domingo, 3 de agosto de 2014

Capítulo 2



Ismael y Eugenia estaban desbordados con el pequeño, llevarlo al médico siempre era una gran batalla. Y el dentista no era precisamente uno de los médicos favoritos del pequeño. Así que estaban deseando que acabara ese día. Jesús pensaba que era el chico de 14 años más afortunado de la tierra, porque precisamente el enano tenía dentista ese día y sus padres apenas se fijaban en él. Ismael le dejó en la puerta de la casa de Fran porque ya llegaban con el tiempo justo, y sabía que si acompañaba a Jesús el padre de Fran lo entretendría más aún. Así que esperó que la puerta de la portería se abriera y cuando vio a Jesús entrar, arrancó y puso rumbo al dentista.
Jesús no podía parar de sonreír, se sentía tan bien, libre y poderoso. Capaz de todo. Al llegar al piso de Fran, Fran abrió la puerta al primer toque. Y salió escopeteado agarrando a su amigo por el brazo para arrastrar de él.
- Oye ¿A qué viene esa gran salida?
- Mi madre, que está de un pesado…Bufff…que ganas de llegar a la playa con los demás. Me he pasado todo el día limpiando y haciéndole recados, para que no me dijera nada.
- Pobre ceniciento (dijo Jesús riendo).
- Vete a la mierda Jesús, lleva toda la semana buscando cualquier excusa para no dejarme ir a la playa.
- Bueno, ya olvídalo, ahora vamos a centrarnos en la fiesta (dijo chocando los cinco con su amigo)
- Eso es. Nuestra primera fiesta patria sin padres Yeahhhh
- Siiiiiii (y los dos chicos corrieron hasta la parada de autobús porque el autobús que los llevaría a la playa estaba girando la esquina).
Por su parte Samuel en el asiento trasero del coche solo hacía que sorberse los mocos, lloraba pero no se atrevía a hacer mucho alboroto, sabía que ni su madre ni su padre estaban con mucha paciencia. Pero seguía odiando tener que ir al dentista.
Al llegar a la consulta, su madre se detuvo justo en la puerta y le advirtió que si no se comportaba le iba a calentar el culete en medio de la sala de espera delante de todos los demás padres y niños. Samuel abrió mucho los ojos, y la miró con cara de terror y Eugenia le echó una mirada que solo significaba que no iba de farol.
Afortunadamente para Samuel su boca estaba perfectamente y el dentista lo felicitó y le regaló en kit de limpieza de los Transformers.
- Ves cómo no era para tanto (le dijo su madre al salir de la consulta).
- Mmm (contestó mientras admiraba el regalo).
- Siempre igual contigo, armas todo un espectáculo y después para nada. A ver cuando se te mete en la mollera que ir al médico no es algo malo.
- Eso lo dices porque no es a ti a quien tienen que pinchar.
- Hijo, ni que cada vez que te llevara al médico te pincharan (dijo Eugenia resoplando, como podían ser su hijo tan melodramático).
- No siempre, pero sí que siempre que me han pinchado ha sido un medico (Ismael tuvo que aguantarse la risa, el mocoso siempre tenía respuestas para todo).
- Venga Samuel, déjalo ya. Deberías de estar contento. El dentista te ha felicitado, no te han pinchado y sobre todo no he tenido que pagar ninguna ortodoncia o empaste.
- ¡Ismael! (le riñó su esposa, que no sabía cuando su marido hablaba en serio o bromeaba).
- Ok, venga vamos a casa de tu hermano que aún nos perderemos los fuegos artificiales.
- Yupiiiiii! (saltó Samuel que siempre que iba a casa de su tío se lo pasaba en grande jugando con los animalitos y con sus primos)
- Si, si, disfruta, porque te recuerdo que cuando regresemos a casa estarás toda una semana castigado (dijo Ismael con media sonrisa y de repente Samuel puso morros y miró a su padre como si con la mirada pudiera fulminarlo).
- Samuel, en casa del tío Carlos quiero que te portes bien ¿eh? Que no te tenga, que llamar la atención ¿Entendiste?
- Sí, mamaaaaaaaaaaaaa (dijo rodando los ojos).
- No, nada de “si, mamá” (imitándolo), hablo en serio, Samuel. Más que te portes bien y nada de palabrotas ¿eh? (dijo Eugenia alzando una ceja).
- Ni una (dijo mordiéndose el labio inferior).
- Ni media (dijo su madre muy amenazante).
La noche fue genial tanto para Samuel que estuve toda la noche corriendo de aquí para allá con sus primos y los perros. Ismael y Eugenia también lo pasaron bien en compañía de sus amigos y de su familia. Y por supuesto Jesús, se lo pasó de…de puta madre. La libertad de no tener adultos vigilándolos era como un gran subidón de alegría. No es que se desmadraran, tenían solo 14 años, y eran todo chicos, aún muy críos para meterse en serios problemas. Se dedicaron a tirar petardos, saltar hogueras, hacer el mono, gritar, cantar, y beber un poco. Pero nada por lo que se pudieran arrepentir al día siguiente.
Jesús y sus amigos se despertaron en la playa sobre las once, ninguno de ellos querían que aquel día acabara, pero la realidad era que si no estaban en casa a la hora de comer sus padres se iban a preocupar, y seguro que acabarían enterándose que ni los padres de Luís ni los padres de Lucas habías estado con ellos en toda la noche. Y entonces sí que se iba a montar la gorda.
Poco a poco y sin ganas los chicos se fueron convenciendo que era hora de regresar y tras cuatro o cinco bromas se despidieron y cada oveja fue a su corral. Nada más entrar por la puerta, Samuel corrió para enseñarle el kit de cepillado de Transformers que le había dado el dentista. A los dos les encantaban las películas de Transformers, así que Samuel sabía que le daría un poco de envidia a su hermano, por mucho que Jesús fuera de maduro por la vida. Pero Jesús estaba tan contento por su gran noche que ni que le hubiera mostrado un iphone 5 se hubiera picado.
Sus padres le hicieron un montón de preguntas sobre su noche, pero Jesús ya llevaba mucho tiempo contestando a sus padres con monosílabos o sin dar grandes explicaciones. Era la edad, Jesús al igual que todos sus amigos, estaba convencidos que hablar con sus viejos era un puro coñazo.
La comida fue de gala, ya que era fiesta y su padre estaba haciendo sus famosas costillitas a la barbacoa y su madre había encargado un pastel de mil hojas de postre. Por supuesto Samuel tuvo que dar un poco de guerra porque quería ver los dibujos a pesar de estar castigado, pero el día en sí estuvo bien. A la mañana siguiente tocaría ir a la escuela y al trabajo así que disfrutar de un día de fiesta en medio de la semana estaba bien para todos.
Al día siguiente a las seis de la tarde.
- ¿Jesús eres tú? (preguntó su madre al oír la puerta de la casa)
- Sí, mamá, soy yo (dijo desganado ¿quién coño iba a ser con llaves y a esa hora? Pues claro que era él).
- Ve a cambiarte, tu padre y yo queremos hablar un segundito contigo en el despacho (al oír eso Jesús se puso blanco su madre había dicho “un segundito” eso nunca era bueno. Y las charlas en el despacho de papá nunca eran cosa buena).
- ¿Qué he hecho? (preguntó entrando en el salón donde estaba su madre ayudando con los deberes a Samuel)
- Carai, hijo, que buena conciencia tienes ¿No? Anda, obedece y ve a cambiarte.
- Una pista mamá (dijo poniéndole ojitos).
- Jesús, te he dicho que te cambies ¿vale? (dijo su madre alzando una ceja y por si eso no era suficiente añadió) No hagas que me enfade aún más contigo.
- ¿Qué ha hecho Jesús? (le dijo flojito Samuel cuando su hermano se fue)
- No es asunto tuyo.
- Joooo, él siempre se entera cuando yo me porto mal.
- Eso es porque eres muy escandaloso.
- Joooo venga mami, no se lo diré a nadie (poniendo su carita de perrito abandonado).
- Samuel ¿quieres que me enfade también contigo? (Samuel negó pero no dejó de mostrar su disconformidad con unos pucheros de kilometro). Anda vuelve con la tarea, cuando regrese de hablar con tu hermano la quiero acabada, y Samuel, la quiero bien acabada (avisándole).
- Valeeeeeeeeeeee Pero solo dime ¿Le vais a pegar?
- ¡Samuel! (le amonestó su madre)

- Jooooooo (protestó pero se puso con la tarea como le había dicho su madre)

4 comentarios:

  1. O.O Sami no tiene limiteeee
    y se enteraron del desorden de Jesús???
    Aaaaaaaaaa quierooo

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  2. little si no nos cuentas para que quieren que vaya Jesus al despacho voy a provocar uha huelga y miira que estoy encontra de eso perooo mi curiosidad puede mas que mi paciencia
    Te quedo buenisimo
    Adoro tu regreso

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  3. Que agradable tenerte de vuelta Little, de verdad, estaba deseando que regreses a la gran pantalla jajajjajjaj esta historia esta muy rica... me encanta, pero por fi, no te olvides de mi niño hermoso y su abuelo Dalant

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  4. ¡Little,que rico es poder seguir leyendo de estos críos ,estoy muy intrigada,¿de que se habrán enterado los papás? sera lo del paseo a la playa o de otra cosa??
    ¡uuuyyy ya quiero saber!!
    ...y ya sabes,feliz de volver a disfrutar tu trabajo!!
    Marti

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