domingo, 15 de marzo de 2015

EN CASA DE HERRERO... CUCHARA DE PALO 16.



16.

Rui y sus amigos estaban en los autos de choque jugando a darse trompazos los unos a los otros, a los 12 años uno no es muy sofisticado. Francisco no tardó mucho en dar con su hijo y sus amigos, la feria no era muy grande, y descartando las atracciones para niños pequeños no le llevo tanto. Fue uno de los amigos de Rui que se percató d el presencia de Francisco y le avisó. Cuando Rui vio la cara de su padre, cayó en que la había cagado a base de bien y que su padre estaba furioso. Rui solo le quedaba rezar porque su padre no le montara una escenita delante de sus amigos. Así que lentamente caminó hacía su padre, mientras rezaba a todo los santos del santoral, porque al llegar al lado de su padre le soltara solo un “a casa”. Pero Francisco le había prometido a Célia el Frankfurt y el algodón de azúcar así que no había la intención de hacer una aparición fugaz.
-         Papá (dijo tímidamente) ¿qué haces tú aquí?
-         ¿qué? ¿qué hago yo aquí? (dijo a punto de elevar su presión a la estratosfera) ¿qué haces tú que estás castigado y te he prohibido expresamente que vinieras? (dijo con la yugular a punto de estallar. Rui no se atrevió a abrir la boca) ¡La Mano! (le ordenó alargándole su mano)
-         Papaaaaaaaaaa…mis amigos (eso era muy vergonzoso para un chico de 12 años).
-         Sino me das ahora mismo la mano tus amigos van a ver como te llevas unos merecidos azotes por desobediente (Rui sabía que su padre no estaba de farol así que le dio la mano. Francisco le agarró la mano firme pero sin hacerle daño y de la mano se llevó a Célia y a Rui a la zona donde estaban las casetas de la comida).
-         Papá ¿puedo tomar coca-cola en vez de limonada? (preguntó Célia al llegar al puesto de los perritos calientes)
-         No, princesa, si tomas coca-cola esta noche no dormirás. Pero si quieres puedes pedir una pink-lemonade ¿qué te parece? (dijo muy dulcemente Francisco)
-         Siiiii! Y el perrito lo quiero con pepinillos a la miel.
-         Vamos a ver si tienen jajaja Rui (miró a su hijo Francisco seguía viéndose serio pero ya no parecía que fuera a sufrir un colapso nervioso) ¿qué quieres perrito caliente o hamburguesa?
-         Perrito (dijo tímidamente)
-         ¿pido patatas fritas también?
-         Siiiiiii (volvió a gritar Célia, Rui  asintió con la cabeza no muy seguro que esperar).
-         Rui vigila a Celia, mientras voy a por la comida. (se giró a Célia) no te muevas de aquí y haz caso a tu hermano.
-         Vaaaaale (dijo rodando los ojos, el puesto estaba literalmente a 4 pasos pero no sería la primera vez que perdía a un niño solo por parpadear).

Francisco no perdía de vista a sus pequeños. Como había pasado el tiempo tan rápido, estaba seguro que no hacía nada que esos dos no eran capaces de sonarse los mocos sin llamarles a su esposa o a él. Y allí estaban sentados esperando que les llevara unos perritos. Rui le llegaba ya por debajo del pecho y Célia le seguía muy de cerca. Hacía ya tiempo que ninguno de los dos pedía cuentos antes de dormir o lo miraba como si fuera el tipo más listo, mas fuerte y más interesante de la faz de la tierra.
- Papá, te va a matar (canturreó Célia).
- Olvídame  (dijo Rui mirando disimuladamente A su padre).
- Sí, encantada. Y en cuanto papá te haya matado me voy a quedar con todas tus cosas (volvió a meter cizaña).
- No si te mata a tí, también. Célia, cállate la boca o le digo a papá porque Nadia ya no viene por casa (Célia le echo una mirada de puro odio, Rui sonrió al ver que había dado en el clavo. No tenía ni idea que había pasado con su hermana y su amiga pero antes siempre juntas como culo y mierda y Ahora ni se saludaban en los pasillos de la escuela).
- Disfrutaré a cada "auuuuuuu no papi, por favor, seré bueno papi", que Seguro voy a oír  en cuanto lleguemos a casa (Ahora era el turno de Célia de sonreír).
Francisco estaba mirando como esos dos hablaban, sabía perfectamente que no era una charla agradable, raramente esos dos tenían una conversación cordial. Cómo todos los hermanos su forma de decir se te quiero era insultarse, molestarse e incluso a veces llegaban a las manos. Francisco hacía 19 años que era padre y a esas alturas ya estaba curado de espanto, es más a veces podía anticiparse tres o cuatro pasos a lo que iban a hacer o decir sus hijos. Pero debía de reconocer que sentía que en el último mes iba más perdido que Adán en el día de la madre. Todo había empezado con la salida de madrugada para recoger a Armando del calabozo y después todo habían sido complicación tras complicación. Rui solía meterse en líos casi a diario, pero la seriedad de las últimas travesuras hacían que Francisco sintiera una  molestia aguda en la boca del estómago. Incluso, Armando, el chico tímido y aplicado, había empezado a mostrar un cambio, sentía como Si de repente Armando hubiera entrado en la adolescencia, 17 años ¿Y ahora le daba por entrar en la adolescencia?. Y Oliver, eso era lo que más le trastocaba,  no lo había visto venir. Y seguía sin verlo. Y eso lo s tormentaba, ¿sino lo había visto con Oliver que hacía 19 años que era su padre? ¿Que no se le escaparía con esos dos? Oliver y anfetaminas,  Armando y problemas de desacato a la autoridad y Rui escapándose de casa solo para demostrarle que él no mandaba sobre él. ¿Oliver y anfetaminas? Otra vez ese dolor en la boca del estómago.
Francisco pidió un combo completo de hotdogs, seguramente Rui no habría comido nada y Célia solo que porquerías. Los niños efectivamente devoraron la comida y Célia no sólo se comió el algodón de azúcar después, sino que también se comió una manzana caramelizada. Esa pasión por el dulce de Célia le hacía pensar en su madre, cuando empezaron a vivir juntos Francisco se sorprendía de como su esposa podía tener la mitad de los armarios de la cocina con todo tipo de dulces. Francisco tuvo que pelear duro con ella por lograr que cambiara su alimentación por algo más saludable que regaliz de fresa y chocolatinas. Eso le hizo sonreír y se sintió bien y sin preocupaciones por unos instantes.
Nada más regresar a casa Francisco le ordenó a Rui que le esperara en el despacho, primero tenía que recoger y guardar las herramientas del jardín. Los accidentes pasan.
Armando y Oliver estaban viendo una película en la tele. Peto el "al despacho" de nada más entrar les dejó claro que Rui la había vuelto a liar.
- ¿Qué ha hecho ahora? (preguntó Armando, poniendo el pause).
- ¿ Tu tía y Nico ya han regresado?
- No (dijo Armando, aun esperando una respuesta).
- Nosotros hemos comido tarde y mucho así que no creo que vayamos a merendar (miró las popcorn de supermercado) mmmmm esta noche algo ligero (se dirigió a Oliver)
- No podemos llamar a... ( empezó a hablar Oliver)
- No. Preparad algo sano y ligero (volvió a decir Francisco pero esta vez más serio).
- Ok (dijo Oliver con cara de circunstancias). ¿Salmón con fine beans salad?
- Tu mismo, solo pido que sea saludable ¿vale?
- ¿Y qué hizo Rui? (volvió a preguntar y antes que su padre le pudiera decir que no era asunto suyo Célia saltó al sofá  y agarró el mando de la televisión Y les dijo lo que había hecho su hermano).
- Rui le preguntó a Papà Si podía ir a una feria con sus amigos a una feria y papá le dijo que no podía ir que aún estaba castigado y Rui se largó igualmente (y tras decir eso Célia puso los dibujos animados).
- Eyyy (protestó Armando).
- Célia, tus hermanos estaban viendo una película, devuélvele el mando a tu hermano, si quieres ver los dibujos puedes ir a mi dormitorio a verlos.
- Joooooo (protestó Célia).
- Célia obedece a papá (Armando podía ver que su padre no estaba en el modo de discutir así que le aconsejó a la pequeña que no se pusiera en plan consentida. Célia retorcía el hociquito como solía hacer su madre cuando no estaba de acuerdo con algo que oía pero no podía decir nada) La cama de los papas es supergrande  (añadió Armando para intentar de convencerla. Y funcionó porque soltó el mando y salió corriendo hacía el dormitorio de su padre).
- gracias (le dijo Francisco a su hijo) Voy a estar ocupado con vuestro hermano, de vez en cuando id echándole un vistazo a Célia (dijo Francisco antes de meterse en el despacho).
- Lo va a matar (dijo Armando A Oliver).
- Sí, Rui ha cabado su propia tumba, mira que largarse así...después que papá se lo prohibiera (Oliver negó con la cabeza Armando se empezó a reír)
- Eyyy ¿de que te ries, empollón? (y al darse cuenta de c que se creía,  él también empezó a reírse). No es lo mismo.
- ¿Ah no?
- No, a mi papà no me pilló (dijo poniéndose todo gallito)
- Porque yo te cubrí jajaja.
- Lo dicho, no es lo mismo, Rui quizás tenga el coeficiente del puto Einstein pero es tan impulsivo que siempre acaba casándola con papá.

- jajaja (se rieron los dos y volvieron a poner la tele En cuanto los chillidos empezaron).

1 comentario:

  1. jajaja que malo ese Francisco cambiarle los gustos alimenticios a la esposa mmm yo empezare a armar una estrategía por si me quieren hacer lo mismo!!!
    Genial ese par de hermanos mayores estan sin pelear!!!
    Voy que vuelo para leer el que sigue!!!

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