domingo, 27 de octubre de 2013

Los tigresitos



Aquel parecía ser un día cualquiera para el exitoso hombre de negocios, Kirk Hyuga. Un día más de las horribles reuniones, de las tediosas video conferencias con accionistas al otro lado del mundo... un día más de revisar cuentas aburridas y propuestas para extender su ya caudalosa fortuna, pues nadie podía negar que la vida había sido muy generosa con los Hyuga, colmándolos no sólo de riquezas, sino también de salud y, por qué no, de belleza!! Al menos, a los cachorros de la familia! Pero lo cierto era que Kirk cuidaba muy bien de sus negocios y él, al igual que su padre y su abuelo, tenía dos cosas bien claras y muy importantes para triunfar a la hora de los negocios, inteligencia y astucia! Él era un hombre sabio, calculador. (en el buen sentido) y de convicciones firmes! Siempre creyó en ganarse el dinero con trabajo y esfuerzo y eso era precisamente lo que inventaba enseñarles a su hijo y a su nieto, futuros herederos del imperio Hyuga.
Sentado detrás de su elegante escritorio de madera de cedro rojo, el hombre, todavía atractivo para el ojo femenino, suspiró cansado. Había estado toda la mañana revisando unos proyectos de inversión en Argentina, que prometían dejarle bastos dividendos, aunque también el riesgo de pérdida era casi tan alto como sus beneficios y eso lo tenía muy fatigado. Kirk volvió a suspirar, recostando pesadamente su cuerpo contra el respaldo de su cómodo sillón, cerrando los ojos por unos momentos, percatándose de lo silenciosa y vacía que se sentía su casa a esas horas del día. Su querida Karen estaba de viaje, en casa de sus suegros  y sus pequeños grandes tesoros debían estar en clases todavía. Sean, con tan sólo 16 años, estaba a unos pocos meses de terminar el secundario y Steve, con sus cuatro adorables añitos, debía estar en el jardincito. Cuánto se los extrañaba a esos dos traviesos en casa, pensaba Kirk, sus cachorros, sus soles, sus... sus amores.
Kirk estaba a punto de pasar el umbral de la conciencia a la inconsciencia, cuando un alboroto lo trajo de regreso de sus ensoñaciones. 
Alertado por un fuerte "Opaaaaaaa!!!!", Kirk se paró de inmediato de su sillón, y no necesitó oír más que el primer llamado de su nieto para correr hacia la puerta de su oficina, buscando ya nomas la perilla para salir urgente de ahí. Sintió el temor en la voz de su nietecito y se dirigió lo más veloz que sus piernas le permitieron hacia las escaleras. Opaaaa!!! Opaaaaa!!!- Se escuchaban los grititos desesperados, resonando por la gran mansión, acompañados de los ecos de unos piecitos que rebotaban por las escaleras. Qué estaría pasando allá abajo?!! Se preguntó el señor Hyuga, apresurando sus propios pasos. 
A mitad de camino, el preocupado abuelo se encontró con un todavía más preocupado y desesperado mococito que subía las escaleras a toda prisa, corriendo, o escapando, como si hubiera visto al mismísimo cuco en persona. Apenas lo vio allí, el niño extendió sus bracitos como quién intenta alcanzar un salva vidas en medio del océano, esperando que su abuelito lo alzara en brazos y lo salvara de las manos de papá.
-Opa... opitaaaaaa... ayúdame, ayúdame!! Mi... mi papito me quiere... papá me quiere pegaaar!!!- Dijo el pequeñito, escondiéndose en el abrazo de su abuelo.
-Hey, qué pasó, tigrecito?!!! Por qué corres en las escaleras, mi niño?!!- Preguntó el hombre, intranquilo por la carita de susto del benjamín de los Hyuga-  Te puedes caer y hacer daño... - Le dijo
-Es que.. es que... es que mi papito me quiere hacer tan tan!! Opita no lo dejes, no dejes que le pegue a mi colitaaa!!- Dijo con un tierno pucherito en su boquita.- No quiero tan tan, opitaaa, por favooor, snif snif!!!- El niño ya se desarmaba en llanto de sólo imaginarse en el regazo de su papi, recibiendo palmadas y Kirk lo envolvió más en sus brazos, meciéndolo suavemente para que se calmara.
-Shhh... shhhhh!!! Shh... No llores, mi bebito. - Le decía Kirk, haciéndole círculos en la espaldita con su mano para que el chiquito dejara de llorar- Mejor me explicas por qué dices que tu papito quiere darte nalgadas?!!
El nene alejó la carita del hombro de su abuelito y justo cuando estaba por empezar a explicar las cosas, Sean llegó a la casa, pegando el grito en el cielo.
-Steve André Hyuga, acabas de ganarte unos buenos azotes, jovencito!! Ven aquí!- Le dijo el adolescente a su hijito, que se acurrucó más en los brazos de Kirk.
-Nooooo!!! Opitaaaa, no quiero tan tan!!! buuaaa!!!- Comenzó a llorar más fuerte la criatura, poniendo una de sus manitos para escudar sus nalguitas.
-Steve, ven aquí, he dicho. Estoy muy enojado contigo... no me hagas rabiar más!!
-Qué pasa, hijo?! Por qué el alboroto?!!! Qué hizo Stevecito que estás tan enojado?!!- Kirk supuso que debía ser algo muy grave porque Sean siempre se mostró renuente a castigar a su bebé, más que nada con nalgadas, así que seguro el mocoso se debía haber mandado una grande ésta vez.
-Que qué hizo?!!! Uff... Pues tu nieto hizo algo muuy feo, papá!!- Contestó el apuesto adolescente, intentando imitar la pose de un soldado, serio y seguro de lo que estaba a punto de hacer.
-Ah, sí?!! Y se puede saber qué fue ese algo muuuy feo para que estés tan enojado con tu cachorrito?!!- Cuestionó Kirk, imitando el tono de su niño, tratando de mantenerse lo más imperturbable posible, pero con muy poco éxito.
-Gruuu- Gruñó el chico, que a sus 16 añitos lucía más como un nene que otra cosa. -Papá, no te metas, por favor, éste es un asunto entre mi hijo y yo!!! 
-Sean, te hice una pegunta, hijo...- Y los ojos claros de Kirk se pasaron de los de su hijo a los de su precioso solcito, en busca de la tan ansiada respuesta.- Qué hiciste, gordito?!!! 
-Yooo... yoo... abuelito....- El chico parecía haberse entretenido con las orejas de su opa-... yo quería jugar con los peyitos... 
-Cuáles perritos?!!!- Preguntó Kirk, levantándole suavemente la carita. 
-Unos cachorros que están en el parque, papá!!! Y Steve se escapó del jardín para ir a verlos... HASTA EL PARQUE... y SOLO!!! 
-QUÉ??!!! Hasta el parque?!!!- Repitió muy serio Kirk- Steve André Hyuga, tu hiciste eso?!!!- Reclamó el abuelito, bajando al niño de sus brazos para dejarlo paradito delante suyo. Steve corrió sus manitos para dejarlas como un tierno muro de protección de su colita, sintiendo un cosquilleo en la panza de los nervios que le dio al ver a su abuelo en ese plan. Cuando el abuelito estaba enojado tenía la mano peor de pesada que su papito. El pequeño se alejó unos pasos del mayor de los Hyugas, buscando amparo en la cercanía de su padre. 
-Opitaaa.. 
-Nada, jovencito, Ud me va a explicar ahora mismo cómo es que su padre lo encontró en el parque cuando debía estar en el jardín de infantes?!!! 
Kirk miraba con seriedad al crío, pensando en todo el peligro que tuvo que atravesar el nene para ir desde el prestigioso jardín donde estudiaba hasta la plaza donde supuestamente estaban los cachorritos. Pero de inmediato, algo más  le vino a la mente... su hijo. Cómo podía ser que su niño encontrara a Steve en el parque si él, aún debía estar en clases?!!!  Y qué hacía en casa a esa hora?!! Haber salido temprano por no tener una clase no era una opción, porque eso jamás ocurría en el colegio donde su pichón estudiaba, por algo era el mejor de toda la región. Por lo que la respuesta debía ser que su pequeño hombrecito TAMBIÉN se había escapado!!! Qué descarado mi tigrecito, pensó papá... queriendo catigar a su bebé cuando él mismo cometió la misma falta, já... pero ahora iban a aprender esos mocosos a nunca más correrse de clases. Par de niños traviesos!! 
-Lo siento, opita... no te enojes conmigo, por favor!!!- Suplicó el pequeño, poniendo su mejor carita de arrepentido. 
-Eso que hiciste es muy feo, tigrecito!! Tu papito tiene razón de estar enfadado contigo, pequeño... porque los nenes buenos no deben saltarse las clases!!- Dijo -kirk, agitando su dedo en frente del angelito, para luego añadir, mirando con una chispa de suspicacia a su propio cachorro.- Verdad, Sean?!!- Y ese Sean hizo temblar un poco al chico. 
-S-si!!- Respondió dudoso, y Kirk sonrió con malicia. 
-Y qué es lo que les pasa a los nenes que se escapan de la escuela?!!- Preguntó a ambos pequeños. 
Sean como todavía no se había percatado de que su padre le descubrió la travesura, respondió- Reciben tan tan en la colita sobre el regazo de papá!!! 
-Así es, hijo!! Porque es su obligación ir todos días a la escuela y dar lo mejor de ustedes para aprender y prepararse para el futuro!! Por eso no quiero que se vuelva a repetir esto, nunca más!!... Ahora Sean Hyuga, me vas a decir qué hacías tú por el parque en horario del colegio o tengo que sacártelo a cintarazos?!!!- 
-Qu-qué, papi?!! 
-Lo que acabas de oír, jovencito!! O piensas que soy un imbécil que no me di cuenta de que te escapaste del cole, tú también?? Porque si es así, entérate bien de una vez, Sean Hyuga, tu padre no es ningún imbécil, así que ahora mismo vamos a arreglar cuentas tú  yo, muchachito!!!- 
Kirk se los llevó al estudio a ambos chicos, que caminaron como corderitos al matadero. 
-Pero... pero  papá es que Steve se escapó del jardín y fue hasta el parque... no te olvides que es por eso y yo .... yo sólo .... ¿papá que haces?
- Le vamos a enseñar al tigrecito lo que le pasa a los nenes que se escapan del colegio - Dijo mientras se sacaba el cinto y lo doblaba en dos-  ¿Le vas a pegar a Steve con eso? Papá es que es pequeño para que .... 
-No  es para Steve sino para ti -le interrumpió a su hijo- ven aquí hijo, que ni creas que te voy a pasar el que faltes a tus clases!! Eres grande y sabes lo que haces, en cambio tu hijo se dejó llevar por la inocencia y por las ganas de jugar con los cachorros  así que vamos a predicar con el ejemplo.... 
- Papá, por favor, por favor no,  noooo!! Ya entendí, no lo volvemos a hacer... ¿verdad enano?
- Opa no le pegues a mi papito, por fis!! No lo vuelvo a haceeer!!- Rogó el pequeñito, abrazándose a la pierna de su papito
- Mira  Stevecito, tu papito se portó mal al igual que tú pero él es más grande y sabe  mejor lo que está bien y lo que no y, como los DOS se portaron como niños traviesos, el opa los va reprender por lo que cada uno hizo mal!!!- Dijo lo más tranquilo que pudo Kirk, pero sin dejar de demostrar su firmeza y su disgusto por las niñerías de sus bebotes- Por qué no vas y llevas tu mochila al cuarto?!! Tu papito y yo iremos en un ratito, anda amor!!- Le dijo el abuelo, separándole de su papá y encaminándolo hacia la puerta con leves empujoncitos. Steve miró a su papito con pena, no quería que lo castiguen pero tampoco se atrevía a enfrentar a su opa. Aún era muuuy chiquitito para plantarle cara, por lo que decidió que era mejor dejar a los mayores  "charlar" tranquilos y poner su potito a salvo, y con pasitos lentos, se fue a su habitación.
Una vez que Kirk estuvo seguro que su nieto ya estaba en su cuarto, se preparó para hablar con su hijo- Ahora Sean, ven aquí que todavía hay que tratar lo del niño, pero primero tú. A ver, dime a cuántas clases has faltado?!! Y recuerda que siempre puedo llamar al colegio y saber la verdad y si me has mentido ya sabes como te va!! Así que dime, a cuantas clases has faltado? 
Sean sintió como si tuviera un nido de vampiros hambrientos en su estómago cuando Kirk le hizo esa pregunta. El muchacho había faltado a todas las clases esa semana, y ya era jueves!!! No sabía por qué?! Él era uno de los mejores alumnos y estaba a poco de terminar el secundario, pero las voces de aquellos mal llamados  AMIGOS, lo hicieron cometer el paso en falso, y esa semana se la dedicó a fumar en aquél parque donde encontró a su propio bebé, jugando inocentemente con esos perritos. 
Cuando Sean lo vio, juró que el alma se le quiso escapar del cuerpo! El parque estaba a una distancia considerable del jardín de infantes donde asistía su retoñito, y las calles eran tan peligrosas para un crío de la edad de su tigrecito. Sean, sigilosamente se acercó hasta donde estaba Steve, arrodillado, entretenido, jugando con los animalitos y, sin previo aviso, lo levantó de una orejita. -Steve, qué crees que estás haciendo aquí, jovencito?!!- Le retó embravecido. Y así, Sean subió a su niño al auto y lo dirigió a su casa. Allí ya le daría a su tigrecito una buena paliza para que se le quitaran las ganas de arrancarse de clases! Pero en su enfado, no se dio cuenta que lo que él hacía era reprender a su mocoso por una diablura que él mismo había estado cometiendo casi toda esa semana. Sin embargo, no contó con que su padre atara cabos y lo descubriera y ahora su traserito corriera tanto peligro como el de Steve, si es que no más!!! 
-A cuántas, Sean?!!- Repitió la pregunta papá al ver los ojitos brillosos de su bebé, llenos de dudas. 
-Papitoo...  
 ZASS ZASS- Cayeron dos cintarazos sobre la ropa. Eran una advertencia pero igual habían dolido mucho. 
-Auuuu.... ayayayayayyy!!- Se quejó Sean, masajeando vigorosamente la zona castigada. 
-YYY?!!!- Otra vez era la misma pregunta- Y cuando Kirk elevó nuevamente su brazo, con intención de estrellarlo contra su trasero, Sean se desesperó y empezó a confesar hasta lo que no había hecho.
-Noooo, papito, noooo..... ya te digo,  ya te digo!! Cua- cuatro días, papito!! Me fui con Richard y Elliot a... a la plaza, porque no me agrada el nuevo profesor, pe-pero es que él se comporta como un maldito sargento, papi! Él no me quiere, me hace la vida imposible y... y.. 
-Y por qué no me lo habías dicho?!!- 
-Es que... no lo sé, papá!!- Dijo, guardándose para sí las verdaderas razones. La verdad es que había deseado tanto correr a los brazos de su padre y acusar a aquél idiota que disfrutaba molestándolo, pero eso sería reafirmar lo que todos decían a su espalda, que él no era más que un nene de papá, por lo que decidió hacer lo que más fácil le resultaba: huirle al asunto. 
-Me estás mintiendo, Seancito! Y sabes que eso no me gusta, mi amor!!...- Le regañó un poquito- Por qué no acudiste a mi? Uhmm?!!... Juntos podríamos hacer algo!!- Le dijo Kirk a su chiquillo, alzando su rostro con ambas manos. 
Sean no pudo evitar derramar unas lágrimas de la impotencia que lo invadió; ese profesor Mc Cliff parecía haberse ensañado con el adolescente desde el primer día en que pisó aquél salón. Desde ahí, la escuela para Sean no era la misma sino que se había vuelto una pesadilla. Tener que tragarse esos malos tratos, las vergüenzas, las humillaciones, era mucho para él y, sintiéndose vulnerable, Sean buscó abrigo en el pecho de su papito, y empezó a sollozar. 
-Shhhh... mi niño, shhh!!! Sabes que siempre puedes contar conmigo, tesoro.-Le susurró Kirk en el oído a su tigrecito.  
-E-es que él...el m-me o-odia, papáa!!! Buuaa!!!- Lloró con pesar, tristemente. -Mc Clif m-me ignora en clases y, y, y luego alega que no participo- empezó a contarle a su padre las tantas cosas que le hacía el docente- me regañaaaa... p-por la más mínima cosa en frente de mis compañeros para hacerme sentir mal... sniff sniff... se... sniff...se niega a, a, a explicar cuando yo le pregunto algo pero si otro lo hace, le responde amablemente.... 
Y, mientras el niño contaba sus penas, su padre lo apretaba más contra su pecho. Maldita sea, pensaba. Su principito hermoso la había estado pasando muy mal y él ni enterado. Kirk sintió su rabia crecer y quemar dentro de sí, que ese... "señor" le hable de esa forma, seca y cortante, que trate mal a su hijo, jamás lo permitiría... Ni de él, ni de nadie más!! Ya se enteraría Huge Mc Clif quién era Kirk Hyuga.  
Uhmmm... pero las cosas no le saldrían tan baratas a su tesorito!! Cuatro día!! Cuatro días de no ir a la escuela?!! Já, eso no se lo dejaría pasar... Seancito aprendería dos valiosas lecciones ese día.... una, que siempre podía confiar en papá, y dos, a no faltar a clases!! 
-Shhh, pequeño, shhhh..shhh... Papá arreglará las cosas, mi niño!! Ya verás, bebé! 
-L-lo pro-prometeeeess?!! sniff sniff 
-Si, mi amor. Te lo prometo- Afirmó papá, besando los cabellos de su niño, para luego apartarlo y seguir con aquello que tanto detestaba hacer... castigar a su hijo. 
-Papito, qué haces?!!- Preguntó Sean a verse encaminado hasta el sillón grande que Kirk tenía en su despacho. -Nooooo, nooo!!! Papáaa, nooo!!!- Empezó a decir cuando su padre lo arrastró para dejarlo boca abajo sobre sus rodillas.
-Hijo, entiendo lo que pasaste y te prometo que solucionaré todo esto... pero eso no es excusa para arrancarte del colegio e irte por ahí, verdad?!!... El mismo peligro que corrió tu niño, lo corrías tú... Qué es eso de escaparse de clases e ir a fumar... siii, a fumar, porque ni creas que no me di cuenta, jovencito.  
-Perdóoon, papiiii... no lo vuelvo a hacer, lo juro, pe-pero no hagas esto, por favor!!! -Suplicó el muchacho, aferrándose a sus ropas, que papá comenzaba a desprender. Pero Kirk fue más decidido y sin más, empezó la paliza. 
ZASS ZASS ZASS ZASS ZASS ZASS ZASS ZASS ZASS ZASS- Cayeron implacables esas diez palmadas sobre las nalguitas del niño, que lloró y gritó con cada impacto. 
-Aaahhhhh..... nooooo... papito, noooo!!! 
-No volverás a fumar, nunca más, Sean... o te daré tal paliza que te dolerá el trasero de sólo oler el humo!! 
ZASS ZASS ZASS ZASS ZASS..-Añadió esas cinco nalgadas para afirmar su punto. 
-Buaaaaaaaa.... nuncaaaa, nunca más, papitooo... nunca más!!! Buaaaaa 
-Eso espero, Hijito.... eso espero!- Y Kirk tomó el cinturón que había dejado a un costado en el sillón. Sean apenas notó que su papá se había detenido, suspiró aliviado pero, de inmediato, ese alivio se convirtió desesperación cuando Kirk lo maniobró para desabotonarle el pantalón y luego en dolor cuando  su padre estrelló el cinto contra sus desprotegidas carnes. 
CHASSS.... -Cayó el primer cintarazo que hizo brincar al niño en su regazo. 
-Buaaaaaaaa.... noooo, papitoooo... yaaaaaa!!! 
-CHASSS.... CHASSS... CHASSS...- Esos golpes fueron a dar en la nalguita derecha de Sean.  
-Nunca  más te escaparás del colegio!! 
-Ayyyy... ouuuuu... ouououuuu!!! Nuuu-nuuuncaaayyyy... nunca másss!!!!  
-CHASSS... CHASSS... CHASSS... CHASSS...- Ahora la víctima era el cachetito izquierdo.  
-Nunca más escaparás de tus problemas!! 
-Auuuuuu.... yaaaaaa..... yaaaa!!!! Lo prometo, lo prometoooo!! 
-CHASSS... CHASSS... CHASSS... CHASSS...- Resonó el cuero golpeando la zona alta de los muslos. Qué doloooor, pensó Seancito y no pudo evitar poner la mano para evitar los golpes. Aquello ya dolía muchísimo. 
-Acudirás a tu padre siempre que lo necesites, hijo. 
-Buaaaaaa.... Bas-bastaaaa!! Ya nooo, pa-papiiiiii.... Ayyyyyyyy!!!! Auuuuu.... yaaaa- Gritó con todo el aire de sus pulmones el jovencito, pero se calló cuando una vocecita se hizo escuchar en medio de su llanto. 
-Opita, noooo!!! No más!! No más chas chas a mi papitooo... buaaaa...- Pidió el pequeño Steve, corriendo hacia su padre dispuesto a defenderlo. El niño pudo observar la colita de su papito estaba roja como una cereza y Sean empezó a llorar más fuerte, avergonzado de que su niño lo viera en ese estado.  
Kirk entendió el llanto de su nene y lentamente fue subiendo la ropa hasta su lugar. Con cuidado, dio vuelta a su bebé para que quedara sentadito en su regazo para consolarlo y le llenó la carita de besos, mientras lo arrullaba con ternura.  
-Shhh, shsshhshshhhhh!! Te quiero mi bebito lindo!!! Te adoro mi solcito, shhhhshhhh!!! Yaaaa...Shhh.... Cariño, no llores más, mi tesoro!!- Le decía Kirk a su hijo, mientras Steve miraba la escena, con lagrimitas en sus grandes ojos. 
El tigrecito sentía como una punzada en su corazóncito con cada sollozo de su papi, así que muuuy decidido fue hasta donde estaba su abuelito y le dio una palmada en la mano.- Opa malo!!! Hiciste llorar a mi papito!- Reclamó el niñito. Kirk lo miró divertido y le agarró esa manito. Entonces lo acercó más y con esa misma mano, le plantó tres palmadas en el traserito de su mocoso. 
-Nunca  más volverás a salirte del jardín sin permiso, Steve, sino conocerás el cepillo de la abuela, está claro, muchachito?!! 
-Auuuuu.... siiiiiii... siiiii... nunca más, opita!! Lo jurooo- Exclamó sobándose el potito, exageradamente. 
Kirk lo agarró nuevamente, pero ésta vez para sentarlo en su otra rodilla. Uhmmm... dolerían las piernas... pero sus niños lo valían. Así los acunó hasta que ambos, hijo y nieto cayeron rendidos en un sueño tranquilo.  
-Abuelito?!!- Susurró el más pequeño en dormido- 
-Sí, mi chiquito?!-Dijo el abuelo-  
-Podemos traer a los peyitos a vivir a la casa?? Ellos están solitos... 
-Siii, podemos papito?!!- Murmuró Seancito, adormilado. 
Kirk lo meditó unos instantes, cuatro cachorros en vez de dos, uhmmm... por qué no?!! 




GRACIAS LADY POR PERMITIRME JUGAR CON TUS NIÑOS!!! SON ADORABLES!!! :D

6 comentarios:

  1. Quedó muy lindo me encantan los tigresitos y sus travesuras pobe tivi sufre cuando su papito es castigado y que pasará con los peyitos (me encanta como suena esta palabra ^u^ ) ojala hagas una segunda parte o algo felicidades por la historia
    Fanny

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  2. Ariane te quedo suuper lindo me encanta el descaro del muchacho, la ternura del peque y la astucia de kirk
    en espera de más de tus historias que te quedan super lindas. Andrea

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  3. Muchas gracias por este esplendido regalo...
    Mis tigresitos volvieron a casa sanos y salvos.

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    1. Holaaaaa.... de nada Lady!!!! Muchísimas gracias a ti, por prestármelos!!! Son para comérselos a besos a esos dos, jejeje.... Ay, yo que me los quería quedar!!! jiji ...Pero me los prestas otro día?!! ^_^ Los cuido bien, jijiji...

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  4. Hola Chicas, cómo están?!!! Muchísimas gracias por sus palabras y por leerme.... me hace muuuy pero muuuuuuuy feliz que les haya gustado!!! ^_^ jejej.... Yo también adoro a los tigrecitos de Lady... y le agradezco que me los haya.... ¿¿REGALADO??.... Jajajaja... ya estoy delirando!!! Pero shhhh... que no se entere que pienso secuestrarlos, jajaja!!!

    Yo también espero tus bellas historias Andrea, y creo haber leído que tú pensabas escribir, no? Fanny?!! si es así, espero que te animes!!! =D

    Un besote a ambas!!!

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  5. mehan engañado vilmente ajjajaj mentira, ha sid una sorpesota, crei de corazon que lo escribiste tu Lady y mira que leo al final que son tuyos sino de Ariane y esta fabuloso, muchas gracias por la sorpresota, ajjaja hermoso me encato
    Ariane, un abrazo sigue asi

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