jueves, 20 de noviembre de 2014

Capitulo 6



Cuando David entró en la habitación Bruno estaba tumbado bocabajo en la cama llorando, en parte por el dolor, en parte por la pena. Sabía que el castigo no era injusto pero pensaba que su tío había sido muy duro con él. Sí que llevaba razón y que no estaba bien avisar de los demás, pero él no lo había hecho por abusar lo había hecho para impresionar a la chica más guapa de la clase. Pero algo en su interior le decía que había hecho bien en omitir sus verdaderas razones. Si su tío pensaba que estaba mal reírse y avergonzar a un compañero seguro que también pensaba que estaba mal hacerlo para impresionar a una chica. Al menos su padre lo hubiera estado. Bruno pensó en sus padres, seguro que estarían mirándolo y no se sentirían muy contentos con él. Cuando estaban vivos y su tío se los llevaba de acampada o algún sitio, su madre siempre les repetía hasta la infinidad que se portaran bien y que no les causaran problemas a sus tíos. Y por lo general se portaban bien. Pero Bruno recordaba una vez en que David se fue con otros chicos a la piscina municipal sin decir nada a nadie, y los tíos estaban muy preocupados pensando que lo habían raptado o que le había pasado algo malo. El fin de semana se acabó antes de lo previsto, y al llegar a casa, sus padres le dieron una bronca monumental y su padre usó la vara. Él no había llegado a probar la vara de su padre, y daba gracias que su tío no tuviera algo así, porque según David la vara es 100 veces peor que el cinto.

  -          Ep, enano ¿Sigues vivo? (dijo sentándose a su lado y acariciándole la espalda. Bruno ni se giró no quería que su hermano lo viera llorar, estaba convencido que se reiría de él. Pero David jamás se reiría en una situación así), Venga Bruno, vale que el tío te ha dado una buena, pero ya está, macho, todo perdonado.

  -          Dueleeee (dijo aún sin girarse)

  -          Nos ha fastidiado el Einstein, te ha dado con la correa.

  -          Y después con la mano (dijo medio avergonzado medio indignado).

  -          Sí, bueno. Me sorprende que no haya ido a por la estúpida espátula de la tía.

  -          ¡Imbécil! (le dijo furioso Bruno pero esta vez se giró para insultar a la cara a su hermano).

  -          ¿imbécil? ¿yo? No es a mí a quien han calentado.

  -          Déjame en paz, David (dijo volviéndole a dar la espalda a su hermano. David aprovechó la ocasión para bajar la goma del pantalón y del calzoncillo de su hermano para ver el estado del trasero de su hermanito. Se podían ver las líneas de los cuerazos, pero no había moratones, solo que estaban más rojas, mucho más rojas. Su tío no se había sobrepasado, era estúpido comprobarlo, porque conocía muy bien a su tío y sabía que jamás le daría una paliza a su hermano, pero aun así tenía que comprobarlo). ¿PERO QUE HACES? ¡IMBÉCIL! (protestó Bruno cabreado  subiéndose rápidamente los pantalones) ¿QUÉ COÑO TE PASA? AHORA ERES UN DEGENERADO¿ O QUÉ?

  -          Solo quería comprobar que todo estaba bien

  -          Nada está bien, imbécil. El tío me ha zurrado, ¡CON EL CINTO! ¿Qué te mola verme el culo ahora? ¡Puto marica! (David sabía que Bruno estaba enfadado porque lo habían zurrado y ahora era el su objetivo. Y que no pensaba lo que decía, solo quería herirlo, porque él estaba herido. pero aún así, había cosas que no se iba a dejar decir. Así que sin pensarlo le dio un collejón, que casi le hace saltar los ojos) Aauuuuuuu

  -          Mira enano, puede que estés cabreado porque el tío te ha zurrado, pero no la pagues conmigo, yo solo me preocupo por ti, así que al menos te muerdes la lengua y te guardas esas perlas. Si ahora estás así es solo porque tú mismo te has metido en esto. No hace ni un minuto que el tío te ha zurrado por ser un salvaje y mírate soltando esas florecitas. ¿A acaso quieres ir a ese instituto para delincuentes?

  -          ¿Qué? ¿Qué dices?

  -          El instituto que dijo el tío, si es el que nos ha dicho Luke, tío estás muerto. Es una especie de centro penitenciario (Bruno lo miró aterrado, él no quería ir a la cárcel).

  -          ¿Me van a meter en chirona? No pueden ¿verdad? (preguntó frenético)

  -          No, idiota. Me refiero a que es un centro donde todo va a toque de silbato, en que el castigo físico está permitido, en que tiene unas reglas muy rígidas y estrictas. Como los libros de Dickens. Es un sitio caro, por lo que no hay chusma, pero por lo que hemos visto en su web, allí lo que acojona no son los alumnos sino los profesores. De verdad Bruno, no sé cómo, pero más vale que no te metas en más mierdas. Ese sitio da grima (Bruno se levantó de golpe de la cama y se fue al ordenador que compartía con su hermano, al sentarse dio un respingo, ya que se le había olvidado que la de sentado no era una posición muy cómoda en esos momentos).

  -          ¿Cómo se llama ese sitio?

  -          Mauritania. Míralo tú mismo y recréate en la miseria que te espera si vuelves a hacer algo tan estúpido como lo de esta semana (David pensó que si le ponía un poco de miedo en el cuerpo a su hermano eso lo ayudaría en no emprenderla a golpes o insultos con la gente).

  -          Toc toc (Tara picó a la puerta de sus hermanos y esperó a oír el “pasa” antes de abrir la puerta, ella era la única que parecía mantener los modales en esa casa. Los chicos al ver que no se había abierto la puerta, supieron que era su hermana).

  -          Pasa Tara (dijo David y Tara entró y sonrió con dulzura a Bruno).

  -          ¿Qué tal está el  ñajo? (le preguntó a David).

  -          Gruñón, como siempre.

  -          El ñajo está bien, Tara. Y tiene boca y oídos  (dijo Bruno picajoso) Y no me llames ñajo, Tara. Ya no soy un bebé.

  -          Claro que no eres un bebé, los bebés son adorables (dijo riéndose, Bruno le respondió sacándole la lengua).

  -          Oh, si, esa sí que es una respuesta madura “najo” (dijo David riéndose de su hermano)

  -          Eyyy no le llames ñajo, solo yo le puedo llamar ñajo (Tara riñó a David y  le dio un pellizco en el brazo. Cosa que hizo que Bruno sonriera un poco, los dos mayores continuaron “pelándose “ un rato par divertir a su hermano).
Como había pronosticado Moisés, Bruno estuvo de lo más modosito las siguientes dos semanas. Bruno de vez en cuando le echaba un vistazo a la web del Mauritania. Y ese centro le ponía los pelos de punta. La política educativa de aquel centro era como sacado de una novela del siglo XIX. Si no decían disciplina, rectitud, respecto, viejos valores ...cada cuatro líneas no lo decían ni una. Las fotos del centro eran deprimentes, aulas minimalistas y austeras, profesores secos y con cara de haber pertenecido a las SS más que a un consejo educativo. Y los alumnos, parecían todos unos cyborgs.
Eso le ayudaba a reafirmar su propósito de portarse muy bien y no meterse en líos. Pero Bruno no era precisamente del tipo constante, así que a medida que pasaban  los días se fue relajando. David y Tara sabían que era cuestión de tiempo que Bruno no se metiera en problemas, así que de vez en cuando, le iban recordando la amenaza de sus tíos. Y parecía que eso estaba funcionando.
Además aunque a Moisés le costara reconocerlo las sesiones con el psicólogo parecían que estaban dando sus frutos. El chico parecía que se lo pensaba dos veces antes de hacer las cosas. Ana María le había comentado que se había maravillado porque un día en la tienda entraron unos chicos de la edad de Bruno y empezaron a meterse con él y Bruno sin que nadie le dijera nada, los dejó plantados y se fue a la trastienda y se puso a jugar con Fran.  Moisés sabía que eso no era propio de su sobrino que respondía a cualquier provocación, mejor dicho normalmente él era el que provocaba a los demás en busca de pelea.
Ya había pasado más de un mes des de que Moisés castigara a Bruno y tanto Moisés como Ana María empezaban a creer que se había obrado el milagro. Incluso Ana María le dijo a Moisés que si el chico seguía así, podían levantarle le castigo, tres meses eran muchos meses para un chico de su edad. Y realmente el chico estaba mostrando que se estaba reformando. Moisés no era muy partidario de desdecirse y mucho menos cuando se trataba de su hijo o de sus sobrinos, no le gustaba dar ese ejemplo a los niños. Pero tampoco le gustaba ver tan triste y apagado a su sobrino, ya tenían suficiente con David. No quería convertir a Bruno en otro David o en otro Bobby. No, eso jamás. Bruno era como su hermana no como el cobarde de su cuñado. Así que estaba esperando al fin de semana para decirle a Bruno que y ano estaba castigado, pero que si volvía a meterse en líos no solo se llevaría la paliza de su vida sino que lo cambiaría de instituto en menos de lo que canta un gallo.
Pero esa conversación no se llegó a dar, una llamada a la puerta estaba a punto de cambiar las cosas.



5 comentarios:

  1. ESTO ME DA MUY MALA ESPINA, QUE COSAS ESTAS TRAMANDO LITTLE?

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  2. Como lo dejas asi ,continúala pronto.
    Taz

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  3. ayy y ahora que paso?????????????????

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  4. Littleeee, por fa, no me tengas en ascuas mucho tiempo! Qué pasará?!! Qué hay detrás de esa puerta que puede cambiar las cosas?!

    Actualiza pronto, sí?!

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  5. waaoo que dejaste intrigante esta historia...
    buen trabajo como siempre Littte.....

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