lunes, 22 de septiembre de 2014

Julián



Hola…….sabían que el  chocolate es el alimento que se obtiene mezclando azúcar con dos productos derivados de la manipulación de las semillas del cacao: la pasta de cacao y la manteca de cacao y que partir de esta combinación básica  se pueden elaboran los distintos tipos de chocolate  que dependen de la proporción entre estos elementos y de su mezcla con otros productos tales como leche y frutos secos.
Eso era lo que me gustaba a mi…… soy Julián tengo 12 años y les contare como me gane mi primera paliza el  día de mi cumpleaños.
Estábamos en mi casa celebrando  mi cumpleaños número 12, entre mis invitados había compañeros del cole, amigos del barrio y Mis hermanos y yo estábamos jugando en el jardín con los hijos de los amigos de mi papá,  Los adultos estaban en casa en la sobremesa ya que papá había realizado una comida para ellos.
En el jardín en un lado estaba juan Carlos   ¡Qué mal me caía! el hijo del socio de mi papá! Era un niño mimado que se sentía adorado por todo el mundo, creía merecérselo todo y se la pasaba presumiendo todo lo que sus papás le compraban, sus viajes a Estados Unidos y los muchos juguetes caros que tenía. Tenía un año más que yo y estábamos juntos en la escuela, hablaba con cami mi mejor amiga
Esto me molesto  yo no estaba de humor para aguantar sus tonterías y menos para permitir que Juan Carlos se diera el lujo de  decirme lo que quisiera sólo para divertirse, cami se notaba incomoda, juan Carlos estaba sentado en una pequeña reja que separaba a piscina del jardín cada vez que pasaba decía estupideces como.
j.c : míralo el niño de papá, cami sabias que el primer día de casa lloro porque su papi se fue y lo dejo solito
cami: yo también y creo que muchos niños lo hacen
j.c: yo no
Julián: claro porque estás acostumbrado a estar solo, por lo menos mi papá me acompaña y no me deja con la niñera de turno.
 No sé de donde salió pero me lanzo un huevo en mi cabeza y dijo feliz cumpleaños Juliancito  lo odie como me hacía eso lo empuje y callo al otro lado de la reja se golpeó en un brazo, se levantó furioso la salto y se fue encima mío, corrieron patadas, tirones de pelo, golpes de puño y comenzó la gritadera, la mayoría me vitoreaban a mi nadie quería a juan Carlos
La gritería debió haber llegado hasta la casa y los adultos no tardaron en salir al jardín a averiguar qué pasaba. No oí a mi padre cuando me llamó furioso, estaba concentrado y emocionado era mi primera pelea. Sentí su mano que me aferraba con fuerza del brazo y me hacía retroceder, dejando a Juan Carlos tirado en el pasto, llorando y gritando como si de verdad lo hubiera lastimado.
-¡Pero qué está pasando contigo, jovencito! – papá estaba furioso, me tomó de los hombros y me obligó a mirarlo. Yo comencé a llorar.
- ¡El empezó papito! ¡Te lo juro!
- ¡Eso no justifica que te comportes así! ¡Él es tu invitado! ¡Estoy avergonzado de ti!
- ¡Papito, él me tiro un huevo mira! – traté de explicar, pero papá estaba tan enojado que no quería escucharme
- ¡¿Cómo se te ocurre irte a golpes sobre alguien?! ¡Como si fueras un niño de la calle sin educación!
- ¡Perdón papito! – dije llorando aterrado de la posibilidad de que me diera  ahí mismo frente a todo el mundo
- Vete inmediatamente a mi despacho, vamos a resolver esto ahora mismo
- Sí papi – murmuré y me eché a correr hacia la casa, Él se quedó en el jardín hablando con los papás de Juan Carlos, ofreciéndoles disculpas, supongo yo.
En el despacho, me desplomé sobre el sofá y empecé a llorar. Tenía mucho miedo y mucha más vergüenza porque papá me había regañado enfrente de toda esa gente,, el despacho estaba a un lado de la sala, todo lo que sucedía ahí se escuchaba en la otra habitación, así es que hasta el idiota de Juan Carlos iba a escuchar cómo me castigaban. Papá tardaba tanto que me dio tiempo de tranquilizarme y de volverme a poner nervioso, escuché cómo los adultos volvían a entrar a la casa y se sentaban en la sala a continuar con sus pláticas, oí la voz de papá que sonaba alegre y amable, muy diferente a como yo la acababa de escuchar en el jardín, también escuché a Juan Carlos aun llorando, y a su mamá que continuaba consolándolo con un tono de voz que mi mamá sólo empleaba con mis hermanos pequeños. Imaginarme la escena me dio asco Después de todo, no me arrepentía de haberlo golpeado, aunque yo iba acabar llorando mucho más que él y los golpes que yo recibiría serían verdaderamente dolorosos.
Pensaba eso cuando me sobresaltó el ruido de la puerta. Me levanté como un resorte del sofá y miré muy asustada a mi papá.
- ¡Papito... déjame que te explique, por favor!
- No hay nada que explicar, jovencito. No hay ninguna razón para actuar como lo hiciste y lo que necesitas es un buen escarmiento que te recuerdo que no eres un pandillero de la calle. – se llevó las manos al cinturón y yo, por supuesto, empecé a llorar desesperado
- ¡No, papito! ¡Por favor! ¡Con el cinturón, no! ¡No lo vuelvo a hacer, papito! ¡Perdóname!
- No lo vas a volver a hacer, Julián , de eso yo me encargo. Ven acá – me ordenó con el cinturón doblado a la mitad en la mano derecha.
- ¡No papi! ¡Por favor!
- ¡Basta ya! ¡Obedéceme! – su tono de voz fue tan duro que preferí no resistirme más para no empeorar mi situación. Me acerqué a él lentamente, me tomó del brazo y entonces me hizo girar y apoyarme sobre su muslo que descansaba sobre el escritorio. Oí silbar el cinturón en el aire y entonces sentí el primer azote.
zaaaaaaaaaaa
 Aullé de dolor y empecé a sollozar con fuerza, segundos después otro silbido y nuevamente el dolor como de una quemada, otro más y me cubrí el trasero con la mano.
Zassssssss     zassssssssssssssss
- ¡Por favor, duele mucho!
- Quita la mano inmediatamente, Julián – me ordenó muy severo. Gemí y obedecí con un nuevo sollozo, entonces sentí que papá deslizaba mis pantalones cortos y después mis calzoncillo hasta mis rodillas
- ¡No papi! ¡Te lo ruego!
- Tú lo has querido así, jovencito – me mantuve quieto y entonces comenzó otra vez el castigo. Con la piel desnuda los azotes dolían muchísimo más, ardían y me dejaban una sensación de mucho calor, como si me hubiera quemado. No me resistí más, aunque el dolor de los azotes me hacía retorcerme y levantar mis piernas, frotar una contra la otra y saltar un poco a cada cinturonzazo. Después de varios azotes, no pude evitar suplicar que se detuviera, pues el dolor acumulado ya era excesivo.
Zaaaaas      zaaaaaas    zaaaaas      zaaaaaas      zaaaaaas  zaaaaas
- ¡Ya no, papito! ¡Por favor! ¡Ya no! ¡No lo vuelvo a hacer!
Con cada cinturonzazo aullé y sollocé con todas mis fuerzas, además de los gritos suplicando que se detuviera, los cuales seguramente se podían escuchar perfectamente en la sala, en donde se encontraban los amigos de papá y el odioso de Juan Carlos. Por supuesto que, mientras duró el castigo, eso fue en lo último en lo que pensé, pero en cuanto papá terminó de azotarme, la idea me vino a la mente y desee que me tragara la tierra.
- Ya puedes levantarte.
Obedecí y aproveché para frotarme el trasero que me ardía muchísimo. Miré a papá suplicante, pero no me atreví a decirle nada.
- Vístete y párate en ese rincón, de cara a la pared, no quiero que te muevas de ahí hasta que yo venga a buscarte ¿me oyes?
- Sí, paaaa piiii tooooo – y me dirigí hacia el rincón que me señalaba.
Papá salió del despacho y yo me quedé ahí, frente a mi rincón, con el trasero adolorido, llorando y muerto del coraje, pensando en lo divertido que debía estar Juan Carlos sabiendo que mi papá me había azotado.
 Al rato la puerta se abrió no quise girar tenía miedo que papá se molestara y me llegaran mas pero lo que fue que llego  fue un abrazo y su voz
Cami: no llores Julián es tu cumple tienes que estar feliz. Me dijo aun abrazada a mi espalda
Julián: mi  paaapa  cami me pego sniff todo escucharon tú también…. Me muero de vergüenza.
Cami: sabes cuando tu papá te llevo dentro de la casa salió el padre de juan Carlos y por pregunto qué paso todos le dijimos que fue el quien comenzó.
Julián: que dijo?
Cami: le bajo el pantalon y le dio 10 nalgadas frente a todos, así que si alguien tiene que tener vergüenza es el.
Julián: que bueno por eso lloraba así.
Cami si…. Y me gire cami me miraba con carita de tristeza…. Ya no llores Julián que yo también llorare.
Julián: es que me duele papá me dio con la correa y  snifff es  mi cumpleaños sniff
Cami yo tengo algo que te quitara esa penita  me entrego un chocolate, mi favorito…. Te gusta?
Julián: siii gracias es mi favorito!
Cami: lo se quieres que volvamos al patio tu mama me envió…. Tu papá ya le bajo la furia tu mamá hablo con él, más bien le tiro las orejas por bruto.
Julia: enserio cami… quieres que nos vamos a la piscina?
Cami: siiiiiii el día está lindo y hace calor
Y así nos metimos a piscina y estuvo muy agradecido ya que el agua disminuía el dolor,  juan Carlos estaba castigado no podía salir al patio y su castigo fue escuchar la conversación de los adultos toda una tarde……….







5 comentarios:

  1. Ah... Mi pobrecito juliancito y que ternura es cami de dale chocolate que mas me gusta. Su hogro padre es un bruto grrr y juan se lo merese por ser tonto ME GUSTO ME GUSTO TAHII <3 MUCHA GRACIAS

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  2. Voy a patear a ese padre, Tahíi no puedes dejarlo ahi, es injusto totalmente, ya unos cuantos palmetazos y punto o dejarlo en que no abre los regalos hasta el dia siguiente pero sabiendo que no fue su culpa sino del otro crio, fue bestia
    Pero esos padres tocan vivirlos, que no todos son un ramo de claveles....
    me gusto la historia y sinceramente me encantaria que le des una segunda parte y limpies la macana que cometio su padre y el niño no se sienta mal y un jalon de orejas a esa mama pornoahcerse notar

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  3. Esta historia es muy parecida a una que hay por la red....está como parafraseada, solo que la protagonista original era una mujer.....

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  4. Tahii me gusto tu historia
    Que malo ese Papá como lo castiga en su cumple!!!
    grrrr los Juan Carlos son odiosos y lo digo por experiencia porque yo vivo con 1!!! Continua vale!!!!

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  5. NO se vale solo yo puedo castigar en el cumple :D

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