jueves, 19 de septiembre de 2013

Jasper


Japer estaba pensativo, debía decidir si volvería al lugar que desde hacía unos meses llamaba hogar, estaba indeciso, porque Carlisle lo había golpeado, bueno no como María solía hacerlo, sino más bien como su padre lo hacía… no era que le pegaran mucho, por el contrario podía contarlos con los dedos de la mano,  los azotes que se llevo, y la mayoría por jugar con amar de fuego y esta vez no fue la excepción y si no fue buena idea sacar un arma de un museo donde no sabes en qué condiciones esta, pero Carlisle tampoco debió tomarlo de una oreja y llevarlo a la sala de caballeros, fue horrible, muy vergonzoso no le pego muy fuerte porque estaban en un lugar público, fueron solo un par de azotes a poto pelado que si se escucharon hasta fuera y una solida advertencia que tendría la versión completa en casa, asique con una mescla de dolor y vergüenza en cuanto su padre lo libero se escapo a los cerros, y ahora debía decidir si iba a casa o si iniciaba una vida de nómade, no necesito tomar una decisión aun que muy a su pesar sabia la respuesta, su padre se sentó a su lado y le apretó amorosamente su hombro.
“vamos a casa hijo”
“no me pegues papá” no fue una orden fue una súplica y sin darse cuenta era la primera vez que le decía papá.
“no tomaras más armas”
“nunca más prometió como un nene”

“entonces lo dejaremos por esta vez solo con una advertencia” le sonrió.

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