miércoles, 13 de julio de 2016

Capítulo 2.



Capítulo 2.
-          Eres un idiota, Max (dijo Marcos)
-          Olvídame, aún tengo que hacer los deberes y no tengo tiempo (dijo sacando los libros de la mochila y poniéndoles sobre el escritorio).
-          Papá y el tío estaban que trinaban…de todos los días del año para llegar tarde has tenido que escoger precisamente hoy.
-          Si, vale, si ya me han dado la bronca por ello, ahora cállate y déjame hacer los deberes (dijo enfadado y se sentó en la silla del escritorio. Nada más sentarse dio un bote. ¡Maldición! No iba a poder sentarse en un mes. Fue dar el bote y Marcos empezar a reírse)
-          Te han dado una buena ¿eh? Jajaja
-          ¡Que te calles, joder! (dijo tirándole un libro a su hermano, en el mismo instante que su padre entraba con una bandeja con algo de comida)
-          ¡MAX! ¿Qué os tengo dicho de pelearos así? (Max resopló aquel no era su día para nada) No me bufes que te la ganas. ¿Estás bien Marcos?
-          Sí, papá, soy más rápido que ese idiota
-          ¡Marcos! (ahora amonestó a su hijo pequeño) Estoy riñendo a tu hermano por pelearos y vas y le insultas…¿Pero que pasa con vosotros hoy?
-          Lo siento (dijo cansado Marcos, su padre se quedó un rato mirándolo fijamente con cara de pocos amigos hasta que Marcos abandonó esa actitud de gallito de corral)lo siento (dijo Marcos esta vez más modosito)
-          Te dejo aquí algo para comer, cuando hayas acabado lo llevas a la cocina(le dijo Julio a Max) No te acuestes muy tarde (dijo mirándolo con cariño). ¡Marcos!  A la cama.
-          Pero si éste va estar con la luz encendida, que más dará (empezó a protestar Marcos)
-          He dicho que  a la cama (dijo muy serio. Parecía de Marcos no se daba cuenta que su padre no estaba de humor para discutir).
-          Joooooo (protestó Marcos, pero apagó la tele y empezó a quitarse la ropa).
-          Buenas noches, hijos.
-          Buenas noches, papá (dijeron los dos, y Julio salió de la habitación. Max agarró sus libros y libretas y las tiró sobre su cama, y se puso a hacer los deberes tumbado sobre su estómago)
-          ¿Dónde has estado? (preguntó al cabo de 5 minutos Marcos)
-          No, has oído a papá, duérmete (le ordenó Max ejerciendo de hermano mayor).
-          Venga…no se lo diré a nadie, palabra de boyscout (le suplicó su hermano)
-          Tu no eres boyscout, y duérmete (Max le hablaba pero sin levantar la cabeza de sus libros).
-          Joooo por faaaaa (una vez más)
-          Mira, Marcos si no te callas y te duermes ya, te voy a dar (dijo levantando un segundo la cabeza de sus libros y echando una mirada de esas que su padre solía echarles).
-          No me das miedo…además si me pegas, se lo diré a papá y no querrás que te vuelva a atizar hoy ¿no?
-          Grrrrrrrrrrr (gruñó frustrado Max. Marcos había sido toda su vida un puto grano en el culo. Max siguió haciendo sus deberes y al cabo de un rato Marcos ya estaba durmiendo profundamente).
Si a la mañana siguiente no le recordaron 50m veces que debía estar a las siete y media en casa no se lo recordaron ninguna. Se lo recordó su padre, su tío Alejandro, César…incluso Marcos se lo dijo al salir de casa solo para fastidiarle.
Solo había faltado una vez a una de esas malditas y aburridas reuniones y ahora todo el mundo lo trataba como si nunca fuera. Por una vez que maté a un gato, me llamaron “matagatos” pensó molesto Max. Pero en el autobús de la escuela vio sentada a Coral y todos los malos humos se le esfumaron. Coral disimuladamente lo miró y lo sonrió y continuó charlando con sus amigas.
En al clase de Francés coincidía con Coral. Coral era su compañera, así lo había dispuesto el azar. A principios del curso se ponía en una cajita todos los nombres de los alumnos de la clase y la profesora iba sacando papeletas de dos en dos. Y el destino quiso que lo emparejaran con Coral Warcold. No es que no se hubiera fijado en Coral antes, pero al ser una Warcold hablar con ella era como algo prohibidísimo. Y Max a diferencia de su hermano mayor no era ningún rebelde, hasta la noche anterior jamás había hecho algo prohibido.
-          ¿Te dijeron algo tus padres? (preguntó flojito Max en cuanto la clase empezó a trabajar en parejas).
-          Sí, pfffff estoy castigadísima (Coral puso una mueca de fastidio) ¿y tu padre te dijo algo? (preguntó Coral)
-          Lo mismo que tú (mintió jamás le diría que su padre aún lo castigaba poniéndolo sobre sus rodillas).
-          Es un asco, este fin de semana había un maratón de películas de Marvel, pffff hubiera estado bien ir.
-          Si, pero no sé, Coral…allí…con tanta gente…seguro que nuestros padres habrían acabado enterándose.
-          Pffff (resopló de nuevo, Coral no se la veía tan animada como de costumbre) tienes razón. Esta tarde ¿Tienes algo que hacer?
-          Creí que te habían castigado
-          Y lo estoy, pero puedo saltarme el ensayo (Coral no podía participar en ninguna actividad deportiva así que estaba apuntada en casi todas las culturales, incluido teatro).
-          ¿No te echaran de menos?
-          Nooo, le diré a Silvia, que le diga a la señorita Taulet que tengo que ir al dermatólogo
-          Jajaja (Max no pudo evitar reírse con lo del dermatólogo. Y la profesora de francés le echó una miradita de desapruebo. Ambos chicos volvieron a hacer como que trabajaban en sus ejercicios)
-          Entonces quedamos esta tarde ¿vale?
-          No puedo (dijo Max disgustado)
-          ¿por?
-          Estoy castigado ¿recuerdas?
-          Pues dí que… (y antes que Coral pudiera acabar la frase Max le interrumpió)
-          No, puedo de verdad,, hoy no. Quizás de aquí a  unos días, mi padre no me quita el ojo últimamente. Y tuve que inventarme una trola para justificar lo de ayer, le dije que había estado tomando con unos amigos
-          ¡Tomando! Alaaaaaaa se tuvo que poner como un basilisco. Mi padre si me pillara bebiendo me metía interna o algo peor (dijo con horror Coral).¿No se te ocurrió algo menos serio?
-          ¿Para justificar casi dos horas de retraso? No, no se me ocurrió. Además no tuve mucho tiempo para pensar, en  cuanto llegué a casa se lanzaron a mi cuello (Y Coral se rió con lo de lanzársele al cuello, Max también se rio. Y una vez más la profesora carraspeó para decirles que cortaran las risitas)
-          Vaya asco
-          Ya te digo
-          ¿Seguro que no puedes quedarte ni un ratito? (Coral le puso ojitos) Ayer me lo pasé muy bien
-          Yo también, mmm (Max pensó que estando en casa a las siete y media no había problema por pasar un ratito con Coral, así que aún sabiendo que no era una buena idea le sonrió y asintió) vale, pero solo un ratito (y a coral le costó mucho esfuerzo no comérselo a besos allí mismo).

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