viernes, 4 de julio de 2014

Capítulo 5: No temas, cielito… papi enfrentará los miedos por ti!!!



Capítulo 5: No temas, cielito… papi enfrentará los miedos por ti!!!


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Benicio alzó en brazos a su pequeña bebé para sacarla de la bañera llena de burbujas, que había preparado para ella.
-Es hora de salir, mi princesita! - Decía con ternura el joven papá, haciendo ruiditos con la boca cuando su nena quiso llorar al ser sacada del agua tibia; si hasta parecía una sirenita. 
-Shhh... chchchchhh... Vamos, hijita... Tenemos que salir ya! Se nos hace tarde, mi amor, y papá aún no está ni vestido!! - 
Ben se había bañado unos minutos antes, aprovechando que Marita cuidaba de su hijita, pero ni siquiera había elegido qué ropa ponerse. 
Rápidamente, envolvió a la bebita en un toallón rosado y empezó a secarla. 
Debía darse prisa. Su mamá le había dicho que regresaría en una hora, así que tenía muy poco tiempo para arreglarse y aún debía vestir a su hija. Con cuidado, la recostó en el cambiador y empezó poniendo el pañal, mientras le hablaba para entretenerla.
-Ay, mi chiquita. - Le decía, haciéndole mimitos en la pancita, dejándose deleitar con las risitas de su hija. Se sentía tan bien hablando con ella... y lo mejor era que Jaz siempre estaba dispuesta a escucharlo! -Créeme que no me hace mucha gracia tener que llevarte al doctor, bebita... pero es por tu bien!.... Al menos eso me dice papá todo el tiempo... -Suspiró, recordando la última discusión que había tenido con su papá sobre el tema, y que había terminado con su pobre trasero soportando unas cuantas palmadas - Pero ¿sabes, Jazmín? Yo odio verte llorar! Y te juro que cuando me dicen que es por tu bien, yo.... grrrr!! - Le tomó el piecito para llenárselo de besos. La pequeña le sonreía, encantada de escuchar los gruñidos de su papito 
-Pero tienen razón... es por tu bien, Jazmín. Y yo sólo pienso en eso! Te lo juro, hijita- Le susurraba, mientras la vestía y le ponía los zapatitos. 
Qué grande estaba su princesita. 
Benicio la miraba con ojos acuosos, llenos de ilusión. Esos ojos celestes, como los suyos, lo tenían hipnotizado. Había tanto de él en ella... y tanto de su madre!
El vestidito rosa, digno de la reinita que era esa pequeña en el corazón de toda la familia, fue colocado con el mayor de los cuidados. Ben parecía tener manitos de seda cuando se trataba de su hija.
Con Jazmín lista, el niño pudo empezar a cambiarse. Pero realmente no deseaba apresurarse. 
Aún no podía quitarse de la cabeza el llanto desesperado de su hija, causado por el dolor de las vacunas que le habían puesto en las piernitas, y él quería evitar aquello de cualquier forma.
Pero no pudo dilatar más las cosas, cuando su mamá tomó a su bolita rosa en sus brazos y a él de la manito, y lo llevó al auto.
-Vamos, cariño. El doctor nos está esperando y no quiero que lleguemos tarde.- Le dijo, jalándolo para que empezara a caminar.
-Mamiii... - Murmuró Beni, poniendo un poco de resistencia en su paso -...de veras tenemos que ir?!!! - Preguntó intranquilo - Jazmín ya recibió muchas vacunas. Ya deberían ser suficientes... -Añadió con un pucherito, que hasta parecía que él fuera a recibir las vacunas.... y así era, sólo que mamá aún no le había dicho nada.
-Sí, hijito. Tenemos que ir!! Y mejor apuras el paso porque vamos a llegar tarde.... 
-Pero mamita... No me gusta verla llorar!! Por favor! - Rogó.
-Cariño, es suficiente. Ya hemos hablado de esto muchas veces y tu papá te explicó por qué es importante que Jazmincita esté inmunizada... Mi niño, acaso no quieres que tu hija crezca sanita y feliz?! Uhm?! - Elisa sonrió. - Eres igual a tu padre...- Le dijo acariciándole la cabecita, y Benicio la miró curioso.
-A papá?!
-Sí. Tu papi sufría igual que tú cuando a ti o a tu hermanito les tocaba una inyección... Bueno, con Leandrito no tanto porque tu hermano siempre se dormía en la sala de espera y tenía el sueño pesado...
-Como ahora?!- Bromeó Benicio, un poco más relajado.
-Ufff!! Creo que peor! Así que ni se enteraba del pinchazo! Jajajaja... No le vayas a decir a Lea que yo te conté ¡¿sí?! Secreto! - Mamá le guiñó un ojo y luego hizo un silencio cortito antes de seguir - Pero contigo era diferente, sabes?!... Llorabas apenas veías la aguja! Y creo que no has cambiado mucho, mi vida. Pero tu papito siempre quiso lo mejor para ustedes... para ti, como sé que tú lo quieres para Jazmincita. Llorará, sí... pero sólo un ratito. La mimarás y luego ni se acordará! Ya verás, hijo. -Eli le abrió la puerta del vehículo y le dio un beso en la cabeza a su hijo.
Con las palabras de su mamá en mente, Beni se subió al auto y se sentó junto a su niña. 
Durante el viaje seguía repitiéndose que todo era por el bien de la niña, intentando dejar de lado su propio miedo... Y es que el solo ir a ese lugar lo ponía nervioso! Su mamá tenía razón. Él no había cambiado con respecto a eso...  Uuuf, qué suerte que no le tocaría a él ésta vez - pensó Benicio.  
Al llegar al consultorio, Elisa tuvo que llevar a su hijo de la mano hasta la sala de espera. Benicio se quedó de pie, sosteniendo apretadita a su hija en brazos, paseándola por el pasillo - No te preocupes, princesita. Papá no dejará que te lastimen!- Le susurró al oído.
Elisa miraba a sus dos amores, y con una sonrisa de nostalgia recordaba cuando ella traía a sus hijos cuando estaban pequeñitos, y las mil carreras que tuvo que dar con ellos. Y hoy venía, no sólo como madre sino también como abuela
-Hijito?! Vamos, mi cielo, es nuestro turno!- Le dijo Eli, impulsándolo con una palmadita, para el horror de Beni, que directamente ni se detuvo a observar si alguien lo había visto. Afortunadamente, había poca gente en el pasillo y ninguno pareció percatarse de la palmada.
-Maaamáa!! ... - Susurró Beni - Mamita, y si esperamos un poquito más?! A lo mejor esos otros niños tienen que irse antes; démosle chance a ellos. Nosotros podemos esperar! Verdad que sí, Jazmín? 
Elisa lo miró seriamente. -Benicio, entra de una vez si no quieres que te lleve a nalgadas!- Le dijo con un reto, levantando la mano en forma peligrosa para cierta partecita de la anatomía de Benicio.
-Sí, mamá! Yo sólo decía... no te enojes!! Vamos, Jazmicita! La abuela se puso gruñona... creo que tiene miedo!! - Murmuró el niño. 
-Aguguuuu... adada... -Balbuceaba la pequeñita, provocando una sonrisa en la joven abuela. 
-Princesita, dile a tu papito que se comporte... o le tocará pam pam en la casa! - Le dijo Elisa, pellizcándole el cachetito a la nena.
-Yo me porto bien, mami! Bueno... ya estamos aquí y ¿el doctor? No lo veo, mamá. A lo mejor está ocupado y nosotros molestando! Mejor venimos otro día - Dijo, al no ver al doctor en cuanto cruzó la puerta del consultorio.
-Te quedas aquí, Benicio. No me hagas renegar, por favor! El doctor Arenas debe estar por llegar. 
-Ay, mamá! De verdad es necesario? Me van a dejar a la beba como un colador de tanto pinchazo que me le dan!!- Gimoteó, bastante preocupado. 
Eli le dio un besito en la frente a su niño. - Tranquilo, mi rey. Todo saldrá bien... verdad, Jaz?! 
La beba era sólo sonrisa. Le divertía toda la situación... Claro, ella no sabía lo que le esperaba! 
En eso que esperaban al pediatra, sonó el celular de Elisa. - Hola, amor! 
-Hola, mi vida, ¿ya llegaron? ¿cómo se porta Benicio?
-Bien, Eduardo! Pero está tan nervioso.... Ay cariño, si lo vieras! Me recuerda tanto a ti!
-A mí? jajajaja!! Bueno, sí. Creo que yo también me ponía un poco nervioso .... Amor? no le has dicho nada aun, verdad?
-Nada! Es que... no sé cómo hacerlo... Amor, ven pronto! - Le dijo Eli, siempre manteniendo su voz en un tono bajo para no alertar a su niño.
-Estaré allí pronto; no te preocupes! Y sí, mejor no le digas nada... si ya está nervioso sin saber, no me quiero ni imaginar qué hará cuando sepa.
-Está bien, cielo. Apresúrate, por favor... te dejo ahora. Llegó el Doctor Arenas. Adiós, amor!
-Mamá? -Dijo Beni, levantándose de la silla y acercándose a la puerta, sin aflojar el agarre que tenía alrededor del cuerpito de su beba, en cuanto vio llegar al doctor.
-Hey! Pero si aquí están mis pacientes favoritos! - Dijo el doctor, caminando muy sonriente hasta Ben y la beba para saludarlos.
-Ho-hola señor .... esteee... ya nos íbamos... es que usted ha de estar ocupado! Así que adiós!
-Beniiiicioooooooo!!! - Advirtió la mamá, perdiendo casi toda la paciencia. 
-Queeeé??!!! - Respondió Beni, deteniéndose-  Yo sólo no quiero molestar al doctor! Pobrecito! Ha de estar cansado!  
El médico sonrió - Benicio, voy a pensar que no me tienes ni un poquito de cariño! Casi ni me saludas ¿y ya te quieres ir, niñito?!
-Pues usted quiere pinchar a mi bebé... pero hola!! - Se apuró a decir al ver la cara de desaprobación de su madre.
El doctor le revolvió el pelito. -No cambias nada... Y creo que por eso sigues siendo mi paciente más querido! Como el nietecito que tanto reclamo a mis hijos y aún no llega! - Le dijo, estrujándolo en un abrazo rápido, tomando a la beba en brazos. - Y ésta princesita?! Puede ser que estés cada día más bella?! 
Jazmín le dedicó la más linda de sus sonrisas al médico.
-Es muy parecida a ti cuando tenías su edad... 
-De veras?! - Preguntó con la mirada iluminada. Por más que sus padres le dijeran lo mismo a diario, él no terminaba por creérselo. 
-Claro que sí!! Mira. Por aquí tengo una foto tuya- Dijo el doctor Arenas, mostrándole un portaretrato con la fotografía de un bebito rechoncho, con los ojos azules tan grandes y bellos como los de su hija.
-¿A ver? - Dijo Beni, a quien la curiosidad le ganó al miedito y se fue tras el médico a ver la dichosa foto. 
Mientras, el doc procedía a hacerle los controles de rutina a la pequeñita, que se portó de lo más bien. 
Elisa  posaba su mirada entre su nieta y su hijo, principalmente, ya que éste era el que más le preocupaba. Pero se relajó al verlo tan tranquilo, prestando atención a lo que le hacían a la niña.
-Muy bien jovencita. Se nota que tu papi y tus abuelitos hacen un excelente trabajo cuidándote. Estás muy sanita... y como queremos que sigas así, tendremos que poner una vacuna... Pero descuida, pequeña, que no dolerá nada... Sostenla unos momentos, Benicio, por favor, hasta que yo busque el medicamento. - Comentó el médico. Y Beni corrió por su nena. 
De pronto, toda su paz se había esfumado.
Pero ni Elisa ni el doctor se percataron del nerviosismo que invadió al niño, mucho menos de lo que hizo a continuación.
Cuando Elisa le dio la espalda a sus amores unos segundos para preguntarle algo al doctor, Benicio aprovechó para correr hacia la puerta y salir lo más rápido posible de aquella clínica, con la beba en brazos para salvarla de la horrible tortura que le esperaba. 
Estaba a unos pasos ya de alcanzar la salida, cuando su bracito fue apresado por una mano grande que él conocía bastante bien. -A dónde crees que vas, jovencito?!- Regañó Eduardo, poniendo un poco más de presión en su agarre, cuando Ben quiso liberarse.  
-Pa... pa- papitoooo!! Suelta, que ya nos vamos. Papáaa!! Sueltaaa!!
-Cómo que se van?! Y tu madre?! Benicio! Dónde demonios ibas, hijo?!.... - Demandó, con un sacudón al brazo capturado - Camina derechito al consultorio, hijito, si no quieres que aquí mismo te dé una buena paliza. - Conminó el abogado, al darse cuenta de lo que su hijo intentaba hacer... escapase con la niña!!.
Aquellas palabras hicieron que el menor de los Robles entrara en pánico. Ahora no sólo iban a punzar a su princesa, sino que papá estaba enojado con él y lo amenazaba con castigarlo... injustamente, porque él sólo estaba defendiendo a su pequeñita.  
-No papito! por favor!! Tú no quieres que lastimen a Jazmincita, verdad?!
-Por supuesto que no, hijo!! De qué hablas?! Nadie va a hacerle daño a la niña ¿qué dices?
-Papito la va a pinchaaaar! No quiero! No quiero que nadie la lastiiime!!
-Ay hijo! Otra vez con lo mismo? Creo que ya fui muy claro con respecto a esto - Le regañó Eduardo - Camina. No te lo repito más!!
-Ya voooy!!! - Refunfuñó, tratando de seguirle el paso a su padre, pero se detuvo cuando vio a su mamá muy enfadada, esperándolo en la puerta del consultorio.
-Papito?!! - Dijo jalándole de la camisa a su padre para que se detuviera- Papá?! Mamita está enojada, ¿me ayudas?
Eduardo, no le respondió, simplemente le sacó a la bebita de las manos y se la pasó a su esposa. -Hola, Doc! -Saludó- Me prestas el baño unos momentos?!
-Eh?! Sí, claro - Respondió el doctor, no muy seguro de que fuera una buena idea al verle la cara a Eduardo.
-No, papito!! Aquí no, por faa!!! Aquí no! Aquí noooo!! Mamiiiitaaaa!!!! Buaaaaaaa... 
-Camina! Y sin escándalos, o no me espero a llegar al baño- Le riñó.
-Buaaaaaaaa.... - Lloró más fuerte. No quería que su papá le pegara... mucho menos estando en el consultorio. Moría de vergüenza. Pero al final no le quedó otra alternativa. Caminó junto a su padre, no sin antes darle una ultima mirada de súplica a su mamita.
-Eduardooo...- Elisa quiso decir más, pero Edú cerró la puerta del baño.
-Papáaa!! Por fis!! Ya me porto bien... No! No lo hagas, papá - Dijo con lagrimitas cayendo por sus ojitos, pero Edú ni caso le hizo. 
Apenas Beni puso los pies en el baño, Eduardo lo agarró por el brazo, haciéndolo inclinar contra su cuerpo, mientras lo aseguraba en esa posición sosteniéndolo con firmeza por la cintura.
-No, hijo. - Dijo bajándole el pantalón, justo antes de soltar una buena tanda de chirlos en el traserito de su bebé.
PLAFF... 
-Aaaayyyy!!!
-PLAFF PLAFF... Lo hago... PLAFF PLAFF porque ya hemos hablado hasta el hartazgo... PLAFF PLAFF PLAFF... Te explicamos de todas las formas... PLAFF PLAFF PLAFFF... por qué es necesario que tu hija siga el calendario de las vacunas PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF... Y tú vienes y te comportas como un mocoso irresponsable!!! PLAFF Encima sales corriendo con la niña en brazos!!! Sabes lo peligroso que es eso?!!!!! PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF -Recalcó, azotando con más fuerza los muslos del crío.
-Aahh!! Auaua!!! Papitooo, yaaa!! AUUUUUU.. Entendí!!! Aaaah! Ay! ay! Pero... pero no me gustaaaa... aaah!!... verla llorar!! Buuaa!!!- Sollozaba incontrolablemente. 
-Buaaaaaaaa!! M-me duele aquí... - Dijo poniéndose la mano en el corazón- Snif snif... cuando ella llora!!- Había dejado de luchar contra la firme ligadura que su padre tenía sobre su cuerpo y se dedicó a llorar abatido.
Eduardo pareció derretirse ante ese gesto tan indefenso, y no pudo más que detener las palmadas. En menos de medio segundo, lo dio vuelta y lo estrechó contra su pecho.
-Shhhh... lo sé, mi niño! - Lo consolaba -Lo sé, mi rey! A mí también me pasaba lo mismo cuando estaba en tu lugar, bebé... aún me pasa, pero es necesario. Quien quiere a sus hijos, los quiere sanitos... aún cuando duela verlos llorar por una inyección.
-Perdón, papito! Ya me porto bien... e intentaré no volverlo hacer. - Susurró refregando el rostro en el hombro de su papito.
Eduardo le llenó de besos la carita, tratando de confortarlo. - Sé que lo intentarás, mi amor. -Sonrió- Ni te imaginas las veces que estuve tentado de hacer lo mismo contigo! 
-De veras, papi?!.... Y a ti el abuelo también te dio nalgadas por salir corriendo???
-Jajajaa... no, mi niño, porque yo no llegué a hacerlo. Tu madre era la que me detenía.... - Le confesó, soltándolo de a poquito, para mirarle la carita-  Bueno, Beni. Vamos con tu madre y con Jazmín.... Quieres sostenerla mientras Héctor le pone la vacuna?!
-Uhmm ... no sé, papito! Y si me vuelve a dar miedo y salgo corriendo otra vez??
-Más te vale que no lo hagas, muchachito. - Le dijo Eduardito, dándole una palmada suave.- Anda. Tu hijita se sentirá más segura contigo.
-Bueno, papá. Pero si lo llego a hacer, no me pegues! No lo hago a propósito, papi - Dijo, abrazando a su papito. Edú lo apretujó más fuerte y luego lo liberó para acomodarle la ropa.
-Está bien, amor. Vamos ahora con mamá. 
Ben se limpió las lágrimas y le tomó la mano a su papá.
Ambos salieron del baño y aunque Beni tenía un poco de vergüenza al pensar que todos sabrían que le habían castigado, corrió hasta su madre y alzó a Jazmincita para abrazarla con ternura.
Elisa le acarició el cabello a su hijo mirando que aún tenía el rastro de algunas lágrimas en su rostro. 
-Papá me pegó Jazmín!! Snif snif...- Le lloró a su beba, dejándose abrazar y mimar por su mamá. -Pero yo me lo merecía por actuar como un miedoso! Me perdonas, bebé?!- Hizo un puchero de lo más adorable.
La peque lo miraba fijamente, como tratando de descifrar lo que su papito decía. 
-Fue sólo un impulso, cariño- Dijo Eli.
Eduardo se acercó a su bebecito y lo hizo sentar en su pierna, mientras Beni hacía lo mismo con Jazmín. El doctor llegó con la vacuna y procedió a pasarle el algodoncito impregnado en alcohol por el brazo de la pequeñita. Benicio apretó los ojitos, resistiendo las ganas de salir corriendo nuevamente de allí.
Eduardo le acariciaba la espalda- Todo saldrá bien, hijito.
Beni sólo suspiró y, temblando un poco, le dio un beso a su beba.
Pronto la aguja se dio paso por la tierna pielcita de la niñita, que apenas y lloriqueó un poco. Benicio se puso de pie para hamacarla en sus brazos, queriendo consolarla.
Jazmín no tardó mucho en olvidarse de lo que había pasado y comenzó a dormirse enseguida. Entonces Eli la sostuvo para que pudieran aplicar la dosis a su niño.
-Benicio?! Hijo, ven un momento - Dijo Eduardo.
-Papito, podemos irnos ya?!- 
-Ya casi, hijo. Ven, quiero decirte algo - Dijo mientras lo jalaba para sentarlo y sostenerlo como hace un rato, sólo que un poco más fuerte. 
-Ay, no!!! Ay, no, papito! A mí nooo!!! A mí no, papiiiiii....- Lloró adivinando el propósito.
-Calma, mi niño, calma!! Será sólo una, hijo... sólo una y nos vamos a casa!
-Nonononononooo!!! Nooooo! Yo no quiero, papá!! Buaaaaaa... siento haberme portado maaaal, pero... pero no me hagas esto, papito, no!!!!
-Shhhh... shhh, mi niño lindo. No es castigo. Mírame, Benicio, mira a papá... No es un catigo, hijo, es... es un acto de amor, mi rey, porque yo te quiero ver sano! Te quiero ver fuerte y feliz, cuidando a tu pequeña. La vacuna dolerá un poco nada más, pero estaré aquí, yo te mimaré, mi rey! Papá está aquí para ti... Puedes confiar en mi?! 
Benicio lloraba desconsolado, pero se fue tranquilizando con las caricias de su papá y los arrullos. Eduardo le sostenía la cabeza en su hombro con una mano, mientras que con la otra le sostenía el brazo. El doctor le levantó la manga y limpió la zona. Beni escondió más la cara en el cuello de su padre, antes de sentir el pinchazo.
-Auuuuu!! - Vino el murmullo embozado. 
-Listo, campeón. - Dijo Héctor, poniendo una curita adhesiva.
Benicio, lentamente separó su cara de su nido y miró incrédulo al médico.
-Ya?!! - Preguntó con sospecha. 
Héctor sólo le sonrió- Ya! 
Benicio pareció enrojecer de vergüenza. -Siento haberme portado tan mal! - Se disculpó, mirando al piso.
Eduardo lo envolvió en sus brazos. -Quieres ir por un helado?! - Le propuso como cuando era pequeñito y así calmaban sus lágrimas.
-Siiiii- Respondió ilusionado, como el mocoso que era. Se levantó del regazo de su papi, tomó a su hija en brazos, saludó a Héctor y salió veloz del consultorio.
Sus padres no podían disimular la mirada de orgullo que sentían por su hijo. 
-Espero que nunca cambie...- Escucharon que les decía el doctor Arenas.
-No lo hará. Benicio es el mejor hijo del mundo...  y me ha enseñado cómo, lo que pareció en su momento un problema, terminó siendo una bendición: mi hijo me dio una hermosa nieta y yo no puedo estar más feliz… aún cuando me haya hecho abuelo tan pronto!- Respondió Eduardo, saliendo de la habitación, junto con su mujer, detrás de su retoño. Su orgullo, su adoración


12 comentarios:

  1. Aww Benicio tan lindo :3 intentando que su hijita no sufra, por cierto la imagen esta hermosa jejeje
    Apoyo a Beni las vacunas son feas! xD jajaja
    Me encanto el capitulo, te quedo genial Arianne y aww :3 me encanta como el niño le habla a su Benita
    Saludos C:

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  2. Bebita* error de dedo, lo siento :D

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  3. Mi Beni bonito yo te comprendo las vacunas son horribles pero hay que correr más rápido si no ya vez te alcanzan jejeje
    Ariane me encanta este fic y Beni es un super papá.
    te quedo super Ariane para cuando el próximo??? :-D

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  4. que error de dedo ni que nada Benita hija de Benito jijiji me encanta... Ariane amo a tu niño... la protección con su niñita es un sol
    :D

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  5. Amigas lindas, muchas gracias por su apoyo y por tomarse la molestia de dejarme comentarios tan hermosos que me hacen llenar el pecho de orgullo.. jejej= Me hacen muy feliz sus palabras...... Graciasssss!!!!

    Andreita, amiga querida: Te doy infinitas gracias a ti por la ayuda que no dejas de darme cada vez que te lo pido, eres una personita muy genial y más que cualquier cosa : excelente amiga!!!

    Gracias enoooooorrrrrrme!!!!

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  6. Waaaaaa pobecito Beni jaja eso mo se vale le hicieron trampa porque no le avisaron antes se merece más de un helado por el piquete que le dieron
    Jaja me encanta Beni y su beba escribe más de ellos siiii

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  7. Lindo beni lo amo es un niño/papa hermoso..... cositaaaaa el solo quiere que su beba hermosa no sufra....
    Tahii

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  8. Me emputece cuando escriben de chicos crecidos actuando como críos malcriados. Yo que el padre le doy con el cinturon hasta dejarle el culo rojo como un tomate para que aprenda a ser hombre, que eso de tener un bebé no lo hace serlo.

    La foto fue muy tierna.

    MEME

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  9. Súper tierno Arianne, y muy gracioso me haz dejado con una sonrisa

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  10. Ok, ok, ok., aclaremos que yo odio las inyecciones y me declaro a favor de Benicio al 100%!!!

    recuerdo que mi madre solía prometerme un enorme helado de chocolate, una barbie y de paso un vestidito nuevo con tal de que aceptara ir al médico!!...ni te cuento cuantas barbies llegué a coleccionar!!!

    En fin, retornando a lo importante, me dejaste un bonito sentimiento, la protección que tiene Beni con su nena es tan dulce, me encantó muchsisisisisisisimo!!!

    Gracias chica linda por continuar deleitándonos con las hermosas historias que escribes, ya sabes que te admiro.

    Saludes!!!

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  11. Mi querida Ariane, leer a mi hermoso Benicio ha sido placentero, ese toque dulce que le das ha sido fantastico, me imagine corriendo con su nena en brazos y luego el mismo en los brazos de su padre, ha estado demasiado dulce...

    ERES UN ATENTADO CONTRA LOS DIABETICOS EMOCIONALES COMO SOY YO... ESTOY EN COMA POR TU CULPA

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