lunes, 5 de mayo de 2014

La Historia de André Cap. III



La Historia de André Cap. III
Hola espero que la hayan pasado mejor que yo en este último mes, estamos por empezar un nuevo año lectivo y Juan Fernando me pidió cambiarme de colegio al de sus hijos, ya que les queda más fácil que los tres estemos en la misma institución, la verdad a mi me da igual, así que le dije que por mi ni había problema, sus hijos se mostraron emocionados especialmente el Fer.

Después de que Estela me contara su historia con papá, se me hizo mucho más fácil el convivir con ellos, pero necesitaba aclarar algunas situaciones. Si no era Estela el motivo de la separación de mis padres, entonces qué fue lo que pasó entre ellos, estaba más que seguro que Juan Fernando me diría lo mismo que mamá, que la historia entre ellos era entre ellos, pero voy a averiguar cuál es el misterio, eso se los puedo asegurar.

 Durante este último mes he tratado de pasar la mayor parte del tiempo en mi cuarto, pero ni Juanjo ni el  Fer me dejan solo por mucho tiempo y bueno aunque no estoy de acuerdo pues no me queda más que obedecer las reglas de esta casa, por no decir las de Estela, así que aprendí a lavar y secar platos a utilizar la lavadora y la secadora, es bastante sencillo, pero no soy muy bueno arreglando mi cuarto, de verdad lo intento especialmente después de lo que pasó antes de ayer.

Realmente, toda esa situación se dio por mi culpa, los viejos se fueron a trabajar y el Fer a un centro comercial con unos amigos, Estela lo recogería para traerlo de regreso sobre el medio día, solo estábamos el Juanjo y yo, no quería ver a nadie, así que fui a la cocina con la sana intensión de subir  bolsas de papitas y unas gaseosas cuando al abrir la refri encontré latas de cerveza, sin pensarlo dos veces decidí reemplazar las gaseosas por la cervezas, la verdad yo solo las había probado en un par de ocasiones pero una lata entre cinco, le di vueltas a la lata y decía bebida de moderación, bueno yo estaba por ver una peli así que bebería moderadamente, la verdad no le vi problema alguno, así que tome un pack de 6 y fui a mi cuarto.

Estaba poniendo la peli cuando Juanjo golpeó suavemente.

-Entra

-Qué vas a?.... OYE QUE HACES CON LA CERVEZA DE PAPÁ ?- me gritó en cuanto se fijo en las latas que estaban sobre escritorio.

-Tú qué crees? voy a ver una peli, por que el escándalo- le dije mirándolo fijamente como quien pregunta “no es obvio”

-Pero, no pensarás tomártelas verdad?-

-Oye déjame en paz,  es mi cuarto,  por favor sal de aquí- le respondí molesto

-Papá me pidió que te cuidara y que lo llamara al menor problema

-Genial, ahora eres la niñera- le dije mirándolo con odio

-Mira hagamos algo, nos tomamos una y ya. Qué dices?- la propuesta de Juanjo me tomó por sorpresa

-Nos?

-Sí o no hay trato- me dijo con una sonrisa de suficiencia y levantando las cejas
-Qué tal si vamos a un parque y nos llevamos las seis?- le propuse haciendo el mismo gesto

-Hecho

Y así fuimos hasta un parque que no quedaba lejos de la casa de papá, en donde habían varias canchas de baloncesto Juanjo llevó un balón, y nos pusimos a jugar, el que encestaba tomaba una bocado, los dos somos muy buenos encestando y la verdad lo siguiente que recuerdo es que estaba en mi cuarto, no recordaba haberme puesto la pijama, ni siquiera recordaba como llegué,  me dolía mucho la  cabeza.

-Ayyyy!.... Y Juanjo?- me pregunté de inmediato, pero me calmé ya que si yo estaba en mi habitación, lo más seguro era que él estuviese en la suya, decidí ir hasta su habitación, estaba muy asustado por lo que nos harían, seguro papá estaría furioso, sin hacer ruido prácticamente me deslice hasta su cuarto y entre sin tocar, él dormía, lo desperté tocándolo en el hombro.

-Ahhh hola- me respondió somnoliento

-Hola estás bien?

-Claro- me preguntó mirándome confundido

-Sabes cómo regresamos a casa?- le pregunté y de un brinco se sentó en la cama, se agarró con las dos manos la cabeza , sus ojos se pusieron vidriosos y con una mezcla de rabia y angustia dijo.

-Mierda, mierda, mierda papá va a matarnos- levantándose de un salto de la cama

-Qué vamos a hacer?- le pregunté, su reacción no me tranquilizó para nada

Pero Juanjo no pudo responder porque en ese preciso instante se escuchó girar el pomo de la puerta abriéndose lentamente, los dos miramos hacia allá con pánico, se escuchaba los latidos angustiosos de nuestros corazones y contuvimos la respiración, pero solo era el Fer.

-Hola chicos,  UFFF abran la ventana, este lugar apesta.- dijo el Fer mientras abría la ventana- están muertos saben?  Solo vine a despedirme.

 -Déjate de estupideces Fer y dinos qué tan mal están las cosas- le dijo enojado Juanjo

-Ya te dije, están muertos

-Yaaaa no lo digas más- le dije molesto, rascándome la cabeza compulsivamente

-Lo siento André pero es la verdad, papá dijo que regresaría de trabajo sobre las 10h30 así que me dio permiso para ir al parque hasta las 13h30 a jugar un rato y tomarme un helado, van a ser las 10h00 y la verdad no quiero estar aquí cuando llegue. Adiós y suerte.- nos dijo mirándonos con verdadera pena.

-No!, espera, que sabes de lo de ayer, como llegamos a casa?- le preguntó Juanjo tomándolo del brazo

-UYYY no lo recuerdan?

Los dos movimos la cabeza negativamente

-Bueno, cuando mamá y yo regresamos no los encontramos en casa y ninguno de los dos llevó su teléfono,  mamá estaba muy angustiada pero dijo que debían estar al llegar,  así que esperamos total papá había dicho que demoraría un poco, a las 14h30 papá llegó, mamá se lanzó a sus brazos y le dijo que ustedes no estaban y que no tenía ni idea de donde podían estar. Papá se asustó cantidad y salimos a buscarlos por el barrio, después de cómo una hora regresamos a casa sin tener ni una sola pista, mamá no pudo más y se puso a llorar de la angustia, papá nos abrazó a los dos y nos dijo que todo se arreglaría que seguro solo se les fue el tiempo, pero estaba tenso, en ese momento sonó el teléfono era Don Pedro el dueño de la tienda, la que está junto a las canchas, no sé qué le dijo a papá pero a medida que Don Pedro hablaba se iba poniendo cada vez más rojo de furia, cuando colgó le dijo a mamá - están bien amor, no te preocupes en 10 minutos los traigo a casa- y sin más fue por ustedes dos.  Regresó en menos de 10 minutos entró con Juanjo en brazos y antes de que mamá pudiera preguntar dijo- están borrachos- mamá se quedó acomodándote en tu cama y papá subió en brazos André y llevó a su habitación. Me ordenaron permanecer en mi cuarto y ellos fueron a la sala a hablar, la verdad yo puse el tv en alto volumen pero fui a escuchar escondido en las gradas.

-Y que decían, cuéntanos- le pedí con urgencia en la voz

-Sí, cuenta, cuenta-dijo Juanjo

- Mamá estaba llorando y papá furioso decía que les daría la paliza de su vida, que se les quitaría las ganas de volver a beber alcohol hasta que tuvieran canas, que como era posible que hayan empeñado el reloj que te dio tu madre André y el anillo del abuelo Juanjo por unas cuantas latas de cerveza, que su inconsciencia no tenía límites y que…

- Ya… cállate ya – le dije abatido, llevando mis manos hacia la nuca, entrelazando fuertemente los dedos y presionando los codos contra mis sienes, como pude haber hecho eso…el reloj que me dio mamá.

-Si es suficiente- me apoyó Juanjo claramente angustiado, me imagino que significaba mucho para él ese anillo.- El anillo del abuelo…MALDICIÓN….SOY UN IDIOTA-gritó golpeando con ambas manos la pared

-Ok, me voy chicos, esto de verdad se va a poner feo y no quiero estar aquí cuando empiece. Adiós

- Adiós

- Adiós

-Que vamos a hacer?- preguntó angustiado Juanjo

-No sé tú, pero yo me voy ahorita mismo de esta casa a donde mis abuelos y si Juan Fernando quiere verme que me busque allá

-Estás loco André? Ni sueñes que me vas a dejar metido en este lio a mi solito, oh no, estás muy equivocado si crees que te vas a ir muy campante de aquí, los dos nos emborrachamos, los dos  hicimos estupideces, los dos le daremos la cara a  papá.

-Va a matarnos loco- le dije con voz temblorosa, estaba muy asustado – y la verdad no es precisamente mi cara la que me preocupa

-Sí…lo sé, pero si te vas te aseguro que te traerá a rastras de donde te encuentre y tendrás una semana de verdadero infierno.

-Como lo sabes?

-Porque ya huí una vez – me confesó Juanjo con lagrimas en sus ojos- y la verdad hermanito no quiero que ni tú ni el Fer pasen por eso.

-Tan malo fue?- me sorprendió se confesión, parecía el hijo perfecto, bueno hasta ahora.

-Terrible… no quiero recordarlo- y una solitaria lágrima se deslizo por su mejilla izquierda

-Está bien, está bien no te pongas así, lo esperaremos juntos y que pase lo que tenga que pasar- exclamé con decisión, después de todo era mi hermano y no podía abandonarlo, nos abrazamos con fuerza, estábamos metidos en una gran gran gran lio, definitivamente el Fer tenía razón estábamos muertos.

-Ya casi son las 10h30- le dije a Juanjo mientras nos separábamos, me sentía más tranquilo, ese abrazo en verdad me reconfortó y creo que a los dos ya que pude ver una sonrisa en el rostro de mi hermano….si…mi hermano
.
-Cuéntame por qué es especial tu reloj- me dijo

-Solo si después me cuentas que tiene de especial tu anillo- le respondí sonriendo también, el solamente movió la cabeza afirmativamente y yo empecé a contarle la historia del reloj.

-Cuando cumplí 10 años, mamá me regaló ese reloj, era de su único hermano,  André,  que murió atropellado cuando cumplió nueve años, y estaba muy pegado a mamá ya que no se llevaban ni dos años de diferencia. Cuando nací me llamó André en honor a él. Ese reloj era sumamente especial para ella y yo le prometí llevarlo siempre conmigo, también era especial para mí. Tu turno.

-Bueno, mi abuelo siempre soñó con tener un hijo, pero no tuvo más hijos que mamá, yo me llamo Juan por papá pero mi segundo nombre es José por mi abuelo, por eso  mis amigos me llaman Juanjo, ese anillo era del papá de mi abuelo y cuando iba a morir  se lo dio a mamá para que me lo entregara cuando cumpliera 15 años, que fue la edad en la que él lo recibió.

-Vaya, metimos la pata a lo grande Juanjo- le dije con una mueca

-La pata? Las cuatro completitas diría yo – y los dos soltamos una fuerte carcajada, nadie puede culparnos por disfrutar de nuestros últimos minutos de vida. Pero la alegría no duró mucho ya que escuchamos del auto de papá entrar al estacionamiento.


-10h35 ­–dijo Juanjo soltando un triste suspiro mirándome con el miedo instalado en sus ojos y de inmediato sentí una punzada instalarse en mi estómago, cerré los ojos con fuerza, había llegado la hora cero.

10 comentarios:

  1. Dejo mi queja formal... como la dejas ahí... justos justoooooo... no se vale... Protesto su señoria

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  2. QUE MALA ME HAS DEJADO EN LA ESPERA, YA SIENTO ESE TEMOR EN MI ESTOMAGO, NOOOOO, ACTUALIZA POR FA, SIIII, SERA BUENA.

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  3. Ayyyy, esto es una historia de terror y suspenso,debiste poner un anuncio y lo peor es que nos dejaste asi con el miedito instalado en la panza. AAAAAAAAAA

    Actualiza pronto pronto pronto

    Hanna

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  4. Porque lo dejas allí mala jajajaja

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  5. Excelente Cath.... ansió la continuación.

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  6. Si mala, mala, mala jajaja por fa actualiza que estoy en ascuas

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  7. Ayyyy actualiza actualiza

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  8. Actualizaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa


    Lore

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  9. Vaya no me habian llamado mala en muuuuuuucho tiempo, jajajaja . Lo siento pero esta historia esta programada en caps de 4 a 5 pags...... Cuando me quede a medias tratare de actualizar pronto.Lo prometo.

    Gracias a tod@s por sus comentarios

    Hasta pronto

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