domingo, 27 de diciembre de 2015

Trece primos y una historia: Lacour Capítulo 3: Terror



Trece primos y una historia: Lacour
Capítulo 3: Terror
En realidad México no es tan violento como se exagera en las películas, novelas o medios de comunicación. Aunque tampoco nos sorprenden situaciones como la que le sucedió a la familia Lacour, pues llegan a suceder en algunos casos, sobre todo en los estados con un alto índice de narcotráfico.
Fernando POV
Cuando oímos ese primer disparo todos mis hermanos se agacharon en la camioneta, y yo hice lo que el instinto me dijo, apreté el acelerador en reversa y me estrellé contra un carro que estaba estacionado en la curva, los otros dos delincuentes también accionaron sus pistolas. Traté de dar la vuelta pero la camioneta era muy larga como para dar la vuelta en un solo movimiento en aquella calle. Y quedamos atravesados en la calle mientras los delincuentes disparaban una segunda ráfaga de balazos, en ese momento comprendí que no estábamos muertos solamente porque la camioneta estaba blindada.
Cristian POV
Estábamos en una posición vulnerable, pues los delincuentes podían continuar disparando y en un momento dado vencer la resistencia del blindaje, sobre todo si traían armas más poderosas. Fernando trató de dar la vuelta, pero los delincuentes se subieron a su propia camioneta para seguirnos y sacaron una ametralladora por la ventana.
Pensé: Estamos muertos.
Afortunadamente para nosotros ellos no eran delincuentes muy profesionales, y en vez de disparar en triángulo contra la ventana de la camioneta para vencer el blindaje dispararon una ráfaga en línea recta. Jamás había visto a Fernando manejar a esa velocidad (y eso que es un loco para manejar), pero logramos salir a una carretera mientras nos perseguían a alguna distancia. Traíamos la adrenalina hasta el cerebro y para nada se parecía a la sensación de ver una película de acción. Sientes un instinto de supervivencia y una especie de frío acelerado.
Huíamos a gran velocidad rebasando los otros automóviles en la carretera hasta que de repente tuvimos frente la caseta de peaje  y Bruno le gritó a Fernando:
-¡Salta la caseta!
No cabe duda que a mi hermano lo habían influenciado bastante los videojuegos, pues confundía entre la vida real y el GTA o el Need for Speed.
-Eso es imposible- le dijo Santiago
Fernando se detuvo frente a la pluma para intentar pasar el peaje con la tarjeta de prepago mientras oímos otra ráfaga de ametralladora contra la ventana trasera de la camioneta. Pero en ese momento salieron varios agentes de la policía federal que custodiaban la caseta y respondieron a los disparos armándose una balacera con los policías desde el frente de la camioneta y los delincuentes detrás de la misma. Los federales estaban conscientes del riesgo que corríamos al estar en fuego cruzado y al ver que éramos menores de edad trataron de evitar que el enfrentamiento continuara en esas circunstancias, y uno de los delincuentes aprovechó dicha situación para intentar tomar como rehén a la aterrorizada conductora del automóvil de al lado. Los agentes al percatarse de eso abatieron al delincuente lo que provocó una reacción de balazos por parte de los delincuentes detrás de nuestra camioneta.
-Agáchense de nuevo- nos gritó Fernando
Nos mantuvimos lo más agachados posible, rezando mientras oíamos los disparos, los gritos y los cristales de los carros y de las casetas que eran destruidos por las balas. Andrés, María José, Sofía y Ana estaban llorando, los demás chicos no estábamos llorando pero nos moríamos de miedo. Nos abrazamos agachados y tratamos de consolarnos mutuamente. Así pasó muy lentamente el tiempo y de pronto comenzaron a caer sobre nosotros los vidrios de nuestra camioneta, el blindaje había cedido a los disparos del fuego cruzado. Oímos que llegaban más patrullas y que los disparos se incrementaban a cada momento.
De repente oímos que nos llamaba alguien por una de las destruidas ventanas de la camioneta, era un agente federal.
-¿Están bien? ¿Hay alguien herido?- nos preguntó muy alarmado.
-No estamos bien, pero creo que nadie está herido- le respondió Fernando rápidamente.
-¿Ya terminó la balacera?- le preguntó
-Sí, tres de los delincuentes fueron abatidos y dos se entregaron al quedarse sin cartuchos.- Le respondió el agente viéndonos con preocupación.
-Sácanos de aquí.- le rogué
-Espera, Cristian, deja que el agente nos indique que hacer.- me dijo Santiago.
-Esperen tantito, vuelvo en un segundo chicos.- nos dijo mientras se retiraba tratando de darme una tranquilizadora sonrisa.
Observamos como los agentes retiraban los vidrios destruidos de una de las puertas y posteriormente la abrían para dejarnos salir. Habían varios médicos de las ambulancias esperando afuera para revisar que no estuviéramos heridos, y milagrosamente sólo tuvieron que curarnos algunos rasguños que nos habían hecho los vidrios, y digo milagrosamente porque cuando vimos el escenario a nuestro alrededor no creíamos estar con vida. En ese momento vi que a Fernando se le salían las lágrimas y que todos estábamos sumidos en nuestros pensamientos de lo que podía haber pasado, finalmente Fernando se quedó viendo la camioneta
-Miguel Ángel nos va a matar- dijo
Sabía que era cierto, y no tanto por la camioneta, sino por el riesgo que habíamos corrido al desobedecerlo.
Miguel Ángel POV
Acababa de salir de la agencia de seguros, bastante frustrado con todos los trámites y documentación que me pedían para ir resolviendo lo del seguro de vida que faltaba cobrar. Llevaba muchas horas en filas, trámites y sacando documentos.
Mi trabajo aquel día había terminado pues la mayoría de oficinas ya habían cerrado, tendría que continuar después. Pedí un Uber para regresar a Querétaro y tomé una botella de agua.
El conductor estaba escuchando las noticias en el radio y se dispuso a cambiarlo por música de mi elección de acuerdo al protocolo de Uber pero alcancé a escuchar:
Estamos aquí en la escena de la balacera que ocurrió hoy en la caseta de la carretera Querétaro-León. Hay varios vehículos totalmente destruidos por el fuego cruzado incluyendo una camioneta Cadillac Escalade en la que viajaban 12 menores de edad…
El conductor había cambiado el canal y había puesto música y yo casi enfurecí
-Regrese a las noticias- le grité
-Claro- me dijo un poco extrañado por mi reacción
Hay dos detenidos y tres delincuentes fueron abatidos. Además dos agentes federales están heridos y uno más perdió lamentablemente la vida. El estado de los civiles que se encontraban en el área no ha sido confirmada por las autoridades. Los delincuentes traían dos pistolas calibre 0.22 y una calibre 9mm así como dos rifles de asalto Kalashnikov (AK-47) y decenas de cartuchos y varios kilogramos de droga escondidos en su camioneta.
-¡Vamos para allá!- exclamé al conductor de Uber
-Está bien- me respondió más sorprendido por mis reacciones
-Esos chicos, los 12, son mis primos- le aclaré
Durante el camino no pude dejar de pensar en mis primos, ¿estarían bien? ¿qué habría pasado? ¿qué hacían en la autopista hacia León? Las noticias no especificaban la situación en la que se había presentado la balacera ¿habrían estado involucrados directamente o solamente por el azar? Tenía la esperanza de que el blindaje de la camioneta los hubiera protegido pero estaba consciente que el blindaje tiene un límite de resistencia que muy seguramente había sido superado en aquel enfrentamiento.
En ese momento sonó mi teléfono: llamada de Fernando
Fernando POV
Estábamos en shock, las niñas lloraban y Leo movía un casquillo de bala que había levantado del suelo.
-¿Son menores de edad, verdad?- me preguntó el amable agente que nos había sacado de la camioneta.-¿son familiares o amigos?
-Sí, somos menores de edad y somos hermanos.- le respondí brevemente.
-Es necesario que reportes la situación a tus padres.- continuó
-OK, gracias
Los paramédicos que estaban ahí nos repartieron botellas de agua y yo llamé a Miguel Ángel después de tomar un poco de agua.
-Bueno
-¿Fernando?
-Miguel Ángel
-¿Están bien?
-No tanto…
-¡¿Están vivos?!
-Sí ¿ya sabes?
-Algo, ¿qué pasó?
-Terrible, estamos vivos de milagro. ¡Vente!
-Si ya voy.
-Aquí te contamos. Ya estamos protegidos por la policía.
-OK ¡los quiero! No se separen
-Ya viene- le dije al agente
-Pero está cerrada la carretera, un helicóptero de la policía lo puede recoger ¿en dónde está?-me dijo el agente
-Ya viene de la Ciudad de México
-Dile que un helicóptero lo va a recoger a la caseta de la carretera México-Querétaro.
Le dije a Miguel Ángel y estuvo de acuerdo, pues de otra forma no había paso, la carretera estaba cerrada.
-Legalmente no puedes declarar sin el consentimiento de tu padre o tutor, pero tal vez nos puedas dar algo de información “no oficial” para comprender un poco qué sucedió.- me pidió el agente
Le explique lo que había sucedido al principio.
-Los pudieron haber matado por no cooperar.- me comentó
-Lo sé, pero no podíamos arriesgarnos a un secuestro o algo así.-
Observé a mis hermanos, estaban más tranquilos, Leo comenzó a recoger los casquillos regados por el suelo.
-Mejor que tu hermanito no los agarre, porque son necesarios para la investigación.- me solicitaron los agentes.
-Leo deja eso- le pedí
-Los quiero de recuerdo- me respondió
-Por favor Leo, los policías los necesitan.
-¿De recuerdo?- me preguntó con sorpresa
-No precisamente, más bien para juzgar a los malos.
-Pero estos ya no sirven
-Son pruebas- comenzó a desesperarme
-Yo te voy a regalar otros que sí sirven- le dijo un comandante que nos observaba
Leo, que le encantaba coleccionar soltó los casquillos y corrió hacia él.
El policía le dio 3 balas y Bruno y Cristian le pidieron una también.
-Ya chicos- les dije algo avergonzado con el comandante
-No hay problema- me dijo al entregarles sonriendo a los otros dos chicos una bala.- generalmente no haría esto, pero estoy seguro de que ustedes son buenas personas y solamente las usarán como recuerdo.
-Gracias dijeron los chicos.
Oí a Román y a Alejandro decirse
-Están locos
Pero no pudieron disimular una pizca de envidia que le tenían a sus hermanos por poseer aquellas balas.
No pude evitar sonreír, y estuvimos así algún rato hasta que llegó el helicóptero con Miguel Ángel.
Miguel Ángel POV
El helicóptero de la policía me recogió en la caseta, y un oficial de la corporación me hizo algunas preguntas y me dio más detalles de la situación. Según lo que los policías pudieron darse cuenta, la balacera comenzó cuando los delincuentes intentaban disparar a la camioneta, ¿Cómo se inició todo? Los policías no tenían la respuesta todavía.
Cuando el helicóptero llegó al sitio y observé desde arriba la escena casi me desmayo. Estaba oscureciendo pero todavía se alcanzaba a ver la devastación. La escena estaba llena de policías y agentes de investigación. Descendí del helicóptero y lo primero que hice fue abrazar a mis chicos, a cada uno de ellos.
 - ¡Están vivos!- exclamaba una y otra vez.
Las lágrimas se nos salían con los abrazos.
-Gracias por estar aquí- me dijo Santiago
Después de esta ceremonia, les pedí a los chicos que me explicaran que había pasado.
-Nos vas a matar, pero te lo contaremos- me dijo Fernando y me contó cada detalle de aquel día. Yo lo escuche pensativamente, de que los iba a matar, los iba a matar, pero ese no era el momento. Observé a los oficiales que nos esperaban pacientemente y les dije a los chicos que teníamos que apoyar a los policías con la versión oficial de lo hechos. Les tomaron las declaraciones a los chicos más grandes con mi consentimiento y yo me dediqué a algunos otros detalles como el seguro de la camioneta. Afortunadamente el seguro de cobertura amplia nos cubría un reemplazo temporal de la camioneta en lo que se resolvía la cobertura del complicado percance.
Mientras estábamos en todo esto se acercaron varios reporteros para hacerme preguntas. Pero solamente respondí las más importantes sin entrar en detalles.
-¿A qué se debe este lamentable enfrentamiento?- preguntó uno de los periodistas
-Parece que fue un intento de secuestro- respondí
-¿Los menores se encuentran bien?-preguntó otro reportero
-Sí, están bien- aclaré brevemente
-Señor Lacour ¿qué hay de los rumores que circulan respecto a que perdieron su fortuna?- me importunó uno de los reporteros
-Rumores siempre hay…- dije sin intención de profundizar en el tema.
Fue anocheciendo y las autoridades despejaron el área del crimen después de hacer las investigaciones correspondientes para poder reabrir la carretera. Algunos oficiales se quedaron acompañándonos mientras esperábamos la camioneta de repuesto del seguro. Cuando llegó subí a los chicos a la camioneta, y me dirigí al agente que había estado a cargo de mis primos mientras no estaba yo.
-Muchas gracias, en verdad no tengo palabras para agradecerles. Salvaron la vida de mis chicos arriesgando las de ustedes. Y en verdad, lamentamos mucho el fallecimiento de su compañero, quien fue un verdadero héroe. Asistiremos al funeral a darle nuestra ofrenda por su sacrificio.
Traté de darle 800 dólares de propina pero los rechazó.
-De nada. Sus palabras significan mucho para nosotros. Nosotros estamos dispuestos a esto y más, es nuestra vocación, y la mayor satisfacción es cuando logramos que ustedes estén seguros… Solamente le pido una pequeña petición: estoy consciente de que es justo que esté enojado con ellos, pero téngales paciencia a los chicos, son buenos chicos.- me dijo al final el agente.
Asentí y me despedí del agente, y subí a la camioneta que parecía más un cementerio. Conduje en silencio a la casa, mientras trataba de ordenar todos los pensamientos en mi mente.
Llegamos al Penthouse agotados y les dije a los chicos que me miraban como estatuas:
-Hoy vamos a descansar, mañana hablamos todo lo que tengamos que hablar.
Nos fuimos a acostar y aquella fue la noche más tranquila desde que habíamos estado todos juntos, pues parecía como si nadie quisiera romper el silencio. Yo traté de dormir pero no podía dejar de pensar en lo que les diría el día siguiente.
Santiago POV
Todo fue culpa de Fernando y de Román pensaba mientras trataba de dormir aquella noche. A ellos es a quienes Miguel Ángel debe castigar. Pero otro pensamiento me acusaba de mi responsabilidad: si no hubieras apoyado la idea de Román y más bien lo hubieras ayudado con los más pequeños la historia habría sido otra.
Era difícil pensar que todos podíamos haber muerto tan fácilmente por una “pequeña desobediencia”. Y en cierta forma me sentía muy culpable. Miguel Ángel había ido a ver lo del seguro de vida para poder sacarnos adelante y le pagábamos de esta forma. Me sentía realmente triste y anhelaba ser uno de los peques como Andy, que siempre se metían en problemas pero en problemas pequeños. Esta vez Miguel Ángel sí nos va a matar, y con justa razón continúe pensando hasta quedarme dormido en un sueño intranquilo.
Miguel Ángel POV
Me desperté algo incómodo, no había podido dormir muy bien. Espere un rato acostado en la cama, ese día nadie queríamos levantarnos. Finalmente pasé por todos los cuartos y junté a todos los chicos y a las niñas en la sala.
-Tenemos que hablar. Lo que pasó ayer fue muy delicado y creo que ustedes lo saben mejor que yo- les dije y traté de leer las expresiones.
-Al principio he querido castigarlos a todos, pero después de pensarlo un poco quiero que sean muy sinceros ¿quiénes son los responsables de lo que pasó ayer? Si no aclaramos eso voy a tener que castigarlos a todos con el cinto, y espero que no permitan esa injusticia y que mejor tengan el valor de enfrentar las consecuencias de sus acciones.- les dije y los observé nuevamente. Realmente no pensaba castigar a los pequeños por culpa de los mayores, pero estaba seguro que ejercería presión para que aceptarán su responsabilidad.
Román POV
Cuando oí lo que Miguel Ángel nos dijo  comprendí que de esa no me salvaba, pero no teníamos el valor de hablar. Andy comenzó a llorar y ver llorar a mi hermanito pequeño me dio valor.
-Fue mi idea- le dije con la cabeza agachada.  Esa declaración era mi sentencia de muerte.
-¿Así qué tú obligaste a Fernando y a todos a llevarte al centro comercial?-dijo Miguel Ángel con cierta ironía, dirigiéndose hacia Fernando
-Yo también estuve de acuerdo, yo decidí llevarlos.- se animó a decir Fernando.
-¿Nadie más tiene algo de responsabilidad aquí?- preguntó Miguel Ángel
Santiago y Bruno se voltearon a ver y se ruborizaron. Estaban conscientes de que también habían participado. Miguel Ángel se dio cuenta y se dirigió a ellos:
-¿Santi, Bruno?
-Nosotros… también… estábamos de acuerdo-dijo Bruno. Y Santiago asintió avergonzado.
-OK chicos ¿nadie más?-preguntó Miguel Ángel
-Bue..bueno… nosotros no quisimos cocinar el desayuno.- dijo derramando una lágrima Sofía.
-OK, no te preocupes, no era tu responsabilidad aunque se agradece cuando nos apoyas. ¡Cocinas delicioso!- Miguel Ángel la consoló con una sonrisa.
 Miguel Ángel era particularmente amable con las niñas aunque a todos nos quería mucho.
-Bueno- dijo finalmente Miguel- chicos, tengo que hablar con los mayores. Sofía, Mary José vayan a la terraza con Andy, Ana, Leo, Cristian, Ricardo y Alex. Recuerden siempre que me tienen que hacer caso pequeños, para evitar situaciones como la de ayer. Por cierto pueden usar el jacuzzi de la terraza.
Nosotros esperamos algo tensos a que las niñas y los pequeños desaparecieran.
-Espérenme aquí- nos indicó mientras entraba a su cuarto y buscaba en el closet y salió con el cinto en la mano.
-¿Creo que está más que clara la razón por la que los voy a castigar no chicos? Me desobedecieron y arriesgaron sus vidas. Así que pasemos al castigo que yo tampoco estoy disfrutando este momento.- dijo algo serio Miguel Ángel
- pues entonces no lo hagas- le dijo Bruno tratando de sonar algo infantil.
Qué listo, pensé irónicamente, a nadie nos convenía provocar a Miguel Ángel en estos momentos.
-Intenta disuadirme, ya sabes que conmigo eso no funciona.- le respondió Miguel Ángel. A pesar de todo no sonaba enojado su tono de voz.
Miguel Ángel POV
Habrá quien me juzgue de insensible, pero nadie estaba más triste que yo ese día de tener que castigar a cuatro de mis chicos el día después de haber estado a punto de perderlos.
-Todos se ponen a hacer sentadillas volteando hacia la pared mientras yo los llamo para el  castigo, no lo hagan más difícil por favor- les indiqué.
Me hicieron caso al instante y decidí comenzar el castigo con Bruno.
Bruno dudó si debía bajarse el pantalón, pero le dije que no era necesario, lo decidí así porque llevaban pantalones de pijama ligeros. Lo incliné sobre el sillón y comencé:
Zas.. Zas.. Ouch Zas.. Zas.. Ay Zas.. Me Zas.. Est Zas.. as Zas.. Daaan Zas.. do Muy Zas.. Zas.. Duuuuu Zas.. roooo!
Bruno estaba llorando incluso delante de sus hermanos y me sentía mal por hacerle esto, pero tuve que obligarme a continuar.
Zas.. Buaaa Zas..  Yaaaa!
-Ya chico- le dije levantándolo del sillón con cuidado. Le había dado fuerte y aunque estaba seguro de que no lo había lastimado sí que le dolía mucho. Trató de frotarse para intentar aliviar el escozor del cinturón.
-Espérame parado frente a la pared, junto a tus hermanos.- le indiqué a Bruno y llamé a Santiago al castigo. Me sentía raro de tener que castigar a Santiago de esta forma, pero decidí proseguir y lo incliné en el sillón:
Zas.. Zas.. Mgr Zas.. Zas.. Au Zas.. Zas.. Zas.. Ay Zas.. Zas.. Au
Como me imaginé, Santiago trataba de aguantarse para no llorar y más bien emitía algunos gemidos
Zas.. Zas.. Zas.. Ouch! Zas.. Zas.. Ya! Zas.. Por favor!
-Ya Santi- le dije al levantarlo con cuidado. Igual que con Bruno sabía que sí le habían dolido aunque había tratado de controlarse.
-Espera a lado de tus hermanos.- le indiqué a Santi y llamé a Fernando. Aquello era muy difícil de hacer para mí, aunque afortunadamente mis chicos cooperaban con el castigo.
Fernando POV
Las sentadillas que nos puso a hacer Miguel Ángel nos mantenían ocupados mientras castigaba a mis hermanos, pero no impedían que pensáramos en lo que iba a suceder. Pensé en no cooperar para el castigo, pero sabía que sería absurdo y cobarde de mi parte comportarme así.
Miguel Ángel me inclinó en el sillón y comencé a sentir los cinturonazos:
Zas.. Zas.. Zas.. Zas.. Ouch!
Gemí pero traté de controlarme. Ese cinturón escocía espantoso.
Zas.. Zas.. Zas Ay! Zas.. Zas..
No aguantaba la sensación de ese cinturón que me estaba abrasando, quería protegerme con las manos.
Zas.. Zas.. Auu! Zas.. Por Zas.. favor!
Se me escaparon unas lágrimas por las mejillas.
Zas.. Zas.. Yaaaa! Zas.. Zas.. AyAuuuu Zas..
-Ya estuvo Fernando- me dijo amablemente Miguel Ángel mientras me levantaba cuidadosamente.-Espera parado junto a tus hermanos. Román, ven aquí chico.- llamó al último sentenciado.
Yo me sequé las lágrimas y escuché cómo comenzaba el tormento de mi hermano.
Zas.. Zas.. Ay! Zas.. Zas.. Zas.. Ouch!
No sé qué era peor, si el escozor que sentía atrás o los gemidos de mi hermano Romy.
Zas.. Zas.. Auuu! Zas.. No Tan Zas.. Fueee Zas.. erteee! Zas.. Zas.. Ouch! Zas.. Zas.. Papi Zas.. Por favor! Zas..
Ese  cinturonazo se oyó un poco más leve
Zas.. No lo Zas.. Voool Zas.. veemos Zas.. A Hacer!! Zas..
Romy estaba llorando y Miguel Ángel había terminado al parecer. Miré y me sorprendió ver que Miguel Ángel estaba llorando también al levantar a Román del sillón. Lo abrazó y nos llamó:
-Vengan chicos.-Nos dijo sollozando mientras nos trataba de abrazar a todos a la vez.-perdónenme por lo que acabo de hacer, a mí me duele más que a ustedes pero pensar en que lo pude haber perdido a todos por una desobediencia me duele mucho más.
No pudimos más y nos soltamos a llorar mientras le pedíamos perdón a Miguel Ángel, lo abrazábamos y le prometíamos no volver a desobedecerlo.
Después de eso Miguel Ángel nos animó y nos retó a un partido de tenis y fuimos a jugar después de que Miguel Ángel revisara a los pequeños que jugaban en el Jacuzzi.
Josué POV
Mi papá se comportaba de una forma más rara cada día. Ya había pasado por todos los estados de ánimo desde que se hizo con la fortuna de los Lacour. Pero ese día entró a la cocina refunfuñando y parecía particularmente frustrado.
-¡Ayer intentaron secuestrar a los Lacour, y a mi ni quien me ponga atención!
-¿Pues es que deseas que te secuestren o qué?- le preguntó irónicamente mi mamá
-¡Pues lo prefiero pero quiero que todos sepan quién es el dueño ahora!
-No cabe duda que la ambición ya te volvió loco.
Me extrañó qué mi mamá le dijera eso a mi papá, últimamente peleaban demasiado.
-Pues es gracias a mi ambición que estás al volante de una Porsche Cayenne.- le espetó mi padre
-Preferiría mi Versa de antes pero con un esposo y padre, a mi Porsche con un loco ambicioso.
-¡Entonces quédate con tu Versa y no me molestes más! ¡Vete de mi cuarto!
-Me voy a casa de mi hermana porque ella necesita ayuda ahorita, ¿acaso olvidas que su esposo era el agente que mataron en la balacera de Querétaro?
-Ni sueñes que voy a mantener a tus sobrinitos-dijo con algo de ironía mi papá
-No creo que quieran dinero de un ladrón ambicioso, ellos sí son personas honradas.-le dijo mi mamá aunque vi que se le escapaban un par de lágrimas.- hijo has tu maleta, vamos a casa de tu tía.
Yo asentí y me dirigí a hacer mi maleta mientras trataba de asimilar lo que oía. Todo lo que oí me shockeo. ¿Es que el dinero en vez de hacernos más felices estaba destruyendo a mi familia, o sería más bien la actitud de mi papá? No quería pensar mal de él, así que decidí pensar en otra cosa. ¿Cómo se sentirían mis primos? Trataría de consolarlos pero sabía que aquello era muy difícil. Decidí que les compraría  un crucifijo de oro con el nombre de mi tío grabado en la cadena, seguramente sería un buen detalle en ese momento.
Me apuré con mi maleta y le pedí a mi mamá que antes de ir a casa de mi tía me llevara a una joyería por el crucifijo para mis primos. Escogí uno de $34 mil pesos y lo pagué con la tarjeta que me había dado mi papá.
De ahí salimos para casa de mi tía.
Continuará….


1 comentario:

  1. Es que no puedes dejaloasi porfavor, en serio has que ese abogaducho de pacotilla pague por lo qye hizo y que Josue logre ver esa sutil difeencia entre lo q hace la ambicion del mal dinero y del buen dinero
    pd: disculpa los horrores ortograficos. >...<

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