lunes, 16 de noviembre de 2015

Trece primos y una historia: Lacour



Trece primos y una historia: Lacour
Capítulo 1: The Family
Esta historia está escrita en español latino y contextualizada a México, por lo que algunos lectores podrían sorprenderse de algunas palabras o expresiones no comunes en otros países, así como el uso de palabras en inglés dentro de conversaciones en español pues todo esto es común en México. Si tienen curiosidad de algunas palabra o expresión pueden dejarlo en los comentarios y trataré de responder a la brevedad. Se agradecen críticas, comentarios y opiniones a la historia, misma que continuará. Espero que la disfruten.
Miguel Ángel POV
Los Lacour nos encontrábamos en el restaurante del hotel Camino Real en la Ciudad de México. Realmente llamábamos la atención por la particularidad de nuestra familia, la cual consistía en mí, Miguel Ángel, de 21 años, Fernando de 16, Santiago de 15, Bruno de 14, Román de 14, Sofía de 13, María José de 12, Cristian de 12, Alejandro de 11, Ricardo de 10, Leonardo de 9, Ana de 8 y Andrés de 7.
Recordé la noche del martes, estábamos todos en la sala de la suite, después del accidente que había ocurrido el domingo. Mis primos lloraban con un llanto cansado pero desesperanzado, yo lloraba en silencio, a los dieciocho años había perdido a mis padres en un accidente de carretera. Aunque el accidente del domingo había sido realmente impactante para nuestras vidas. Veníamos regresando de unas vacaciones en Puebla, los chicos habían pedido ir conmigo en uno de los dos helicópteros de la familia mientras mis seis tíos se fueron en el otro. Regresábamos a la casa (una de las muchas casas) de mi tío en Valle de Bravo, pero el helicóptero de mis tíos nunca llegó. Ya para la tarde del domingo la policía federal había encontrado el helicóptero, y nos dieron la terrible noticia: todos habían muerto.
En ese momento nos dirigimos a la Ciudad de México, mis primos desconsolados habían apagado sus celulares, y yo solamente estaba contestando las llamadas más importantes. Decidí que nadie quería utilizar el helicóptero, y pedí a los chóferes que prepararán dos camionetas Escalade Platinum blindadas para un viaje urgente. Pero no logré convencer a mis primos de separarnos en las dos camionetas. Al final todos prefirieron utilizar el helicóptero. El viaje en helicóptero fue rápido, pero me di cuenta de que estar todos juntos les calmaba un poco, en ese momento comprendí que había algo que nos unía estrechamente, y decidí que nunca dejaría solos a mis primos.
El martes, cuando ya había terminado el funeral y había resuelto los aspectos más importantes respecto a los testamentos, la custodia de mis primos, las cuentas bancarias, las empresas e inversiones de la familia, los seguros de vida (solo faltaba cobrar uno que requería algo de tiempo y prefería dejarlo así) etc… (todo fue mil veces más rápido, gracias a los contactos de nuestra destacada familia). Esa noche del martes me senté en la sala de la suite en la que nos estábamos quedando con mis primos. Y traté de consolarlos.
-Por favor, Miguel Ángel, que nunca nos volvamos a separar.- dijo Santiago
Yo lo miré sorprendido, nunca esperaba oír eso de Santi, aunque le dí un abrazo.
-Claro que no, nunca nos separaremos más- le dije con voz de confianza.
Fernando POV
Cuando Santiago dijo eso todos lo miramos, realmente era lo que todos queríamos, pero el se había atrevido a decirlo.
-Por favor, Miguel Ángel- le dijimos todos a la vez.-Gracias por eso.-
En eso comprendí, ahora éramos una nueva familia.
-Chicos..hijos..en verdad, nunca nos vamos a separar, ahora somos una nueva familia. Y yo seré.. el papá de todos ustedes, claro, si ustedes están de acuerdo.
Todos corrimos a abrazarlo, y terminamos en un mega abrazo familiar, todos con lágrimas pero con una sonrisa.
-Te..te quiero papá- dijo Andrés.
En eso tocaron a la puerta de la habitación, y Andrés corrió a abrir. Era el gerente del hotel.
-Yo..disculpen, me acabo de enterar, lo siento mucho.
-Son una familia muy fuerte y unida- dijo cuando nos vio abrazados.
Se le escaparon un par de lágrimas al gerente.
-Hubiera querido tener una familia cómo la de ustedes. Yo, estoy para servirles, con permiso.-Y se retiró.
Miguel Ángel POV
Estaba recordando esos momentos mientras esperábamos que llegara el mesero para pedir el desayuno. Y se acerco con el gerente.
-Hoy el hotel les otorga de cortesía el buffet.- Dijo el mesero y se inclinó levemente hacia adelante.
Le miré sorprendido-Muchas gracias.-dije.
Comimos animadamente, en verdad estar juntos nos tranquilizaba mucho. Cuando habíamos terminado de desayunar vi entrar a un ejército de periodistas y reporteros que se dirigían hacia nosotros, lo cual me disgusto muchísimo, pero traté de calmarme.
-¿Qué ha pasado?
-¿Quién se quedó con el dinero?
-¿Después de sufrir un poco serán más compartidos, verdad?
-¿Hey, niñitos, ahora sí van a  despilfarrar el dinero de sus papis en antros de lujo de quinta categoría.?
-Cállate gato..de quinta tu papá que no te enseño a respetar, ¿en serio estás tan muerto de hambre para tener que molestar a la gente por unos miserables tres mil pesos?-Gritó Bruno
Le dí una ligera patada en la pierna para que se calmara un poco. La situación estaba casi fuera de control, todas las mesas nos miraban y el gerente había llamado a seguridad.
Me levanté y le dije a Fernando que se llevara a los chicos al cuarto, a los reporteros que solamente tenía dos minutos para responder a sus preguntas respetuosas y a los de seguridad que evitarán que los reporteros siguieran a mis primos.
Bruno POV
Me sorprendí un poco de la reacción de Miguel a mis palabras, pero luego vi las cámaras y me levanté. Estaba furioso.
Fernando nos encaminó a todos hacia el cuarto, para protegernos de esos perversos reporteros.
Cuando salimos del elevador, Cristian comenzó a molestarme.
-Ahora sí vas a ser famoso en el Twitter.
-Ya debes ser trending topic-añadió Santiago.
-De hecho sí-dijo Román, sacando su Galaxy S6
En ese momento no pude más, agarré el smartphone de mi primo y lo arrojé con todas mis fuerzas contra la ventana que estaba al fondo del pasillo del hotel.
Afortunadamente las ventanas de los hoteles están hechas de vidrio templado muy grueso, por lo que la ventana solamente se despostilló un poco y el vidrio no se quebró. En cambio el celular salió volando en mil pedazos.
En seguida corrí para perseguir a Christian, que había logrado quitarle la tarjeta de la llave a Fernando y trataba de esconderse en el cuarto.
Fernando reaccionó tarde, Christian había logrado entrar, pero no logró dejarme afuera y yo entré furioso al cuarto, cuando Fernando trató de entrar para calmarme yo le azoté la puerta en el brazo tan duro que dio un grito de dolor. Me asusté, pero aún así me lancé sobre Christian. Le di varios puñetazos en la espalda y en las costillas hasta que Santiago me derribó y Román comenzó a golpearme. Oí los gritos de Ana y el llanto de María José.
-¿Qué quieren matarse?-gritó Alejandro.
Lo cierto es que yo quería matar a Christian y Román me quería matar a mí. Santiago luchó por mantenerme en el piso y a la vez tratar de parar los golpes que Román me lanzaba.
Alejandro POV
No es que no estuviéramos acostumbrados a pelear un poco, pero aquello superaba los límites racionales por muchas razones. Vi a Fernando tirado en el suelo de dolor con su brazo amoratado. Y en seguida reaccioné, en ese momento yo era el mayor de los primos en capacidad de ayudar. Le grité a Leonardo que me ayudara a detener a Román. Los vecinos salían de sus cuartos ante los gritos y el escándalo, y una lámpara  acababa de quebrarse en el cuarto. Sabía que solo no podía con Román, pero creía que con la ayuda de Leonardo podría.
Román nos dió unos codazos, pero logramos tirarle al suelo, aún así siguió pateando a Bruno y dándonos puñetazos a nosotros como podía.
Seguridad llegó corriendo, pero no sabían que hacer, al ser nosotros menores de edad no podían meterse, y como nosotros estábamos acostumbrados a los escoltas (guardaespaldas), no produjeron ninguna impresión en nosotros. Lo único que pudieron hacer fue llevarse a Fernando a enfermería.
El tiempo pasaba en cámara lenta entre golpes y gritos. Hasta que…
Miguel Ángel POV
Estaba respondiendo las preguntas de los reporteros cuando el gerente se acercó y me dijo que mis primos estaban peleando en el cuarto y que gritaban y se golpeaban. No podía creerlo, me disculpé con los reporteros y eché a correr hacia el elevador.
Cuando salí del elevador escuché el caos. Corrí y grité muy fuerte:
-¡Alto!
Pararon un segundo, que sabía no debía desaprovechar.
-¿No les basta? ¿¡Y FERNANDO!?
Me asusté muchísimo porque no estaba Fernando, pero uno de seguridad me dijo que estaba en la enfermería.
-¿¿¡QUÉ!??
Grité de una forma que hizo que mis hermanos retrocedieran y los que estaban peleando se soltaran.
-¡Pobre del que lo haya mandado a la enfermería!
-Fue solo el brazo- dijo asustado Leonardo
Traté de calmarme. Les pedí a los curiosos que nos dejarán solos. Le solicité al gerente que cargara los daños a la cuenta del cuarto (con más de 900 millones de dólares en la cuenta Lacour era lo que menos me preocupaba ahorita, así ascendieran a un millón de pesos las reparaciones del cuarto y la ventana del hotel).
Seguridad se retiró con el gerente, y los curiosos ya se habían retirado también. Hice entrar a los chicos a la habitación, y traté de razonar un poco.
-Alejandro, Santiago, Leonardo, Román, Cristian y Bruno, se acuestan boca abajo en la alfombra con las manos atrás de la nuca.
-Ana, Sofía, María José, Ricardo y Andrés siéntense en el sillón y no se levanten. Voy a ver a Fernando a la enfermería. Y cualquiera que no haga caso va a tener que pagar el medio millón que seguramente le debemos al hotel por esta absurda pelea.
Iban a responderme, pero seguramente oyeron el tono de mi voz y se dieron cuenta de que no estaba jugando.
Me retiré para ver a Fernando en la enfermería.
Bruno POV
El cuarto se había convertido en un cementerio, cada uno de nosotros sepultados en nuestros pensamientos. Me sentía asustado, enojado y culpable. ¿De verdad era esto el tipo de familia que pensábamos formar después de la tragedia? Me había sentido muy a gusto en este nuevo concepto familiar, pero seguramente a partir de este momento me odiarían todos.
Además me preocupaba otra cosa, yo suponía que el castigo era esperarlo en esta posición, pero no podía estar seguro.
Miguel Ángel POV
Caminé hacia la enfermería, y cuando entré vi que le estaban vendando el brazo a Fernando. Tenía unos moretones muy feos en dónde Bruno le había estrellado la puerta, pero me dijo la enfermera que no tenía fractura ni nada grave, aunque tendría que descansar el brazo un rato y hacerse algo de masaje, y también tomarse un medicamento para desinflamar que nos dieron en la enfermería. Le agradecí a la enfermera y regresé con él al cuarto mientras ordenaba mi mente.
Sabía que mis primos, bueno mis hijos ahora, no habían hecho las cosas bien, y no podía dejar que esto se quedara así. Aunque también me daba pena tener que castigarlos, y estuve pensando mucho en como podría castigarlos, pues seguramente no sería la única vez que aquello fuera necesario. Mis tíos no eran unos padres autoritarios o dictatoriales, pero sabían establecer límites a mis primos así como estimularlos a hacer las cosas bien. Y para eso utilizaban premios y castigos, así como les instaban a tomar decisiones, y comprendí que eso era necesario para que nuestra familia funcionara como tal, como un buena familia.
Llegué y le pedí a Fernando que se sentara en uno de los sillones de la suite.
-Chicos, ya siéntense- les pedí a los que estaban acostados boca abajo-tenemos que hablar.
-¿Qué fue lo que pasó?- dije de forma calmada.
-¡Bruno destruyo mi celular!
-¡Bruno me pegó!
-¡Bruno le azotó la puerta en el brazo a Fernando!
-¡TODOS ME ESTABAN MOLESTANDO!-se defendió Bruno, a punto de llorar.
-¡Tranquilos!-exclamé-¿Qué fue lo primero que pasó?
-Cristian, Román y Santiago lo empezaron a molestar porque seguramente lo habían grabado de lo que dijo. Y lo molestaron con que iba a ser famoso en Twitter y todos esos chismes.-Declaró Fernando
Román POV
-Después Bruno se enfureció, lanzó el celular de Román contra la ventana y persiguió a Cristian para pegarle. Y trató de impedir que yo lo defendiera cerrando la puerta, entonces fue Santiago el que lo detuvo de golpear a Cristian, pero entonces Román aprovecho para vengarse a golpes de Bruno y Leonardo y Alejandro tuvieron que tratar de detenerlo.-Continuó Fernando
Bajé la cabeza apenado.
-OK-dijo Miguel Ángel-Fernando llévate a los chicos al salón de juegos del hotel, se quedan aquí Santiago, Bruno, Román y Cristian, tengo que hablar seriamente con ellos.
Wow, todos nos quedamos con los ojos abiertos de sorpresa, ¿en serio pensaba castigarnos?
Fernando se llevó a los chicos y nosotros nos quedamos mirando a Miguel Ángel.
-¿De qué se sorprenden, chicos? ¿Esperaban un premio o qué?
-Este comportamiento es totalmente inaceptable, y los voy a castigar porque estoy seguro de que nadie queremos que esto sea nuestra familia.
Ouch, esas palabras dolieron.
-Bruno espérame en la cama le dijo Miguel Ángel.
Bruno se sorprendió mucho, pero se dirigió al dormitorio de nuestra suite.
-Es cierto que hay niveles de responsabilidad, pero un pleito siempre es de dos personas-dijo dando a entender que hubiéramos podido evitarlo.
-Cristian-continuó-¿qué prefieres chico, dos palmadas en la mano o media hora en el cuarto sin tecnología?
Cristian lo pensó, luchaba dentro de sí, al final extendió la mano.
Miguel le dio dos palmadas fuertes y luego una de cariño en la espalda.
-Ya está chico, ve con tus hermanos y sé bueno. Le dijo
-Santiago, ¿Treinta sentadillas o media hora sin tecnología en el cuarto?
Santiago se puso a hacer las sentadillas en el acto.
Descanse un poco en mi mente, seguramente a mi también me consideraba mayor para pegarme.
-Román-me dijo más seriamente-entiendo que te haya molestado lo de tu celular, y Bruno lo va a pagar, pero no era la solución irse a golpes, y menos si tu lo habías provocado aunque fuera un poco. ¿Tres con el cinturón o veinticinco lagartijas y cincuenta sentadillas y cinco minutos más parado en el cuarto sin tecnología?
Lo pensé muy bien, odiaba ese tipo de ejercicios, a pesar de que todos estábamos acostumbrados a hacer ejercicio. Pensé en la opción del cinturón, pero me daba vergüenza.
Santiago terminó y Miguel Ángel le dio permiso de ir con los demás después de alentarlo a no provocar una pelea de nuevo.
Decidí tragarme la pena.
-El.. el cinturón-tartamudeé
-Ven aquí-me dijo sin mostrar enfado. Comenzó a sacar su cinturón, y antes de que pudiera arrepentirme de mi elección, me inclinó levemente sobre el sillón
ZAS.. ZAS.. ZAS
¡Ouch, ouch! no pude evitar exclamar.
Me dio una palmada en la espalda de cariño y me dijo
-Sé buen chico, ve a buscar a tus hermanos. Luego arreglamos lo de tu celular.
Bruno POV
A pesar de que fue poco tiempo, pensé muchas cosas mientras Miguel Ángel castigaba a mis hermanos.
Me costaba creer que Miguel Ángel me fuera a castigar, sobre todo porque sería con el cinto. Mi primo me había regañado un par de veces, pero nunca me había castigado como tal. Aunque por extraño que parezca me alegraba un poco, sentía que estábamos siendo parte de una familia verdadera, de una familia Lacour. Al menos yo no era ajeno a los castigos con el cinto, pues a pesar de no ser lo común en México, y mucho menos en nuestro estatus social, mis padres algunas veces lo tenían que usar. Y a pesar de parecer un castigo anticuado, creo que yo era mucho más feliz con mi familia que muchos de mis amigos. A la mayoría de ellos sus padres los ignoraban demasiado, les daban todo excepto la atención, el cariño y la dirección que necesitaban. Por lo que no me quejaba de los castigos de mi familia, o al menos no tanto.
Pero a la vez sentía que todos me odiarían por lo que había pasado, y que nunca podría encajar en la dichosa familia que tratábamos de formar. Esto me trajo un par de lágrimas, pues la vida había sido dura con nosotros en los últimos días, específicamente ese mencionado domingo.
Mis reflexiones fueron terminadas abruptamente por la voz de Miguel Ángel.
-Hey chico, ponme atención. Tranquilo-
Al verlo creo que comencé a llorar, recordando lo que había pensado.
-Comprendo que te sientas triste, tal vez desesperado, pero no vas a solucionarlo golpeando a tus hermanos.-
-Ese es el problema-dije llorando y sin pensarlo mucho-nunca podré formar parte de esta familia, todos me odiaran por esto.
Miguel Ángel POV
Creo que comencé a captar el miedo de Bruno, ni siquiera temía el castigo, temía quedar fuera en un momento tan duro y terrible para él y para nosotros.
Yo tenía que demostrarle que YA era parte de esta familia, y el castigo era uno de los medios para demostrárselo, además de que le ayudaría a no repetir la locura que había hecho. Me di cuenta que estaba muy vulnerable, así que traté de ser cuidadoso.
-Chico, no llores.-le dije-tu ya eres parte de esta familia y por eso nos es imposible odiarte, ¡somos familia, y no cualquiera, una familia Lacour! Pero por lo mismo, porque te quiero, tengo que castigarte. Y para que recuerdes que esto no lo debes repetir, pero en verdad te quiero hijo. ¿Lo comprendes verdad?
Bruno asintió y supe que debía apurarme con el castigo.
-Sácate el pantalón-le pedí
Bruno me miró aun más sorprendido.
-No, please-me rogó.
-Sí-reiteré
Lo dudo unos momentos, pero al final comenzó a hacerme caso. Se desabrochó el cinturón de su Jeans, y los cordones de sus zapatos. De mala gana se sacó los zapatos y se retiró el pantalón, mismo que dejó a un lado de la cama.
Lo incliné sobre la cama mientras yo permanecía a su lado. Tomé mi cinturón, y le di siete no muy fuertes sobre el bóxer, aunque lo suficientemente fuertes como para que lo sintiera.
ZAS.. ZAS.. Ouch.. ZAS ZAS.. Ahh..ZAS.. Ay..ZAS.. Ya Pa.. Zas
-Ya no lo vuelvo a hacer, perdóname por favor-me dijo sollozando.
-Perdonado-le dije, lo levanté de la cama y le di su pantalón para que se vistiera. Cuando terminó de ponerse el pantalón y los zapatos, nos dimos un abrazo.
-Yo le pago el celular a Román-me dijo
-Tranquilo hijo, ve con tus hermanos y pórtate bien.-le dije con una sonrisa. Él me devolvió la sonrisa y salió corriendo para el cuarto de juegos del hotel.
Llamé a recepción para que mandaran al personal de limpieza que arreglara el desastre en el cuarto. Y me dirigí también al cuarto de juegos, nada en la vida se comparaba a estar juntos como la familia que éramos. Y cuando llegué no pude evitar sonreír al ver que Román y Bruno jugaban juntos como si no hubiera pasado nada.
Josué POV
-¡Lo tengo!-oí gritar a mi padre desde el estudio.-Ahora el dinero de los Lacour es nuestro.
-¿Todo?-le preguntó un poco preocupada mi madre.
-¡Sí todo!-exclamó emocionado mi padre-no les dejé ni un miserable centavo en la cuenta Lacour.
Vi que mi mamá hacía una expresión de desaprobación e intervine
-¿Qué pasa?
-Oh, hijo, una muy buena noticia, los Lacour nos regalaron todo su dinero.-me respondió mi papá
-Wow, qué padre.-exclamé.
Aunque se me hizo extraño, mi papá era el abogado de Miguel Ángel Lacour, y que nos regalaran su dinero así nada más cuando estaba cuidando de sus primos debido al accidente de sus padres no cuadraba.
-Ahora vete a cenar hijo-me ordenó mi madre.
No entendía porque a mis once años me sacaban de las conversaciones como si tuviera cinco años, pero caminé lentamente hacia la cocina.
-¿Y de qué van a vivir los niños ahora?-alcance a oír que preguntaba preocupada mi madre.
-Tienen, o bueno, han tenido mucho dinero. No creo que el dinero sea un problema para ellos.-le respondió mi padre.
-Como si funcionara así cuando los dejas en la calle.-declaró molesta mi mamá
Yo llegué a la cocina y me serví algo de cereal con leche, y comí hundido en mis pensamientos: ¿de qué hablarían mis padres? ¿qué habría sucedido con los Lacour?
Después me puse a terminar una tarea escolar.


10 comentarios:

  1. Me encanto espero esas malas personas no se queden con el dinero.

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    1. Me da gusto que te haya encantado. Seguiré escribiendo! Y del dinero, pues ya veremos que pasa ;)

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  2. Bienvenido, Wenseslao! Linda tu historia y ciertamente espero saber más de la nueva familia multitudinaria del blog. (Aunque tantos personajes... hmmm!)
    Pobre Miguel, cargar con una responsabilidad tan grande como la que aceptó, pero lo hace muy bien, seguro movido por el amor que les tiene a los suyos.
    Me intriga saber quién es tan malo como para arrebatarles tanto y por qué lo hace? Simple ambición? o venganza?
    Me resultó un poco exagerado el tema del dinero... Pero igual le voy a dar la oportunidad a tu historia!

    Nuevamente, bienvenido!

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    1. Gracias, qué bueno que te gustó la historia.
      Ciertamente son muchos personajes, pero me he inspirado en mi propia familia, nunca olvidaré los momentos que hemos pasado juntos entre muchos primos / no me refiero a los castigos, eh ;) /
      Aquí el sentido de responsabilidad familiar es algo serio, y los mexicanos apoyan a sus familias hasta las últimas consecuencias.
      Ciertamente exagere algo con lo del dinero, igual gracias por darme la oportunidad de ser leído. Seguiré escribiendo!

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  3. Es que tienes una linda e interesante historia entre manos, así que sí... quiero saber más, ejeje!

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  4. A mi igual me gusto mucho tu historia es muy interesante!!
    Y también me impresiona el paquete familiar que Miguel Ángel se hecho encima!!
    Y no se si es que no leí bien, pero no les lleva mucha edad a sus primos!!!
    Y algo que dijiste en los comentarios me gusto mucho!! Así somos los Mexicanos nos gusta apoyarnos como familia!!!
    Espero pronto ver más capis publicados!!!
    Y bienvenido al blog!!!

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  5. Bienvenido al blog Wenceslao

    Me gusta el curso de tu historia. Solo una duda cuantos años tiene Miguel Ángel?...

    Yyyyy oye no puedes dejar que ese abogaducho se salga con la suya.

    Marambra

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  6. Llevaba tiempo queriendo comentar esta historia, pero no suelo meterme al blog desde el PC y desde el móvil no puedo dejar comentarios.

    Me gustó mucho!! ¿Podrán conservar su fortuna?

    Pobre Miguel Angel, tan joven y una responsabilidad tan grande.

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  7. !Ey! Llegue tarde pero ya me pongo al corriente!
    Que triste lo de sus tios y que joven es Miguel Angel! Me ha agradado la manera en la que juntaste a todos estos primos :D Por cierto, quizás en la clase alta no sea común castigar con cinturones en México, pero al menos yo he conocido a mucha gente mexicana que si les daban una buena dosis de cuero :P No en el trasero, sino donde caiga xD! Incluso a mi una sola vez me llego a tocar una chinga así :P

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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