Chapter 30: Instintos básicos
UNA MEDIA HORA
ANTES…
Cuando Wyatt fue a
meter prisa a Nick para que saliera de una vez, Peter fue al baño tal y como
había dicho. Al salir, escuchó voces en el cuarto de Nick que le indicaron que
su hermano aún no estaba listo. Se exasperó por lo cansino que podía llegar a
ser su gemelo: ya llevaban cierto retraso conforme a lo que habían planeado.
Decidió bajar al comedor y esperarles allí. Pero, en el último peldaño de los
escalones – evitaba coger el ascensor siempre que podía – le pareció ver una
silueta que conocía muy bien.
"No" se
dijo "Esto es porque has estado hablando con Wyatt, y ahora el
subconsciente te juega una mala pasada"
Fue fácil
convencerse de eso, porque no era posible, en absoluto, bajo ninguna
circunstancia, que Derek estuviera allí. El hombre cuya silueta estaba viendo
comenzó a darse la vuelta.
"Ahora le verás
la cara y te darás cuenta de que…¡Dios mío! ¡Es él!"
Allí, a apenas diez
metros de él, estaba el hombre que había destrozado su vida, aunque nunca había
tenido una muy bien construida…hasta que conoció a Chris.
"Chris"
pensó, y eso le dio fuerza "Ya no estás con Derek, estás con Chris".
Tenía una vida. Era
feliz. Tenía una familia. Derek no se la podía quitar. No podía ¿verdad? Peter
se quedó allí clavado, en aquél último escalón, sin ser capaz de seguir
bajando, o de huir escaleras arriba como le pedía el instinto. Sus piernas se
negaban a responder. Todo lo que hizo fue quedarse allí, mirando…hasta que dejó
de ser el único que miraba. Supo el momento exacto en el que Derek reparó en
él, porque sintió que los diez metros se acortaban. Sintió que aquellos ojos le
quemaban con sólo mirarle. Derek dio una zancada en su dirección, y Peter supo
que tenía que moverse. Que tenía que correr. ¡Tenía que hacer algo! ¿Valía
gritar?
- ¡No te acerques! –
fue lo primero que dijo, pero no fue un grito. Más bien un gemido, o una
súplica. Supo que tenía que repetirlo, sonando algo más imponente - ¡Aléjate de
mí!
- Peter, hijo, no me
digas esas cosas, que soy tu padre.
Derek habló en voz
alta también, para que los posibles testigos del hotel le escucharan. Y Peter
supo leer entre líneas. "Ellos van a ver a un hijo que huye de su padre.
¿Quieres probar a ver a quién van a creer?" Peter no quería hacer la
prueba. Los riesgos de salir perdiendo eran demasiado elevados.
- No eres mi padre.
Ya tengo uno.
- ¿Y dónde está? –
preguntó Derek, alzando una ceja. Derek siempre había sido…carismático. Tenía
los ojos grises, que no azules, y el pelo rubio. Pero no como Wyatt, que lo
tenía casi castaño claro, sino rubio platino. Era un rostro que invitaba a la
serenidad, pero Peter sabía mejor que nadie que también podía dar miedo. No
obstante, lo que siempre había sido imponente en Derek era su musculatura. La
mente de Peter le recordaba como un ser gigante, más ancho que Wyatt. Y, sin
embargo, el chico se dio cuenta de que había distorsionado su recuerdo. Derek
no era poca cosa, pero no era la mole de las pesadillas de Peter. O quizá
aquello tenía que ver con que él ya no era tan pequeño. Peter medía un metro
con setenta y ocho. Estaba delgado, y no tan fuerte como quisiera, pero no era
débil. No era un niño de trece años. Darse cuenta de todas estas
consideraciones hizo que se envalentonara un poco.
- Eso a ti no te
importa – le respondió. Derek estaba más cerca de lo que le hubiera gustado,
pero aún estaban a más distancia de la habitual en una conversación.
- Sí que me importa,
y te diré por qué: porque tu padre soy yo, aunque me enviaras a la cárcel.
El corazón de Peter
se encogió. Hasta ese momento, nunca se había sentido culpable por que metieran
a Derek en la cárcel, y se dio que aquél no era el momento de hacerlo.
- No sé cómo has
salido tan pronto. Es allí donde debes estar.
- ¿De verdad? ¿Con
ladrones y asesinos? ¿Tanto me odias? ¿Es eso lo que me deseas? ¿O directamente
quieres mi muerte?
Peter se sintió
cohibido, porque Derek había acertado. ¿O no? ¿Le odiaba o no le odiaba?
Existía esa dualidad dentro de él, y supo que aquél era el momento de
aclararlo. ¿Qué pensaba de Derek? ¿Quién era Peter en ese momento? ¿El niño
malo con un padre que le trataba como se merecía, o el chico maltratado que
estaba descubriendo a su nueva familia? Derek pareció percibir su diálogo
interno.
- Mírate. Cómo has
crecido. Cuánto siento no haber estado ahí para verlo.
Peter se dio cuenta
de que aquello era peligroso: no podía permitirse escucharle, o estaría
perdido. Si le dejaba hablar, acabaría por convencerle y le…le…
- Salí hace un mes,
Peter, por buen comportamiento. Hice todo lo que tenía que hacer para poder
salir antes y ver…ver a mi hijo. Al que me arrebataron.
- ¡No te quitaron
nada! ¡Tú no me querías!
- Eso no. Eso no
puedes decirlo. Sabes que no es verdad.
Lo curioso es que,
si lo pensaba un poco Peter podía llegar a esa misma conclusión. Hubo un tiempo
en el que no hubiera dudado que Derek, Dedé, le quería, al igual que él le
quería. Pero ese tiempo quedaba tan lejos en el tiempo… y habían pasado tantas
cosas desde entonces…
- Me ha costado
mucho dar contigo, hijo. Tuve que contratar a un detective, porque no me
permiten acercarme a ti. He roto mi condicional al viajar hasta aquí. Pero
ahora estamos juntos, y nadie va a separarnos de nuevo.
- ¡No sigas
avanzando! – advirtió Peter, al ver que de pronto, e inexplicablemente, Derek
estaba muy cerca.
- Voy a darte un
abrazo – le dijo.
Peter quiso decir
"no", quiso salir corriendo, pero el miedo le paralizó. Ver a Derek
tan cerca le hizo revivir alguna de sus peores experiencias. El hombre acabó de
un paso con la distancia que les separaba, y Peter cerró los ojos, asustado.
Sin embargo, tal como había dicho Derek sólo le abrazó.
"¿Un abrazo?
¿Será que me echa de menos de verdad?"
Anhelaba tanto
aquellos brazos. Había soñado tanto con ese momento…Se sentía cálido, y era un
contacto agradable…Pero a Peter le habían rodeado otros brazos aquellos meses.
Los de Chris, incluso los de Wyatt. Cuando les abrazaba a ellos no tenía miedo.
Cuando estaba con Derek, estaba aterrado. Y supo que siempre se sentiría así.
Se aferró a esa certeza y se quedó rígido, en vez de devolver el abrazo.
- No eres mi padre –
repitió – Nunca lo fuiste.
Derek se separó de
él, y le miró de aquella manera. La experiencia de Peter le advertía que
aquella expresión era un aviso de peligro. Había olvidado lo fríos que eran
aquellos ojos. ¿Cómo había podido olvidarlo?
- Peter, ya basta.
Sabes que no me gusta que digas mentiras.
"Peter, ya
basta"
"Peter, ven
aquí"
"Peter, eres un
inútil"
"Peter, ¿eres
idiota?"
"Peter, me
estoy cansando. Y ya sabes qué ocurre cuando me canso ¿verdad?"
"Peter, ya deja
de llorar"
Era increíble lo
diferentes que sonaban unas simples palabras en función del contexto y de quién
las pronunciara. Cualquiera de las frases que vinieron directamente de sus
recuerdos para torturarle, significaban una sola cosa para él: miedo. Eran
frases normales. Nada que Nick o cualquier otra persona no pudiera decir en
algún contexto. Pero cuando era Derek quien lo decía, Peter sabía que nada
bueno le esperaba.
Entonces, por fin,
sus piernas reaccionaron. Empujó a Derek, y sintió satisfacción al ver que
podía hacerlo. Quizá le había pillado por sorpresa, quizá era más fuerte, pero
aquél empujón suyo sirvió para apartarle. Peter salió corriendo, aunque no
sabía a dónde se dirigía. Dobló un pasillo, y no se paró a ver si Derek le
seguía.
"Uso exclusivo
para el personal del hotel"
Peter entró en
aquella habitación, y cerró la puerta tras él. Se apoyó en ella y se dejó caer.
"No llores.
Ahora no. Ahora piensa"
¿Qué podía hacer?
Huir, claro. Era lo único lógico. Lo único sensato. La única posibilidad. Tenía
que ser rápido. Tenía que irse lejos, a un lugar donde Derek no le pudiera
encontrar. Pero él sabía dónde encontrarle…Había contratado un detective.
Sabía…sabía que Chris no estaba allí con él. Probablemente sabía dónde vivía.
No podía volver a casa…no…
"El móvil. Saca
el móvil. Llama a Wyatt. Llama a Chris. Llama a alguien".
Pero no tenía el
móvil. ¿Dónde estaba?
…El abrazo…
"¿Qué pensabas,
estúpido? ¿Qué se alegraba de verte?"
No había sido un
abrazo. Había sido un cacheo en toda regla. Derek le había quitado el móvil. Lo
cual significaba que pensaba llevarle con él, y tenía que asegurarse de que no
podía pedir ayuda. Le iba a encontrar. Derek terminaría por encontrarle, y
entonces…
"Tengo que
irme. Tengo que salir de aquí antes de que me encuentre".
Peter buscó en la
habitación algo que pudiera ayudarle. Vio sobres, llaves de habitaciones, cosas
inútiles…y una caja. Una caja con dinero. Un taxi. Eso bastaría: cogería un
taxi que le alejara del hotel, y luego se buscaría la vida. El cómo daba igual:
nada importaba más allá de huir de Derek. Peter no lo pensó: abrió la caja y
cogió veinte dólares. Hubiera cogido más, pero en ese momento la puerta se
abrió.
"Me ha
encontrado"
Sin embargo, no era
Derek. Era un hombre medio calvo y con uniforme. Un guardia de seguridad. Peter
se metió el dinero en el bolsillo trasero del pantalón.
- ¿Qué haces ahí,
chico?
- N-nada.
- No puedes estar
aquí. ¿Has abierto la caja? ¿Qué has cogido?
Peter no respondió.
El hombre empezó a contar el dinero.
- Faltan veinte
dólares. Chico, ésta es la caja de las propinas. Ese dinero no te pertenece.
Devuélvelo.
Peter seguía mudo.
En realidad, no sabía si algún día sería capaz de hablar de nuevo.
- Vamos, sal de ahí.
El hombre
prácticamente le sacó y le observó bien, de arriba abajo. Peter por su parte
buscó a Derek con la mirada, pero de él no había ni rastro.
- Eres menor
¿verdad? ¿Dónde está tu padre?
- He venido con mi
tío.
- Bien, pues dime
cómo se llama y vamos a buscarlo.
Peter actuó por
automatismo. Le dijo al guardia lo que quería saber y le avisó cuando vio a
Wyatt. Se sintió tan aliviado de verle…quiso correr y refugiarse en sus
brazos…Sólo con verle se sintió más seguro. Flotó en una nube de tranquilidad,
en estado de shock. Se dio cuenta de que Wyatt le confundía con Nick, y no
quiso sacarle de su error. Le conmovió que su tío confiara en él, sobre todo
teniendo en cuenta que después de todo si había cogido ese dinero, y lo peor de
todo: no se había sentido mal en absoluto por hacerlo. Entonces Wyatt le
preguntó por qué lo había hecho, y Peter salió de su burbuja. Volvió a su
horrible realidad en un segundo. Y fue más de lo que pudo soportar.
...
Nada más salir corriendo
Peter, Derek intentó seguirle, pero se tropezó. Se dio cuenta de que la gente
le miraba, y él no podía permitirse llamar la atención así que dedicó unos
valiosos segundos a dar una pobre excusa:
- Adolescentes. Me
hace esto todos los días.
Algunos de los
presentes asintieron, con comprensión. Derek fue a buscar a Peter, pero ya le
había perdido de vista. Tuvo que contenerse para no arrojar al suelo el móvil
que tenía en la mano, el que le había quitado al chico. El aparatejo no dejaba
de vibrar y aquello no contribuía a calmarle. Lo dejó encima de una mesa, y se
dispuso a buscar a Peter.
En ese momento, Nick
y Wyatt bajaron, y tras unos instantes Wyatt se fue a buscar a Peter, mientras
Nick les esperaba en la entrada del comedor. Derek le vio y como es lógico le
confundió con Peter. Se acercó a él con sonrisa triunfal.
- Con que ahí estás.
¿Ya te has cansado de huir?
- ¿Disculpe? –
preguntó Nick, confundido. ¿Quién era aquél hombre? No le había visto en su
vida.
- ¿A qué juegas,
Peter? Vamos, antes de que pierda la paciencia. Ven conmigo. – gruñó Derek y le
agarró del brazo.
"¿Peter?
¿Conoce a mi hermano?"
Estuvo a punto de
responder "no voy a ningún sitio con usted", pero se encendió una
bombillita en su cabeza.
"¿Qué quiere
éste hombre de Peter? ¿Quién es? ¿De qué puede conocerle?"
Peter y él tenían
prácticamente los mismos conocidos. Nick hizo memoria, e intentó recordar a
alguien que encajara con la descripción del hombre que tan vehementemente le
agarraba.
"Derek era
rubio" le dijo Peter alguna vez "Tenía el pelo como descolorido. En
otra persona tal vez quedara antinatural, pero a él no le quedaba mal del todo.
Que yo sepa, no era teñido"
Aquél dato encajaba
con el hombre que tenía delante. Pero ¿era suficiente? Había muchos rubios por
el mundo. Él sólo había visto a Derek una vez, cuando se llevó a Peter del
orfanato. Pero Nick tenía mala memoria para las caras, y no se había fijado
mucho en aquél hombre: se había concentrado en odiarle por alejarle de su
hermano. Por sus vagos recuerdos podía ser él, pero también podía no serlo.
- Peter, me estoy
cansando. Y ya sabes lo que pasa cuando me canso ¿verdad?
Aquella frase. Peter
la decía en sueños, las semanas siguientes de volver al orfanato.
- Vámonos, venga.
La voz de aquél
hombre tenía algo. Algo que hacía que Nick se asustara. El chico tuvo que hacer
grandes esfuerzos por lograr que aquél extraño le soltara el brazo.
- No voy a ir a
ningún sitio.
- Peter, soy tu
padre, y tienes que obedecerme. Parece que se te ha olvidado cómo debes
tratarme, pero me encargaré de recordártelo en cuanto lleguemos a casa.
"¿Qué más
pruebas quieres?" se dijo Nick. "Este hombre es Derek: el cerdo que
casi mata a tu hermano"
Intentó salir
corriendo, pero Derek le agarró y le tapó la boca con una mano.
- Si llamas la
atención de alguna persona de éste hotel, lo que te hice la última vez te
parecerá una caricia.
Nick recordaba las
cicatrices de su hermano, aunque ya no las tuviera. Las recordaba, claro que
sí, porque las había visto muchas veces, cuando Peter se desvestía. Su hermano
se afanaba por esconder las marcas, pero Nick se afanaba en verlas. Sabía lo
que Derek le había hecho, y tuvo miedo. Aunque sólo fuera por ese momento de
pánico, fue incapaz de decir nada, y Derek lo interpretó como que iba a
colaborar, así que, pasando una mano por su hombro, comenzó a andar llevándole
consigo.
- Eso es. Cuando
quieres puedes ser muy inteligente, Peter.
Nick le tenía miedo,
es cierto, pero él no era el chico que había vivido aterrorizado durante años.
Derek confiaba demasiado en que el chico le tenía miedo. Cuando llegaron a la
puerta del hotel, y Nick entendió que se estaban yendo, que le llevaban a algún
sitio contra su voluntad, se libró del agarre de su secuestrador, le pisó, y
salió corriendo. Bajó la calle del hotel hacia abajo, y no dejó de correr en
ningún momento. Iba siempre hacia la derecha. Nick se orientaba bien porque
tenía recursos espaciales. Si se movía siempre a la derecha, para volver tan
sólo debería moverse hacia la izquierda. No dejó de correr ni siquiera cuando
le empezaron a doler las piernas. Cuando creyó que estaba "a salvo",
o al menos, que hacía rato que había dejado atrás a Derek, sacó el móvil del
bolsillo, y llamó a Wyatt.
...
Wyatt tenía ante él a
su sobrino desmayado. Le había orbitado a su cuarto: más concretamente a su
cama. Apenas habían pasado unos segundos, pero Peter comenzaba a volver en sí.
- Peter – le dijo,
aliviado e inquieto a partes iguales. - ¿Qué Derek está aquí? ¿Qué has querido
decir con eso?
Wyatt lamentaba ser
tan directo. El chico acababa de desmayarse y le hubiera gustado ser más
delicado, pero su instinto le decía que algo malo estaba ocurriendo y que el
tiempo era oro. El mismo instinto que había intentado avisarle. El mismo
instinto al que tendría que haber escuchado.
- Está aquí. Le he
visto. He hablado con él. Sabe que estoy aquí. Si me ve…si me ve…
- Tranquilo, Peter.
No voy a dejar que te pase nada malo.
Decir aquello fue
muy sencillo, porque sólo tuvo que verbalizar lo que sentía. Pero por la mente
de Wyatt pasaban muchas cosas.
"¿Será cierto?
¿Derek está aquí? ¿Ha venido a por él? ¿Qué es lo que quiere?"
- Peter, dime qué te
ha dicho – le pidió Wyatt.
Peter le contó toda
su conversación, sin dejar de temblar en ningún momento. Wyatt supo que él no
había pasado en toda su vida tanto miedo como el que estaba pasando el chico, y
consideró que sólo eso era motivo más que suficiente para odiar a Derek. Cuando
Peter terminó, Wyatt le miró a los ojos.
- Escúchame bien,
Peter, porque esto es importante. Nick no aparece ¿entiendes? Tu hermano y tú
sois iguales. Sé que estás muy asustado, pero necesito que me digas si crees
que es posible que Derek le haya encontrado a él, y os haya confundido.
Peter le miró con
horror.
- Dios mío. Creo que
sí.
- Vale – dijo Wyatt,
tratando de mantener la calma. – Voy a avisar a Chris. Quiero que se quede
contigo. Yo voy a buscar a tu hermano.
- No hace falta. Yo
estoy bien. Concentraros en encontrar a Nick. Derek es…
En ese momento sonó
el móvil de Wyatt. Lo descolgó con rapidez.
- Tío – dijo Nick al
otro lado del teléfono, antes de que Wyatt pudiera decir nada.
- ¡Nick!
- Tienes que
ayudarme. Me persigue. O tal vez no. ¡No lo sé! No sé si es seguro que vuelva
al hotel. Es Derek, tío. Me ha confundido con Peter.
- Nick ¿dónde estás?
- No lo sé. He
bajado la calle del hotel y después he seguido todo recto a la derecha.
- Nick, necesito un
nombre, un sitio, algo para poder orbitar allí.
- Voy a mirar cómo
se llama la calle. No cuelgues.
- ¿Nick? ¿Nick?
Wyatt miró el móvil
con espanto: él no había colgado, pero ya no había señal. Se llevo el teléfono
a los labios. Entonces, frente a él, apareció Christopher, orbitantando.
- Algo va mal - dijo
Chris a modo de saludo - ¿Te han atacado? He sentido que necesitabas
ayuda...Peter ¿qué haces tumbado? ¿Qué...?
- ¡Papá! - dio Peter
solamente, y aquella palabra le confirmó a Chris que algo iba muy, muy mal.
Como luz blanca podía sentir cuando la rama mágica de su familia estaba en
algún problema, y también podía acudir si le llamaban. Pero con sus hijos, con
sus dos hijos mortales y no mágicos, lo que se ponía en marcha eran sus
sentidos de padre. Y en ese momento sintió que Peter acababa de regresar del
mismísimo infierno, sin necesidad de haber luchado con ningún demonio.
Envolvió a su hijo
en sus brazos, y le sintió temblar. Había visto a Peter asustado varias veces,
así que supo reconocer lo que le pasaba, pero no creía haberle visto nunca con
tanto miedo.
- ¿Qué ha pasado?
¿Dónde está Nick?
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