martes, 1 de octubre de 2013

Mike



Si bien Mike ya no se creía invencible después de haber sido castigado, seguía con el pequeño problema de las malas contestaciones. El mayor problema fue que su madre se cansó de aguantar y estar en el extremo receptor de ellas así que decidió que su hijo estuviera al extremo receptor de sus nalgadas.

Así, a traición, sin ni una sola advertencia Mike no terminó de soltar ni medio insulto cuando su madre le dio una docena de nalgadas para luego tomar a su hijo de una oreja y llevarlo al baño, siempre ayudado de su mano haciendo contacto en su trasero, para lavarle la boca con jabón… Sí, desde ese día ya había tres cosas que Mike no hacía, robar, levantar la mano a mamá ni mucho menos insultarla… pues el jabón era mucho peor que las nalgadas.

2 comentarios:

  1. Mike, Mike, Mike, qué manera más horrible de aprender que a mamá se la respeta!!! pobre chico!!! pero se la buscó, y bueno, cuando buscas a mamá, la encuentras, jejeje!!

    Camila



    ResponderBorrar