sábado, 21 de septiembre de 2013

Testigo por casualidad




Estaba dormitando en el jardín aprovechando los últimos días de buen tiempo cuando unos gritos y unos golpes me despertaron de golpe. Venían de la casa de al lado. Justo hacía medio año que se había mudado una familia a la casa de los Carrasco.  Nuestros vecinos de toda la vida, pero que por la crisis se tuvieron que mudar a una casa más pequeña. Aquellos gritos  provenían del padre y de  uno de los chicos que discutían a grito pelado.  Bueno, hacían algo más que discutir. Aquellos ruidos, eran los de un padre dando una somanta de palos a un hijo. Se escuchaban perfectamente los Plass  y los “ays” y “aus” como si estuvieran a dos milímetros de mí.
Por lo visto mi vecinito decidió asar a la barbacoa las barbies de su hermana. Y la innovación culinaria no sentó nada bien a mi vecino. Ya había sentido alguna que otra bronca de mi vecino a sus hijos. ¿Quién demonios le manda tener 4 hijos? Como dice mi marido,  hay una cosa llamada Planificación familiar. Pero nunca antes había oído una zurra en directo.
El niño primero insultaba y rabiaba y se mostraba gallito, estaba orgulloso de lo que había hecho, reclamaba que la “boba” de su hermanan se lo merecía. Rencillas entre hermanos, todos hemos tenido, no hay que dar más explicaciones. Después pasó al momento de súplica y lastima. Intentando que su padre se apiadara de su pobre trasero. Y finalmente vinieron las disculpas y las promesas de ser bueno hasta el fin de los días.
Por su parte mi vecino, es multitask, porque mientras atizaba a su hijo le iba recordando lo peligroso que es “jugar” con la barbacoa. Lo cruel que había sido quemando las muñecas de su hermana. Y lo disgustado y decepcionado que estaba con él por hacer tremenda diablura. 
El espectáculo acabó al cabo de unos minutos con un “a tu cuarto y no me salgas que te la ganas”. Después de aquello, los siguientes días cuando me encontraba a mis vecinos en la calle me sentía muy incómoda., no fue hasta al cabo de tres semanas que volví a escuchar otra bronca descomunal entre la madre y uno de los chicos. Por lo visto mis nuevos vecinos son seguidores de la mano dura. Mi marido y yo estamos por regalarles un video de la supernanny y que aprendan a arreglar sus problemas sin el uso de la fuerza  y sobre todo sin tanto griterío. 

3 comentarios:

  1. Jejeje, muy buena idea esa de regalarles el video de la Supernanny, jajaaj!! A ver si con eso aprenden a tenerles un poco de paciencia a sus hijos!!
    Te quedó genial, Little!!! :D

    Cami

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  2. ejejej qeu no aprendan de Supernanny que nos quedamos sin historias

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  3. jajajaja :)
    me encanto esta historia si que lez regalen un video de supernanny aunque lady tiene razón ya no habria historias
    att.miranda

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