domingo, 16 de noviembre de 2014

Capitulo 2



Holaaa!! Ehm... de casualidad, alguien han visto a mi protegido?!!! Se llama Roberto, pero de cariño le dicen Robito. Físicamente, es un muchacho de estatura media, tez blanca y dueño de unos grandes ojos verdes y una sonrisita traviesa que enamora! Además, tiene el cabello un poco largo, pero a él le queda genial... ahhh, y creo que iba a tener SERIOS problemas con su papá! Por eso lo ando buscando. 
Sí. Verán, yo soy su ángel guardiana... eh?! No. No soy el angelito chiquitito ese que siempre pintan por encima del hombro, discutiendo con el diablo... esa es la conciencia.... yo soy la que hace el trabajo más difícil... de veras!!  Créanme! Soy la encargada de mantener al niño sano y a salvo!  Tarea muy complicada cuando tu protegido es un chico hiperactivo como mi Robito! Pero aquí entre nos, les diré que no cambio mi trabajo por nada en el mundo!! 
Bueno, lo sigo buscando....
-Roberto?!! Robertito?!!! -Dónde se habrá metido éste chico?!! -Roberto dónde estás?!! Robiiiii....
-Sniff sniff....
Pero qué es eso?! Son... son sollozos?!! 
-Sniiifff.. snifff... buaa.. buaaa...
Uy, sí! Parece que son sollozos... y vienen del cuarto de Robi! Qué le habrá pasado a mi angelito?!... uhmmm, mejor voy a ver!
Knoc Knoc Knoc... -Robi?!! Puedo pasar?!
Nada. Ni un pío de respuesta. Mejor entro... total! Qué me puede decir?!!
Abro con mucho cuidado la puerta y ahí lo veo: Boca abajo, todo desparramado en su camita, intentando acurrucarse en una esquina del colchón, abrazando con una mano una de las almohadas, mientras que con la otra trataba de masajearse una nalguita, seguramente aún dolorida de la paliza de más temprano... era un mar de lágrimas mi mocoso, y a mí se me encogía el corazón.
-Sniff snifff... buuuu.. snifff snifff... auauauuu... snif... buaaaa... snif snif...
-Qué tienes, mi chiquito? Por qué lloras así?!!- Le pregunté, corriendo a sentarme a su lado.
-Sniff snifff... es.. sniff snifff... es que papá me pegooooooó.... buaaaa- Me respondió ocultando su carita en la almohada.
-Oh, cariño.- Le susurré, haciéndole un mimito en el cabello- Sí, ya me lo imaginaba... te pegó por lo de las carreras, verdad?!!
-Noooooo.... buaaaa... me volvió a pegar... pero.. pero por otra cosaaaaa... mggg... buuu...- Otra cosa?!! Uhhh, eso no me lo esperaba! Pero... tan mal ángel de la guarda soy?! Si lo dejé EN LA PUERTA DE SU CASA!!! Cómo es posible que se haya metido en líos tan pronto?
-Y eso?! Por qué te volvió a pegar tu papi, eh?!! Porque me imagino que debe haber un motivo...- Le dije seria.
-Fue por culpa de.. sniiiiifff... de Tereeee... buaaaaa...... Me pegó m..muchoooo... mira...- Y se bajó el pantaloncito del pijama que tenía puesto. 
No, si éste chico no tiene vergüenza! Uhmm, pero qué vergüenza puede tener conmigo?! Si soy su angelita de la guarda!  
-A ver?!!... -Oh, Dios mío! Sí que me le habían dado feo!- Ohh, pobrecito bebé! Te dejó la colita rojita e hinchadita!- Comenté sin atreverme a pasar mi mano por sus nalguitas.
-Siiiii.... duele m-muuchooo!! Snif snif... Encima me dijo que..que me tengo que disculpaarr... y yo no quieroo... buaaaaaaaaaa
-Y qué pasó con Tere?! Uhm?! Hasta donde yo sé, ella es muy buena persona y te quiere como si tú fueras su hijito... Quieres contarme qué ha pasado?!!!
-Sniiiiif... es que... es que me da verguenzaaaa....
-Y eso?!! Por qué, mi cielo?!!- Mis ojos no reflejaban otra cosa más que preocupación y amor, y creo que Robito se dio cuenta de ello porque se lanzó a mis brazos como si yo fuese su salvavidas en medio del océano, y se puso a llorar más fuerte.
No puedo evitar sentir una espinita en mi corazón. Su llanto realmente era doloroso y a mí eso me hacía sentir cada vez más mal! Cómo se le ocurría a su padre volver a pegarle después de semejante paliza que le había dado?!! 
-Shhh, cariño! Ya.. ya... shhh!!....Anda. Puedes confiar en mí, Robi... Tal vez pueda ayudarte a solucionar tu dilema...
Robito se separó un poquito de mis brazos y me miró con esos ojazos tiernos, llenos de lágrimas... qué lindo niño era... 
-De veras me..me vas a... a ayudar??!- Preguntó con la voz resquebrajada, haciéndome un puchero.
Aww... si era un encanto el crío!! Pero ya.. a prestar oído que mi niño parecía dispuesto a largar la sopa!! -Claro, mi cielo! 
-Bueno, te diré... pero... promete que no te enojarás conmigo y que me ayudarás con papá, si?!! Por fis?!!
Sonreí.
-Lo prometo! -Asentí, afirmando un beso en su frentecita -Haré todo lo posible por ayudarte! Palabra de angelita!
Robertito suspiró y se acomodó un poquito en la cama. Se notaba que le era difícil encontrar una posición cómoda... pobrecito.... pero cuando al fin estuvo mejor ubicado, se dispuso a contarme todo lo que había acontecido tan sólo una horita antes!
.......
-Después de... mi "discusión" con papá, yo debo haberme quedado dormido... De ahí, no supe nada del mundo hasta que un ruido fue despertándome... Tú sabes que cuando me duermo, no hay terremoto que me despierte... pero ésta vez algo llamó mi atención lo suficiente como para sacarme de mi sueño... era un ruido que nunca había escuchado en ésta casa... O al menos no que yo me acuerde...
-Ah, sí?! Y qué ruido era ese?!!- Le pregunté bastante intrigada.
-Ruidos de... de cuerpos rozándose, como de sábanas deslizándose... resortes de la cama y... besos.... besos! entregándose con pasión!! ESO fue lo que me despertó. Me pregunté qué estaba pasando? mientras levantaba mi cara de la almohada, intentando enfocarme en el espacio y en el tiempo.  Ya no sabía si estaba en casa o... en un hotel de alojamiento?!!
-Hotel de alojamiento, Roberto?!
-Heyyyy... no me mires así, que no fui yo el que estuvo ahí... sino que me contaron... Así que deja deja de murmurar que papá te escuchará!!
-Está bien, está bien... me callo!!!- Aunque en realidad su padre no podía escucharme.
Robertito respiró más aliviado.
-Yo me sentía muy cansado... quería levantarme de la cama para saber de dónde venían esos sonidos, pero todo mi cuerpo parecía estar apaleado.... 
-Me imagino, después de semejante noche...
-Sí, pues... uhm...
-Te has ruborizado?!!
-Es que yo...me di cuenta de que estaba boca abajo así que con uno de mis brazos me ayudé a darme la vuelta y... ahí sí, recordé que si me habían "apaleado"... el trasero.
(No le digan a mi niño, pero tuve que hacer un gran esfuerzo por no sonreírme!)
-Me dolía mucho... auuu... aún me duele! Sniif... papá se pasa! Yo no me merecía ésta paliza... 
-Ah, no?!
-Nooo... snif snif... si apenitas estrellé un auto contra un poste de luz, nada más!! 
-Ajá....
-....además, el auto ya estaba viejo... Yo sólo lo ayudé a pasar a mejor vida! 
-Júmmmm.... Robertoooo!!- Sip. Lo admito. Mi niño es un descarado! Pero que conste que yo sólo cumplo la función de "ángel" no de "conciencia".
-Bueno. Ya. Hablando en serio, no sé cómo salí ileso de eso...
-Eso sí es gracias a mí!
-Ileso, claro... hasta que papá se encargó de lesionarme el trasero!! Uyyyy!! 
-Bueno, cariño, en eso ya no puedo intervenir yo... 
Lo veo que se friega los ojitos con su puño y lo detengo para que no se haga más daño. Los tenía muy hinchados.
-Mis ojos están pesados... los siento tan hinchados... -Me dice y me hace una mueca con su boquita.
-Seguro debe ser por lo mucho que has llorado!
-Já. Y cómo no hacerlo después de la sobadita que me dio papá! Si hasta creo que nunca más podré volver a sentarme.... 
Qué exagerado mi protegido!
-Y qué me dices de las carreras?!! 
-Ah, no! No pienso volver a cometer la misma estupidez dos veces... además, la confianza de papá vale mucho más que un par de miles de dólares... aunque... aunque... ya no sé si siga pensando lo mismo. -Me dijo, derramando muchas lágrimas.
-Shhh, mi chiquito- Le susurro, limpiándole los ojitos con mis dedos.  -Qué pasó?! Anda, si?! Cuéntame, por favor!
-Es que los viiii.... buaaaaaa....
-Eh?! A quién?!- Ese llanto me sorprendió.
-A papáaaaa.... estaba besando a Tereee... son amantes!! AMANTES!!! LOS ODIO! Los odio por eso!!!
-Cómo que son amantes?!! 
-Eso... son amantes! Que Teresita sólo es una buscona que quiere quitarme a mi papáaa... buaaaa... Me voy a quedar solito otra vez... buuu... sniff sniff... Qué hago ahora angelita?!! Qué hago?! No voy a resistir si papá se cansa y se olvida de mí también... snif... yo sé que me porto mal, pero no lo hago a propósito... que no me deje... que mi papi no me dejeee.... buaaaaa...
-Cariño, cariño... yaaaa, corazón... shhhshshhshhhhh... Eso no pasaría ni en un millón de años! Tu padre te ama con todo su ser... lo sabes! Eres su razón de vivir. Nunca podrías olvidarte ni aunque le diera alzheimer! 
-Snif snifff... no lo séee... está muy enfadado c-conmigooo... buaaaa.... Me pegóoo muuchooo...
-Pero ¡¿por qué?! Qué hiciste cuando los viste?!!
-Me enfurecí... Les grité de todo! 
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Entre balbuceos, Robertito pudo contarme que había logrado levantarse de su cama con mucho cuidado. Le dolía la cola y cada paso que daba no hacía más que re encender el fuego en sus nalgas. 
Cautelosamente, mi niño se pasó una mano por la zona cubierta con sus jeans y decidió que la tela dura le hacía más daño por lo que procedió a sacarse el pantalón y buscó entre sus ropas un pijama holgado. Se lo puso y salió de su habitación rubo a la habitación de su padre.
Dando pasitos cortos, fue acercándose hasta el cuarto al final del pasillo. Y cuál fue su sorpresa al darse cuenta que los sonidos venían de allí, del cuarto de su padre. Estaría con su mamá?! Será que habían hecho las paces... o las estaban haciendo?!!! No pudo más con su curiosidad. Sabía que debía respetar la intimidad de su papá pero algo dentro suyo fue más fuerte y abrió la puerta, sólo para quedarse con la boca abierta y parpadeando de la sorpresa. 
Me abrazó más fuerte. Buscaba algo en ese abrazo, lo sé... quería seguridad... seguridad de que yo estaba ahí, con él, y entonces lo apreté más contra mi cuerpo, apoyando mis labios en su cabecita. 
Al cabo de unos minutos, se calmó lo suficiente para seguir con el relato.
-Qué MIERDA estás haciendo papá?!! -Le gritó muy alterado. Su papá pegó un salto para ponerse de pie, quedando en calzoncillos a la par de la cama, mientras que Tere se tapaba con la sábana, mirándolo avergonzada y asustada. Mi angelito sentía asco de los dos. 
Un " Hijo..." pronunciado tímidamente por su padre, atrajo la atención de mi protegido, provocando una mirada  cargada con tanto odio, que hasta lo desconocí.
Mi pequeño iba relatándome cada palabra que había sido lanzada en esa alcoba, haciendo pequeñas pausas en el medio, para intentar ganar control de sus sollozos. Yo no podía más que escucharlo y esperarlo pacientemente, meciéndolo y rascándole la cabecita de rato en rato para tranquilizarlo.
-Tú?! -Espetó señalándola con su dedo... acusándola, mejor dicho. -Cómo pudiste, Tere?! Pensé... creí... creí que eras una buena persona! Cómo pudiste, perra?!!- Eso no le gustó nada a su papá, pero ¡claro! a mi niño le valía un comino lo que le gustara o no en ese momento a Don Roberto.
-Ten cuidado con lo que dices, jovencito. No voy a permitirte faltas de respeto... qué hablamos hace un rato, eh?!
El niño se puso rojo, pero no de vergüenza, sino de rabia. Apretó sus puños con fuerzas, intentando controlar las ganas de llevarse el mundo por delante.
-Y tú?! Qué me vienes a hablar de respeto si ni respetas la casa que compartiste con mi mamá?!! Ni a mí que... -Las lágrimas caían raudas por sus mejillas.- Ni a mí me respetas encamándote con ésta PUTA, en mi propia casa.
Sin pensarlo dos veces, Roberto padre le calcó una palmada en la boca a su bebé. 
-No, Roberto, no lo hagas... déjalo!- Pidió Teresa, poniéndose de pie, lista para defender al muchachito, a pesar de sentirse herida profundamente con aquél insulto.
-Discúlpate ahora mismo.- Le exigió su padre, sacando el cinto del pantalón que reposaba sobre una silla. Su voz había pretendido ser calma, pero nadie en aquella habitación lo creyó.
Robito tenía los ojos rojos y unas lágrimas brillaron por sus cachetes. Con uno de sus puños las limpió y luego miró a Teresita, masticando su bronca entre sus dientes.
-No pienso hacer tal cosa... Es lo que es... Es una puta! -Gritó- Una puta que quiere quitarme a mi papá...
-Suficiente!- Para Roberto, ésa había sido la gota que derramó el vaso -Tú te lo has buscado, hijo. Ahora vamos a hablar seriamente tú y yo... - Dijo avanzando hacia donde estaba su hijo y cuando lo tuvo sujeto de un brazo, lo empezó a  jalar hacia la cama, recientemente vaciada.
-No, Roberto. No te lo voy a permitir... - Teresa se había interpuesto en el camino con la clara intención de evitar a toda costa aquella paliza. Nunca se perdonaría si a Robito le pegaban por su culpa.
-Tere, éste es un asunto entre mi hijo y yo. Por favor!- Tere iba a protestar nuevamente cuando se vio empujada por un Robertito muy cabreado.
-No necesito que una cualquiera como tú me defienda, maldita puta...
Ahí sí. Su papá vio negro.
-Esto. Ha. Sido. Suficiente.- Puntualizó el hombre, entregando una terrible nalgada con cada palabra.
- Aaayyyyyy... Auuuuuu... Papaaaaaá... Nooooo!!! Ya me has pegadooooo.... Buaaaaaa...
Roberto siempre había sido un hombre ágil. Aún lo era. Era joven y ágil, y eso lo demostró cuando, en menos de un suspiro, puso a su hijo boca abajo sobre su regazo, bajándole el pijama hasta dejarlos por debajo de los glúteos, revelando los cachetes todavía sonrosados por la paliza de más temprano.
El padre estaba con el alma destrozada. No quería castigar a su niño. Pero debía hacerlo. Rabia o no, Robertito sabía que insultar y agredir estaba MAL... más si se trataba de una mujer. Y él eso jamás lo consentiría.
PLAFFF PLAFFF PLAFFFF PLAFFFF... 
Roberto "derrumbó" su mano pesada contra las nalgas indefensas de su hijo, haciendo que se tornaran rojas al instante. 
PLAFFF PLAFFF PLAFFFF PLAFFFF... 
Siguió la oleada de palmadas atacando la parte baja de los muslos, provocando sollozos descontrolados del muchacho.
-Buaaaaaaaaaaaaaaaa.... buaaaaaaaaa.... nooooooo... auuuuuu, ayyyyyyy, yaaaaaaaa, papáaaa!!!! -Lloraba mi protegido, intentando esquivar los chirlos, poniendo su mano.
PLAFFF PLAFFF PLAFFFF PLAFFFF... 
-Quita las manos, hijo! -PLAFFF!! PLAFFF!! 
-AUAUAUAUAUAUUUUUUUU... BUAAAAAAAA... AUUAUUUAUUUU... MGGG... YAAAAA, YAAA, PAPIIITOOOO!! BUAAAA....
PLAFFF PLAFFF PLAFFFF PLAFFFF... 
-EL QUE ESTÉS... PLAFFF... PLAFFF... ENOJADO CONMIGO... PLAFFF PLAFFF... NO TE DA DERECHO.... PLAFFF PLAFFF PLAFFF PLAFFF... DE TRATAR MAL A UNA MUJER... 
PLAFFF PLAFFF PLAFFFF PLAFFFF...
-NUNCA TE LO HE PERMITIDO... PLAFFF PLAFFF PLAFFF... QUÉ TE HACE PENSAR QUE AHORA SÍ, UHM?! PLAFFF PLAFFF...
Roberto repartía cadenciosamente los golpes, alternando nalgas superiores e inferiores. El resultado era una colita roja y un picor insoportable. Robertito no paraba de gritar, llorar y hasta de suplicar porque su papi se detuviese. Toda su parte trasera era un fuego constante. Y a eso, súmenle el dolor en su corazón. Sip, su corazón. Mi niño pensó que su padre estaba avergonzado de él, que lo odiaba y que por eso lo estaba "lastimando" así. 
-BUAAAAAA... te odiooo, te odioOOOOOOO!!! ME VOY A IRRRR... VOY A IRME DE AQUIIIIÍ!!! BUAAAAAA!!! 
CHASSS...
-AUUUUUUUUUUU... BUAAAAAAA... NOOOOO, CON ESO NOOOOO... BUAAAAA
En qué momento Roberto padre había cambiado su mano dura por el cinto de cuero, aún mas duro?!!! Aquél chirlo había quemado hasta lo más profundo de sus carnecitas. Todo el cuerpo de Robito temblaba y sudaba a la vez. Estaba al borde del colapso... el estrés, el cansancio y ahora todo lo que había visto hacía momentitos solamente, lo tenían sintiéndose miserable.
CHASSS CHASSS CHASSS CHASSS CHASSS....
-A ningún lado te vas a ir... eres MÍ HIJO... CHASSS CHASSS... no voy a dejar que te alejes de mí... 
-Buaaaaaaaa.... para qué me quieres a..aquíiiii... sniiif sniff... no me necesiiitaaan...buaaaa... me ireeeeeé.... me ireeeeeeeeé...aUUUUU... YA NO Sniff.. sniff... YA NO QUIERO ESTAR AQUÍIIIII, YA NO QUIERO VIVIR AQUÍIIII... BUAAAAAAAA... YA NO TE QUIEROOO... BUAAAAAAAAAAA
CHASSS CHASSS CHASSS CHASSS CHASSS....
CHASSS CHASSS CHASSS CHASSS CHASSS....
-Auuuughhhhhh... yaaaa, papaaaaaaaaaaá!!! Me pe... me pegas por...por culpa de esa golfaaaaaaa... buaaaaaaaa!! Creí que eras mi amiiiigaaaa... snif snif snif... creí que eras mi amiiiiga... y..y sólo quieres quitarme a mi papáaaaaa.... BUAAAAAAAAAA... TE ODIOOOOO!!! -Gritó mirando a Teresa entre una cortina de lágrimas.
-Por favor, Roberto, déjalo yaaaa... Suéltalo!- Exigió Teresita, llorando con una aflicción que hizo que Roberto detuviera su mano con el cinto en el aire. Miró hacia su niño y sintió un profundo amargor, por lo que estaba sucediendo.
Suspirando frustrado, ayudó a Robi a incorporarse, acomodándole la ropa en el proceso, sin soltar el cinturón.
Suavemente, tomó el rostro de su niño, sujetándolo por el mentón para que sus ojos quedaran enfrentados con los suyos -Te vas a disculpar ahora...-Dijo Roberto, pero su hijo negó enérgicamente con la cabeza. -Bien... te irás a tu cuarto entonces... Recapacita y piensa bien lo que vas a hacer, jovencito. En un rato estaré ahí, y ve sabiendo que espero sino una disculpa sincera, al menos respetuosa, estamos Roberto?!- Añadió utilizando un tono severo.
Robertito sólo atinó a sorberse los mocos, mientras su padre lo guiaba hasta su habitación.
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-Sniff.. sniff... Y... y eso fue lo.. lo que pasó.. sniff sniff... Ves?! Papá fue muy in..injustooo... snif... quiere que me disculpe y yo no quiero, Angelita! No quiero.- Me dice, poniendo unos pucheros que me lo como a besos.
Reconozco que no es mi área, pero de vez en cuando, los angelitos debemos emplear otras técnicas para alcanzar nuestra misión de proteger a nuestros niños, por eso me permití decirle unas pocas palabras. Esperaba ayudarlo a reflexionar, no es que Tere fuera una mala mujer... yo presiento que le hará mucho bien a mi protegido.


-A ver. -Le susurré, apartándolo de mis brazos un poquito. Necesitaba mirarlo a la cara- Piensa una cosa, bebé. Realmente sientes eso por Tere?! De veras cree que es una cualquiera que quiere quitarte a tu papi?! Yo que me acuerde, es ella la que sieeeempre está pendiente de ustedes dos, te defiende de tu papito cuando te mandas una de las tuyas y te cuida cuando te pones enfermito... Yo creo que eso no lo hace cualquier persona, sino alguien que te quiere... y que te quiere mucho, mi amor. 

Mi niño me miró pensativo, hasta que los golpecitos en la puerta capturaron su atención.
-Ay, no! Es papá... buuuaaa... me va a pegar de.. de nuevoooo... no qui.. no quierooo...
-Shhh, cielito. Todo saldrá bien. Yo estaré aquí, pero recuerda que no puedo intervenir en la disciplina...- Le aclaré, apartándome, no sin antes darle un besito en la frente, un segundo antes que su padre ingresara, armado con el maldito cinturón. GRRR!! Que lo llegue a usar y ahí sí me revelo... no me van a importar las formalidades ni nada...
-Hijo.... 
-No, papiii, no me pegues más...- Pidió mi hombrecito, retrocediendo en su cama, apenas vio lo que su padre llevaba en las manos- ...no seas maliiitooo... buaaaaaa....
Roberto se llevó la mano a la cara. No tenía planeado castigarlo más, pero le dolió que su hijo pensara eso. Al parecer, el señor no se había dado cuenta que tenía el cinturón en su otra mano hasta que sintió el roce del mismo contra su pierna. De inmediato lo arrojó e hizo un intento por acercarse a Robito.
-Cariño, yo...
-Tu padre no te va a hacer nada, mi bebé... que se atreva nomás y verá cómo le va...-Se escuchó que dijo Teresita, entrando detrás de Roberto a la habitación. La mujer corrió hasta donde estaba el niño y lo envolvió en sus brazos, temerosa de su rechazo, pero dispuesta a lograr su cariño.
Pero Robito no negó el abrazo, sino que se arrojó al pecho de su nana, su mamita del alma, llorando arrepentido por lo que le había dicho antes, pues al fin su corazóncito abría los ojos al amor sincero que aquella mujer le profesaba.
-Perdóooon, buuaaaaaa... Perdóname, Teresita! Por favooor... Nunca más volveré a decirte nada de esas cosas... me...me perdonas?!- Rogó, haciéndole un pucherito.
-Shhhh, chiquito lindo de mi corazón, claro que te perdono, mi rey! Shhh... no más lágrimas, sí?! Te amo, mi Robito. Te amo mucho, hijito de mi corazón.
-Yo también.... mamita...
Teresita apretó más sus brazos alrededor de los hombros que se convulsionaban con los sollozos. Su ´niño´ la había hecho la mujer más feliz de toda la tierra, llamándola ´mamá´.
Roberto se unió al abrazo, dejando a Robito acurrucado entre ambos cuerpos. Al fin la verdad había salido a luz... y con ella, todos habían salido ganadores: Roberto había ganado una mujer buena y amable, que lo amaba a él y su hijito. Teresa tenía el amor de quien su corazón había elegido como su compañero de vida y un niño hermoso al que adoraba con todos sus huesos.... Y Robi...pues, él al fin tenía lo que siempre había deseado... Una familia! Una mamá y un papá que lo amaran, lo cuidaran y lo hicieran feliz.
...Veo que tanto Teresa y Roberto miman a mi protegido y, por más que me duela, reconozco que mi chiquito está en buenas, firmes, severas pero amorosas manos, así que por hoy acabó mi misión de vigilarlo... descansa, Robito. A ver qué nuevas aventuras nos depara el futuro.


Tivi espero que hayas pasado un muy feliz cumpleaños.... no se cumplen 16 todos los días aunque tu si todos los años,,, te adoro Tivi de mi corazón

8 comentarios:

  1. Que dicha que todo se aclaro.
    Taz

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  2. Pobre Robito, dos tandas en un dia, pero bueno ya tiene una familia de verdad, me encanta tu historia

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  3. Menos mal que Robert no reacciono de peor forma al enterarse, el muchacho es centrado si quiere, hehehe

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  4. Gracias Chicas por sus comentarios, y gracias Carlis por tu ayuda!!!! Siempre tan gentil ;-D

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  5. me encanta tan bello Robio pero pobrecito le llovió duro y tupido. que bueno que ya tiene una familia completa que lo ama y lo quiere mucho.

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  6. Muchas Gracias Ariane... Tivi y yo esperamos una tercera parte... donde ya sean una familia

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  7. Ariane
    No se que decirte
    Me gusto el relato, pero de verdad ese padre fue torpe no por la paliza, sino por tener intimidad en casa sin la precaución de hablar primero con su hijo…

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  8. aauuucchhh pobre Robito, 2 tundas en el mismo dia..........
    grrr no se vale............
    pero me gusta mucho tu historia Nena

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