que le están haciendo?
Marcos: no le hacemos nada malo.
Marcos consiguió atrapar uno y los otros dos no se quedarían con las ganas a los minutos ya habían atrapado uno cada uno, ¡hombre! no pueden ver que alguien haga algo porque ahí van.
Marcos: les gane yo, yo fui en que lo atrape primero.
Manuel: no cierto, Fernando  lo toco primero.
Marcos: yo lo atrape, Fer no lo quería ni tocar.
Manuel: no cierto.
Marcos: cállese.
Eric: deja de pelear con el pequeño.
En la tarde se realizo una comida estaban mis padres, mis abuelos y la familia de Allan. Allan había llevado a Fernando a montar a caballo, el hijo de Allan () estaba algo enojado, celos, no es posible que retuerzan tantos las cosas, me daba pena ver al niño enojado, pero Allan quería disfrutar poder estar un rato con “su hijo”, él siempre estuvo ilusionado con la llegada de un bebe y ver su cara cuando supo que yo lo estaba, pero sus estúpidos celos y su estúpido cerebro lo hizo perderse momentos preciosos con ese niño, momentos que hoy quería recuperar.
Por otro lado tenia al celosito de Marcos, mi niño grande, que a pesar de que él decía que no estaba enojado y mucho menos celoso su cara demostraba lo contrario, porque todos hablan y comentaban lo mismo “Fernando”, estábamos en ese lugar por lo él, pero he de confesar que la conversación no me agradaba, porque a pesar de que tenían en cuanta a mi hijo su forma de hacerlo  no era grata.  No paraban de decir pobre niño, la vida tan difícil  que ha  pasado, si hubiéramos sabido que era de Allan el niño no habría pasado por tanto, eso ultimo lo dijeron mis padres. Mi hijo era ciego pero podía hacer muchísimas cosas, sabía leer, podía resolver problemas, sabia tocar instrumentos musicales, entre ellos el violín, el piano y la batería y la guitarra pero los últimos dos no me agradan, a él le gustaría ser roquero… y yo paso de eso. Mi hijo  no tiene  un retraso o alguna enfermedad mortal, es  un chico sano que hacía de todo, si,  le cuidábamos más pero es un chico normal y ellos lo veían como un niño indefenso e invalido.
Manuel: papi?
Eric: qué?
Manuel: yo también quiero subir en uno de esos.
Eric: uuy hijo a tu papá no le caen muy bien los caballos.
Manuel: tienes miedo?
Camila: no les tiene miedo, pero no sabe montar, pero ya le vas a enseñar.
Se subió Eric con el pequeño y dimos unas vueltas, yo guiaba al caballo desde abajo. Nos topamos con Allan y Fer.
Camila: te estas divirtiendo?
Fer: si, pero ya me canse, es incómodo estar así. Tú también estas en el caballo?
Eric: no, tu mami  nos está guiando a tu hermanito y a mí.
Fer: Allan me dejo montar solo al caballo y lo hice correr.
Pude notar la cara de Allan como torciendo los ojos porque le llamo por su nombre yo me moría de la risa y se me escapo una sonrisa.
Allan: Fernando, soy tu papá, porque no me llamas así.
Fer: así como?
Allan: papá.
Fer: no me presiones.
Allan: no te presiono, pero me gustaría que no me llamaras por mi nombre.
Fer: entonces como quieres que te llame?
Allan: papá o padre.
Fer: lo intentare… pero no le prometo nada.
La tarde paso y nos retiramos a la casa, Allan se retiró con su familia, solo se quedaron mis padres.
Nos quedamos un rato hablando pero me retire un momento para bañar a Manuel y vigilar a Fer que igual estaba en el baño. Cuando salí deje a los chicos en el cuarto Manuel estaba jugando en la cama y Fer quería escuchar música. Mariana estaba acostada y Marcos peleándose con el televisor.
Camila: no lo estés golpeando.
Marcos: aa es que no se ve nada… extraño los 90 canales shiifff
Camila: aayy pobrecito de mi niño le falta su tele.
Marcos: no me hables así, no soy un bebe.
Camila: para mi eres un pequeño, pero pequeño o no, deja de golpear el televisor.
Deje a los chicos en el cuarto y fui a la salita. Donde estaban hablando mis padres, mis abuelos y Eric.
Madre: terminaste de bañar a los niños? Donde están?
Camila: están jugando en el cuarto y solo e bañado a Manuel, Fer ya sabe hacerlo solo, no es un niño.
Madre: y entonces porque los metes juntos?
Camila: aquí no puedo dejar a ninguno de los dos, hay alacranes, Fernando no los puede ver. –mi voz sonaba molesta-
Madre: no te enojes hija.
Camila: lo intento… pero ven a mi hijo como si yo fuera la culpable de todos sus males y no… tampoco es una personas que no se valga por si misma. Aquí esta en un lugar desconocido y con muchos riesgos que él no puede ver.
Estábamos en un rancho, la casita era de un piso y las paredes eras de ladrillo, solo los cuartos estaban con piso de madera y las paredes blancas por lo mismo de los animales, por lo generan diario se encontraban un alacrán en la  casa,  pero es un pueblito están acostumbrados a estos animales… mis hijos no, Manuel se ponía a jugar con los bichos como las  arañitas, pero las arañitas de ese lugar si habían daño eran venenosas y Fer no conocía el miedo en ese sentido.
Me tranquílese y cambien de tema, pero después salió mi padre con sus comentario de que porque no dejaba a Fer unos días con Allan, que tenía una bonita casa y que donde vivía no era peligroso para el niño.
Camila: papá, no dejo a Fer porque en primera, él nunca me ha pedido que le deje ir con Allan, en segunda… si Allan no  ve más tiempo a Fer es por su maldita culpa no la mía y si van a seguir con el mismo cuento prefiero dejar el tema aquí.
Abuelo: ella tiene razón, nadie le puede obligar a dejar a su hijo con quien sea y Allan será su padre pero nunca le reconoció… y no solo porque hace un año le vio y el niño tenga toda su cara puede reclamar y tú lo sabes.
Padre: lo sé, entiendo eso.
Eric solo se quedó escuchando cuando hablamos de esos temas prefería quedarse callado, al poco rato se retiraron y nosotros nos fuimos a acostar, nos quedamos todos en la misma recamara era muy amplia, con ventanales grandes, había dos literas. En ese cuarto solíamos quedar todos los nietos y primos por esa misma razón era tan amplia. Eric se acostó en el piso, yo me acosté con Manuel y los chicos cada uno en una cama. Hablamos un buen rato y después nos quedamos dormidos.  
.
El domingo nos iríamos ya tarde así que aprovechamos todo el día y claro que Allan fue a ver a Fernando, todo estuvo muy tranquilo hasta que los chicos empezaron a discutir.
Marcos se había ido muy temprano a buscar a unos antiguos amigos, regreso como a las 12 del medio día por unas cosas para irse otra vez, estaba de buenas pero se le quito cuando Fer le dije que él quería ir.
Marcos: voy con unos amigos, tú no puedes ir.
Fer: vamos, no seas así.
Marcos: no, no quieres ser tu niñera Fer.
Fer: que payaso eres, no necesito una niñera.
Marcos: ajaa.
Fer: eres un estupido d….
Eric: eeea esa boca, sin groserías Fernando. Marcos, así como te di el permiso te lo puedo quitar.
Marcos: ¡yo que!   ¡Él empezó!   Yo no le dije nada.
Eric: si,  te di  el permiso, pero no tienes que venir a restregarle a la cara lo que has hecho y lo vas  hacer… si no lo quieres llevar no vengas a contarle todas tus aventuras porque lo único que haces es alborotarlo a él y Manuel.
Marcos: pues todavía prefiero llevarme a Manuel que a él.
Eric: muy bien, se terminó tu salida.
Marcos: noo, no puedes hacer eso, solo porque tu hijo se ponga de llorón.
Eric: bájale ya, no vas a ir a ningún lado así que  te sientas o si prefieres te puedes retirar  a la casa de sus abuelos.
Marcos: no, yo quiero ir.
Eric: lo siento, no vas a ir.
Marcos: aay maldita sea… todo por tu maldita culpa Fernando.
Marcos se fue enfurecido a la casa de mis abuelos, lo dejamos un rato, y me fui yo hablar con él, le termine dando el permiso para que saliera pero dejándolo bien advertido que si se ponía grosero o volvía hacer sentir mal a su hermano le tendría castigado todo el mes, aparte de la buena tunda que le daría. Eric sabía que le había dejado salir pero tenía que estar en la casa en cuatro horas para que recogiera sus cosas y podernos retirar.
Mariana se la pasó la mayor parte entreteniendo a Manuel y a Fer que se había quedado muy serio y triste.
Cuando las horas pasaron y nosotros ya estábamos recogiendo nuestras cosas para irnos llego Marcos ya con mejor cara tomando todas sus cosas y metiéndolas al coche, nos despedimos y empezamos el viaje de regreso, Marcos se disculpó con Eric y con Fer, diciéndoles que… “perdón, pero yo quería ir solo con mis amigos, tratando de hacer como si nada pasara”. Pero Fer estaba muy sentido y prefirió sentarse en la esquina junto a Manuel, de la misma forma Manuel estaba enojado con su hermano Marcos por hacer sentir mal a Fer, Manuel era muy unido a él.
Llegamos en la noche acomodamos todo y nos fuimos a dormir ya que teníamos que trabajar al día siguiente. Muy temprano nos fuimos, los chicos estaban de vacaciones por lo que Mariana me ayudaba a cuidar a Manuel y a Fer y en las tardes iba ayudarme en el restaurante. Llegaron después de la 1, deje a Manuel en una mesita dibujando mientras Fer estada escuchando música y Marcos había salido con unos amigos, la tarde estuvo muy tranquila, cuando llegamos a casa Eric aun no llegaba le había quedado mucho trabajo y se quedaría más tiempo. 




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